¡Definitivamente se me ha ido el avión! Estoy segura de que debía escribir algo más que debió pasar en el chap pasado ¡pero definitivamente se me ha borrado el disco! Lamento que haya sucedido eso, más sin embargo, checando mis notas, encontré anotaciones muy interesantes que ya no recordaba y he decidido que este capítulo es el indicado (y si no, pues ya ni modos ¬¬') y más que nada, como preámbulo para lo que se viene.
No sé, no sé, mientras escribo + ideas vienen… no sé si las correctas o no. Siento que mi culebrón, se ha convertido en apenas en una serpiente recién nacida. ¿Bueno o malo? No sé, ustedes juzguen. Ya no quiero pensarlo mucho y aplazar la actualización.
Besos.
Oh, y les recomiendo que escuchen la canción "unintended" de Muse mientras leen este capítulo, me encanta la letra y mientras escribía, pasó en mi Reproductor y wow..
***Capítulo 25***
RESIGNACIÓN
-Ron, ya no insistas.- espetó Hermione ahora si, enfadada.
Ron suspiró frustrado.- ¿Acaso no hay nada que pueda impedir que te vayas?-
La castaña guardó silencio mientras guardaba sus últimas prendas en la maleta, segundos después se giró hacia su esposo.
-Todo va a estar bien Ron- cerró los ojos con frustración.- no tienes que preocuparte por nada, vendré de vez en cuando a la casa.-
-Pero Hermione…-intentó protestar Ron.
Hermione rodó los ojos con fastidio.- Por favor Ron, ¿de qué tienes miedo?-
El pelirrojo bajó la mirada mientras se acercaba a abrazar a su esposa. Enterró su cara en el cuello de ella y suspiró.
-De que él te haga daño.-
Hermione cerró los ojos tratando de impedir que las lágrimas abandonaran sus ojos. Ella también tenía miedo, mucho miedo; pero Snape no estaría en Hogwarts ese año…
-Solo será un curso, y jamás volveré allí.-
Ron la abrazó con mayor fuerza.- Eso no cambia las cosas.-
Hermione vio con pesar, como Ron la soltaba y se encargaba de cerrar la maleta que estaba sobre la cama.
-Iré a acostar a los niños…ya es tarde.-
Y sin más salió de la habitación.
Hermione se cubrió la boca mientras dejaba salir un sollozo.
Merlín sabía que no quería herir a Ron, ¿pero habría alguna manera de hacerlo?
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-¿Nos vamos Harry?- preguntó Stehle una vez que le permitieron la entrada.
Harry volteó a ver a la rubia mientras Ginny con la mirada baja acomodaba unos libros. El moreno miró de nuevo a la pelirroja mientras se ponía en pie.
-¿Todo bien Ginny?- preguntó Harry preocupado; habían estado alrededor de una hora repasando algunos hechizos de dificultad media cuando de pronto Ginny pareció sumamente deprimida.
La pelirroja aspiró profundamente mientras asentía con la cabeza para luego alzar la mirada y sonreírle a Stehle.
-Lamento que hayas esperado Stehle.- se disculpó la pelirroja.- Bueno, no les quito más su tiempo, es tarde y deben descansar.-
Stehle frunció el ceño, ahora preocupada.
-¿De verdad estás bien?- preguntó la rubia.
Ginny sonrió forzadamente.- Claro que si.- recogió su bolso.- Muchas gracias Harry, creo que no voy tan mal.-
Harry la miró con seriedad con el deseo de detenerla pero al ver a Stehle decidió dejar ir ese asunto, al menos por hoy.
-Cuídate mucho.- le dijo Harry antes de cerrar la puerta de su departamento.
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Los días pasaron formando semanas, y esas semanas prácticamente volaron hasta que por fin era el día en que Hogwarts abriría sus puertas de nueva cuenta para sus alumnos.
La estación 9 y ¾ estaba tan llena como la recordaban. Los Weasley, Harry, Stehle y Ginny corrieron hacia el tren pues ya era sumamente tarde.
Wesley entró ráidamente al tren mientras que Hermione miró a Ginny con preocupación. Había visto a su amiga realmente tiste pero ginny no había querido decir nada.
-Ginny, cuídate, por favor.- murmuró Hermione.
Ginny resopló despreocupada.- No tengo nada Hermione.- frunció los labios.- al menos, no nada nuevo, estoy en el proceso de, ¿recuerdas?-
Hermione le sonrió de manera forzada.- Lo sé,- sujetó a su amiga de los hombros.- Pero quiero verte mejor, y feliz…- la abrazó y se giró a Ron.- Te amo.-
Ron la abrazó mientras el tren pitaba en señal de que ya era hora de partir.
-Y yo a ti.- dijo Ron tratando de oírse sobre la multitud.- Cualquier cosa…cuida al bebé.-
Tomó el rostro de Hermione para besarla unos segundos.
Debían partir. Era hora.
-Papá, adiós.- se despidió Wesley, Ron no dijo nada y abrazó a su hijo con fuerza.
El pelirrojo se inclinó para quedar a la altura de su hijo.
-Cuídate, y recuerda que te quiero, mucho.-
Wesley frunció el ceño extrañado y luego sonrió a su papá.
-No te preocupes viejo.- sonrió Weasley desdeñosamente. Ron soltó una carcajada.
Amaba a ese chico, como su hijo de sangre, pero a pesar de saberlo suyo, el corazón se le oprimió mientras observaba al moreno subir al tren y despedirse con la mano.
Y así, Ron se quedó parado observando como el tren se alejaba con dos de sus amores.
-Vamos Ron.- palmeó Harry el hombro de su amigo, no le gustaba verlo tan preocupado, pero entendía su temor: No debía ser fácil ver alejarse a Hermione. Él mismo estaba preocupado por su amiga.- Ellos estarán bien.-
Ron suspiró y asintió mientras se giraba hacia Ginny quien estaba con Francis y Selebi.
Tomó a Francis en brazos.
-Muy bien niños, vámonos.- habló con Ron fingiendo una sonrisa. No quería preocupar a sus hijos.
-¿Mami volverá pronto?- preguntó Francis mientras se aferraba al cuello de su padre.
-Vendrá pronto a visitarnos.- respondió Ron.
Salieron de la estación con rapidez regresando al mundo muggle.
El ruido del ir y venir de los transeúntes los golpeo con fuerza, mientras comenzaban a mezclarse entre los muggles sin que estos se percataran de que un grupo de personas había salido de un muro.
-Hasta que los encuentro.- habló Stehle.- ¿Dónde se habían metido?-
Ron frunció los labios mientras Ginny negaba con la cabeza, a veces Harry podía ser muy cruel.
Se mezclaron entre la gente y al voz de Stehle fue ahogada por el ruido en la estación
Pero aún así, todo eso no impidió que la pelirroja escuchara su voz.
-¿Ginny?-
Su corazón se detuvo por un momento para comenzar una carrera enloquecida al escuchar quien la llamaba.
-¿Eres tu? ¡Qué sorpresa!-
Harry y Ron se giraron con rapidez al ver a Ginny ponerse pálida mientras observaba con ojos llorosos al hombre de cabellos dorados y mirada azulada que se acercaba con rapidez hacia ellos, con ojos solamente para la pelirroja.
-¿Dave?- preguntó Ginny con la voz quebrada y carraspeó.
Sus ojos le escocieron, no lo había visto desde que…desde que habían firmado el divorcio. Desde entonces no habían cruzado palabra alguna.
- ¿Dave? ¿Qué haces aquí?-
El hombre le sonrió como si de verdad le alegrara verla, como si no le doliera su presencia como le dolía a ella la de él.
Podía recordar con claridad la actitud indiferente de Dave al pedirle el divorcio, la forma en que habló de la repartición de propiedades…como si fuera un asunto de todos los días.
Ron gruñó y se adelantó hasta llegar a Dave.
-¿Qué haces aquí?- preguntó el pelirrojo con violencia. Harry se adelantó y le tocó el hombro para tranquilizarlo.
Dave frunció el ceño.
-¿Quién eres?- preguntó el rubio.- Espera, ¿Ginny, es tu hermano?-
La pelirroja asintió sin quitar los ojos de Dave. Ron gruñó mientras Harry frunció el ceño.
Ginny se decidió a hablar. No quería exponer a Dave ante Ron.
-No esperaba verte aquí…pensé que estabas en Francia.- habló Ginny tratando de no ver a su ex esposo a los ojos.
Ignorando las palabras de la pelirroja, Dave miró a Ginny de pies a cabeza, analizándola.
-Me alegra verte mejor.- dijo Dave sólo mirándola a ella e ignorando completamente a Ron quien no hacía más que fruncir los labios.
Ese hombre le había hecho tanto daño a su hermana. Dejándola cuando más lo necesitaba, dejándola totalmente deshecha.
Ginny tragó mientras sentía enrojecer sus mejillas y sintió el apoyo de Harry que la sostenía de la parte alta de su espalda.
-Es que estoy mejor.- respondió Ginny a media voz.
Se hizo el silencio entre el grupo mientras que de fondo se escuchaban el transitar de las personas que llegaban a abordar los trenes.
Ahora ese ruido era lo de menos, ya ni siquiera estaban conscientes de que había gente a su alrededor.
-Amor, ¿qué sucede?-
Ginny alzó de prisa la mirada topándose con una mujer alta y morena que se agarraba del brazo de Dave y le daba un corto beso en los labios.
Harry la acercó más a su cuerpo mientras que la sangre abandonaba de forma definitiva la cara de la pelirroja.
Quiso salir corriendo de allí.
Pero la mano de Harry en su hombro la detuvo.
-Tranquila.- le susurró Harry.- Estoy aquí.-
Ginny no pudo más que contener el aire.
En primera, había sido una completa tonta. Ella seguía sufriendo por Dave, recordándolo, extrañándolo y lo peor: amándolo.
Y él ya la había olvidado.
Tan rápido.
Dave miró a Ginny alarmado esperando un ataque de nervios por parte de la pelirroja; hacía no mucho habían terminado su relación y no sabía si Ginny estaba preparada para eso.
La pelirroja fingió una sonrisa, a pesar de que su corazón estaba totalmente destrozado.
Una parte de la antigua Ginny resurgió en ese momento: No quería quedar expuesta ante Dave, no quería que se diera cuenta de cuanto daño le podía causar.
No quería ser vulnerable otra vez.
Y también, quería ahorrarles a Ron y a Harry el verla desmoronarse ante el hombre con el que había compartido los años más felices y desgraciados de su vida.
-¿No la presentas?- preguntó Ginny con naturalidad, aunque Harry y Ron que la conocían de siempre supieron que por dentro se moría por desaparecer de allí.
Dave miró a la mujer que se encontraba a su lado y que miraba con curiosidad a Ginny.
Y sonrió.
Sonrió, como Ginny recordaba, solía sonreírle a ella.
¿Acaso podría doler más?
-Te presento a Victoria, mi…nueva pareja.-
La mujer pareció que iba a hablar pero Ginny se le adelantó.
-Mucho gusto, Ginevra Weasley…- la saludó Ginny.- Me alegra Dave, que hayas encontrado a alguien.- Tan pronto, pensó la pelirroja.
-Gracias, gusto en conocerte.- habló la mujer seriamente y miró con intensidad a Ginny. Miró a Dave.- Vámonos, esto es sumamente incómodo.-
Dave abrió la boca de forma nerviosa y realmente anonadado, miró a Ginny una vez más y después a Ron y Harry.
-Debo irme…me alegra verte tan bien y…acompañada.- espetó Dave refiriéndose a Harry.
-Y a mi, verte a ti, me alegra aún más.- dijo Ginny desviando la mirada.
Victoria jaló a Dave y ambos desaparecieron entre la multitud.
-Qué raro.- espetó Ron.- Esto no me gusta nada.-
Harry estaba a punto de secundar el comentario de su amigo pero Ginny, quien corrió hacia la salida, no se lo permitió.
-¡Ginny!- gritó Harry con el propósito de seguirla, pero Ron lo detuvo.
-Déjala.- sentenció Ron una vez Harry lo miró confundido.- Debe estar muy confundida…necesita unos momentos a solas.-
-Pero…- protestó el ojiverde.
-Ya la verás después Harry.- le tranquilizó Ron.- Solo dale un par de horas…las necesita.-
El moreno se limitó a asentir y desvió su mirada hacia los hijos de Ron que extrañamente se habían quedado callados.
-Ven conmigo Selebi.- habló Harry mientras la pequeña pelirroja corría hacia el moreno para que éste la tomara en brazos.
-¿Qué fue todo eso?-
Harry miró a Stehle apenas percatándose de nuevo de su presencia. La rubia lo miraba con le ceño fruncido. El moreno se sorprendió al ver la preocupación en la cara de Stehle.
-Ese hombre es su ex esposo.- dijo Harry mientras fruncía el ceño ante la indignación.
Ese tipo ya estaba rehaciendo su vida como si no tuviera un pasado sobre sus hombros, mientras que Ginny, que había dejado todo por él, luchaba cada día por recuperar una vida que creía perdida.
Ante la declaración del moreno, la rubia solo miró hacia donde había salido corriendo Ginny. Ni una palabra salió de su boca.
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Estaba desesperado y estaba empezando a ponerse de mal humor.
Stehle lo miró con fastidio mientras veía como Harry volvía a tomar su celular.
"El número que usted marcó…"
-¡Maldita sea!- murmuró Harry y aventó el celular al mueble justo a lado de la rubia.
Stehle bufó y bajó la revista que estaba leyendo.
-¿Puede saberse a qué se debe tu mal humor?- preguntó la muchacha en alemán debido a su dificultad en expresarse en inglés.
Harry siguió paseándose por la pequeña sala, se detuvo y se pasó las manos por el cabello.
Stehle bufó.- ¿Vas a hablar o vas a seguir como león enjaulado?-
Harry la miró irritado.
-Estoy preocupado por Ginny.-
Stehle alzó una ceja con escepticismo, tomó de nueva cuenta la revista.
-Llámale.-
-¡Es justo lo que acabo de hacer, por lo menos veinte veces! Tiene apagado el celular…maldito de su ex marido…-
Stehle interrumpió el monologo de Harry.- ¿Y se puede saber cual es exactamente tu problema?-
La rubia ya no podía soportar los celos. Nunca había visto a Harry preocupado por nadie a esa magnitud y que lo estuviera de Ginny realmente le ponía mal.
Harry se detuvo y miró fijamente a Stehle.- ¡Resulta que es mi amiga! Y estoy preocupado por ella…-
-Ah bueno.- saltó Stehle sarcástica.- y resulta que también es tu ex novia y que quisiste casarte con ella…-
Harry bufó. Se talló la cara.- No otra vez Stehle, por favor…-
La rubia entrecerró los ojos.- Claro, claro…aquí la única pesada y molesta soy yo, ¿y qué me dices de ti? Estoy harta de ver cómo te preocupas por ella, ¡ni su hermano se comporta como tú!- Harry se giró dispuesto a irse a su cuarto.- ¡No vayas a ninguna parte!-
-¿Qué es lo que quieres decir exactamente?- le preguntó Harry con cansancio. Ya estaba harto de los celos de Stehle. No eran nada, ni lo iban a ser.
Stehle frunció los labios. De verdad Harry podía exasperarla.- ¿No será que sigues enamorado de ella?-
Harry bufó y rodó los ojos.- Eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida.-
-¿Entonces lo niegas?- preguntó Stehle con una ceja levantada.
-¿No es lo que acabo de hacer?-
Stehle rodó los ojos con exasperación. Estaba perdiendo el control de sus emociones. Respiró hondo.
-Muy bien, Harry, como digas.-
El silencio reinó en el pequeño departamento de Harry mientras que Stehle fingía leer de nuevo la revista.
-¿A dónde vas?- preguntó la rubia soltando la revista al ver que el moreno tomaba su sweater del perchero.
-Regreso al rato.- espetó simplemente Harry.
Stehle se puso en pie.- Vas a verla a ella, ¿cierto?- Harry guardó silencio mientras se metía las llaves a una de las bolsas de su pantalón.- ¿Acaso no has pensado que quizá no quiera verte?-
-Ya fue suficiente.- espetó Harry encarándola.- Soy libre de hacer lo que quiera e ir a donde desee…-
-¡Y se nota!- espetó la rubia. Se acercó al perchero y tomó su chaqueta.- Pero eso no significa que vas a ir solo a verla.-
Harry salió del departamento sin decir palabra.
El aire frío de la tarde lo golpeó con violencia en la cara y el moreno metió las manos en los bolsillos de su pantalón.
Hizo una mueca cuando se percató de Stehle corriendo hacia él.
Últimamente lo único que hacían era discutir, o más bien dicho, Stehle era la única que hablaba reclamándole todo el tiempo que pasaba con la pelirroja. Siempre preguntándole a dónde iba, qué hacía…
Estaba harto.
Ya Ginny le había aconsejado que hablara claro con Stehle, pero simplemente no encontraba el valor para pedirle a la rubia que regresara a su país; aunque en estos momentos la alucinara, Stehle era una buena chica.
Algo irritante, pero buena al fin.
-Tengo una duda.- habló Harry tras haber estado ignorando a Stehle en todo el trayecto. La rubia no lo miró.- Pensé que estaba muy claro que entre Ginny y yo no hay nada, pensé que ella te lo había dejado muy en claro.-
Para sorpresa del moreno la rubia no contestó en seguida, sino que se limitó a mirar la acera.
-¿ah?- presionó Harry.
-Ella me aclaró sus sentimientos por ti.-sentenció la rubia con firmeza.- Y sé que ella aún ama a su esposo, pero no sé qué es lo que sientes tú por ella.- hizo una pausa.- Es por eso, que digo que es un grave error que estés aquí…ella necesita espacio, tiempo.-
Harry abrió la puerta de entrada al edificio en el que la pelirroja vivía mientras le daba el paso a Stehle.
-Solo…-el moreno suspiró.- ¿Compórtate quieres? Después hablamos.-
La rubia asintió y comenzó a subir las escaleras. Harry la vio con tristeza; esa misma noche aclararía las cosas con ella, tenía que ser justo y dejarla hacer su vida.
Pero no con él.
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-No está.- dijo Stehle en voz baja.- Ahora la preocupada soy yo.-
Harry no dijo nada más. Él estaba aún más preocupado si era eso posible: la pelirroja no contestaba su celular, y al parecer no estaba en su departamento.
Y a diferencia de Stehle, era testigo de cómo podía ponerse Ginny en un momento de alta tensión.
-¡Ginny, abre la puerta!- gritó Harry golpeando la puerta de nuevo.
-Harry, ¿Dónde puede estar?- preguntó la rubia mientras miraba por hacia el pasillo como si Ginny fuera a llegar de pronto.
Harry sacó su varita con rapidez aprovechando que la rubia estaba distraída y con un rápido movimiento abrió la puerta.
Stehle se giró asustada.
-¿Ginny?- preguntó esperanzada pero al ver la mano de Harry en el picaporte su cara se ensombreció y miró a Harry alarmada.- Oh, no… ¿estaba abierto?-
Sin previo aviso, Stehle corrió dentro del apartamento casi gritando el nombre de la pelirroja, hasta que de pronto se quedó clavada en medio de la estancia.
-Ginny… ¿estás…bien?-
Harry, quien se había quedado estático en la puerta, entró a toda prisa. Pero aunque sus temores no se habían confirmado, el ver a Ginny le rompía el corazón.
-¿Qué…hacen…aquí?-
Ginny trató de ponerse en pie de entre un montón de fotos y papeles pero trastabillaba ante cualquier intento. La pelirroja trató de ponerse en pie una vez más, pero al no poder, las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos de nueva cuenta.
Harry se acercó lentamente a Ginny y la ayudó a ponerse en pie para después patear la botella vacía de Ron lejos de allí.
-¡Por Dios Ginny, estás borracha!- exclamó Harry. Ginny lloró con mayor fuerza mientras Harry trataba de trasladarla con dificultad hasta el sillón.
Ginny parecía no querer moverse de allí.
Stehle se apresuró hasta Ginny y le quitó con delicadeza el cabello de la cara mientras trataba de ordenárselo.
-Mi Dios Ginny.- susurró Stehle compungida.
Pero Ginny, ya sentada en el sofá, miraba a Harry con ojos llorosos.
-¿Qué me pasa Harry? Yo no soy así…no era así…yo…-lloró la pelirroja.
-Exacto Ginny.- hablo Harry.- ¿Qué pasa?-
-Extraño a Dave.-sentenció Ginny secamente.
El ambiente se tensó mientras Ginny enterraba su cara entre sus manos; se sentía desesperada, en todo el día no pudo borrar de su mente el amor que destilaba Dave hacia su novia.
Stehle se quedó estática detrás del sofá.
Harry acunó entre sus brazos a la pelirroja tratando de darle un poco de consuelo.
-Tranquilízate Ginny, él no te merece.-
-No es justo…-lloró Ginny amargamente, aferrándose al pecho de Harry con fuerza.- Él tiene a alguien más mientras que yo sigo sufriendo por él. Lo sigo amando como la primera vez… y me reemplazó con tanta facilidad y yo…yo ni siquiera creo que alguien pueda llenar su lugar.-
Los labios de Stehle temblaron ante las palabras de la pelirroja.
Era testigo mudo de la escena que se presentaba frente a ella y no podía hacer nada.
Y se sentía impotente.
Amar a alguien que no te ama, amar a alguien que quiere a otra persona. Amar a alguien que te abandonó.
Ginny tenía razón…eso dolía, y mucho.
Lentamente recogió el bolso que había dejado caer al suelo cuando entró corriendo al departamento de Ginny y salió en silencio, derramando sus propias lágrimas.
Sufriendo sus propias penas.
Acababa de comprender muchas cosas.
Ella no tenía nada que hacer en Inglaterra, había ido con la esperanza de estar con Harry, de reanudar lo que habían dejado; pero, ¿había logrado algún avance?
No, solo se había encontrado con un nuevo Harry, el cual, no era parco en palabras; sino que además, se encontró con un Harry que tenía otras prioridades, un Harry con el cual solo peleaba.
Miró por última vez los intentos fallidos del moreno para consolar a Ginny; el dolor en sus ojos…
El dolor en sus ojos le delataban, y esa era la única prueba que ella necesitaba.
Harry tendría que enfrentar el hecho de que aún amaba a Ginny, y ella, ella no quería ser un problema.
Y al igual que Ginny, tenía que comprender que todo había acabado.
Harry no la amaba. Amaba a otra. Y contra eso, no podía luchar.
Notas de autora: Mil disculpas x la demora, he tenido tiempo, mucho, pero nada de inspiración; en cambio, ahora que estoy hasta el tope de trabajos (peor, exámenes y copias que leer) no me vino precisamente la "inspiración" pero si la convicción de terminar este chap que lo tenía ya muy avanzado.
No quedó como quería, siendo que le falta mucho, pero se merecen ya la actualización. Uds. Tienen la mejor opinión y espero me la hagan saber. Muchas grax x los r/r que me dejaron, ando parca de palabras (tengo mucho sueño), pero el agradecimiento sigue = de fuerte. Ya saben, los anónimos aquí, los registrados a su cuenta.
José Silva: Grax x tu r/r, ¡me alegra muxo que te guste! Y bueno, mejor no avisé y subí el capítulo de una buena vez. Uf, espero te siga gustando y no desesperes, aunque sea + tarde que temprano, esta historia acabará…Suerte.
Sofi: Grax x tus comentarios, y bueno, espero terminar este fic para junio (ya lo veo tan difícil) pero con que sea este año me basta (de hecho Junio es algo bastante ambicioso). Y coincido contigo sobre Jake…iakk..ya ni hay que mencionarlo jajaja.
*¿A que la canción le va a Stehle o a Ginny? hace muxo que no uso una canción para un fic, me plantearé el uso de ésta, si surgen ideas para usarla.
GinnyPotterW
27-Marzo-2009
