Todo estaba saliendo perfecto.
O eso es lo que Lucy pretendía pensar.
Estaba en la mitad de la carretera. Su celular tenía muy poca señal, así que estaba caminando en círculos buscando algún lugar para poder llamar.
Se rindió y se tumbó a un lado del auto de Kana en el césped.
¿Cómo había llegado a esto?
Todo comenzó por la mañana, al parecer lo que eran atisbos de cansancio no pudieron contra el insomnio que se instaló minutos después que se recostara.
Tenía muchas cosas en la cabeza, el establecimiento, el bolso, hacer las compras, visitar a su madre, ideas de algunos diseños para ropa de invierno y la voz del chico. Más que nada eso último, estuvo constantemente repitiendo la conversación, comparándola con el espectro y haciendo teorías.
¿Qué si la sombra le estaba mencionando la próxima muerte del chico? ¿Que se suponía que era ese parecido en la voz? ¿Podría ser simplemente algún espectro como los que salen en las películas de terror, que la buscó a ella para hacer que pueda dirigirse hacia la luz? ¿Que si simplemente ella se estaba volviendo loca?
Eran las tres de la madrugada y pensó que ya no dormiría, el desvelo era parte de su vida, no es que le preocupara que su piel estuviera en juego o que pudiera desmayarse en algún momento del día.
Pero si logro dormir, cuando despertó tomó el despertador, pensó que aún era temprano pues no recordaba que en algún momento sonara. Pero se dio cuenta que pasaba media hora de la que estaba prevista a sonar. No le dio mucha importancia, aún tenía tiempo. Tal vez su cuerpo había actuado solo y apagó la alarma aun estando dormida, habían sucedido cosas peores mientras dormía.
Se levantó de la cama y fue a preparar la bañera, podía ducharse primero y desayunar, y aun tendría un poco de tiempo.
Entró a la bañera después de haberse lavado el cabello y cuerpo.
Y sonó su celular. Lo había colocado a una distancia prudente y pulso el botón de contestación y altavoz.
-¿Lucy? - era Hibiki.
-Contigo quería hablar - dijo Lucy apoyándose en la bañera y mirando el celular como si tuviera a su amigo frente a ella.
-¿Ah sí? Bueno pero primero, mis clases se alargaron y ya no pude pasar ayer. Lo siento. Pero la página ya está actualizada con las modificaciones que me mencionaste.
-Perfecto. No te preocupes, pudimos hacernos cargo de la situación nosotras, pero la próxima te tocara hacer la costura - dijo Lucy.
-De acuerdo. Entonces, para que soy bueno.
-Mira, sé que las chicas ya te mencionaron sobre el nuevo lugar del atelier.
-Sí, me lo dijeron entre gritos y risas.
-Bueno, sé que eres excelente en hacer negocios ofertando. Quiero que hagas eso hoy mismo en el establecimiento y me llames para mantenerme informada ¿está bien?
-Claro. ¿Usaremos los fondos del atelier? - preguntó Hibiki.
-Sí. Oferta lo más que puedas sin sobrepasar nuestro presupuesto.
-De acuerdo. Iré para allá más pronto que tarde y yo te llamaré.
-Bien, gracias Hibiki - dijo Lucy y colgó.
Al ver la hora se dio cuenta que ya había pasado más tiempo de lo que esperó. Lo que pueden parecer cinco minutos pueden ser treinta en un momento.
Salió del baño envuelta en una toalla y fue directo a vestirse. Tal parecía no le daría tiempo de desayunar, pero ya vería como arreglaba eso.
Se vistió como siempre, tal vez podría haber usado algún vestido casual, zapatillas y aplicar un poco de maquillaje en su rostro para tener una mejor presentación, pero ya no tenía tiempo.
Se puso su playera azul de manga corta y un overol de mezclilla azul pálido, y se puso sus tenis. Cepillo su cabello y lo amarró en una cola de caballo. Poco le importaba ya su aspecto, el tiempo de entrega era vital.
Tomó la caja con el bolso y las llaves del auto de Kana.
Manejó en algunas avenidas hasta llegar a la interestatal. Sin embargo el auto comenzó a detenerse a momentos.
No recordó que debía pasar por combustible.
Intentó varias veces arrancar el auto pero ya no se movía.
Aun así ¿qué podía hacer?
Había dejado su cartera en el departamento. Si encontraba alguna gasolinera no tenía con que pagar y su celular tenía poca señal. Además la carretera estaba más desierta que su propio refrigerador.
Recostada en el pasto buscó en su celular el mensaje del chico. Había decidido que él y su estúpida voz eran los culpables de todo lo que le estaba ocurriendo. Así que guardo en su lista de contactos su número como: Voz Estúpida.
Y se sintió mejor, pero no esperó que aquel sujeto le estuviera llamando segundos después.
Checó la señal y por suerte o mala suerte se encontraba estable. Soltó un suspiro y contestó.
-¿Hola? - respondió la voz estúpida que le había quitado el sueño, literalmente.
-¿Sucede algo? - contestó Lucy acostada y cubriéndose el rostro del sol.
-Sí. Sucede que en estos momentos estoy conduciendo por la dirección que te mande. Y quería saber si podíamos vernos un poco más temprano – le pareció extraño que le hablara tan informalmente, pero se escuchaba que era de su misma edad así que no le dio importancia.
Se sentó de golpe, le había tomado por sorpresa pero tuvo una idea.
-Sé que sonara un poco rudo pero necesito que hagas algo por mí si no es molestia - dijo Lucy y cerró sus ojos como implorándole mentalmente.
-Depende de que molestia sea - respondió el chico.
-Estoy en la interestatal y tenía un asunto que resolver ahora mismo - dijo Lucy.
-¿Y hay algún problema?
-Sí. Mi auto se quedó sin combustible y estoy a más de un kilómetro de la gasolinera más cercana.
-¿Entonces quieres que pase por ti?
-¿Lo harías? – estaba a punto de colocarse de rodillas aunque él no la estuviera viendo, pero era una situación de vida o muerte. Más o menos.
-Claro. No hay problema - contestó y Lucy se sintió un poco mejor.
Le dio la ubicación y le describió el lugar para que la encontrara y espero.
Pasaron unos minutos y observó que una camioneta jeep negra se acercaba. Y ella se levantó sacudiéndose el polvo.
Timbró su celular y se dio vuelta para contestar.
-¿Bueno?
-Lucy. Soy Juvia, nos habló Bisca, dijo que aún no habías llegado. ¿Paso algo?
-Me quedé atascada en la interestatal - respondió Lucy y sintió que una mano le daba unos suaves golpes en el hombro.
No volteo pero si le mostro el dedo índice en señal que la esperara un segundo.
-Pero a esta hora casi no hay tráfico.
-Lo sé. Te explico después, aún tengo veinte minutos para llegar a la entrega.
-Está bien. Si llama, yo le aviso que vas en camino - dijo Juvia y Lucy le agradeció.
Colgó y volteó.
Se sorprendió un poco al notar que había un hombre frente a ella, pero no cualquier hombre. Tenía su cabellera en tono rosado sin afectar la masculinidad que demostraban sus facciones, sus ojos de un tono verde intenso le devolvía la mirada, su rostro podía verse casi perfecto aun con sus imperfecciones. Notó sus labios que podían no ser los más delicados y gruesos sino todo lo contrario, pero el gesto que mostraban en una sonrisa ladeada se le hizo un poco atractivo.
Notó que tenía una playera negra de manga corta que se ajustaba a sus brazos que mantenía cruzados frente a él. Tal vez el tiempo trabajando en la carpintería de su padre le había ayudado a moldear su masa corporal demasiado bien.
-¿Hola? - dijo el chico frente a ella.
-¿Eres de la carpintería Dragneel? - preguntó Lucy. Sintiéndose un poco ridícula por como lo observó.
-Así es. Me llamo Natsu Dragneel - dijo y le dio la mano. Lucy la aceptó.
-Me llamo Lucy Heartfilia. Mucho gusto - sintió el apretón y Lucy sintió un presagio pero más como un sentimiento nostálgico en su pecho.
-¿No nos habíamos visto antes? - preguntó Natsu.
-Ten por seguro que lo sabría - dijo Lucy pero a ella le pareció que también lo había visto en algún lado.
-Entonces, ¿quieres que te lleve?
-¿Podrías llegar a este lugar en menos de quince minutos? - preguntó Lucy mostrándole la dirección de Bisca que estaba anotado en el papel.
-No lo sé. Pero hay que intentarlo. Después regresamos por tu auto.
-Muchas gracias - respondió Lucy sosteniendo la mano de Natsu con sus dos manos. A lo que él sólo le sonrió.
Lucy sacó la caja que contenía el bolso del auto de Kana y subió a la camioneta y Natsu emprendió el viaje.
Lucy vio que su celular tenía mejor señal y llamó a Hibiki.
-Habla Hibiki - contestó, al parecer no había visto quien le llamaba y fue una buena señal para Lucy.
-Soy yo, Lucy. ¿Cómo va la oferta? - preguntó.
-Al parecer difícil. La dueña de las franquicias de la panadería está ofertando cada vez más - respondió.
-¿La de los pastelillos con crema batida y chispas de chocolate? - preguntó Lucy con un poco de hambre.
-¡Lucy! No es tiempo que elogies el trabajo de esa mujer mientras perdemos nuestro establecimiento por unos pastelillos.
-De acuerdo. Pero debes admitir que esos pastelillos saben delicioso.
-Pregúntale eso a Erza – Hibiki soltó un suspiro - Ya oferte todo lo que pude ¿qué hacemos?
-Tengo mi cuenta de ahorros. Ofrece hasta el cincuenta por ciento de lo que hay. Puede que con eso ganemos y sobre para la restauración – dijo y volteó a ver a Natsu que la miraba de una manera incrédula.
-¿Estas segura? Pensé que querías mudarte a un lugar mejor - respondió Hibiki con pesar.
-Mi departamento no está mal por el momento. Ya pensare en eso después. Llámame por novedades.
-De acuerdo.
Hibiki colgó y Lucy se recostó en el asiento.
-Están ofertando para comprar el establecimiento ¿ahora? - preguntó Natsu con incredulidad.
-Claro.
-Eres increíble - dijo soltando una pequeña risa.
-Hey, no te burles. Te aseguro que lo conseguiremos.
Natsu volteó a verla y le sonrió.
-Pues al parecer la dueña de los pastelillos no quiere ceder ¿no es cierto?
-Deberías de dejar de escuchar conversaciones ajenas- dijo Lucy y cruzó sus brazos.
-Estas en mi auto. No puedo dejar de escuchar ni el más mínimo ruido dentro de él – dijo Natsu mientras paró en un cruce.
-¿Has escuchado el dicho que dice a palabras necias oídos sordos? – dijo Lucy un poco impaciente – no hay autos, puedes cruzar.
-Sí. Pero ese dicho se refiere a algo totalmente diferente - Natsu comenzó a dar pequeños golpes con sus dedos en el volante – debemos respetar el semáforo. Aún tengo varias infracciones que pagar. ¿Quisieras que nos detuvieran mientras tienes un encargo importante que hacer?
-Pues toma ese dicho literal, es de mala educación escuchar conversaciones ajenas –dijo Lucy dejando de lado el tema de cruzar con el semáforo en rojo.
Natsu comenzó a reír y al observar el cambio del semáforo a verde estaba a punto de acelerar. Pero al mismo tiempo un auto a su derecha, fuera de control, estaba a punto de estrellarse contra ellos.
Lucy comenzó a sentir un pequeño dolor de cabeza y a escuchar un sonido aturdidor.
Vio que Natsu bajó la palanca de freno y el zumbido incrementó. Entonces recordó que cuando había visto la sombra detrás de ella y le había pedido ayuda, un zumbido se había instalado en sus oídos.
Levantó la mirada y observó a la sombra materializándose en los asientos traseros por el espejo retrovisor.
Aqui un nuevo capitulo! Gracias por leer y no olviden comentar :D
