No crean que se salvaban del drama (?) Y por fin llegamos al final de esta triste historia~ ¡Muchas, muchas gracias a quienes le dedicaron el tiempo a este fic! Realmente, no se imaginan lo agradecida y feliz que estoy. Gracias por sus comentarios, disculpen las lágrimas (?)
Debo admitir que esta historia fue difícil de escribir a un nivel sentimental, tal vez haya llorado más que ustedes mientras escribía, especialmente los últimos capítulos. Así que el que ustedes hayan leído hasta aquí significa muchísimo x3
Aclaraciones: Si no os gusta el drama recargado y la tragedia, pueden dejar la historia sin este capítulo; es una advertencia (?) El título está en alemán, les dejo la tarea de descubrir qué es. Es corto, no se preocupen. Sin más, espero les guste.
Elicchi...
Auf Widersehen.
Lo siento tanto, Elicchi, mi mejor amiga, mi más preciado tesoro, perdón por no poder estar más tiempo a tu lado, por no poder ir a la misma Universidad o compartir la alegría de convertirnos en profesionales. Por no ser capaz de presenciar ese futuro día en que te casarás, con un hermoso vestido blanco, luciendo más hermosa de lo que eres; yo ayudándote a caminar por aquel caminillo en la iglesia. Perdóname, no sabes cuánto duele tener que verte llorar con el corazón en la mano, frente a un cuerpo pálido y sin vida, lleno de heridas, imaginándote a esa persona cuya alma antes reinaba allí para llenarte la vida de alegría. Sé que las sirenas resuenan en tus oídos, que las órdenes que te dan de no acercarte son más que estúpidas para ti, que no quieres creer lo que ven tus ojos. Pero no es una ilusión.
No fue mi intención, lo juro. Aunque pensé tantas veces en dejar todo atrás, no lo hubiera podido hacer, pues al mundo terrenal me ataba el gran amor que te tengo a ti y a las chicas. Pero el destino es caprichoso, Elicchi. El golpe que sacudió mi cuerpo entero antes de respirar por última vez no se compara en dolor a lo que siento al verte tan destrozada, maldiciendo todo, rogándome despertar, regañándome por andar haciendo bromas pesadas, golpeando el suelo con puños de piel lacerada. El hombre te coge de brazos, tú te resistes, gritas mi nombre, él te dice la verdad que no quieres aceptar. Estoy muerta, Elicchi, lo siento.
Las demás están ahí, incapaces de acercarse a ti porque saben que su dolor no podría nunca compararse al tuyo. Lloran, se abrazan, tratan de mantenerse en pie. Nico se acerca lento, toca las mejillas frías de ese cuerpo, ser pequeña le ha dado la oportunidad de escurrirse entre los guardias. Confirma que ya no estoy, que no habrá quien la moleste, que todo se ha terminado... y llora tan amargamente que me siento escoria. Lo siento tanto, no tengo perdón ni siquiera de los altísimos dioses; les arrebaté la felicidad que yo misma me esforcé en darles.
Odio ese momento en que todos se reúnen frente a un ataúd, en un instante sombrío y lúgubre, decenas de pares de melancólicos ojos fijos en la foto donde mi sonrisa aun puede ser vista. Fueron mis padres quienes te dieron el pésame y no viceversa; aunque vi el dolor en sus ojos creo que entendieron que todo el tiempo lejos de mí había causado una gran brecha que fue rellenada por la presencia de mis ocho amigas. Tu rostro hermoso estaba demacrado, había perdido brillo, no era ni sombra de lo que conocí en vida; estabas más delgada, no debes dejar de comer, Elicchi, es malo para tu salud. De pie junto a aquella cama de madera miré a mis amigas y compañeras, a mis progenitores y a algunos adeptos del templo; ¿tantas personas estaban ahí por mí? ¿Cómo fue que jamás lo noté? No podía creerlo. Luego de esto, Eli y Nico irían a mi departamento para vaciarlo; no debían hacerlo pero se ofrecieron como una muestra de respeto, no querían que desconocidos tocaran mis pertenencias.
Sé que lo encontraste, Elicchi. Un cuaderno de diseño infantil, con hojas de bordes amarillos, en donde mi letra, algunas veces temblorosa, contaba todo lo que había superado, pensado y sentido durante mi corta vida. Sé que leíste aquel secreto tan bien guardado que jamás imaginaste que tendría; en ese instante mirabas las hojas con ojos desorbitados y boca abierta, temblabas, palideciste. Tus ojos rojos volvieron a dejar fluir las lágrimas, apretando los bordes de la libreta, maldiciendo a diestra y siniestra; golpeaste a Nico por haberme permitido guardarme eso, pero ella te dio una golpiza por no haberlo notado nunca. Magullada y enojada me pediste que volviera, nuestra amiga te abrazaba para evitar cualquier acción estúpida de las que enlistabas con rabia; no, aun no es hora de que vengas a encontrarte conmigo, tienes mucho camino por recorrer. Lo siento, Eli, debí haber escondido mejor ese diario para que nunca te enteraras de eso... Ahora te sientes culpable, ¿no? Pero no, mi Elicchi, la culpa no es más que mía, por no haber sido sincera, por haber permitido que estúpidas esperanzas crecieran dentro de un corazón lastimado que se aferraba a lo poco que lo calmaba.
Cada semana vas a visitarme, no es como antes que compartíamos una taza de té y charlas amenas, ahora sólo tu voz se escucha en medio del silencio de aquel lugar infestado de muerte y lo único que hay de por medio es un ramo de flores tan hermoso como tú. Aunque no lo notaste nunca, cada vez que llegabas te abrazaba, incluso si no lo podías sentir. Te acariciaba el cabello, te besaba las mejillas, tomaba tus manos y te contaba todo lo que yo veía; sin embargo no logré nunca hacerte sonreír con la misma calidez de antes; bueno, no te podía sacar una sonrisa, solo lágrimas.
No sé cuánto tiempo ha pasado ya, aunque sé que ha sido bastante, pues ya te vi envuelta en una toga, llevando un birrete y un diploma en las manos; Alisa es una mujer hermosa, tanto como tú, y para este momento ya se ha graduado también de la universidad. La amistad forjada en nuestro último año de escuela con esas chicas perdura aun, han cambiado, madurado, son todas unas mujeres de voluntad fuerte y belleza exorbitante, pero me duele que al reunirse siempre dejen una silla vacía, como si de pronto fuera a aparecer allí, haciendo bromas a las que estaban acostumbradas en nuestra juventud; si pudiera lo haría, las extraño demasiado.
Durante todos estos años en que te he observado desde lejos, has desechado el amor, vives sin él. Dejaste a Honoka unos meses después del incidente y ella estuvo de acuerdo, nunca quedó resentimiento. Rechazas a quien intente entrar en tu corazón, aunque al principio pusiste una barrera a la fuerza, al final terminaste botando la habilidad de amar, y vives feliz así. Las primeras veces no entendías bien porqué, pero poco a poco las palabras salían solas: "hay alguien más". Si bien me pregunté decenas de veces el significado, porque no es que pudiera leer tu mente, cuando ellas te lo preguntaron dijiste que era yo a quien te referías. No creí que en este estado podría llorar, pero me equivoqué, pues luego de tu confesión derramé fantasmales lágrimas abrazándome a tu espalda. Te disculpaste conmigo por los días de antaño, mirando a la lápida con mi nombre esculpido, y yo te correspondí. Jamás dejaré de amarte.
Lo siento tanto Elicchi, por haber roto mi promesa de estar junto a ti toda la vida... Aunque no es del todo verdad, pues yo siempre, aunque no me veas, estaré acompañándote a donde quiera vayas.
Nos veremos pronto, mi Elicchi, en una próxima vida.
Hoy es un día especial (?) Es el cumpleaños de una persona muy especial y espero que lo esté pasando bien, le deseo lo mejor aun cuando no está en mi vida (Nozomi mode on (?))
Nuevamente, muchas gracias por su tiempo y comentarios, siempre me alegraban el día. Perdonden el dramón :v Además, trataré de estar activa en el fandom lo más que pueda (siempre que la U no me mate (?)) así que estén pendientes.
¡Besos!
