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Los personajes no me pertenecen, yo solo juego con ellos.
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Me gusta la cotidianidad, esos pequeños momentos que dan felicidad, por ello hay cotidianidad en esta historia, momentos felices que nos dan la oportunidad de conocer mejor los personajes.
Otra cosa que verán en mis historias son protagonistas que viven libremente y sin mayores reparos su sexualidad, es la única forma que conozco de vivirla y no se relatarla de otra forma, no me gusta las santas que esperan eternamente al príncipe azul, salvo excepciones evidentemente. Jajajaja. Debe ser porque yo no espere al mío.
Chicas gracias infinitas por sus RR, alertas y favoritos. Me encanta que les guste esta historia. Y sin dudad esas detalles me inspiran a continuar y ser puntual cada semana.
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Capítulo XII.
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A la mañana siguiente desperté desnuda en mi cama, rodeada de los brazos de Edward, las imágenes de la noche anterior vinieron a mi cabeza vívidamente, sonríe, no solo lo habíamos hecho en el mueble del pasillo, sino también en mi cama más de una vez, fue una maratón sexual, de esas en que estas la noche o el día entero haciendo el amor, deteniéndote a descansar o dormir solo para recuperar fuerzas y continuar nuevamente.
Sin duda había tenido maratones de sexo con Garret, maratones muy buenas, donde disfrute y quede satisfecha completamente, pero esto era diferente y no sabía porque, tendría que pensar sobre ello, pero más tarde.
Era como si no tuviéramos suficiente el uno del otro.
Lo sentí moverse a mi lado, me hice la dormida, no estaba de ánimos para encararlo o siquiera mirarlo a la cara, no quería hablar aun de lo sucedido, quizás más tarde, pero en este momento solo quería ser perezosa y permanecer entre las cálidas sabanas, dormitando un rato más o por lo menos hasta que Ness se despertara.
Sus labios recorrieron mi cuello y sentí como mi cuerpo sensible reaccionaba a su toque, ¡Quería más! De eso no había duda, pero no ahora, cuando Ness debía estar por despertar. Su boca se detuvo en mis labios y me dio un casto beso, para luego levantarse.
Lo mire con cautela y con los ojos entre cerrados, moverse completamente desnudo por la habitación, tenía que reconocer que Edward tenía un buen cuerpo, con musculatura marcada pero no al extremo, como a mí me gustaba.
No pude no fijarme en su culo, era perfecto de esos que dan ganas de apretarlo con las manos, imágenes poco decorosas haciendo precisamente eso la noche anterior, llegaron a mi cabeza, imágenes que se conectaron con mi centro, haciéndome temblar de anticipación y deseo, maldije mi libido descontrolado.
Edward se calzo su pantalón de pijama, los cuales ignoraba de donde los había sacado y se giro nuevamente y miro hacia la cama, cerré los ojos rápidamente, fingiendo lo mejor que pude que aun dormía, camino hasta la cama, lo sentí subirse en ella y acercarse peligrosamente a mi rostro.
—Se que estas despiertas. — me dijo mientras recorría mi cuello con sus labios húmedos. — Sentí tus ojos todo el tiempo en mi cuerpo. ¿Te gusto lo que viste? — pregunto con petulancia, mientras me mordía despacio.
Me fue imposible contener la risa ante su petulancia y gran ego. Solté una carcajada y lo atrape con mis brazos.
—Engreído. — le dije entre risas. Con los ojos aun cerrados.
Me beso.
Lo bese.
Se sintió como algo tan agradablemente cotidiano, que me asuste. Pero no quería pensar en eso, por lo que me perdí en sus labios húmedos y cálidos. El deseo volvió o ¿Siempre estuvo ahí? Mis manos ávidas recorrieron su cuerpo, devorándolo, lo necesitaba de nuevo, ahora.
El sonido de Ness bajando de la cama, me saco de mi estado febril y me trajo a la realidad y al parecer a Edward también había oído a Ness, porque rápidamente dejo de besarme.
—Esto tendrá que esperar hasta más tarde. —dijo dándome un último beso, antes de dejar la cama.
—Cuidado con tu ego al salir, quizás no quepa por la puerta. —le dije a modo de broma cundo salía de la habitación, él solo rio y yo me envolví en las sabanas nuevamente.
Estuve un rato en la cama hasta que me arme de fuerza de voluntad y me levante, eran las poco más de la siete de la mañana y fuera aun estaba oscuro, yo moría de sueño.
Desde el pasillo escuche la animada voz de Ness, quien estaba enfrascada en una conversación con Edward, acerca de sus preferencias para su cumpleaños.
Edward se había bañado y cambiado ropa, estaba increíblemente atractivo y sexy. O por lo menos eso pensé al verlo. Había preparado desayuno a Ness y cuando me vio me sonrió y rápidamente puso otro puesto en la en la mesa de la cocina.
A veces su amabilidad me resultaba absolutamente extraña y fuera de lugar, pero otras veces era como si fuera algo normal, como algo interiorizado en nuestras vidas y eso me daba miedo y asustaba, pero a la vez me gustaba, era algo tan complejo de analizar y entender.
Como ahora el desayunar los tres, conversando amenamente sobre temas variados tales como los resultados de la investigación que ayudaba a llevar Edward, sobre la revisión de mis cartas al editor o simplemente de los dibujos animados que le gustaba ver a Ness, cosas que sin duda formaban parte de la rutina de una familia estereotipada como normal, familia que nosotros quizás formábamos, pero no de una manera convencional, no éramos una familia común y corriente, de partida Edward y yo no teníamos nada. Y para mí las cosas estaban bien como estaban.
Pero no podía dejar de pensar si así hubiesen sido las cosas entre nosotros si hubiésemos seguido juntos, como pareja, como familia, ¿Así serian nuestros despertares?, ¿De esta forma tomaríamos desayuno todos los días? ¿Existiría aun algún tipo de complicidad entre Edward y yo?
El si hubiésemos… odiaba esos pensamientos, me hacían pensar en realidades de universos alternos, donde las cosas se hubieren dado de manera diferente y yo no quería pensar en eso, no después de tanto tiempo.
Sentiría ¿Edward lo mismo? ¿Tendría lo mismos cuestionamientos que yo?
Demasiadas cosas en que pensar.
—Nos vemos en el Memorial. —dijo Edward, al despedirse con un beso de Ness y de mi.
Esa tarde teníamos control mensual con el equipo de que trataba a Nessy para ver cómo evolucionaba, estaba tranquila, ya que a simple vista Ness se veía bien.
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—Los resultados obtenidos con la terapia, son realmente sorprendentes. —nos dijo con asombro nuestra doctora de cabecera, mientras observaba los resultados obtenidos en los últimos exámenes realizados a Ness.
—¿La leucemia a desaparecido? —pregunte con esperanza y alegría.
Realmente estaba feliz, los médicos llevaban más de dos meses aplicando Células T, en la sangre de Nessy, y los resultados eran sorprendentes, las células reforzadas poco a apoco combatieron las células enfermas, hasta el punto de hacerlas desaparecer de su sistema, o por lo menos eso era lo que mostraban los exámenes.
—Según los exámenes; Si. —dijo la doctora.
Edward permanecía en silencio a mi lado, como analizando cada una de las palabras dicha por nuestra medico. Hasta que pregunto.
— Es definitivo. —la doctora lo miro, permaneciendo en silencio por un momento, odiaba esos silencios, porque sabía muy bien que ellos significaban que estaba buscando las palabras correctas para decirnos cosas no muy alentadoras, los conocía de Carlisle y parecía que todos los médicos tenían esa costumbre.
—Voy a ser sincera con ustedes, la terapia con Células T, lleva aplicándose un poco mas de un año en pacientes pediátricos, niños que al igual que Vanesa, padecen de algún tipo de cáncer, esta especie de inmunoterapia es bastante nueva en consideración con las terapias clásicas de tratamiento contra el cáncer, y los resultados obtenidos, como se lo mencione anteriormente varían de niño en niño y no son siempre los mismos, esto implica que no existe un patrón que nos permita decir como evolucionara la terapia. —dijo con tranquilidad. — Solo hay algo seguro y es que en el caso de su hija, estos resultados son positivos.
—¿Y si la terapia falla? —nuevamente pregunto Edward.
—El equipo médico que ha acompañado a Vanesa en todo este proceso, controlara la evolución del tratamiento, si falla o no, es algo que aun no sabemos y frente a lo cual tenemos una serie de posibilidades que evaluaremos en su momento si fuese necesario, pero con los resultados obtenidos hasta ahora, es un riesgo que se corre, pero es un riesgo que en mi opinión vale la pena correr. —dijo mientras observaba a Ness armando un rompecabezas en el suelo de goma eva de consulta.
Edward guardo silencio.
Concorde con ella valía la pena ver a mi hija bien, jugar, divertirse, reír, hacer las cosas que le gustaba hacer, solo pedía que los resultados fueran permanentes.
—¿Qué sigue ahora? — pregunte con cautela.
—Vanesa puede llevar una vida normal, con las precauciones de debe tener todo niño cuya Leucemia esta en remisión, la aplicación de Células T, debe continuar por lo menos un año más, tiempo en el cual estará bajo monitoreo mensual, una vez que pase este tiempo, debe ser evaluada y entonces determinaremos los pasos a seguir. — dijo la doctora.
Salimos en silencio de la consulta. Ness por su parte estaba feliz y con muchas energías.
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Unos días más tarde esperaba la llegada de Renne, se suponía que nos visitaría hacia dos semanas, pero había aplazado su viaje sin explicación, una y otra vez, estaba ansiosa por su llegada al igual que Ness, y aunque me negara a exteriorizarlo, extrañaba a mi madre.
Cuando estaba en Fork generalmente la odiaba, no a ella en especifico, sino mas bien su afán por controlar todo lo que la rodeaba, de mostrarse perfecta, siempre recatada, el modelo de esposa que todo hombre anhelaba tener y la madre que todos alababan.
No es que no quisiera a mi madre, muy por el contrario la amaba, en ella todo era perfecto, sus facciones, su cuerpo, sus modales, hasta sus ideas, fui amada en extremo, hija única, la princesa de casa, sabía que sus intromisiones no eran con mala intención, sino mas bien porque me creía incapaz, para ella yo no dejaba der ser, la niña que se calzaba en sus zapatos y jugaba con sus joyas y maquillaje.
Pero había algo en ella, de un tiempo a esta parte, que me hacía pensar si todo esa fachada era verdadera ¿o no?, su sonrisa no parecía sincera y sus modales eran practicados y demasiados falsos a simple vista.
Mi sexto sentido me decía que algo estaba pasando en Fork, cuando hablaba con mi padre era más escueto que lo de costumbre y solo respondía con monosílabos a mis preguntas, como si intentara de cambiar de tema constantemente, esperaba que con la llegada de mi madre mis dudas se aclararan y pudiera saber que pasaba en casa.
Ness estaba ansiosa, últimamente su energía e hiperactividad eran difícil de controlar, de la niña cansada, pálida y de aspecto enfermizo, no quedaba nada, ahora era normal verla correr de un lugar otro por todo el piso, saltando en la cama o jugando con las cosas que poco a poco comenzaba acumular en su cuarto.
Su pelo cada día crecía un poco más y ya tenía algunos centímetros, por lo que podía ponerse algunos pinches o cintillos, Ness amaba los accesorios y elegía ella misma su ropa, evidentemente esos rasgos no eran míos, sino de la familia de Edward, yo era más bien hippie para vestirme, no es que no me arreglara, sino que mi look era un poco mas casual y no tan apegado a la moda.
Para esperar a "Nene" como Ness llamaba a mi madre, eligió su propio atuendo, un vestido con tul, tenía sus propios gustos.
El timbre de la recepción sonó, anunciando la por fin la llegada de Renne, autorice su entrada y espere a que mi madre subiera, Ness se aferro a mis piernas ansiosa, pero nada me preparo para lo que vi al abrir la puerta.
De la mujer recatada y sobria, que llame madre hasta hacía dos meses atrás no quedaba nada, había desaparecido completamente, dando paso a una mujer totalmente nueva y desconocida para mi, una versión rejuvenecida de Renne o por lo menos en apariencia, se veía bien, inclusive más joven, más feliz, tenía un brillo diferente, que yo nunca había visto antes.
Su pelo era diferente ya no lo llevaba debidamente peinado, ahora lo Tenía de un color más claro, con ondas y mucho volumen, maquillada con colores vivos y con ropa que en otros tiempos hubiese calificado según sus propias palabras de "de un horrible mal gusto".
—No saludaras a tu madre. —exclamo la mujer que tenia frente a mí, haciéndome salir de mi estado de asombro, que me había paralizado momentáneamente.
—¿Mamá? —pregunte con total incredulidad.
—¡Oh! Vamos nena ven y dale un abrazo a tu madre. — me dijo, mientras se adentraba en el departamento y me abrazaba. Yo aun no salía de mi asombro. —Pero mira a quien tenemos aquí, si no es mi princesita. —agrego mientras se separaba de mi y se agachaba para tomar a Ness en sus brazos. Cerré la puerta por inercia.
—¡Nene! —exclamo Nessy con euforia mientras abrazaba a la desconocida que decía ser mi madre.
—¡Dios! Que enorme y bella estas, igual a tu mamá cuando tenía tu edad. —le dijo Renne a Ness. Mientras la miraba con adoración. Ness solo reía encantada por los halagos. —Te traje un montón de cosas, mira. —le decía mientras sacaba cosas de su bolso de mano.
—¡Puky! —grito Ness al ver la muñeca de género, casi sin pelos y toda destartalada, que la había acompañado desde que tenía un año, esa fue la primera muñeca que Edward y yo le habíamos regalado para su primer cumpleaños, era su preferida, antes de enfermar siempre se dormía con ella, evidentemente era una rutina que pretendía retomar.
Yo no me cansaba de mirarla frente a mi había una mujer realmente fascinante, mi madre siempre fue hermosa, pero ahora esta aun mas hermosa, como renovada, con vida y una chispa que no supe identificar.
Una vez que mi madre vacio completamente su bolso de mano y luego de jugar con Ness hasta que esta se aburrió, volvió su atención nuevamente a mí. Me miro con suspicacia, sabía que tenía un montón de preguntas que hacer.
—Es un bonito piso. —me dijo de manera casual, mientras miraba a su alrededor. Yo estaba en la cocina preparándonos un té verde.
—Sí, Edward tuvo suerte de conseguirlo de un amigo.
—Mmm Edward… Es extraño que vivas con él ¿No? —dijo con suspicacia. —A menos que las cosas entre ustedes hubiesen cambiado en este tiempo…
—Sé lo que estas pensando y no es cómo crees, como ya te dije por teléfono cada uno tiene su habitación, el vivir juntos nos abarata costo y nos permite atender mejor a Ness. —dije a la defensiva. Odiaba que Renne, supusiera cosas, aunque no estaba tan lejos de la realidad las cosas no eran como ella creía, y definitivamente no la quería metida en esto.
—Yo no he dicho nada…
—Pero insinúas algo que no es, con Edward solo vivimos juntos nada más, mis noches solo las compartos con mi almohada. —dije con seguridad, pero sin mirarla a los ojos.
—Tendrás que decirle a tu almohada que no te deje chupetones en el cuello.
Las palabras de mi padre me pillaron por sorpresa y no pude ocultar mi cara de asombro, me había pillado desprevenida, enrojecí de vergüenza ¡Maldito fuera Edward por dejarme marcas!
—Bueno lo reconozco no fue mi almohada sino Edward quien dejo las marcas, pero mamá, quiero tomar mis propias decisiones, por favor no te inmiscuyas en esto. —le dije con sinceridad.
—¡Isabella Marie Swan! Por qué dices eso de mí, me muestras como una madre entrometida y yo jamás lo he sido. —dijo dolida. Yo la mire con un signo de interrogación en mi rostro. — no me mires así, las veces que he dado mi opinión, ha sido porque lo he considerado necesario, porque te quiero y no quiero que te equivoques.
—Lo sé y te lo agradezco, es solo que esta vez quiero tomar mis propias decisiones, aunque me equivoque.
—Estas tan grande Nena. —dijo mi madre emocionada.
—Tengo 23 años mamá.
—¡Dios como pasa el tiempo!
—Renne, creo que quien tiene cosas que contar eres tú. —dije mirando la nueva imagen de mi madre, sin dudas quería saber que le pasaba a mi madre y el porqué de este cambio tan drástico. Renne me miro y luego suspiro resignada y pregunto;
—¿Te acuerda de Phil?
—¿Qué Phil? El único Phil que conozco es Phil Denali.
—Él.
—¿Qué pasa con él? —pregunte con curiosidad.
—Estamos juntos.
—¿Juntos cómo? —pregunte.
—Como pareja… —dijo sin más y con simplicidad. La mire intentando entender lo que decía. Hasta que finalmente lo hice.
—¿Estas con él? —le pregunte con verdadero asombro. Ella solo asintió. —Y ¿papá?
—Con tu padre las cosas estaban mal hace mucho, es increíble no lo hayas notado, pero bueno supongo que la enfermedad de Nessy opaco todo a tu alrededor.
—¿Como que mal? —pregunte entender del todo lo que me decía.
—Nena, con Charlie hace mucho que no éramos una pareja… ¿Supongo que entiendes de que te hablo?
—Pero si su relación estaba mal, ¿Por qué seguir juntos y no decírmelo simplemente? Después de todo muchas parejas se separan. —sentía como si hubiese vivido en una burbuja mucho tiempo, engañada e ignorante incluso de lo que pasaba, en la que suponía era mi propia casa, la mire buscando respuesta, pero lo que vi en rostro me lleno de culpa y frustración, yo quería que mis padres fueran felices y el ser la causante de su infelicidad era algo con lo que no queria cargar. —¿Mamá, porque estaban juntos?
—Bella, cariño no pienses que solo fue por ti o por Ness, fue una decisión que tomamos tu padre y yo, como adultos. —dijo mientras me abrazaba. —Una decisión como la que tomaste tú, al decidir no solo vivir con Edward, sino que también meterlo en tu cama. —la quede mirando perpleja. —¡Oh Bella! No me mires así, no te estoy juzgando, pero te conozco bien y solo te pido que tengas cuidado. Edward es como un hijo para mí, pero también hay que reconocer que se comporto como un imbécil, no quiero que sufras al confundirte.
—No me confundiré, mamá tengo las cosas claras, no tienes de que preocuparte. —dije con seguridad, eso era verdad mis sentimientos estaban claros. Y tenía que reconocer que se sentía bien poder hablar con alguien de ello.
— Por lo menos corto su relación con Tania, antes de volver a involucrarse contigo. —dijo mi madre con resignación.
¿Edward había dejado a Tania? yo no sabía nada de ello, tampoco pregunte nada a Edward sobre su relación con ella, y él no había dicho nada al respecto.
—¿Cómo sabes eso? —pregunte sin mostrar mucho interés.
—Estoy saliendo con el padre de la chica y me enterado del drama. —dijo encogiéndose de hombros.
—Se me había olvidado que Phil Denali, era el padre de Tania.
—Ella no se lo tomo bien, sabes que es la reina del drama, en Fork todos se han enterado, incluso Esme llamo a Edward para saber qué pasaba, Tania se había vuelto muy cercana a la familia Cullen.
—Igual que yo.
—Por supuesto. —se apresuro a decir mi madre. —Solo se, que Carlisle tuvo un desliz por ahí, no te daré mayor información. —dijo mi madre ante mi cara de asombro. — Esme se entero y Marie Ann la madre de Tania, estuvo ahí para apoyarla, mi amistad con Esme no estaba en los mejores términos, luego supe que las dos invirtieron en un proyecto, volviéndose inseparables y después de que Phil y yo hiciéramos publica nuestra relación Esme se lo tomo personal, ¡quede como una quita hombres! no le importo que Phil y Marie Ann llevaran más de un año separado y luego sucede lo Tania y Edward, colocándote a ti en la misma categoría.
—¡Oh no! A mí no me metan sus dramas. —dije con molestia.
—Pueblo chico infierno grande. —dijo mi madre encogiéndose de hombros, mientas bebia de la taza de té que le había servido.
Se sentía bien estar lejos de todo el drama, yo había estado una vez inserta en todo ello, y no era agradable, tendría que hablar con Edward.
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¿Qué les pareció?
Espero sus comentarios….
