Donnie corrió escaleras abajo.

La pelea de Leo y Raph ya se había agravado. Se estaban gritando tanto que podrían despertar a toda Nueva York.

Pero no le importo.

Tenían que ir a buscar a Mikey. Solo Dios sabía desde cuando se había ido.

-Enserio es una estupidez- grito Raph- Hasta sus diálogos son absurdos

-Es lo mismo que tus estúpidas revistas-replico Leo a los gritos

-Chicos- los llamo Donnie

-Esas revistas al menos tienen algo interesante- replico Raph

-¿Como qué?-pregunto Leo

-Chicos- volvió a llamar Donnie más fuerte

-Por ejemplo no tienen malos diálogos-respondió Raph

-Space heros no tiene malos diálogos-replico Leo

-¡CHICOS!-grito Donnie, Raph y Leo se voltearon a verlo, Donnie respiraba agitadamente y sus ojos marrón-rojo estaban vidriosos

-¿Don que pasa?-pregunto Leo, la preocupacion era clara en su voz pero Donnie estaba más preocupado por Mikey

-Mikey desapareció-respondió Donnie

-¿Como que desapareció?-dijo Leo sorprendido

-¿Estas seguro?-pregunto Raph escéptico-Puede que solo se este escondiendo

-Si estoy seguro- respondió Donnie recordando como había encontrado la habitación de Mikey- No sé hace cuanto pero tenemos que buscarlo

-Estoy seguro que solo se ha ido para hacernos una broma- replico Raph

-Pero..

-Por primera vez estoy de acuerdo con Raph- se unió Leo- Solo esta haciendo un berrinche. Debe de estar bien

Raph ya se había cansado de gritar así que se dio media vuelta y comenzó a alejarse, Leo siguio con Space Heros.

Don sabía que lo más probable era que Mikey estuviera bien y que regresara cuando se aburriera pero algo dentro de él le decía que Mikey estaba en peligro. No sabía como describirlo pero lo sentía como una pequeña molestia en su alma.

Estaba por volver a su laboratorio cuando la voz del noticiero repentino capto su atención

-Reiteramos. Esta es la peor ventisca de nieve en años. Recomendamos mantenerse en sus casas y no salir, pase lo que pase. La alarma meteorológica ya ha sido puesta, según se calcula la ventisca llegara en dos horas...- Leo tomo el control y apago la televisión, todos se habían quedado helados

-¿No creen...-comenzó Leo cortando el silencio horrible que se había formado-que Mikey nos haya escuchado antes?

-Tenemos que buscarlo- dijo Raph, corriendo hacia donde estaban los abrigos-Tenemos que encontrar a Mikey

Donnie siguio a sus hermanos quienes rápidamente ya habían tomado sus abrigos y corrían hacia la salida

-Por favor Mikey espero que estés a salvo y bien, por favor- rogó Donnie en su mente mientras alcanzaba a sus hermanos


-¡MIKEY!-grito Raph otra vez, ya había paso una hora desde que habían salido a buscar a Mikey. La nieve ya cubría la ciudad con un manto blanco y frió, el viento ya se había alzado, rugiendo y golpeando sus cuerpos con el frió helado.

-Demonios-maldijo Raph frustrado- ¿DONDE DIABLOS SE METIÓ?

-No lo sé- respondió Donnie cubriéndose los ojos- La tormenta esta haciendo imposible rastrearlo- le dio unos golpes a su t-phone- Tenemos que volver la ventisca ya esta llegando

-No pienso irme sin Mikey-gruño Raph

-Si no nos vamos no seremos de ayuda para Mikey- replico Donnie

-Pero..

-Esta bien Raph- dijo Leo poniendo una mano en el hombro de Raph- Mikey habra encontrado un refugio. Tenemos que volver, Splinter ya estará preocupado. Nos fuimos sin decir nada

Raph acepto, a regañadientes, emprendieron el viaje de regreso a la guarida.

Durante todo el trayecto de regreso Raph sintio la culpa en sus venas. Esperaba que Mikey no los hubiese escuchado, habían dicho esas cosas cuando estaban demasiado enojados, demasiados sumidos en el miedo de que casi los habían capturado.

La guarida estaba igual a cuando se fueron. A excepción de que Splinter los estaba esperando, con una expresion de rabia contenida.

-¿Donde han estado?- pregunto con rabia en su voz

-Mikey desapareció- respondió Leo- Fuimos a buscarlo en cuanto lo supimos

-Dojo. Ahora- dijo Splinter y se encamino hacia dicho lugar. Sin dejarles otra opción que seguir a su padre. Les tomo unos quince minutos explicarle a su padre lo que había sucedido. Una vez que terminaron Splinter hablo

-Estoy seguro que Miguel Ángel, habrá encontrado refugio- dijo Splinter- Ahora coman algo y descansen lo único que podemos hacer por ahora es esperar a que la ventisca pase- Hizo un gesto con la mano- Pueden retirarse


Splinter P.O.V

No puedo creer lo que mis hijos le dijeron a Miguel Ángel. Sé muy bien que le cuesta concentrarse pero también sé lo mucho que se esfuerza en todo lo que hace.

La noche que todos le gritamos el había trataron de hablar o de explicarse. Puedo verlo ahora, intentando explicarme lo que había sucedido. Yo había estado tan asustado por el solo pensar que casi atrapaban a mis hijos.

Ahora mi hijo más joven esta fuera, con una ventisca azotando la ciudad.

-Por favor Miguel Ángel espero que estés bien- rogué.

Solo puedo esperar y rogar a que mi hijo este bien


Jess llego a su casa a tiempo. Antes que el viento se alzara en la tormenta.

Ella vivia en Upper East Side, en un loft con vista de las alturas. El departamento le pertenecía a ella y tenia pocos vecinos, pero gracias a que no hubo casi nadie en las calles ni el pasillo por la alerta y a un poco de glamour pudo llegar a su hogar.

Se le complico un poco cuando tubo que abrir la puerta. Por suerte un poco de magia fue la solución.

Dejó a Mikey en el sofá, aparto su chaqueta, luego cerro la puerta y echo el cerrojo.

Sus dos mascotas, su gatita Mimi y un perrito Alex saltaron al verla, ella sonrió y dijo

-Ahora no chicos tenemos visitas- dicho esto se apresuro a obtener lo que necesitaba, agua, agua bendita, oxigenada, vendas, toallas, un pañuelo, pinzas y algodón.

Una vez que consiguió lo que necesitaba fue hasta el chico. Su piel verde estaba verdosa y el sudor ya estaba en su frente.

Cuidadosamente quito la tela ya ensangrentada de su costado. Tenia heridas bastante graves.

La más grave era una cortada profundo en su costado, se limpio las manos ensangrentadas en el cuenco que tenia el agua normal y se seco con la toalla y tomo el algodón y lo mojo hasta la mitad con el agua oxigenada.

-Lo siento va a arder- susurro y puso el algodón en la herida. Mikey salto un poco y se quejo débilmente, Jess tuvo que mantenerlo donde estaba para que no se moviera demasiado.

Luego de limpiar la herida, puso sus manos cerca del agua bendita.

Sus manos brillaron y el agua obedeció a su magia y comenzó a brillar de un color azul claro.

Puso las manos manos cerca de la herida y el agua cubrio la herida y otras heridas de Mikey. Gimió y su respiración se volvió un poco más regular pero no dejaba de ser algo forzada.

-Lo sé. Se que duele. Me gustaría que fuese de otro modo. Lo lamento- susurro mientras las heridas sanaba y la carne abierta comenzaba a cerrarse y con ellas las heridas.

Una vez que todas las heridas que ponían en riesgo la vida de Mikey estuvieron sanadas Jess paso a vendar su pie.

El tobillo no estaba muy grave, era una torcedura, podría haberlo sanado pero Jess estaba cansada de la patrulla y peleas que había tenido antes de encontrar a Mikey.

- Bien esto es todo lo que puedo hacer por ahora- dijo mientras le limpiaba el sudor con la toalla. Mojo su pañuelo en otro cuenco con agua normal y se lo puso en la frente.

Jess se levanto, la temperatura había comenzado a bajar en el loft.

Fue hasta el termostato y lo subió a 23, miró a Mikey, seria mejor que lo llevara a la habitación de invitados.

Pero antes de eso tomo su celular y envió un mensaje a Mary

Estoy bien, llegue a casa a tiempo. Nos vemos cuando la ventisca pase.

Jess.

La respuesta no tardo en llegar

OK. Todos ya han llegado instituto. Todo bien por aquí. Avisa si necesitas algo. Mary.

Jess sonrió. Todos estaban bien, eso era un alivio. Dejo su celular en la mesada.

Fue a la habitación de invitados del primer piso. Había seis habitaciones, dos baños, la cocina y el comedor.

Luego de preparar la habitación fue hacia Mikey y lo tomo lo más delicadamente que pudo al estilo nupcial, y lo llevo a la habitación.

Lo recostó y luego lo tapó apropiadamente. Sus sabanas eran celestes con un acolchado de color naranja. Una ves lo hubo tapado le quito la bandana naranja manchada de sudo y la cambio por un pañuelo humedo.

Sus mejillas ya habían adquirido un color rosado, la fiebre ya había llegado. Fue al comedor y chasqueo los dedos y la habitación comenzó a acomodarse y la sangre desapareció.

Tomo ropa limpia y bajo a la planta de abajo. Antes de meterse al baño revisó a Mikey, Mimi estaba acostada a sus pies al igual que Alex. Sonrió y se meto al baño para darse un merecido baño.

Un rato después salio del baño en una nube blanca de vapor, había cambiado su desgarrado equipo de batalla negro por unos pantalones largos con dibujos de flores y corazones de distintos colores y una remera manga larga gris con los puños rosa y un búho.

Apago las otras luces del loft y se fue a la habitación en la cual estaba Mikey. Se recostó en el sofá cama el cual había preparado para que pudiera dormir allí.

Ya no había nada que pudiera hacer más que esperar.