Antes que nada... ¡Discúlpenme! (?) Nuevamente, muchas gracias a los seguidores de esta colección, ¡son lo más bello! *corazón* Nos acercamos al final, queda un capítulo más además del presente. Espero lo disfruten~

Aclaraciones: Lo siento, por segunda vez (?) Después de mucho pensarlo, decidí hacer un capítulo más, ya está, así que lo publicaré el miércoles. Fue sumamente complicado escribir este capítulo, solo porque me recuerda a mi vida ;u; Espero les guste el capítulo aunque contenga altos niveles de drama (?) Love Live! No me pertenece.


Selfless

Tengo miedo. De mí, de mis sentimientos, de lo que pueda hacerme daño. Miedo no es la palabra correcta, aun así. Hacía tanto que no sentía esta sensación que no sabría cómo denominarla, pues en aquel momento era demasiado pequeña como para darle un nombre a un sentir en concreto. Actúo como siempre, una gran sonrisa en mi rostro, bromas de aquí allá, washi washi a Nico, trabajo en el consejo, practica con Muse. Solo Nicocchi ha notado mi malestar, aunque no haya comentado nada al respecto. ¿Debería confiar?... No, no, eso no está bien. Tus preocupaciones son tuyas y de nadie más, ¡solo un poco más! O eso era lo que solía repetirme en cuanto el nudo en la garganta se convertía en arcadas.

Mi último "trabajo" lo aplacé. Cada semana decía 'la siguiente' y cuando esta llegaba volvía a decirlo, demasiado asustada como para poder hacer algo. Todas estaban tan felices, incluso en el invierno frío que azotaba a la región, sus corazones permanecían cálidos e intactos. Sé que me esperaban con ansias, porque dar el primer paso no era algo fácil; pero por una sola vez quería ser egoísta, así fuera solo un poco, por lo que dilataba el momento de mi última hazaña como Cupido. Pero no podía seguir haciéndolo, su mirada llena de anhelo, las leves muestras de nervios y las sonrisas a veces fingidas eran lo peor para mi pobre corazón.

Me esforcé tanto por salir de la oscuridad que me rodeaba para al final terminar cayendo a algo peor que eso. Y sabía que todo era por ella, pero no la culpaba, al final, la tonta había sido yo por darme esperanzas. Solo espera un momento, Elicchi, necesito un poco más de fuerza para poder verte con alguien más.

-д-

Habían pasado ya meses desde que sucedió lo de Nico y Maki. Ganamos el segundo Love Live!, supongo que fue porque al final creamos una canción de amor entre todas... Recordarlo me hace estremecer, ninguna quería pero Elicchi se empeñó en que lo hiciéramos solo porque yo había dejado escapar un comentario acerca de lo hermoso que sería tener una letra llena de romance. Al final ese pequeño deseo se me fue concedido y me sentí tan extraña que luego del live no pude evitar echarme a llorar por la bella sensación que daba el tener un sueño cumplido. La graduación se acercaba, solo quedaban dos meses para que las de tercero nos despidiéramos de la escuela.

La nieve caía dejando un manto blanco sobre cada superficie. La escuela tendría media jornada debido al extremo clima, pero el grupo tendría una reunión en la que discutiríamos algunas nuevas canciones. Tenía un mal presentimiento sobre eso y las cartas apoyaban aquello con predicciones un tanto desagradables. Al final terminé no prestando atención a ninguna de las clases, sólo a la espalda de Nicocchi quien a veces movía la cabeza contenta o a Elicchi, quien delante de mí trataba de tomar apuntes aunque se notara que su mente divagaba. Supuse que era hora.

No tenía un plan y eso ocasionaba que el temor en mí creciera. No podía equivocarme, no soportaría verla decaída por mi culpa, tampoco aguantaría que el ambiente de complicara. Era ahora o nunca, y aunque 'mi verdadero yo' prefería la segunda, Nozomi Toujou, como octava integrante de Muse, se decantó por la primera. La última campana sonó como mi señal de inicio.

— Eli~cchi~ —Llamé, ella me miró con su encantadora sonrisa— ¿Podrías acompañarme un momento antes de ir al club?

Sentía la mirada desaprobadora de Nico sobre mí. Salí con mi amiga y nos dirigimos a una panadería cercana, el olor ocasionaba que mi boca que hiciera agua, pero sabía que si llegaba a intentar comer algo, lo vomitaría en seguida. Fui por un pan de melón especial, con yo no sé qué crema y demás, y para Eli compré un pequeño postre de chocolate que miraba con ojos de cachorrito. Le entregué ambas cosas.

— ¿No comerás? —preguntó, preocupación en su rostro. Negué.

— Honoka-chan me pidió que le comprara esto~ Incluido el pastel...Dijo que siempre que venías te quedaban mirándolo.

Me divertí con su rostro sonrojado. Ella comía su postre en silencio y cuando lo acabó salimos. Anduvimos hasta llegar al aula donde ya todas estaban reunidas alrededor del portátil, que Maki usaba ahora para que todas pudieran escuchar las melodías. Había una muy hermosa que parecía ser alegre aunque tenía tintes de tristeza y anhelo, de algo que no puede ser alcanzado; me estremeció, sentía como si cada nota saliera de mi cuerpo y alma, o como si yo fuera la canción en sí. Honoka se colgó de Eli en cuanto devoró su pan dulce, agradeciéndole.

Primero escuchamos las nuevas composiciones y luego Umi nos pasó una copia de las letras. Sentía las miradas sobre mí, la preocupación rebosando esos seis pares de ojos, la expectativa que tenían. Me congele al leer la letra que habían dicho sería para Elicchi y para mí... Quise llorar, pero las lágrimas no estaban ni a mitad de camino. Miré a mi mejor amiga, sonrojada hasta el cuello, y me di cuenta de que no era la única a la que la letra no le gustaba de a mucho: ni Eli ni Honoka lucían felices con ello. Esa mirada de decepción fue una puñalada directo al corazón.

— Creo que es mejor que Honoka y Elicchi canten esto~ —miradas sorprendidas, otras preocupadas, otras de molestia. Sonreí con dulzura equivalente a la amargura en mi pecho.

— ¿Q-qué? N-no podría —dijo la rubia. Nuestra líder sólo escondía su rostro rojo.

— Sé que sí, Elicchi~ Vamos sería un dueto muy bonito, ustedes dos juntas, polos complementarios, todo romántico...

— Umi dijo que la escribió para ustedes— intervino Nico con notable irritación. No lo hagas, no te preocupes por mí — Creo que debemos respetar eso.

Todas estuvieron de acuerdo. Eli se hundió en la silla, Honoka seguía callada. Tensione la mandíbula, sé que lo hacían por mí, pero no soportaba esas reacciones que hacían obvios los sentimientos de ellas.

— ¿Y-y si la gente piensa que Nozomi y yo somos pareja?

— Con cómo actúan, ya lo piensan—bufó la más baja de tercero. No más, no más. No traten de ayudarme.

— ¡Yo no veo a Nozomi de esa manera!

¿Qué era aquello? Esa sensación ardiente en los ojos, el vacío en el pecho, la falta de aire. Nico apretó los dientes, pero Maki la detuvo; Kotori me miraba con pena, Umi se sentía culpable, Rin y Hanayo permanecían en silencio. No es como si no lo supiera, sólo que escucharlo de sus labios fue peor de lo que pensé. Comencé a reír, intentando ser lo más real posible; cuidando que las leves carcajadas no se desvanecieran o que al entrecerrar los ojos mis lágrimas cayeran.

— ¿Por qué todas tan serias? —usé esas carcajadas como una forma protección— Elicchi jamás me vería así porque ya hay alguien que le gusta, ¿No es así~?

Sorpresa no se hizo esperar. Honoka miró a Eli, esos ojos de colores similares compartieron un lazo pronto. Desde atrás tomé los hombros de mi mejor amiga y la empujé levemente para que llegara a donde la líder; un guiño fue su señal para hablar de nuevo.

— Haré la canción... P-pero, no podría ver a Nozomi de esa forma... —Noté que Umi y Nico apretaban sus puños— Porque la persona que se ganó mi corazón es Honoka...

Fue como haber caído a un foso lleno de vigas puntiagudas que perforaban cada rincón de mi alma. La líder se levantó de la silla, toda sonrojada, y salió corriendo. Un incómodo ambiente se creó entre todas, quienes veíamos a Eli al borde del llanto. No me podía permitir eso, no quería que esos zafiros se difuminaran en medio de saladas gotas de agua, ni que sus mejillas fueran bañadas por injustas lágrimas que provenían de lo más profundo de su ser. Me acerqué y la tomé entre mis brazos, acomodando su cabeza entre mis pechos y me incliné a besar su frente.

— No te preocupes, Eli. Sólo necesita un momento para pensar... fue un poco súbito —ella asintió con la cabeza y se colgó de mi ropa. Volví a besar el mismo lugar antes de alejarme— Ya volvemos.

Y salí corriendo del aula tras la fundadora de Muse. ¿Debía hacerlo? ¿Realmente quería esto? Por supuesto que no, dolía tanto que sólo quería dar la vuelta y escapar. Pero mi cuerpo se movía sólo, persiguiendo una sombra imaginaria que me guiaba a la persona que necesitaba. Entré a un salón vacío y me dirigí hasta el escritorio del profesor, donde estaba escondida Honoka con la cabeza entre las rodillas. Me agaché a su altura y acaricié su cabello.

— Honoka-chan~ Eso fue de mal gusto —reprendí. Ella se estremeció —Sé que estás confundida, pero debes ser sincera con lo que sientes.

¡Basura!, gritaba mi subconsciente. Sus ojos azules me miraron pidiendo ayuda. La envolví en un abrazo.

—Elicchi te quiere tanto que no hace más que hablar de ti. Siempre que escucha tu nombre sonríe bobamente y se sonroja. Es quien aboga por ti contra una enojada Umi... Eli está enamorada de ti, Honoka.

— Pero...Ella es tan genial, tan madura, tan todo y yo... Yo sólo causo problemas.

Luego de unos minutos de discutir cosas que no quería siquiera decir, se resolvió a hacer lo que debía: corresponderle. Iba algunos pasos atrás de ella, haciendo muecas con tal de que las lágrimas no se me saltaran. Entramos, Elicchi se levantó asustada, Nico me dedicó una mirada molesta en cuanto la de segundo año estuvo frente a nuestra rubia.

— A mí también me gusta Eli-chan~—algo se rompió. Tal vez fue por fin esa cosa agrietada que tenía por corazón; no lo escuchaba ni sentía, ¿seguiría ahí? Se besaron, frente a nuestra ojos, y al separarse la idiota de Honoka se lanzó a mis brazos en un abrazo de oso; que envidia, Honoka, tener a alguien como Eli-chan...

¿Estás feliz, Elicchi? Un poco tarde, pero ya fui tu Cupido.

Las empezaron a felicitar a excepción de Umi y Nico, pero podía notar obligación en su voz, con molestia escondida. Me pregunté por qué sabían de mis sentimientos, si siempre intenté esconderlos, pero la respuesta tenía nombre y apellido. Nico, hastiada, salió de la habitación cerrando con un portazo. Hanayo propuso acabar la reunión y no hubo oposición alguna; aunque siempre volvía a casa con Eli, ella se fue con Honoka, tomadas de la mano, tan felices que... Que me arrebataban todo el sentido de vivir. 'Ayuda' gritaba mi interior, pero seguía sonriendo con amplitud. Fui tras mi enana amiga, quien estaba en nuestro salón de clases dándole puños a la pared. La detuve con un abrazo por la espalda. Mi cuerpo se entumeció, sentía como si no fuese mío, mi alma se iba escapando.

— Nozomi, de verdad, ¿qué le viste a esa estúpida rusa de pacotilla? Es densa, estúpida, cabezota, estúpida, no se preocupa por ti, es estúpida... —reí ante su amplio vocabulario.

— Sé que es una estúpida, densa, lenta, caprichosa, cabezota... pero si ella no se hubiese cruzado en mi camino, me hubiese quedado encadenada al miedo de abrirme a los demás. Ella me salvó, Nicocchi.

— Aún así... —apretaba los puños. Me pegué más a su mejilla.

— ¿Por qué les dijiste que me gusta Elicchi? —Pregunté, ella sólo levantó los hombros— Yo estoy bien así.

Sentí calor recorrer mi mejilla, la sorpresa me invadía, era presa de la incredulidad. Las lágrimas caían, aquel golpe había sido como un interruptor para que mi llanto fluyera sin barrera. ¿Qué era ese sentimiento, esas irremediables ganas de querer gritar, cubrir mis oídos, cerrar los ojos y no abrirlos más? Me llevé las manos a las mejillas y subí a los párpados; lloraba y no podía detenerme.

— ¡¿Bien?! ¡Bien los pechos que no tengo Nozomi! —Intenté reír, pero mi llanto sólo empeoró— ¡Mírate! No hay forma de que estés bien.

No sé en qué instante terminé en sus brazos, con la garganta adolorida por los gritos y las piernas demasiado débiles para sostenerme. Nico me sostenía con fuerza, acariciaba mi cabello y secaba mis lágrimas; las demás -a excepción de la nueva pareja-, en el umbral de la puerta lloraban o daban la espalda a la deplorable escena que montaba. Un abrazo grupal logró que mi corazón diera un vuelco, dando señales de vida. Estas chicas eran lo mejor que yo jamás pude pedir.

No soporto el mundo ahora, todo se ha derrumbado. Echada en mi cama, siendo engullida por la oscuridad de mi habitación, dejé pasar una llamada de Eli. Nunca había perdido una llamada de ella a propósito. Un buen rato después mi puerta sonó, pude saber por la forma en que tocó, un ritmo rápido que habíamos fijado como clave, que era ella. No abrí, no podría verla y tampoco quería que me viera en tan mal estado, sólo me quedé recostada en la puerta.

— Nozomi... Sé que estás ahí. Sólo quería agradecerte por lo de hoy. No sabes cuánto te quiero, Non-chan —quería decirle que ya no me llamara así, que no tenía ese derecho; y mucho menos a decir que me quiere— Estoy realmente feliz de haberme vuelto tu amiga. Espero que te mejores, Nico me dijo que te dio migraña; no puedo esperar a verte para abrazarte y darte las gracias como es debido.

-д-

Las palabras que quería decir se marchitaron de inmediato luego de que escuché sus pasos alejarse. Me arrastre a la habitación para poder escribir, aunque mis ojos arden y las lágrimas no sólo empañan mis ojos sino que dañan el papel y disuelven la tinta negra. Me pregunto hace cuánto no me daba el lujo de llorar de esta manera, sin importarme lo que los demás pensaran de mí. Volví de pronto, una colisión demasiado fuerte, a viejos hábitos como lo era mirar al suelo desde el alto balcón o hundirme en la bañera, esperando que mi pobre voluntad fuera ayudada por un dios misericordioso que decidiera que mi tiempo en la tierra ya se había cumplido.

Me repuse, o eso les hice creer, para la mañana siguiente. Eli estaba tan feliz que brillaba, era despampanante... inalcanzable. Seguí actuando como siempre, aunque me esforzaba más. Solía dormir desde que llegaba a casa hasta que salía a la escuela, cansada de respirar siquiera. Durante los últimos meses pensé en tantas cosas que al final fallé el examen de entrada a la universidad; pero no me importaba, no tendría cabeza para estudiar, de cualquier forma. Aunque Eli se había alejado e mí en algunos aspectos, seguía llamándome su mejor amiga. Me pregunto, ¿qué tan idiota es Eli?


Fue un poco largo, pero bueno~ Espero les haya gustado.¡Me disculpo, por tercera vez!

Nos vemos pronto~