El lugar era oscuro, la única luz del lugar era una rendija que daba la luz de la ciudad y el sonido de los coches pasando por la carretera.

Leo no tenia la menor idea de como había llegado allí, solo había abierto los ojos en aquel lugar extraño sin saber como había llegado allí. Sintió el cemento frío contra su piel.

-Ugh- Se quejo sobándose la nuca- ¿Donde...estoy? ¿Que fue lo que paso?

Se levanto lentamente mientras el mareo que tuvo al despertarse iba cediendo. Un ruido, no muy lejos le llamo la atención. Sus piernas tomaron una decisión antes que su cabeza y comenzó a caminar hacia el sonido, tuvo que caminar en la semipenumbra del lugar, el cual era húmedo y el aire era pesado.

El sonido volvió a repetirse, era como si alguien gimiera, Leo continuo caminando en la semipenumbra cuando se detuvo en seco, completamente horrorizado.

Delante de él, en el suelo, había un cuerpo maltrecho, el olor de la sangre estaba impregnado en el lugar.

Un grito salio de su garganta, un grito que llevaba consigo miedo y dolor.

-MIKEY-grito y fue corriendo hacia el cuerpo de su hermano pequeño. Mikey yacía en el suelo, estaba gravemente herido, un gran charco de sangre se había formado debajo de él.

A Leo no le importo que la sangre de Mikey lo manchara cuando tomo a su hermano cuidadosamente y lo recostó en su regazo.

-Mikey ¿Puedes oírme?- pregunto Leo, rogando que su hermano estuviera consciente. Con un gemido de dolor Mikey abrió lentamente los ojos

-L...Leo- susurro-¿Eres tu?- Su voz era débil Leo casi no podía oírla. Tuvo que esforzarse para escucharla

-Si Mikey soy yo- respondió Leo- Resiste ¿okay? Aguanta

-Leo...Lo siento- Mikey tosio sangre-Pero al menos ya no estare...aquí …..para molestarte

-NO- grito Leo en su mente-No es así, no quiero que Mikey piense eso

-Mikey lo que dije antes...No quise decirlo estaba enojado- replico Leo

-No Leo- la voz de Mikey se fue apagando y sus ojos se cerraban- Tenias...razón... yo...nunca...debí ser...de la familia- Mikey le dio un a sonrisa débil, mientras las lagrimas removían de su cara la suciedad y sangre-Los...amo...a...todos-con eso Mikey cerro los ojos y su respiración se detuvo.

Leo se quedo mirando la cara de Mikey, sin vida, con una débil sonrisa en su rostro. Leo sintió las lagrimas corriendo por su rostro. En completo shock trato de revivir a Mikey. Al ver que no servia de nada Leo comenzó a llorar y abrazo a Mikey como si nunca fuera a soltarlo.

-Mikey lo lamento- grito Leo abrazando el cuerpo de su hermano- Lo lamento


Leo se despertó, sobresaltado, miro a su alrededor. Estaba en su cuarto, había sido una pesadilla, una horrible pesadilla.

Por un momento quiso ir al cuarto de Mikey solo para asegurarse que estaba bien pero recordó que no estaba allí, los recuerdos de esa noche lo golpearon como una marejada.

Se obligo a calmarse, no lograría nada si se ponia más nervioso. Pensó en ir a meditar pero tenia miedo de encontrarse con Splinter, en otras circunstancias no le habría importado pero en esos momentos lo que menos necesitaba o quería era ver a su padre.

Sin más opciones se volvió a recostar en la cama. Y rezó para no volver a tener otro sueño.


Jess se despertó con el ruido del viento en el loft. Una hermosa melodía.

Se desperezó y miró a Mikey. Ya perecía mucho mejor pero aun tenia fiebre, Jess se desperezo y se levanto. Tenia que comenzar la mañana.

Se calzó sus pantuflas violetas y fue al comedor. El comedor se encontraba iluminado por la luz blanca de la ciudad que traspasaba las cortinas del comedor, le daba un toque lindo a las paredes color rosa viejo e iluminaba a la perfección los dibujos y cuadros que había en las paredes, el comedor tenia una vieja chimenea, que a veces Jess usaba cuando la calefacción fallaba, encima de ella había varias fotos, un televisor, y tres sillones de color negro.

La mesa era de madera con un mantel naranja con detalles dorados. Entre el espacio de dos de las grandes ventanas había una biblioteca con bastantes variaciones de libros.

La cocina tenia un color arena claro con dibujos de flores color celeste, la cocina y los baños eran el único lugar de todo el loft que tenían cerámicas blancas, lo demás el piso era de madera.

Jess tomo las dos bolsas de comida para mascotas y le sirvió una buena cantidad a Mimi y Alex.

Dejo los platos en el suelo y pudo escuchar el sonido de patitas corriendo hacia la cocina.

Ni bien entraron las mascotas se abalanzaron a su comida, Jess preparo su desayuno y el de Mikey. Iba a necesitar estar despierta y con energía para lo que tenia que hacer.

Miró por la ventana de la cocina, Nueva York se había convertido en un campo blanco, según sabía la ventisca iba a durar hasta las seis de la tarde, cuando se oponía el sol. Y ya eran las once así que debía preparar los preparativos para llevar a Mikey devuelta a su familia.

Cuando el desayuno estuvo listo puso todo en una bandeja y fue hacia el cuarto de invitados. Dejó todo en la mesita de luz y fue a abrir las cortinas para que entrara un poco de luz.

Sabiendo que Mikey comenzaba a abrir los ojos.


Mikey no era completamente consciente. No era completamente consciente de donde estaba, ni siquiera podía ver bien, su visión era manchas de color sin ningún sentido. Su mente era un desastre, la sentía muy pesada y adolorida.

Fue consciente de que había alguien con él.

Sintió que alguien lo sentaba y le daba algo de beber. Mikey acepto sin estar muy seguro.

Luego sintió que lo acostaban, su visión se aclaro un poco para ver un techo alto con vigas de color negro, de repente sintió una mano en su frente y vio fragmentos de recuerdos, su familia, cada uno sonriendole y luego vio la guarida con claridad y las alcantarillas que la rodeaban.

Escucho un susurro de una voz que pareció decirle no te preocupes todo va a estar bien antes de que la oscuridad lo reclamara.


Jess suspiro, aliviada de que supiera donde debía llevar a Mikey y como y cuando hacerlo.

Jess se sentó en la silla y dejo la taza de Mikey para tomar la suya estaba cansada, necesitaba comer.

Tomo el control de la televisión y la encendió.

Y se dispuso a comenzar el día.