Estaba subiendo el documento y me di cuenta de que lo nombré NicoPana... Anda, creo que la universidad me está afectando (?)

De nuevo quería agradecerle a todas las personitas que se han pasado por este fic, que han leído, dado en favoritos y, sobre todo, comentado, realmente me hace feliz~ Espero que les guste este nuevo capítulo.

Aclaraciones: Pues... Escúchense Magnetic togay... digo, today (?) como BGM para el cap (?) Ya saben, Love Live! no es mío, solo lo es la historia. Recuerden comentar~


NicoMaki:

Unfair Magnetism

Como dirían por ahí: "Dios los hace y ellos se juntan". Si tengo que describir a Nico-chan y Maki-chan sería como: un par de idiotas con el ego y el orgullo tan alto que molestan a los mismos Dioses. Aunque a veces parecieran tan distintas la una de la otra, la verdad era que se trataba de actitudes y personalidades complementarias. Estoy segura de que ya lo han notado, ese fuerte magnetismo entre ellas, pero no quieren aceptarlo porque son unas niñas idiotas queriendo desafiar el destino. Lo que necesitan es un castigo.

De pelea a discusión, malas miradas, ojos en blanco o golpes con algún objeto volador; ese par de tortolitas eran así. Observarlas era divertido. No me costaría que notaran qué sentían, lo que sería un verdadero dolor de cabeza sería lograr que lo confesaran. Se están lastimando al no estar seguras de lo que siente la otra, de si esas palabras fuertes son realmente insultos o simplemente una forma de protección.

Nicocchi... Me prometí que la ayudaría. Esa chica de primer año que fue rechazada incontables veces por las demás,quien sonreía a pesar de sufrir, la única que era capaz de comprenderme. Mi preciada amiga que me echará en cara mis propios sentimientos al intentar ayudarla; solo quiero que sea feliz. Aunque sigo sintiendo envidia, unas cadenas egoístas aprisionando mi corazón, la imagen de esa menuda figura cambia esos malos sentimientos por cariño verdadero.

-д-

Estamos a finales del otoño. Fuera del salón de clases las hojas de tonalidades rojizas se desprenden de las ramas de los árboles y dubitativas se deslizan por entre las capas de aire hasta alcanzar el suelo, cayendo muertas sobre compañeras que ya habían cumplido su ciclo. La estación era más fría que de costumbre, un fuerte invierno se acercaba. Por petición nuestra, Nico se sentaba en la primera fila, prestando atención a la clase de física.

Subí la mirada a la pizarra, las explicaciones del tema escritas en tiza blanca sobre el fondo verde oscuro; magnetismo, pensé, la palabra formaba una idea borrosa y sin forma en mi mente, como si intentara decirme algo. Los polos opuestos se atraen... Como si hubiese habido una cuenta regresiva, en unos pocos segundos, todo se iluminó. Maki y Nicocchi son como polos opuestos y se atraen por eso mismo. Nuestra compositora había estado trabajando en una nueva canción en los últimos días, una melodía que sonaba como el BGM en una discusión (o eso fue lo que comentó Kotori en cuanto la escuchamos). Aun no había letra y para mí era la oportunidad perfecta.

Al salir me apresuré a los salones de segundo, ignorando las preguntas de Eli y Nico. Me presenté ante nuestra modista y, haciéndonos hacia un rincón más bien solo en donde nadie escucharía nuestra charla, le comenté que necesitaba que Umi escribiera una canción para mi amiga y la princesita; aceptó con una sonrisa grande, abrazándome porque consideraba que lo que estaba haciendo era algo hermoso. Correspondí forzosamente, era solo mi trabajo, algo que debía cumplir aunque doliera. Agarró a la letrista de la mano en el instante en que nos encontró, llamándonos para ir a practicar.

— ¿Una canción para Nico y Maki? —nos preguntó algo confusa luego de hacerle la petición.

— Sí, ya sabes, algo con lo que puedan hacerle notar a la otra que se gustan —ensanché mi sonrisa en cuanto mi menor se sonrojó hasta el cuero cabelludo, repitiendo "vergonzoso".

— N-no puedo... —intentó escapar corriendo, pero antes de que lograra agarrar sus pechos para castigarla, Kotori la atrapó de la muñeca e hizo uso de su arma secreta.

— Umi-chan... —se llevó una mano al pecho, apretando un poco su camisa. Sus ojos brillaban, esa expresión de cachorrito era peligrosa para cualquiera que la viera— ¡Por favor!

Luego de eso la arquera no tuvo más opción que aceptar mi petición. Yo no podía parar mi risa por esa escena, eran tan divertidas. Juntas nos dirigimos a la práctica, ellas iban delante, tomadas de la mano; ojalá también pudiera tomar su mano, me concentré en los escalones que llevaban a la azotea, cuando entramos ya todas estaban haciendo ejercicios de calentamiento, ojalá tuviera siquiera una oportunidad. Honoka, quien practicaba con Elicchi, me cedió a mi normal compañera y así comenzamos el calentamiento todas juntas.

Durante el tiempo en la azotea, logré captar las miradas que se dedicaban mis próximos objetivos. ¿Qué es que acaso son idiotas? No, me corrijo, son bien densas e idiotas. Me reí nuevamente, causando curiosidad en mi rubia amiga, a quien callé con una simple negación. La práctica terminó, hora y media que se había pasado volando.

— ¿Por qué me estás mirando? —preguntó Maki irritada, haciéndole frente a Nico.

— Lo mismo digo, ¿qué haces mirándome? —se defendió nuestra idol de bolsillo.

— ¡Es porque tú estás mirándome todo el tiempo!

— ¿Ves~? Estás mirando de nuevo.

La discusión entre ellas nunca podía faltar. Bufidos y gruñidos molestos se escapaban de los labios de nuestras queridas tortolitas, causando gracia en todas las demás presentes... Excepto en Umi, quien mantenía la mirada fija en el suelo y una mano en el mentón. ¿En qué pensaría? Antes de que pudiera acercarme a preguntarle qué sucedía, como un gato asustado corrió hacia su mochila y sacó de allí un cuaderno de pasta azul. ¿Tenía una idea para la letra?

Poco a poco fuimos formando un círculo a su alrededor, pero a ella parecía no importarle; escribía como si quisiera prenderle fuego a las hojas con la mina de grafito. Me agaché a su espalda y logré ver algo de lo que su mente le dictaba: era muy parecido a la "conversación" que habían mantenido la pelirroja y Nico. La letra era tan perfecta que una sonrisa se tomó mis labios y sentí ganas de abrazar a Umi por el grandioso trabajo que hacía.

Después de un tiempo se disculpó por lo repentino de su acción y nos anunció que escribía la letra para la melodía que Maki componía; esta se quejó, diciendo que no era para que le pusieran una letra, pero fue callada por la letrista. Manifestó que estaría lista para mañana y que esta noche pensaría en quienes tendrían el placer de cantarla en el live para el que estábamos practicando.

Elicchi me preguntó si aquello era parte de alguno de mis planes. Con voz animada le respondí que sí. Ella se alegró, nuestra amiga por fin tendría la oportunidad de confesarse. Antes de cortar, me repitió que esperaba su turno para que hiciera de su Cupido. Dolía, dolía tanto que sentía como si no tuviera corazón, como si el dolor fuera una clase de anestesia que le impidiera latir. ¿De verdad soy capaz de soportarlo?

Cuando Umi notificó que serían Maki y Nico las cantantes, quejas llenaron el salón. Se intensificaron al ver la letra, pero el rostro serio de la arquera bastó para que supieran que nada las salvaría de su destino. Así comenzaron las prácticas y los sentimientos de ellas a aflorar más, siendo tan notorios que Nico no pudo negar nada en el momento en que pregunté si no tenía intenciones de confesarse.

— Tengo miedo, Nozomi, ¿y si me rechaza?

Con ayuda de mis cartas le aseguré que eso no era posible. Traté de llenarla de confianza y creamos un plan simple para el día del live, para que pudiera confesarse.

El momento llegó muy pronto. Eran el último número. Nuestra pequeña amiga estaba tan nerviosa que quería saltar de la cima del Monte Fuji. Aún así su canción salió perfecta, la sincronización de las voces, la coreografía fácil pero fuerte, pero sobre todo, el sentimiento imprimido al cantar. Los fans lo amaron, aplaudieron con locura y los comentarios vergonzosos no se hicieron esperar. Contuvimos a Rin y Honoka de interrumpir; sólo yo me acerqué un poco para escuchar.

— Parece que fue un éxito— Maki jugaba con las puntas de su cabello.

— Si... —Nico suspiró. Agarró la mano de la menor y comenzó a hablar— Entonces... ¿Estás de mi lado o somos rivales?

— ¿Q-qué estás diciendo?

— Me refiero a que si... Todo lo que dices es porque realmente me odias.

Hubo un silencio que comenzó a prolongarse. Mi compañera de clase temblaba y al no obtener respuesta optó por correr, pero Maki la atrapó de la mano.

— P-Por supuesto que estoy de tu lado... Sólo decía esas cosas p-porque es vergonzoso... —su voz se hacía más fina con cada palabra, siendo casi inaudible al final.

— ¿Qué es vergonzoso?

— Q-que Nico-chan me guste —tanto ella como yo quedamos en shock. ¡Se suponía que sería la idol número uno quien se confesara!

— ¡A-a-ah! —tartamudeó la más bajita. Su rostro estaba tan rojo como el cabello de Maki y la cabeza era simplemente un tomate, no se distinguía entre cara y cabellera— ¡Se suponía que yo me confesaría!

— Pues te demo- ¡Hm!

La había jalado del cuello de la blusa para que se inclinara y la besó. Aunque estaba sorprendida, saqué mi celular y tomé una foto. No sería yo si no aprovecho este momento, ¿no?

-д-

Envié la foto al chat grupal que teníamos. Las miles de reacciones me divertían tanto que por un instante pude olvidar las cosas que me afligían. Las tortolitas me insultaban, la pareja de primero las felicitaba, la de segundo tenía opiniones divididas (Umi solo decía que era vergonzoso) y las otras dos decían lo alegres que estaban. Entrada la noche el chat se fue quedando vacío, pero en mis mensajes privados aparecía uno de Nicocchi. "¿Y tú que piensas hacer? ¿De verdad seguirás con esa farsa?" Le respondí con una animada afirmativa, a lo que ella me insultó de nuevo; pero sabía que era porque estaba preocupada. Mi trabajo estaba terminando. De verdad no me sentía con la fortaleza suficiente para enfrentar lo que seguía.

Verlas a todas tan felices hacía sentir viva una parte de mí, llena de ese cariño que siempre busqué durante mi infancia; me sentía tan orgullosa como una madre cuyo hijo acaba de dar sus primeros pasos solo. Pienso que mi lugar aquí, mi razón de existir es ser el apoyo de los demás, un escalón para alcanzar una meta, un pilar que no los deja caer cuando llega la tormenta, la sombra de un árbol en medio de un día de verano; tal vez yo no fui creada para ser alguien por quien las personas se preocupan realmente. Si pienso que ese es mi propósito, dado por aquellos dioses a los que rezo día y noche, mi vida se hace un poco, y solo un poco, más ligera.

Pero algo en mí, pequeño, se sentía a explotar de sensaciones malas. Frustración, impotencia, baja autoestima, tristeza, ansiedad... Una mínima parte que había estado creciendo desde los últimos meses, haciendo que me sintiera aprisionada, presa de la propia máscara que yo misma había pegado a mi rostro. Era como si esos sentimientos trataran de echar abajo la barrera sentimental con la que crecí para protegerme. El dolor crecía, y aunque me consideraba una maestra para esconder mis preocupaciones, no sé hasta qué momento podría realmente resistir.


Ta~dá (?)

Muchas gracias por leer x3 Recuerden comentar y nos vemos el sábado en el próximo capítulo.