Capítulo 4
La noche cayo sobre Odaiba, las calles comenzaban a vaciarse. La temperatura aumentaba letamente, sus mejillas enrojecidas delataban sus intenciones. Se miraron con inquietud, comenzando un juego que no tendria perdedores; ahora eran novios, no había nada que los detuviera, su deseo podría hacerse realidad. Nada impediria que cruzaran la delgada linea entre ellos y disfrutar al máximo de su portentosa juventud.
La inocencia de una pareja de chicos abriria paso a ritmos desconocidos, pero fascinantes, de la misma forma en que el color anaranjado había dicho adiós y dio lugar a un color violeta que pronto se fusiono con el azul intenso, donde las estrellas que se iluminaban por encima de esa hermosa obscuridad, serían el escondite perfecto para los amantes.
La noche era toda suya, sus fantasías no tardaron en presentarse, entre miradas y mordidas entendieron lo que sus cuerpos querían, quedarse sin aliento.
Al vislumbrar la noche, las inocentes almas alcanzaron su verdadera forma, para cuando la luz volviera no hallaría un solo rastro de inocencia, la lujuria y el deseo se apoderaban de sus cuerpos, era imposible evitarlo, ya no se veían como simples amigos, ambos sabían la anatomía del otro y esta vez no solo se limitarían a observar en silencio.
El rubio tomo a Taichi de la muñeca lo llevo hasta una zona apartada del parque, sin importarle que era un lugar público, donde posiblemente los descubrirían. Yamato comenzó a desnudarse, seductivamente se quitaba la ropa, en todo momento exhibía con mayor erotismo las partes que sabia excitarían a su novio. Su lampiño pecho, sus brazos, y lentamente bajo sus manos recorriendo su torso hasta el inicio de su pantalón, se mojo los labios con la lengua, desabrochándose la oscura prenda vio como los ojos de su moreno ardían en excitación, lo veía con una mirada tan lasciva que le estremeció por completo.
Quito sus pantalones y siguió con la ajustada ropa interior que interfería entre él y los límites conocidos. De golpe dejo ver la gran ereccion que tenía entre sus piernas, la agarro bruscamente y se la mostró a un sorprendido moreno. Taichi estaba enloqueciendo de placer, de alguna manera su entrepierna había expulsado una cantidad muy abundante de líquido preseminal, lo cual hacia que su uniforme humedeciera. Una gran mancha apareció sobre el short, su pene se encontraba tan erecto que la limitada elasticidad de su ropa lastimaba.
El rubio había cruzado sus límites, pero estar en medio de un parque, con la incertidumbre de ser visto teniendo sexo lo excitaba. Cerró los ojos y dejo que la lujuria lo consumiera por completo, eróticamente se puso en cuatro, dejando su redondo y deseable trasero a disposición de quien lo quisiera.
Hazlo Taichi... –Dijo agitado –Hazme tuyo
El moreno casi cae ante tal escena, se veía tan excitante, el trasero de su novio era apetitoso, redondo y muy sexoso. Saco su gran miembro, cuyo glande estaba cubierto por una delicada capa transparente, derramandosea hasta llegar a los lampiños y jugosos testiculos.
Desenfrenados siguieron con su nueva actividad favorita. Se acercó al cuerpo de su novio, se puso en cuclillas y dijo "Te amo Yama" metiendo su lengua en el trasero del rubio, el cual se estremeció de placer, temblaba de lo profundo que la lengua tocaba, gemía como desesperado, el moreno lo nalgueaba aumentando los gemidos, se volvían locos de placer. Sin esconder sus intensiones lubrico su hombria, trato de introducirlo, pero un ruido cerca del lugar saco de su transe al rubio.
Detente... Tai... Basta...
Muy tarde Yama...-Dijo fuera de sí –Nadie nos verá
Después de aquellas palabras introdujo de golpe su virilidad, el rubio gemía como poseído, el dolor se disipaba con cada estocada, sus ojos se quedaron en blanco por el placer, mientras que el moreno marcaba un ritmo fuerte. Lo penetraba con tanta intensidad que cada embestida era mas fuerte y profunda, sentía como sus testiculos golpeaban, lo agarro del cabello y lo acerco aun mas a él, pudo sentir el punto exacto, lo mas profundo de su cuerpo era tocado por Taichi. Era extasiante.
Los ruidos de ambos se intensificaron, ya poco les importaba si los veían, el cinismo era, ahora, parte de ellos. Desvergonzados gemían y gritaban de placer.
Mas... Mas... Dame mas Taichi –Rogaba insaciable Yamato
¿Te gusta verdad?, ¿te gusta sentirme dentro tuyo?, serás siempre mio
¡Si!
Descontrolados... Obscenos... Se encontraban al borde del orgasmo, mientras los ruidos cerca de ellos también se iban haciendo cada vez mas audibles
Taichi... Ah...ah! Me vengo!
Yo también... Ah... Ahhhh!
Dijeron ambos chicos antes de que un cálido liquido saliera expulsado. Yamato sintió como su interior era golpeado por el semen de su novio, se sentía cada vez mas lleno, mientras que el suyo caía al suelo manchando el verde pasto de blanco.
Taichi por la intensidad del orgasmo que sintió cayo rendido en la espalda del ojiazul, todas sus fuerzas fueron acogidas.
De pronto escucharon una voz "¿hay alguien allí?"
El rostro de los chicos se tornó blanco, sin titubear el moreno salió del rubio y se acomodo la ropa mientras que el extasiado Yamato trababa de ponerse la suya. Solo se miraron a los ojos mientras que veían como un señor con uniforme verdoso se acercaba a ellos con una linterna.
Buenas noches chicos, ya es algo tarde como para que anden fuera de casa, será mejor que regresen de inmediato, últimamente ha habido ciertos casos de conducta inapropiada dentro del parque y no quisiéramos que ustedes -Hizo una breve pausa al ver el sudor en sus frentes -los jóvenes aprendan cosas tan inmorales como esas.
Al decir esto último la mirada de ambos choco, cómplices de un acto tan inmoral entre dos hombres. El vigilante les indicó la salida pidiéndoles que fueran a casa con cuidado
Oye Tai –Dijo mientras entrelazaban sus manos –Me gusto mucho, ya sabes, que mi primer vez fuera contigo
Tambien me gusto que la mia fuera con quien más amo, pero debemos ir con tu padre, debe estar muy angustiado, y si se enoja aun más podria no entender lo nuestro
Vale, tratare de convencerlo, tal vez podria quedarme en casa de mi madre, incluso podria vivir solo en el departamento mientras trabaja en Tokyo, y podriamos ya sabes, vernos un poco más despues de clases
Al oír aquello el ojimiel se paro de golpe y lo jalo hacia su cuerpo, con su mano libre apretó el delicado trasero de su novio mientras le decia al oido -Me gusta la idea - apretando más el trasero de su pequeño y avergonzado uke- Me quede con ganas de mas, antes vayamos al campo de entrenamiento, no habrá nadie que nos moleste- con su mano entrelazada guio al rubio a su entrepierna y sin decir mas ambos chicos se besaron, tal vez disfrutarían un poco más de su primera noche.
Al final no podían controlar sus sentimientos por más inmorales que pudieran resultar.
