Habían pasado siete años desde aquella noche.
La noche en que la señora Milkovich había dejado su casa acompañada de su madre.
Después de que ella se fue había tenido una extraña visión. La silueta de un hombre llegó a su mente, pero no pudo identificar sus facciones y sus manos comenzaron a cosquillear por la necesidad de plasmarlo, algo que jamás le había ocurrido al instante. La plasmó en una página limpia en su cuaderno, pero era más una sombra que una persona en realidad.
Cerró los ojos para tener una mejor imagen pero era como ver un televisor con mala señal, había inconsistencias en la imagen y apretó sus sienes para tratar de aclararla.
No funcionó.
Cuando regresó su madre decidió no contárselo, se preocuparía y no quería que constantemente le preguntara por lo que veía hasta tener una idea concisa.
Siguió con su rutina diaria, pero algo había cambiado.
Cada noche, antes de dormir, tenía la misma imagen de la sombra y su curiosidad aumentó, tanto que la mayoría del tiempo lo que plasmaba era la figura espectral que visualizaba.
Al cumplir sus dieciocho años decidió ir a la universidad, tomaría el riesgo de volver a convivir con las personas pero quería estudiar y salir de su zona de confort. Layla le regaló una computadora portátil y ella no dudó en instalar programas para edición y diseño. Había encontrado su pasión y no dudó en mencionarle a su madre sobre la universidad.
Después de convencer a su madre de dejarla asistir a una universidad cercana a la ciudad ingresó al aprobar un examen de admisión. Layla se había opuesto, no quería que recibiera de sus compañeros un trato como cuando era pequeña, sin embargo desistió.
Su facilidad para expresar sus sentimientos en papel era excelente, era admirada y reconocida por personas que alguna vez estuvieron a su lado, así que decidió seguir la carrera de diseño gráfico especializada en diseño de modas. Cuando ingresó conoció algunos compañeros y compañeras, al principio pensó en mantenerse al margen pero pronto ganaron su confianza. Su paso por la universidad solo podría resumirse en una palabra. Normal. Algo que realmente había extrañado desde que era una niña.
Contó con una beca para poder estudiar pues era de las carreras con mayor demanda en la universidad, además de trabajar medio tiempo por gastos adicionales y gracias a su esfuerzo y apoyo por parte de su madre se graduó con honores.
Aprendió poco a poco a controlar su impulso de dibujar frente a otras personas para no llamar la atención. Sólo plasmaba sus diseños u otras cosas que le venían a la mente, pero si la imagen de una persona aparecía sólo decía que no estaba inspirada a dibujar y que lo haría después.
Sin embargo la irreconocible figura la inquietaba todo el tiempo.
Después de graduarse tomó la iniciativa de mudarse, no quería dejar a su madre pero quería independizarse, encontró un departamento que rápidamente acepto por la funcionalidad y sencillez de éste.
Ella y sus amigos, compañeros de universidad, querían inaugurar un taller donde pudieran diseñar y realizar sus propias creaciones.
Y lo hicieron, en el espacio más grande del departamento de Lucy abrieron un atelier llamado Märchen. Y pronto se hicieron populares por sus diseños extravagantes e inigualables.
Sin embargo la búsqueda de algún lugar más grande y de fácil acceso a los clientes aun no había sido descartada.
Su habitación casi siempre se mantenía cerrada cuando ellos estaban en el departamento, había mantenido sus cuadernos y sus amigos habían hojeado algunos pero nunca les contó acerca del origen de estos. Ellos solo lo notaban como el estilo aventurado que mostraba en sus diseños al mantener los modelos como ciudadanos normales y la perfección en sus facciones. Algo no muy común en lo que hacían.
En su habitación había colocado en un muro una tabla de corcho de piso a techo. En éste pegaba sus diseños más importantes, los que habían sido los más vendidos y los que tenían en mente y sabía tenían potencial. Pero también colocaba los bocetos de las personas que venían a su mente y de la silueta. Se podría decir que la mayor parte era de aquella sombra que la acechaba.
Tenía muchas preguntas como ¿Quién era aquel hombre? ¿Cómo sabía con exactitud que era un hombre si era prácticamente irreconocible? ¿Por qué si ya habían pasado años desde la primera visión aun lo seguía viendo? ¿Eso significaba que aún estaba vivo?
Era como vivir con una eterna sombra en tu mente acechándote. Al pensarlo así Lucy sentía escalofríos pero su trabajo la mantenía concentrada en algo más que el espectro.
Estaba en mitad de un diseño de un bolso para una mujer con una enorme obsesión hacia la ropa de piel y tema del oeste, cuando se escuchó el timbre del departamento.
Lucy salió de su habitación. Todos estaban tomando un descanso pero aun así prefería trabajar en privado en la comodidad de su cuarto. Nunca sabía cuándo su mano actuaría sola y en vez de hacer su trabajo haría un boceto totalmente diferente.
Se acercó al comunicador a un lado de la puerta y pulsó un botón.
-¿Quién es? – dijo Lucy.
-Soy Loke – dijo el visitante.
-¿A que debo tu visita? – dijo Lucy apretando la parte superior de su nariz con sus dedos.
-¿Acaso no puede tu novio visitarte?
-Tengo trabajo. Es mejor que vuelvas después – respondió esperando que se fuera. No es que le molestara pero en realidad si tenía trabajo que hacer.
-Solo serán unos minutos. Por favor mi amor - Loke insistió y Lucy supo que no se iría - además tenemos que celebrar.
-¿De que hablas? - preguntó.
-Déjame pasar y te digo - respondió con voz cantarina.
Lucy presionó un botón para desbloquear la entrada principal y abrió su puerta. No tardó Loke en subir y le mostró una botella de vino y un envase con un contenido desconocido.
Le dio un beso en la frente a la rubia y fue hacia la cocina.
Lucy cerró su puerta suspirando.
No es que le molestara que Loke la visitara sino que cuando la visitaba perdía tiempo en lo que realmente debía hacer.
Fue a la cocina y se sentó en uno de los bancos a un lado de la barra.
-¿Ahora si puedes decirme cual es el motivo de celebración? - dijo Lucy apoyando su mentón en sus manos.
-¿No te alegra verme acaso? - Loke borro por un segundo su sonrisa.
-Claro que si, me alegra verte. Pero nos vimos ayer y antes de ayer - respondió Lucy - para poder extrañarte necesito que no vengas todos los días.
-No quiero pelear, ¿de acuerdo? - dijo Loke dejando a Lucy un poco pensativa sobre si acaso terminarían peleando -hoy vine porque celebraremos.
Lucy no hablo sólo observó a su novio sacar dos copas donde sirvió el vino y colocar camarones pre cocidos en un plato.
-Recuerdas mis diseños de otoño-invierno, tú sabes en los que estuve trabajando por meses, ¡los aceptaron! Y ahora estas viendo al nuevo diseñador en una de las compañías de mi padre - dijo Loke levantando una copa frente a Lucy.
Ella abrió mucho sus ojos, era una muy buena noticia. Y antes de tomar su copa, rodeo la barra y abrazó a Loke
-¡Muchas felicidades! Sabía que lo lograrías - dijo sonriéndole.
El también le sonrió y le ofreció la otra copa.
Ella no era muy aficionada a tomar vino pero no quería arruinarle el momento a Loke.
Recordó cuando lo conoció, le había contado que su padre había comenzado desde abajo como un sastre en un pequeño taller y con deudas en casi todos los bancos, pero nunca se rindió y con el factor de error y gracias a la práctica llegó a ser de los hombres más reconocidos por la calidad en su trabajo. Llamado el Rey de Alta Costura.
Loke no era tan bueno como su padre pero en realidad quería ser mejor que el. Y constantemente vivía bajo su sombra, pero él decía que era un diamante en bruto que poco a poco seria tallado.
Y a ella le había gustado esa perseverancia y pasión por lo que hacía. Sin embargo nunca pensó en salir con él hasta que el mismo Loke se lo pidió. No estaba muy segura de que fuera una buena decisión pero lo vio como una nueva experiencia y aceptó.
Llevaban cuatro años saliendo y casi nada había cambiado entre ellos. Y por supuesto Lucy se sentía menos segura de estar con el sentimentalmente.
-Bueno pero basta de mí. Platícame en que trabajas - dijo Loke.
-Estaba diseñando un bolso para...
-Pues olvídate de eso - la interrumpió Loke - mis compañeros de trabajo (ahora mis asistentes claro) me harán una fiesta. Y quiero llevar a mi musa. Tu Lucy.
-Gracias Loke, pero no puedo. La fecha límite de entrega es mañana y el material para el bolso llegará hoy. Y estoy en proceso de diseño. Perderíamos nuestra credibilidad si no hago esto como es debido.
-Te creo. Pero sabes que si pierdes una persona o dos yo puedo conseguirte clientes.
Era verdad. Loke había sido responsable de los primeros clientes de Märchen al hablarles sobre Lucy y sus diseños. Pero ella no quería volver a pedirle favores, él había pasado casi un año recordándole el favor que le había hecho y ella agradeciéndoselo.
No pasaría de nuevo por eso.
-Sabes que te agradezco lo que hiciste por nuestro atelier. Pero nosotros pensamos en cada cliente y nos preocupamos por cada uno de ellos.
-Lo se, lo se. De acuerdo - dijo Loke tomando el ultimo sorbo de su porción de vino - Entonces iré solo. Pero recuerda que hay muchas chicas que ahora me querrán a su lado. No eres celosa ¿verdad?
-Sabes que no, diviértete- dijo Lucy.
En ese momento sonó el teléfono y Lucy corrió a contestar.
-Atelier Märchen. Habla Lucy. ¿En que puedo servirle? - dijo.
-Oh querida. Soy yo, Bisca. Mañana no podré pasar por mi bolso, hubo un impertinente pero podré ir en una semana. ¿No es problema? - dijo la mujer.
-Claro que no es problema. Gracias por avisarnos.
-No es nada. Espero el precio no suba por esto - contestó con voz baja.
-No se preocupe. Además sino puede venir puede darnos su dirección y nosotros lo llevaremos con gusto. Los gastos adicionales van por nuestra cuenta - dijo Lucy para tranquilizarla.
-Sería muy amable de su parte - contestó la mujer - entonces le dejaré mi dirección.
Lucy anotó la dirección de la mujer en un cuadernillo y se despidió.
Lucy suspiró y regresó a la cocina.
-¿Quien era? No me digas que cancelaron un pedido - dijo Loke.
-Claro que no. ¿Por qué piensas eso? - respondió indignada.
-Lo siento. Pero es posible que suceda ¿sabes? - respondió Loke.
-Lo se. Pero es como si no confiaras en mi trabajo. Además solo me llamó por un cambio de fecha - Lucy tomó un trago largo de vino.
-Lo lamento ¿de acuerdo? Es solo que este mundo no es nada fácil. Solo trato que veas las cosas como son - respondió y camino hacia ella abrazándola por la espalda - pero bueno, me tengo que ir ¿No has cambiado de idea sobre acompañarme?
-Tengo trabajo. No puedo - respondió.
-Entonces me voy - le besó la mejilla y se fue.
Pensó que había sido un poco grosera con Loke, tal vez. Pero se iría a festejar y se olvidaría de ella.
Guardó el vino y fue al sanitario. Le quedó un sabor extraño en la boca y decidió lavar sus dientes. No era fanática del vino.
Colocó un poco de pasta dental en su cepillo y al alzar la vista al espejo observó que la sombra estaba detrás de ella. Por el impacto soltó el cepillo y cayó en el lavabo. Entonces escuchó una voz ronca pero débil.
-Lucy… ayúdame…
Hola! Pues no lo puse en el anterior capitulo pero solo quería mencionar que este fic aun lo estoy publicando en mi otra pagina de fanfic, ya llevo unos cuantos capitulos pero solo lo quería pasar a esta plataforma.
Asi que solo menciono que estaré subiendo los capitulos hasta llegar al "actual" y seguiré, mientras tanto, a los que no conocían este fic, sean bienvenidos y espero disfruten la historia :)
Soy nueva en esta pagina asi que espero nos llevemos bien, cualquier duda o pregunta pueden hacerla, no muerdo :D
