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**Capítulo 26***
CAMINO LIBRE
Harry no sabía decir en qué momento Ginny se había quedado dormida en sus brazos, pero tras lo que parecieron horas, el llanto de la pelirroja había pasado a ser simplemente una acompasada respiración.
La observó por largos minutos, el rostro rojo, sus ojos hinchados... le dolía tanto el verla así, deshecha, solo la había visto así una vez en su vida y había sido por su culpa.
Y a pesar de su "odio" jamás había querido provocarle tal dolor.
Sin embargo ahora la veía sufrir de nuevo y no era por él.
Frunció el ceño y decidió llevar sus pensamientos hacia un rumbo menos escabroso.
Mientras levantaba a Ginny y la llevaba a su propio apartamento pensó en Hermione y en lo mucho que hacía falta en una situación como ésta; su amiga sabría que hacer, de eso estaba seguro.
Pensó en Ron y en lo que diría al ver a su hermana así. Desechó la idea, Ron ahora mismo tenía sus propios problemas, no quería apesadumbrarlo al menos hasta que estuviera seguro que él no podía ayudar a Ginny a manejar esta situación.
Caviló unos momentos sobre la situación de Ron y Hermione mientras fruncía el gesto. Por una parte confiaba en la prudencia de su amiga, pero también podía comprender el punto de Ron: dejar ir a Hermione a un lugar donde podría encontrarse con el hombre que más daño le había causado a la castaña.
Y por qué no decirlo, su más odiado profesor.
Se sorprendió de encontrar su departamento a oscuras. Si bien no se había dado cuenta en qué momento Stehle había dejado el apartamento de Ginny, había pensado que estaría allí esperando por él; pensamiento un tanto egoísta de su parte.
Tras entrar a su departamento no llamó a la rubia por temor a despertar a Ginny y con cuidado llevó a la pelirroja a su recamara para acostarla. No se había atrevido a dejar a Ginny en su apartamento, y no había planeado quedarse con ella porque tenía que hablar con Stehle.
Aunque sonará cruel y se sintiera la peor basura del mundo, tenía que aclarar las cosas con ella.
Él no la amaba.
Él...
Depositó a Ginny en la cama.
Al principio se había asustado de lo delgada que estaba la pelirroja; desde el primer momento en que la había visto se había percatado de su pérdida de peso, pero él hecho de tomarla entre sus brazos le había hecho darse cuenta de la magnitud de ésta; pero después de todo no era difícil creerlo tras todo lo que había sufrido la pelirroja en los últimos años.
Y Dave todavía tenía el descaro de...
Apretó los puños.
Ginny se removió incómoda en sueños sacando a Harry de sus cavilaciones. Susurró algo ininteligible y volvió a su profundo sueño.
El moreno la observó por un largo momento tratando de cerciorarse que la pelirroja no se despertaría antes de salir de su habitación para ir a buscar a Stehle.
Pero el departamento seguía en un completo silencio. El moreno recorrió el angosto pasillo de las escasas dos habitaciones y se paró ante la puerta de la rubia.
Dudó unos momentos en tocar, pero también quería acabar con todo eso lo más rápido posible.
Debía admitirlo: esto le traería paz paulatinamente, no podía escudarse en que era lo mejor para Stehle; al final, sería lo mejor para todos.
Y si, egoístamente. Lo mejor para él.
Pero nadie contestó.
Harry abrió la puerta con cuidado y se sorprendió al ver la cama perfectamente hecha y los estantes vacíos.
Entró rápidamente y su mirada se topó con una hoja cuidadosamente doblada a la mitad sobre el escritorio. Con rapidez la tomó. ¿Habría sucedido algo?
Harry:
Me voy.
Lamento no despedirme, pero es más fácil así, para todos.
He comprendido muchas cosas y sé que mi lugar no es aquí.
No me amas y lo comprendo, yo quisiera no amarte tanto y no puedo evitarlo, ¿Cómo pedirte algo sobre lo cual no tienes decisión?
Regreso a mi familia, de donde nunca debí haberme ido; no digo que me arrepiento de haberte buscado, solo...ahora comprendo muchas cosas y no quiero ser un impedimento en aquello que tengas que hacer.
Gracias por tu tiempo.
Stehle.
P.S.: No es necesario que me busques, todo está bien Harry, solo...necesito tiempo.
El moreno releyó una y otra vez la carta con la culpa creciendo en su interior.
No entendía del todo las palabras de Stehle. ¿Por qué se había ido sin palabra alguna?
Frunció el ceño. ¿Acaso creía que hubiera sido mejor si hubiera hablado con ella?
Ciertamente le había ahorrado el trabajo, pero no podía evitar sentirse culpable al haber herido a la mujer que le había brindado su cariño sin miramientos y preguntas de más.
Por que él había sido un ingrato con ella; siempre con secretos. Y Stehle no se merecía ninguno de sus malos tratos.
Guardó la carta en su pantalón y se encaminó hacia su pequeña sala y se acostó en el sofá.
Se apretó la cabeza, con ambas manos, frustrado. ¿"Ser un impedimento en aquello que tengas que hacer"? ¿A qué se había referido Stehle con eso?
Se quedó en blanco unos minutos, cavilando consciente de todos los ruidos procedentes del Londres nocturno.
¿Qué había pasado para que Stehle se fuera así de pronto cuando nunca antes la había visto más decidida a quedarse a su lado?
¿Cuándo incluso había dejado a su familia atrás en Alemania?
Un coche que pasaba cerca.
Música en el departamento contiguo.
Luego pensó en lo sucedido con Ginny.
Rayos.
He ahí la respuesta.
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Agitó la varita una vez más y las sábanas manchadas de sangre que se encontraban sobre la camilla fueron reemplazadas por unas sábanas limpias.
La castaña suspiró. Esos niños eran incansables. Apenas el tercer día de clases y ya alguien se había fracturado un brazo y otro más (el de hoy) se había roto la cabeza.
Agitó de nuevo la varita y decenas de frascos volaron de un lado a otro de la enfermería.
Estaba sumamente cansada, y el embarazo no ayudaba en nada, aunque después de tres embarazos ya estaba acostumbrada a los síntomas.
Suspiró con cansancio y se acercó al estante donde segundos antes se habían acomodado los frascos y aseguró la tapa de varios.
Dio una última sacudido para apagar las luces, lista para dormir.
Pero la gruesa puerta de roble que daba paso a la enfermería rechinó en la oscuridad haciendo que Hermione se diera la vuelta.
Una figura cruzó el umbral.
-¿Hay alguien aquí?- preguntó la figura con voz profunda.
-Eh, si...- respondió Hermione.- Espere un momento...-
Agitó la varita para encender las luces.
Y en el momento que vio el rostro del hombre, aspiró aire con violencia impidiendo que la exclamación de sorpresa abandonara sus labios y retrocedió hasta que sus piernas chocaron con una de las camillas.
Severus Snape la miró con sorpresa, y después una sonrisa curvó sus labios.
No puede ser pensó Hermione con confusión. Él no debía estar ahí.
Severus no debía estar ahí.
Y no pudo evitar pensar en su hijo.
Wesley...
-Vaya...vaya...- apenas susurró Snape mientras el pulso de la castaña se aceleraba al punto de que sus manos comenzaban a temblarle.
Severus sonrió al darse cuenta.
-Hermione...- la figura de la profesora McGonagall entró con rapidez pero se detuvo al ver a su ex colega en la enfermería. La profesora abrió los ojos sorprendida y ras mirar a Snape miró a Hermione.- Qué sorpresa Severus... ¿se puede saber qué haces aquí?-
Severus se limitó a sonreír. Una sonrisa tan sincera como las antiguas palabras de amor que le había dedicado a la castaña hacía ya casi doce años atrás.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de la rubia al recordar lo tontamente ingenua que había sido.
-Vine por una poción.- sentenció Snape con simpleza pero con una sonrisa un tanto burlona.
Y al parecer la profesora McGonagall se había dado cuenta de ello pues frunció los labios, enfadada.
-Me refiero a en el colegio, ¿Qué haces aquí Severus?- preguntó de nuevo la profesora sin chispa de gracia en su voz mientras fruncía el ceño.
Hermione usó ese tiempo a su favor para tratar de serenarse, escondió sus manos detrás de su espalda respiró profundamente, pero nada pareció funcionar.
Estaba consciente de que debía ser inteligente. Por ningún motivo quería que Severus se enterara de que "su hijo" estaba estudiando en Hogwarts bajo el apellido de uno de los Weasley.
-Tengo entendido que pediste licencia.- acotó la profesora.
Severus miró de reojo a Hermione.- Remus Lupin me ha pedido que ocupara su lugar mientras...- dirigió sus oscuros ojos hacia Hermione. Unos ojos de la misma forma que la de su hijo, más sin embargo, carecía de toda la inocencia y calidez de la mirada de Wesley.- resolvía algunos asuntos.-
McGonagall frunció aún más el ceño.- Será mejor que vayas a hablar con el profesor Dumbledore, estoy segura de que él no sabe que haz decidido ser un amable compañero de trabajo y mucho menos con Remus Lupin.-
Snape sonrió con sorna, lo cual provocó que las aletas de la nariz de la profesora McGonagall se dilataran.
-Relájate Minerva.- aconsejó Snape con una media sonrisa, al parecer aquella situación le parecía divertida.- Sé que a Dumbledore le dará alegría verme.-
La profesora lo miró severamente.
Hermione decidió que era momento de terminar todo aquello.
-¿Qué...- comenzó Hermione a media voz.- se le ofrece profesor Snape?-
Ambos profesores se giraron hacia la castaña quien aún mantenía las manos tras su espalda.
Snape la miró detenidamente.- Una poción para el cansancio, el viaje ha sido...interesante.-
Hermione dejó de respirar ante la mirada de Snape. Y como pudo de las manejó APRA contestar:
-Espere un momento.-
Hubiera sido más fácil utilizar la varita para convocar la poción, pero en ese momento Hermione no confiaba de momento en sus dotes mágicos. Sus manos aún no dejaban de temblar y se las sentía frías.
Por todo lo que es santo...Ron..Ron..
Removió unos frascos sintiendo la mirada de Severus clavada en su nuca. Tomó temblorosa un frasquito con un líquido blancuzco y regresó con la cabeza en alto, pero son enfocar la mirada a un punto en particular.
-Aquí tiene.- dijo Hermione entregándoselo rápidamente.- Que pasen buenas noches, profesores.-
-Igualmente, Señora Granger.- sonrió Snape.
El corazón de Hermione se aceleró ante el miedo de que supiera su nuevo apellido. No por el hecho de estar casada, sino que podría llegar a conclusiones sobre el nuevo Weasley en Hogwarts.
-Hermione, que pases buena noche.- se despidió la profesora McGonagall con cara de disculpa. Se giró hacia Severus que estaba a punto de cruzar la puerta de la enfermería.- Espera Severus...estoy segura que el profesor Dumbledore encantado te recibirá en estos momentos.-
Cuando la puerta se cerró, Hermione se dejó desvanecer sobre una de las camillas. Llevó sus temblorosas manos hasta su pecho y unas lágrimas de angustia surcaron su rostro.
Por Merlín...
Necesitaba a Ron. Y lo necesitaba ahora.
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-¡Ron, Ron...Ronald maldita sea, dónde estás! –
El pelirrojo soltó la revista de Quidditch que se encontraba leyendo cómodamente acostado en su colchón y corrió hasta su pequeño vestíbulo.
Hermione corrió a sus brazos con gesto de preocupación y con claras señales de haber llorado.
-Pero...- balbuceó Ron confundido.- ¡Hermione! No me digas que te apareciste...-
La castaña asintió mientras abrazaba a Ron desesperada. El pelirrojo un tanto enojado la tomó de los hombros y la miró incrédulo.
-¡Qué estás pensando! Estás embarazada...tienes prohibido siquiera...-
-Vi a Severus.-sentenció la castaña interrumpiendo a su marido quien la miró varios segundos con confusión.
Ronald soltó una palabrota. Y frunció el ceño al darse cuenta de que su mujer seguía refiriéndose a ese hombre por su nombre de pila, y no como todos le llamaban: Snape.
-Dime que no te hizo daño, porque si lo hizo... esta vez no me quedaré con las ganas.-
Hermione lo sujetó de la sudadera verde que el pelirrojo vestía.
-No seas idiota Ron.-susurró Hermione.- No hizo nada...no insinuó nada, o al menos creo que se detuvo porque la profesora McGonagall...Minerva llegó justo a tiempo.-
Ron abrazó a Hermione con fuerza.- Me alegra escuchar eso.- besó la cabeza de su esposa y suspiró.- Bueno, luego iremos por tus cosas.-
Hermione se alejó de Ron y lo miró confundida.
-No me digas que estás insinuando que no regresaré, porque lo haré Ron.-
Los orejas de Ron se pusieron Rojas.-No seas testaruda mujer, ¿qué más pruebas quieres de que si vuelves a Hogwarts será encontrarte con ese tipo? Te dije que no fuera... pero insististe que tenía licencia... ¿y qué pasó? Solo tres días...¡y ya te lo encontraste!-
-¡Lo sé Ronald! Pero solo fue a suplantar a Lupin...él...-
Ron bufó mientras caminaba en círculos furioso, Hermione se limitaba a seguirlo con la mirada.
-No vas a regresar.- espetó el pelirrojo.- Ya te hizo daño una vez y me niego a permitirte hacer una locura. ¿Tu crees en verdad que Severus Snape va a cubrir a Remus?-
Hermione entornó los ojos.- Ya lo ha hecho antes.-
Ron detuvo su caminar y miró fijamente a Hermione.- ¿Teniendo licencia? No me la creo, Snape en sus vacaciones seguramente se iría muy lejos a seguir con sus...- gruñó.- No regresas y punto.-
-¡No está en discusión!- gritó Hermione llorando.- No pienso dejar a Wesley solo...no mientras pueda atraer la mirada de Snape...-
-¡Calla mujer!- espetó el pelirrojo.- Arriba hay niños durmiendo...- Ron dirigió su mirada hacia las escaleras. No podía creer lo que decía Hermione.- ¿Severus fijarse en Wesley? ¿Por qué tendría que hacerlo? Sería más sospechoso si tú te quedas y Wesley te visita...-
-Todo esto es tan fácil como el hecho de que es un Weasley que simplemente no es pelirrojo... ¿no te parecería extraño? Es cuestión de matemáticas simples que lo descubra...jamás supo qué había hecho con el bebé...y luego me daba pensión... ¿tu crees que no sospechará? ¿Crees que nadie le dirá que me casé con Ronald Weasley? ¿Que Wesley es mi hijo?-
Ron se tensó y cerró los ojos frustrado.
Hermione se acercó con lentitud la pelirrojo y lo abrazó por la cintura notando que su esposo estaba tenso.
-¿Ahora ves mi punto? No puedo dejar a Wesley solo en esto...no quiero que él lo sepa.-susurró al castaña.
Ron no le devolvió el abrazo. Demonios que sí veía su punto. Pero no quería ponerlo a los dos en evidencia. No soportaría ver sufrir a Hermione de nuevo, peor mucho menos soportaría ver a su hijo, su hijo sufrir por algo que...
-Iremos por Wesley...lo inscribiremos a otro colegio...el que sea, Durmstrang si quieres.- rió con amargura Ron tratando de aligerar la tensión, aunque para él no funcionó.
Hermione sonrió.- No seas tonto Ron, muy bien sabemos que no quieres que ningún hijo tuyo vaya a ese colegio y más aún...no podemos hacer ya el cambio.-
Ron suspiró y rodeó con sus brazos la cintura de su esposa. Sonrió al sentir el pequeño bulto que ya era su vientre.
El pelirrojo enterró la cabeza en el cuello de su esposa mientras Hermione acariciaba los pelirrojos cabellos de su esposo.
-No quiero perderlos...ni a Wesley ni a ti.-murmuró el pelirrojo y Hermione se asustó al sentir las lágrimas de Ron.
Él nunca lloraba.
-Ron...-susurró la castaña.- No nos perderás.-
Ron negó mientras apretaba más a Hermione.- Él lo sabrá, tarde o temprano descubrirá que Wesley es su hijo. Tú lo has dicho, llamará su atención y... Wesley nos odiará por esto, yo ya no seré su padre.-
Hermione se removió para alzar la cara de Ron, miró angustiada las lágrimas de su esposo.
-Padre es el que cría.- sentenció la castaña con ímpetu.- El que está ahí para ti, no el que desprecia a tu madre y la abandona. Tú eres el padre de Wesley en todos los sentidos y él te adora. Y yo estaré allí haciendo hasta lo imposible porque Wesley no se entere...-
Ron negó con la cabeza.- No quiero que todos sufran...no quiero que vuelvas.-
.- Ron.- suspiró Hermione mientras unas lágrimas rodaban por sus mejillas. Abrazó a su esposo- Yo comencé esta porquería, déjame limpiarla.-
Se quedaron varios minutos en silencio hasta que Ron suspiró con frustración.
-¿Cuándo será el día que hagas lo que yo digo? –
Hermione notó la voz irritada de Ron, aunque su agarre a la cintura de la castaña no disminuyó.
-¿A qué te refieres?- preguntó al castaña preocupada.
Ron volvió a hablar en el cuello de su esposa.- Eres endemoniadamente terca. Nunca me dejas protegerte, déjame tomar el control a mí...déjame protegerte. No regreses a Hogwarts.-
Hermione cayó unos momentos, siempre había discutido con Ron por que según él ella siempre quería tener el control de todo.
-Esta no es una pelea de egos...estamos hablando de nuestro hijo.- dijo la castaña con delicadeza, no queriendo hacer enfadar aún más a Ron.
El pelirrojo cerró uno de sus puños.- Estoy cansado Hermione... siempre haces lo que quieres, tú reinas en tu vida siempre dejándome a un lado...-
-¡No digas eso!- exclamó Hermione asustada y se separó de él.- Siempre te tengo en cuenta en todo lo que hago.-
Ron se talló la cara, las lágrimas habían cesado. Rió con amargura.
-No seas ridícula.- escupió el pelirrojo.- Podrás escucharme, pero siempre se hace tu voluntad, ¡tu siempre sabes todo!-
-Ron...-
-No regreses a Hogwarts.- espetó Ron, vaciló.- ¿Por favor?-
El pecho de Hermione se oprimió entre la angustia y la culpabilidad. No podía creer que Ron le echara en cara esas cosas.
La castaña estaba consciente de que Ron en sus tiempos de colegio siempre había estado un poco resentido de su actitud, pero había pensado que todo eso estaba superado...
Pero a su vez, pensó en Wesley, su pequeño hijo. Y saber que Severus se iba a dar sus vueltas en el colegio y el hecho de que la había visto a ella ahí...
Las cosas se complicaban.
Si tan solo no hubiera sido tan endemoniadamente terca y hubiera escuchado a Ron.
Si no hubiera ido a Hogwarts desde un principio, Severus no tendría ningún motivo extra para ir a Hogwarts.
Pero ahora...
-Ron.- suplicó Hermione.- No me hagas esto.-
Ron miró a su esposa con enfado.
-Vaya.- rió el pelirrojo con amargura.- Parece que Hermione Granger hará de nuevo de las suyas. Como gustes.-
Notas de la Autora: ¿Qué les pareció? Las cosas se van a poner gordas...espero. Lamento la espera, pero estos últimos meses se han ido como el agua (facultad). Espero recibir sus comentarios y debo admitir, su ayuda...no tengo mucha idea de cómo debe seguir esto, qué debe pasar con Snape, Wesley, Harry...ya saben.
Y bueno este mes de Julio es de celebraciones. Ya que, el 4 cumplí seis años como escritora, el 16 se estrena Harry Potter (y voy a la premier jeje) y el 24 es mi cumpleaños; había pensado actualizar todos mis fics el mismo día, pero me ha sido imposible terminar con todos, así q intentaré que sea "el mes de las actualizaciones" lamento que no sean exactamente de una historia en particular, pero tengo 6 historias circulando por eso pido comprensión, es algo complicado.
Pero como siempre, haré todo lo que pueda. Muchas grax x sus r/r...seis años en el oficio y me acercó peligrosamente a las 20...solo unas semanas más.
Creo que eso es todo...cualquier duda, aclaración o comentario, ¡ya saben como hacerlo!
Y como siempre; los anónimos aquí, los registrados a su cuenta. Mucha suerte a todos.
José Silva: Muchísimas gracias por tu r/r y por todo, que bueno que te ha gustado, no estoy muy segura de si soy un genio, pero lo del tiempo fue muy cierto. Pero me alegro de decir que ya son vacaciones y espero sacar algo bueno de eso. Al menos, ya está este capítulo. Suerte.
GinnyPotterW 9/julio/09
¡Ya no aguanto más porque sea la premier!
