Estábamos todos en silencio, algunos parecían tener miedo y otros, expresaban la furia por sus ojos. La voz de Zeus sonó para anunciar algo, así que escuchamos atentamente.

-El será vuestro instructor.- ¡Tadaaaah! Apareció de entre las columnas de la sala un hombre muy moreno, con el pelo blanco y un mechón de pelo con ojos azules.

-Yo soy Thoth, Dios Egipcio del conocimiento.- Se quedo de brazos cruzados y serio. Sin expresar ninguna emoción.

-Y estos, serán sus compañeros.-Aparecieron lucecitas de las cuales se esparcieron por toda la Academia y salieron de ahí personas. No se le veía el rostro, solo la boca. (Que siniestro…)-Kuran, Shiku, Lowell, Yui.-Las tres nos quedamos quietas en nuestros sitios y tiesas por si pasaba algo.-Es vuestra responsabilidad guiar a los Dioses a su graduación.-Cada una frunció un poco el ceño. El plan lo aceptamos, si, pero era un poco rara la forma de bienvenida que nos otorgaron, para mi gusto.

Thoth dio un paso adelante y hablo claro y alto.-Mañana es la ceremonia de graduación. Será en el gimnasio por la tarde.-Se dio la vuelta- Eso es todo, podéis marcharos. Las humanas, venid conmigo.-Nos quedamos unos instantes en shock. Pero asentimos a la vez y seguimos a Thoth sin ver el rostro de ningún compañero.

Con la mirada al frente, en un pasillo donde la luz de la tarde brillaba, Thoth nos empezó a hablar.-Zeus hizo el modelo de la Academia como las escuelas humanas. Todo lo que necesitéis esta preparado y en la cafetería hay comida.- Seguíamos andando tras el, pero al ver a Lucina de reojo, sabia que pensaba en decirle algo a Thoth.

-Zeus es verdad que es un Dios, y hemos de respetarlo pero, ¿no es muy caprichoso? Tenemos todas familias preocupadas por nosotras y encima nos obligan a hacer esto a la fuerza.-Seguíamos andando por el pasillo y las tres nos quedamos anonadadas sobre lo que Lucina dijo. Thoth sonrío.

-No hay de que preocuparse. Cuando acabe esto, viajareis con el poder del Dios del Tiempo; Chronos al pasado.

-Ya veo…-Baja la cabeza, pero al instante la levanta y alza un poco la voz-Pero, eso no es excusa para ser…-El instructor la puso contra la pared, a su altura con el brazo izquierdo apoyado en la pared. La miro a los ojos y ella estaba tal cual. A Hikari parecía que le iba a dar un patatús

-Zeus piensa en el futuro de Humanos y Dioses. Además, la espada que lleva Kusanagi, os guiara con el tiempo. Cuida de ella, Kusanagi.-Miro a Yui y ella respondió asustada.

-S-si.

-Os guiare a vuestros dormitorios.- Thoth nos llevo a un edificio donde estaba separado, por un jardín en medio, los de los chicos de las chicas.-Vosotras sois las de la habitación Europea. Id todo recto, al final del pasillo la única puerta. Kusanagi, la tuya esta en la segunda planta, la tercera de la izquierda. Voy a la biblioteca. Si necesitáis algo, id a verme.- Se marcha.

-Bueno, a ver la habitación. ¿Nos vemos mañana aquí, Yui? Así podremos ir juntas a desayunar.-Le realice una sonrisa, parecía algo triste.

-¡Vale!-Le saque lo que buscaba, una sonrisa de la protagonista del anime. Que es alegre de por si, pero le faltaba darle el empujoncito.- Hasta mañana, Ame-san, Hikari-san y Lucina-san.

-Quita el –san. Somos tus amigas, ¿no?-Dijo Hikari.

-¡Si! Bueno, adiós.- Nos sacudió la mano y se fue a la segunda planta.

-Oye, estoy cansada, ¿nos vamos a dormir?- Lucina, se froto un ojo y nos llevo de la mano hasta la habitación de el final del pasillo, que daba de frente.

Al abrir la puerta, no nos creíamos lo que veíamos. ¿¡Un salón con tres dormitorios, un sofá con su tele y su jardincito!? Era real. Todo real. Estábamos boquiabiertas y nerviosas de tener una habitación tan chula. Cada una fue a su dormitorio a ponerse el pijama.

-¿¡Esto que carajos es!?- Había una bola de color azul en la cama con dos puntitos y una raya, que se asimilaban a una cara. ¿Que era eso?

-¡LOOOOOL YO TAMBIEN!- Hikari grito, y ese grito era de ver algo muy raro, yo diría que demasiado.

Lucina se quedo callada, se cambio y se puso en el sofá con la bola en brazos. Hikari y yo hicimos lo mismo. Las tres poseíamos una bola del tamaño de un balón de baloncesto. La de Hikari era rojiza, la de Lucina negra, y la mía azul oscuro grisáceo. Nos quedamos charlando de que podía ser esa cosita.

-¡Oye!-¡La bola azul empezó a hablar!

-¡Hola!- Luego, la de Hikari

-Buenas…-La de Lucina, también.

-¿Sabéis hablar?-Pregunte

-Si, pero por telepatía. Veréis…-Las bolas se juntaron.- Somos seres amorfos que adoptan la forma que quiera su dueño.-Nos explico la bola azul

-¿La forma que sea?- Pregunto Lucina

-La que sea-Dijo la bola negra.

-Dime, ama Hikari, ¿Qué voy a ser?-Le dijo la bola rojiza a Hikari,

-¡UN ZORRO DE NUEVE COLAS!-Hikari grito como una loca desenfrenada.-Son tan bonitos… Siempre he querido uno.-La mirada de una niña inocente se reflejaba en sus ojos castaños. Estaba mas ilusionada de lo que parecía.

-Esta bien, ponerme un nombre. Si queréis, claro.

-¡Horo! ¡Perfecto para una cosita tan mona!-Se puso los puños en los mofletes y se daba golpecitos con estos hinchados de aire.

-¡Bien! Ya todo decidido.- La bola empezó a hincharse y dentro había ruidos. En medio minuto, de la bola salio un precioso zorro de nueve colas. De color rojizo, las manchas que tienen los zorros blancas y ojos verdes. Era increíble.

-Bienvenida a casa, Horo.-Abrazo a su zorro y este le hacia signos de cariño.

-Me toca, ama.-La bola negra se puso en frente de ella, lista para recibir la orden de transformación.

-Tú serás un Pegaso, te llamare Kelpie.-Tenia la idea muy clara, como era de esperar de ella.

-Vale.-Haciendo el proceso de la bola anterior, de esta apareció un Pegaso negro, con plumas plateadas y algunos pelos de la crin y de la cola azules.- ¿Estoy bien así?

-¡Perfecto! Te llevare al patio, allí podrás dormir y comer.-Al llevarlo se dio cuenta de que había un establo en el patio. Sin duda, Zeus lo prepara todo muy detalladamente, si. Metió al Pegaso en el establo para que durmiera. La transformación parecía ser agotadora.

-Por fin… ¡Mi turno! ¿Qué voy a ser, ama?-La bola salto de mis brazos.

-Pues… Un lobo gigante alado. ¿Puedes?- Era una cosa rara y lo sabia. Pero no me gustaría tener un simple lobo en un mundo de fantasía.

-¡Claro, no hay nada imposible!-La bola se hizo lobo. Unos ojos amarillos, lomo azul grisáceo y pecho gris con las plumas del mismo color.- ¡Ponme un nombre, por favor!-Se sentó delante de mi. Era del tamaño del Pegaso de Lucina.

-Mmm… no se que nombre ponerte…-Me agarre la barbilla. Pensé en nombres de personajes de videojuegos que me gustaban y de ahí saque el nombre del ser que me pertenecía.-¡Marth! Ese nombre me encanta para ti. ¿Te gusta?

-Me encanta. Es muy original.- El animal bostezo, se le veía cansado y ya era de noche.

-Es hora de ir a dormir. Mañana os compraremos lo necesario para que podáis estar mas cómodos.-Cada una fue para su habitación y preparo su uniforme para mañana. Por suerte, Zeus fue buena gente y me puso pantalones en vez de falda. Yo tenía un toque pequeño de masculinidad en mi interior.

Mientras preparaba las cosas, una pulsera callo del bolsillo del pantalón. Alrededor de ella había una nota que decía:

"Te ayudara en un futuro. No te la quites y úsala en un caso grave de emergencia"

Me puse la pulsera, azul con una gota de agua de color plata colgando de ella.-Ya es hora de dormir-Me quede dormida nada mas tumbarme en la cama. Había sido un día agotador y mi cuerpo no podía mas.

Me desperté a las seis de la mañana. Tenia tantos nervios que me tuve que levantar temprano. Me vestí, salude a Marth y me llegue a la cafetería a desayunar. Luego, en la tienda compre: Unas riendas, una silla de montar, cosas para el cuidado de Marth, carne, una cama para Marth y una lira con partituras.

-Marth, ¿te apetece dar una vuelta?-Le enseñe los arreos. Al principio le costo que se los pusiera, dado que eran cosas nuevas para el.

-Ame, ¿segura que podré volar con esto?-Me pregunto. No quería que sufriera daños en el vuelo.

-Segurísima. Tu tranquilo, que vamos a ir suaves.-En el patio de los dormitorios me subi en el. El sol estaba saliendo y ver en amanecer desde el cielo seria muy bonito. Asi que de ahí saque la idea de cabalgarlo tan temprano.-Bien, alza el vuelo.-Me agarre a las riendas, que para el era una especie de cuerdas que le apretaban en forma de tortura.-Pero espera.-Le quite las riendas y la silla. A pelo iba a ser mas comodo para el. Me volvi a subir, y la bestia alzo vuelo.

-Agarrate, voy a subir rápido- Marth me advirtió y le hice caso. Estaba haciendo buen trabajo como guardián. Era un buen chico.

Volamos por los alrededores de la Academia y vimos el amanecer. Ya eran las siete de la mañana y decidimos bajar. Estaba cansado y pensé en darle un cepillado para reconfortarlo. Bajamos antes de llegar al patio de los dormitorios y vi a Baldr sentado en un banco donde le bañaba la luz del Sol.

-Buenos días, Baldr.-Me acerque a el y le sonreí.

-Buenos días, Ame.-El me respondió con una sonrisa.

-¿Qué haces aquí tan temprano?

-Lo mismo digo.-Los dos reímos-Me gusta que me de la luz del Sol por la mañana.

-Yo por los nervios me he levantado tempranísimo y he hecho varias cosas.

-Ya veo. Oye, ese lobo es tuyo, ¿no?-Señalo a Marth, que estaba tirado en el suelo a la sombra.

-Si, se llama Marth. ¡Marth, ven! ¡Alguien quiere conocerte!-Vino hacia mi con pasos elegantes y mostrando imponencia.

-Muy bello, si.-Estiro el brazo para acariciarlo. Marth, como buen chico que es, acepto.

-He de ir al dormitorio un momento. Ahora nos vemos.-Me fui con Marth a la habitación y Baldr se quedo mirándome. Marth, tras cepillarlo, se tiro en la cama que le compre. Estaba agotado. Yo me senté en el sofá a esperar a Hikari y a Lucina.

-¡Buenos días!

-Buenos días.

Las dos, vestidas, salieron de sus habitaciones muy alegres. Esta tarde, empezaría nuestra misión de enseñar a los Dioses.