Una vez que sus hijos se sentaron. Splinter comenzó a hablar.

-Hijos míos lo que le sucedió a Miguel Ángel es serio- comenzó Splinter- Todos hemos hablado con ira ciega. Y su hermano necesitará de nuestra ayuda para recuperarse.

-En verdad que lo sentimos sensei- dijo Leo- Es mi culpa debí estar más atento.

-Leo no puedes cargar con toda la culpa- replico Donnie

-El cerebrito tiene razón- se unió Raph-Todos tuvimos la culpa.

-Hijos míos no creo que debamos cargarnos ahora la culpa su hermano nos necesita- replico Splinter


-No sirves- dijo Leo

-Sería mejor si no existieses- dijo la voz de Raph

-Lárgate como el bebé que eres- dijo la voz de Donnie, Mikey tembló quería que se callaran que lo dejaran en paz. La oscuridad lo rodeaba, apabullante como siempre.

Estaba otra vez atrapado en esa oscuridad, por el miedo. Mikey cerró los ojos con fuerza.

De repente sintió algo acariciándole los pies y una brisa en su rostro. Abrió los ojos.

Ya no se encontraba en esa oscuridad horrible sino en un hermoso paisaje, la hierba era dorada, cerca de allí una figura casi imposible de ver desde allí, estaba bajo un árbol con hojas igual de doradas.

-¿Es así como lo solucionas?-dijo la voz de la figura, era la voz de una chica- ¿Arrodillándote hacia lo que te asusta?

-Te…Tengo miedo- murmuró Mikey-No sé qué debo hacer

-Demuéstrales que se equivocan, los defendiste mientras ellos no lo notaban-replico- ellos hablan desde el miedo. Nadie es perfecto, todos tenemos miedos.

-Pero ellos…Tienen razón- dijo Mikey

-Solo porque tú se los permites-replico la voz- Puedes mejorar, muéstrales tu verdadera fuerza. No dejes que sus palabras te afecten.

-Tienes razón- respondió Mikey

-Recuerda ellos son tu fuerza pero también tu debilidad. Convierte esa debilidad en tu fortaleza- dijo la voz y la figura alzo la cabeza y luego volvió a mirar a Mikey-Ahora debes irte.

-Espera ¿Quién eres?- preguntó Mikey mientras todo parecía desvanecerse.

-Soy alguien que espero no conozcas en mucho tiempo-respondió la voz mientras todo se convirtió en negro.


Mikey abrió los ojos en la semi oscuridad de su habitación. Raph estaba a su lado, estaba dormido. Se removió en la cama para sentirse más cómodo, no había querido despertar a Raph, pero Raph había sentido el movimiento de Mikey y ya se había despertado.

-Mikey- exclamo, al verlo- ¿Cómo te sientes?

-Hambriento- respondió- ¿Cuánto dormí?

-Apenas unas dos horas- respondió Raph- Ven te ayudo a levantarte- Raph ayudo a Mikey a recostarse en el respaldo de la cama-Espera un segundo te traeré algo de comer- anunció Raph y volvió poco después con una bandeja que tenía un vaso de agua y sopa.

Una vez que Raph dejó la bandeja, Mikey se abalanzó a la comida, Estaba tan hambriento que no le importó que Raph lo viese. Donnie y Leo entraron una vez que Mikey había terminado de comer.

-Mikey-dijo Leo sentándose en la cama de Mikey, Raph saco la bandeja de enfrente de Mikey-En verdad sentimos lo que dijimos.

-Si es verdad. No…-comenzó Donnie pero Mikey lo interrumpió

-Quisimos decirlo-completo Mikey- Chicos dejen de hacer esto, no soy idiota siempre dicen eso cuando se sienten culpables. Es como un dialogo.

-Mikey-murmuro Raph con tristeza.

-En verdad tienen que dejar de ir a las apuradas y culparme siempre por todo- siguió Mikey- No pueden esperar que me haga el ciego y los perdone fácilmente con eso- Miro a cada uno de sus hermanos- ¿Saben lo que se siente? Ustedes mismos lo dijeron querían que yo no fuese su hermano. No lo entienden, siempre es lo mismo, si van a disculparse háganlo de corazón o ya pueden irse de aquí.

Los tres se quedaron como piedras Mikey supo que había sido muy duro pero no era idiota. Eso no era una disculpa. Nunca lo había sido, pero él siempre había elegido creer que era una disculpa.

Mikey miró su muñeca. Las heridas que se había causado un cuchillo dirigido al corazón de Leo, otra dirigida al cuello Donnie y la de su antebrazo dirigida a la cara de Raph, sabía que le quedaría una cicatriz y que no desaparecería completamente. Un recordatorio permanente.

-Mikey- dijo Leo-Tienes razón al decir que siempre decimos eso. Pero estamos muy arrepentidos de lo que dijimos. Nos dejamos llevar por la ira.

-Leo tiene razón Mikey- se unio Donnie- pero tienes que admitir que hay veces que todo lleva a ti.

-Donnie tiene razón- dijo Raph- Has hecho cosas así muchas veces es normal que pensemos que has sido tú.

Mikey lo miró. Eso había sido la gota que derramó el vaso, fue como si algo se quebrara y todos los sentimientos que había guardado salieran a tope, sin freno.

-¿Por qué diablos siempre tiene que ser todo mi culpa?-grito Mikey, se quitó la venda de la muñeca. La herida aún estaba roja y el la alzo para que se viese-Esto fue lo que me hice por detener una daga que iba a TÚ corazón Leonardo, otra a tu cuello Donatello y está a tu cara Rafael- conto Mikey las tres heridas, todos se quedaron viendo horrorizados las heridas de Mikey. Él sentía las lágrimas corriendo por sus mejillas- Ahora díganmelo. Díganme lo imbécil que soy por ser quien soy. Porque soy distraído. Díganmelo-

Splinter entró en la habitación y Mikey bajo la mano para que no viera sus heridas. Mikey comenzó a vendárselas otra vez.

-¿Por qué tantos gritos?-pregunto. Al ver a Mikey simplemente dijo- Hijos míos por favor esperen afuera.

Los chicos salieron de la habitación sin decir nada cerrando la puerta tras ellos. Mikey se limpió las lágrimas con rápidamente y comenzó a vendarse la muñeca con la mano temblorosa.

-Déjame hacerlo Migual Ángel-pidió Splinter. Mikey tendió la mano y su padre comenzó a vendarle la mano.

-Miguel Ángel ¿Qué fue lo que sucedió?-preguntó Splinter.

-Piensan que soy un idiota-respondió Mikey calmándose- No importa lo que pase esto no va a cambiar.

-Mi hijo- dijo Splinter tristemente-He hablado con ellos y en verdad están arrepentidos.

-Sensei. No puedo perdonarlos a menos que sea de verdad que algo va a cambiar o todo va seguir igual- Mikey miró su mano- como una rueda.

-Miguel Ángel- dijo Splinter.

-Sensei, voy a perdonarlos, sé que sí pero quiero que al menos tenga alguna garantía de que algo vaya a cambiar- siguió Mikey-Lo único que quiero es que si algo como esto vuelve a pasar que al menos me escuchen.

Mikey estaba temblado, ¿Estaba siendo egoísta por esto? ¿Era inútil por ser quién era? Recordó una frase vagamente que no sabía de donde la había oído "Los pájaros no solo vuelan caen y se levantan. Nadie aprende sin equivocarse".

Debía arriesgarse a intentar que algo cambiara aún si se equivocaba, aun si no resultaba. Quien nada arriesga nada gana.

-Lo entiendo hijo mío- respondió Splinter-Quiero que sepas que estoy muy orgulloso de lo que has hecho. Protegiste muy bien a tus hermanos.

Mikey estaba por hablar cuando comenzó a tener un ataque de tos. Splinter se mantuvo a su lado todo el tiempo, ayudándolo. Le tomo un poco antes de que pudiera parar de toser.

-Gracias sensei- dijo Mikey mientras aceptaba el vaso de agua que su padre le tendía. Splinter le dio las buenas noches y dejó que Mikey durmiera