Como saben los personajes no me pertenecen yo solo los coloco en un universo paralelo, surgido de mi imaginación…
Hola chicas aquí les traigo un nuevo capítulo de esta historia, como ya saben comenzare a actualizar los días jueves sin falta, claro a menos que surja un imponderable, pero no creo que eso suceda, en todo caso tratare de avisarles. aunque hoy me adelante un poquito.
Chicas gracias infinitas por sus comentarios, aquí aclarando algunas de sus dudas: Leokavasa:concuerdo contigo los padres son capaces de hacer cosas increíbles por sus hijos,Keith86: todo está recién comenzando, al igual que los problemas. Leahdecall: me agrada sorprenderte. Pera. i.t: son temas profundos, y mucho más complicados de lo que hasta el momento se vislumbran. Hay muchas cosas que se irán develando a medida que avanza la historia. Nada es lo que parece. Randa1: Opino igual que tu. Ya vendrá el momento de las recriminaciones y el Mea culpa de Edward.
Gracias a Karla Marie por sus consejos.
Sin más le dejo el capítulo.
CAPÍTULO VI:
Se me había olvidado lo bien que se sentía besar a Edward, hacía más de 2 años que él no me besaba y que yo no lo besaba a él, «Aunque también podía ser que yo había enviado ese recuerdo al lugar más oscuro de mi conciencia » me dijo de forma irónica mi la voz interior.
Sus manos hábiles recorrieron mis caderas, mi cintura, hasta que se detuvieron en mis senos, las mías hicieron lo mismo. Yo ya no era la misma mujer que él había conocido, de esa chiquilla tímida, que se avergonzaba de su cuerpo ya no queda nada.
«Mi cuerpo»—pensé — siempre había sido un problema para mí; antes de quedar embarazada me avergonzaba de mi delgadez, por más que comiera nunca lograba subir de peso, demasiado plana, sin gracia, nada de pechos, nada de culo, solo huesos, mientras todas mis amigas y compañeras de instituto se desarrollaban en los lugares debidos, yo permeancia con un cuerpo de niña flacucha alejada totalmente de los estándares de belleza que vendían las revistas y la Televisión, con ojos demasiados grandes para un rostro pequeño, mis labios regordetes, y mi pelo que solía mandarse solo, demasiado volumen y Fritz, vivir en un lugar húmedo era mi pesadilla personal, con piel extremadamente pálida, que según mi opinión me daba un aspecto enfermizo.
Siempre me pregunte «¿Por qué Edward me quería?» «¿Porque estaba conmigo?»«Si yo no era nada especial »
Pero aun con todas mis inseguridades el estaba conmigo, me quería a mí. En esa época nuestra vida sexual estaba comenzando y Edward siempre me hizo sentir especial, deseada.
Pero si en mi adolescente no estaba conforme con mi delgadez, eso cambio radicalmente con el embarazo, subí demasiados kilos, aparecieron las indeseables estrías, hay cosas de la maternidad que nadie menciona, como que el cuerpo no siempre vuelve a su estado normal, o por lo menos no con la facilidad que lo hacen ver alguna personas. « No quería Edward me viera sin ropa, entre otras cosas ». Supongo que mis inseguridades también influyeron en como terminaron las cosas con él.
Pero mis inseguridades habían quedado atrás hacia mucho tiempo, las había superado, «No fue fácil, pero lo había logrado», ahora tenía más experiencia, más confianza en mí misma y en gran parte eso se lo debía a Garret, el se me había ayudado con mi autoestima y mi seguridad no solo en el ámbito sexual.
Definitivamente había olvidado lo buen besador que era Edward.
Pero yo también había aprendido algunas cosas y pensaba definitivamente llevarlas a la práctica.
Nuestro beso se volvió caliente, desesperado, ansioso, saque su swater como pude y me apresure a desabrochar los botones de su camisa, mientras el luchaba con los botones de la mía, como pudimos caminamos hasta la habitación que era de Edward, mientras nos besábamos e íbamos dejando esparcidas prendas de vestir en el camino, me demore más tiempo del que quería en su cinturón, el bajo sin desabrochar mis pantalones, los zapatos fueron lanzados lejos y dentro de muy poco tiempo quedamos solo en ropa interior.
Edward me apretó contra su cuerpo sentía su erección presionando contra mi vientre, besos calientes, húmedos, sofocantes, aprensivos.
Caímos sobre la cama yo de espalda y el sobre mí, con una pierna separo las mías y se posiciono entre ellas, sus manos recorriendo mi piel, hasta que finalmente se detuvo en mis senos, toda mi piel estaba sensible, mis pezones estaban erectos por lo que el sostén era incomodo, me molestaba, lo abrí deprisa y deje mi delantera expuesta, sus labios de dirigieron de inmediato a uno de mis senos, mordiéndolo succionando, mandando corrientes de placer a todo mi cuerpo, haciendo que arqueara mi espalda, mientras el otro era amasado por una de su manos.
Sentí mi intimidad humedecerse, estaba impaciente, deseosa y dispuesta, mis manos se dirigieron a sus bóxer bajándolos, los empuje hacia abajo y los termine de bajar con mis piernas, con mi mano tome su miembro y comencé a bombearlo, lo que hizo que Edward, dejara de torturar con su boca mis senos y soltara con quejido de placer, que conecto directamente con mi centro, haciéndolo palpitar. Se me quedo mirando sorprendido y yo solo le sonríe y lo atraje nuevamente a mí, besándolo con pasión.
Lo sentí ansioso.
Yo estaba ansiosa.
Nuestra respiración agitada, mi piel caliente sudorosa al igual que la de él, su pene golpeando en espasmos involuntarios, buscando el camino hacia mi centro, mis bragas como única barrera a su intrusión.
Gemidos escapando de nuestros labios, mi piel en llamas, sensible a cada toque, a cada caricia, se separo de mí y me miro a los ojos, por la poca luz que se colaba por la puerta proveniente de la sala de estar, pude ver que están oscuro, mi cuerpo estaba expuesto a su mirada escrutadora, mis piernas abiertas dispuesta a la que seguía, bajo mi bragas y las sacos.
Con mis codos afirmados en la cama lo observe, en sus manos tomo uno de mis pies y lo beso suavemente, subió por mi pierna acariciándola, besándola hasta llegar a mi muslo, luego se volvió a levantar para tomar mi otro pies y comenzar con el mismo ejercicio pero esta vez no se detuvo en mi muslo y con besos se abrió camino en mis piernas, cuando estuvo en mi intimidad aspiro con fuerza y me dijo:
Hueles delicioso.
Y se lanzo besar mis labios vaginales abriéndolos, robándome un gemido de placer, me deje caer en la cama, cerré mis ojos y me abandone al placer, dejando de lado los poco prejuicios que pudiese temer, «Al diablo» «Porque debía cuidar novios ajenos, si nadie me ayudo a cuidar el mío» «Me iba a ir al infierno», mis pensamientos censuradores fueron aplacados con su lengua hábil, con la que me torturo, cada vez que lamia y succionaba mi clítoris gritos de placer abandonaban mis labios, haciendo que mi espalda involuntariamente se arqueara, mis manos apretaron con fuerza el edredón de la cama.
Se sentía bien, muy bien, demasiados bien, algo comenzó a formarse en mi vientre, mientras uno de sus dedos se adentraba en mí, con una de mis manos me aferre a su pelo, necesitaba más, levante mi cabeza para mirar y la imagen de su cabeza entre mis piernas fue lo que necesite para elevarme al bendito cielo.
Mi respiración agitada, mis ojos cerrados.
Sentí a Edward posiciona su cuerpo sobre mi y de una sola estocada se introdujo en mí, lo escuche maldecir por lo húmeda que estaba, mientras se abría camino en mi interior, la sensación era alucinante, placer puro, clave mis uñas en su espalda, mientras enrollaba mis piernas en su culo.
La habitación se lleno se gemidos, respiraciones entre cortadas, los golpes de la cama al golpeaba en la pared, lujuria, el peso de su cuerpo sobre el mío, sus labios en mi cuello, mordiendo, lamiendo, mientras entraba y salía de mi, en movimientos sincronizados.
Lo detuve necesitaba un cambio de pose, él accedió.
Su espalda contra la cama y yo con el poder, me posicione a horcadas sobre él y con mi mano guie su miembro en mi interior, lo estaba cabalgando con movimientos lentos y ondulantes al principios para ir aumentando la velocidad a cada instante, mientras mis senos de movían al son de cada movimiento, me sujeto con fuerza mis caderas guiándolas en movimientos mas rápidos y profundos, estaba cerca, mi pelo suelto pegado a mi cuerpo por el sudor, Edward se sentó en la cama y con sus labios tomo uno de mis senos, mientras con sus manos seguía guiando mis caderas, lo sentí tensarse, sabía lo que venía porque yo igual lo sentía, solo necesitamos un par de embestidas mas y llegamos juntos al clímax, lo sentí derramarse en mi, en espasmos, mientras me abrazaba con fuerza y mordía mi hombro.
Se dejo caer sobre la cama y me arrastro con él, nuestros cuerpos estaban sudorosos y aun agitados, lo sentí besar mi cabeza, mientras nos tapaba con una cocha, estaba cansada mis ojos se cerraban solos, había sido un día difícil y esto se había llevado mis últimas energías y sin poder evitarlo mis ojos se fueron cerrando hasta que me dormí, no solo en sus brazos, sino que con su pene aun dentro de mí.
— Bella, despierta. — escuche la voz de Edward a lo lejos, me removí incomoda en la cama, mi cuerpo se sentí caliente, pegajoso, tenía un leve dolor de cabeza, abrí con lentitud mis ojos y me encontré frente a frente con el rostro sonriente de mi ex, imágenes de la noche anterior llegaron a mi cabeza haciéndome sonrojar, mi su cuerpo recostado de medio lado sobre la cama, totalmente desnudo, repare en mi cuerpo también desnudo y como autómata me cubrí con la colcha, haciendo que Edward soltara una sonada carcajada.
—¿Qué hora es? — le pregunte.
—Las 7. — me respondió.
—¡Mierda!… ¿Las 7? — le pregunte incrédula, Edward solo asintió, como había dormido tanto, se suponía que yo saldría del hospital solo por un instante, o por lo menos eso le dije a Esme. — Tengo que ir a ver como esta Nessy. — dije mas para mi, mientras salía de la cama, envuelta en la sabanas y comenzaba a recoger rápidamente mi ropa, dispersa por la habitación.
—Está bien, no ha despertado en toda la noche, los sedantes aun la mantienen dormida, acabo de hablar con mi madre. — me respondió Edward, mientras se sentaba en la cama, me sentí mal, se suponía que yo debería estar con mi hija.
No le dije nada, no quería hablar con él, entre en el cuarto de baño y me duche con rapidez, debía ir al hospital cuanto antes.
Mientras el agua limpiaba mi cuerpo pensé en todo lo sucedido, en el giro que había accedido hacer en vida, había accedido a la propuesta de Edward y no estaba segura de haberle tomado el peso a la situación, «¿Qué dirían mis padres?», No estaba segura, solo sabía que no me felicitarían «¿Qué dirían los padres de Edward?» definitivamente ellos no estarían felices«¿Tania?» ¡Oh! Vamos Bella no pensante en ella anoche, no es justo que pienses en ella ahora», «Al diablo Tania, no era mi amiga, ¡Que se jodiera!, ella no pensó en mí, yo tampoco pensaría en ella» Pero si habían cosas respecto a ella que me importaban como por ejemplo; «¿Edward terminaría con ella? o «¿Estaría con las dos al mismo tiempo?» respecto a lo primero sabia que él no quería terminar con ella, pero con respecto a lo último tendríamos que hablarlo, porque esa opción era asquerosa, «¡Dios en que me había metido! »
Termine de asearme, tendría que pasar a mi casa a cambiarme de ropa, no podía llegar al hospital con la misma ropa del día anterior, me demore todo el tiempo que pude, quería retardar por lo máximo la conversación que debía tener con el hombre que estaba fuera.
Cuando por fin salí del baño, Edward no estaba en la habitación, me lo encontré en la cocina ya vestido y limpio, cuando me vio, me sonrío.
—El desayuno está listo. — dijo, observe la mesa de la cocina y realmente se había esmerado en preparar todo.
—No creo que pueda quedarme a desayunar. — le dije.
—Vamos Bella — me dijo con tono cansino,
Decidí aceptar la invitación, después de todo sino desayunaba ahora no lo haría.
Lo que había preparado Edward estaba delicioso, hasta ese momento no me había dado cuenta que estaba hambrienta, comí en silencio las tostadas con miel y el jugo de naranja, él hizo lo mismo.
—Esta delicioso, gracias. — le dije.
—Tenemos que definir algunas cosas. —– me dijo Edward, lo quede mirando, el momento de hablar había llegado.
—Yo también tengo que definir algunas cosas contigo. — Le respondí, mientras agrupaba las migajas de mis tostadas en el plato.
—Ok, ¿Quién parte? — pregunto nervioso.
—Fue tu idea, así que parte tú. — le dije intentando aparentar una tranquilidad que no tenia.
—Tienes que suspender o poner fin a lo que tengas con tu amigo. — me lanzo de una vez, yo lo quede mirando y enarque una ceja.
—¿Y tú? — le pregunte molesta.
—¿Yo qué? — me pregunto serio.
—¿Tú planeas acostarte con tu novia y conmigo? — le espete. — Porque eso no solo es asqueroso, sino que también peligroso para los 3 o 4, si incluimos a Garret... —Edward me quedo mirando serio.
—¿Qué propones? ¿Qué termine mi relación con Tania? — me pregunto irónico.
—No te estoy pidiendo eso. — le respondí seria. — Pero mientras dure esto, yo también quiero exclusividad, ¿Es lo mismo que tú quieres o me equivoco?
—No voy a terminar con Tania, pero como tú dices, "mientras dure esto", nada de sexo con ella… — dijo levantando las manos a modo de rendición. — No quiere pelear contigo Bella… a demás todo es por Nessy. — en eso tenía razón.
—Ok… por mi parte nada con Garret… trato hecho. — le dije tendiéndole mi mano para cerrar el pacto, el apretó la mía, continuamos en silencio tomando desayuno.
—Tampoco creo que sea buena idea que nuestros padres se enteren. — me dijo después de un rato.
—¿Por qué? — le pregunte con curiosidad.
—No sé si estén de acuerdo con esta idea, es una solución un poco controversial, mejor decirles, cuando ya no puedan hacer nada para impedirlo. — me respondió con tranquilidad, quizás tuviera razón en ello, mis padres no estarían de acuerdo y podía asegurar que los padres de Edward tampoco, por lo que asentí en silencio.
—¿Cómo lo haremos? — le pregunte. Edward me quedo mirando con una amplia sonrisa en su rostro, podía ser un truhan cuando quería y el papel le quedaba a la perfección. — Me refiero a la regularidad con que lo haremos, el lugar… ya sabes… — dije y sentí mi cara arder de la vergüenza.
—Una o dos veces por semana. ¿Te parece? — me pregunto.
—Supongo que está bien. — le dije con calma mientras me encogiéndome de hombros.
Después de esa conversación terminamos de desayunar en silencio. La cabaña estaba alejada de la clínica, por lo que Edward me acompaño a mi casa a cambiarme de ropa y después me llevo a la clínica.
Ya no había vuelta atrás, aquí comenzaba nuestra relación clandestina, cuya única finalidad era el conseguir embarazarme, aquí no habían sentimientos de el uno por el otro. Solo esperaba no arrepentirme de las decisiones que estaba tomando.
Respecto a este capítulo señalar que no estaba muy seguro de su desarrollo, pensaba que quizás era muy fuerte, para la trama de la historia, pero bueno el sexo es sexo y se da en todo momento, sin importar el contexto.
¿Qué piensan ustedes?
Espero sus criticas y comentarios.
