Como ya saben los personajes no pertenecen son de propiedad de MEYER, yo solo me adjudico la historia.

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Chicas disculpen por la demora.

Gracias infinitas por sus comentarios, son un aliciente para continuar XD.

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Capítulo XIV

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Había pasado una semana desde la conversación con Edward.

Todo estaba en una relativa calma, aunque no habíamos vuelto a compartir la cama desde entonces.

Después de que se retirara molesto por lo que le dije, no me volvió a dirigir la palabra más que para lo eminentemente necesario y yo no tampoco lo había buscado para intentar arreglar las cosas, tenía la firme convicción de que no era yo la que había entendido mal nuestra actual situación ¿entonces porque disculparme? Quizás dañe o herí su orgullo, pero si ese era el resultado de ser honesta con lo que sentía, no podía sentirme culpable, por el contrario su actitud no solo infantil sino también de macho herido me molestaba y mucho.

Así que con la tranquilidad de que no yo no había hecho nada malo, seguí con mi vida tal y como estaba.

Ness parecía no notar nada extraño y eso me tenia tranquila. Cada día que pasaba, era un día ganado, un día de alegría ¿Cómo no estar feliz?

Esa tarde me tocaba a mí hacer las compras del supermercado y como el ambiente en el piso no era el mejor, decidí hacer la visita al MoMA que llevaba postergando hacia mucho, "el museo de arte moderno" estaba relativamente cerca del departamento, por lo que no me costaría mucho llegar, se suponía que visitar este museo era un recorrido casi obligatoria al visitar la ciudad, estaba dentro de las veinte cosas que hacer en Nueva York, por lo que estaba muy emocionada, el arte siempre me había gustado y ver las colecciones no solo de pintura, sino también de fotografía y arquitectura era una experiencia que quería vivir, además que los viernes por la tarde el recorrido era gratuito.

Recorrí los diferentes salones absorta admirando las obras de "Picasso", "Chagalli", "Kandinsky", "Mondriam" etc. Perdiéndome entre los colores y diferentes técnicas de pintura de cada uno de los expositores, visite el Jardín de las esculturas y las exposiciones del tercer piso, dedicadas a la arquitectura y fotografía, al terminar el recorrido estaba más que satisfecha, visitar el MoMA era una experiencia única, tenía que traer a Ness.

Estaba por irme cuando el deseo impetuoso de volver a contemplar "La noche estrellada de Van Gogh" me invadió, volví a la sala que guardaba la conocida de obra de arte y volvi a perderme en los colres, estaba completamente absorta en el cuadro, cuando una voz conocida me interrumpió;

—¿Polilla?

Dicen que "el mundo es un pañuelo", la persona que hizo tal afirmación no podía estar más en lo cierto, frente a mis ojos y como una aparición estaba mi amigo.

—¿Garret? —le pregunte con confusión, él me sonrió y me abrazo con fuerza, ¡Como lo había extrañado! —¿Qué haces aquí? —logre preguntarle después de un largo silencio en sus brazos.

En las conversaciones que habíamos tenido por whatsapp, él nunca menciono que pasaría por Nueva York o si lo dijo no lo recordaba, por lo que estaba realmente asombrada y emocionada a la vez, por el hecho de tenerlo frente a mí.

—Te dije que la vida tenía caminos misteriosos. —dijo enigmático, yo arquee una ceja y me ríe. —Vamos a tomarnos un café y nos ponemos al día ¿Tienes tiempo? —preguntó, yo asentí.

Fuimos un starbuck´s que estaba cerca del edificio 425 de la 5th avenida.

Amaba el café de esa tienda, tenía algo que lo hacía completamente adictivo. Una vez que pedimos lo que no serviríamos y estábamos cómodamente sentados en una mesa le pregunte que hacía en la gran ciudad.

Me explico que llevaba dos días en Nueva York, había venido a para asesorar a diferentes ONG, este era un trabajo totalmente diferente al que realizaba en Port Angels, pero que a la vez lo hacía sentirse realizado, por que ayudaba a las personas.

Me invito a una sus charlas motivacionales, le prometí que intentaría asistir.

Hablamos de todo de Ness, de él, de mí, de Renne, no podía creer el cambio que había sufrido mi vida en tan poco tiempo, estaba feliz con los resultados de la terapia de Ness, omite contarle de mi relación con Edward, sino le había contado antes, no lo haría ahora.

Después de una hora de conversación nos despedimos.

Encontrarme con Garret fue solo una casualidad, pero una casualidad muy agradable, él siempre era como un soplo de aire fresco en mi vida.

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Ness no podía más de felicidad, las tres horas de vuelo no le importaron en lo absoluto.

Era su cumpleaños número cinco y como regalo pidió visitar el lugar que todo niño desea conocer y que ella, por la leucemia no había podido visitar Orlando en Florida.

El viaje fue idea de Ness y Edward se esmero en complacerla.

Lo consultamos y obtuvimos la aprobación del equipo médico, el viaje no se podía realizar sin la autorización de ellos, pero con los avances positivos mostrados por Ness se volvió una realidad.

El mayor error fue contarle a Ness que viajaríamos a Orlando, paso los días previos al viaje, preguntando constantemente cuanto faltaba para ir a "Disney World", su ansiedad estaba al límite y el día anterior prácticamente no durmió, nunca habíamos salido de vacaciones y la experiencia la emocionaba.

Nos quedamos en el Howard Johnson Express Inn & Suites Lakefront Park, cortesía de Edward, no era un hotel de lujo, y la suite que ocupamos solo tenía dos habitaciones, con una cama matrimonial y una cama pequeña, un baño y una acogedora salita de estar. pero estaba cerca de todo los atractivos que queríamos visitar, por lo que cumplía con todos nuestras expectativas. Después de todo se suponía que no pasaríamos mucho tiempo en el hotel, nuestro objetivo era recorrer la mayor cantidad de lugares turísticos posibles.

Fueron cinco días excepcionales, nunca había visto a Nessy tan feliz, "La Capital Vacacional del Mundo" era la ciudad en que las fantasías mágicas de los niños eran palpables y ciertas, los parques temáticos eran los encargados de dar vida a todo aquello que veían en la televisión y en los cuentos de hadas, trasladandolos a un mundo mágico, recorrimos la mayoría de ellos, el clásico Magic Kingdom, el mágico Wizarding World of Harry Potter, Universal Islands of Aventure, Universal Studio, Epcot, Animal Kingdom, los parques acuáticos de Sea World y Aquatic, entre otros lugares turísticos.

Los días en Orlando eran simples. Nos levantábamos temprano para recorrer la mayor cantidad de lugares, llevando con nosotros siempre la cámara fotográfica, para plasmar cada momento y no volvíamos al hotel hasta la tarde o la noche, momento en el que Ness caía inmediatamente dormida, totalmente agotada del día vivido.

Cada lugar visitado era un mundo nuevo para Ness, mundo que admiraba sorprendida y curiosa, tenía mil preguntas sobre todo aquello que se cruzaba en su camino. Amaba ver a mi hija feliz.

Llevábamos cuatro días recorriendo Orlando, y la experiencia había sido totalmente agotador, por lo que decidimos pasar el ultimo día en la "Ciudad Bella" en la piscina del hotel, de esa forma nos relajaríamos y no volveríamos tan cansados a Nueva York.

Me dedique a observar a Ness y Edward chapotear en la piscina, mientras yo tomaba un refresco sentada bajo un quitasol, era increíble como un hombre con una nena de cinco años, llamaba la atención de las féminas del lugar, era imposible no irritarse con las miradas lascivas que le lanzaban —pensé.

Y para ser sincera mi humor en este momento no era el mejor.

Los días en Orlando habían sido increíbles, pero no así las noches, tener a que compartir la cama con Edward, sentirlo cerca y no poder tocarlo, era una tortura, en el departamento, cada uno tenía su habitación y por lo tanto mis noches eran tranquilas, todo lo contrario a lo vivido en las últimas tres noches, todo ello sumado al calor de esta ciudad, era una verdadera locura que me estaba enloqueciendo y ahora se sumaba, el tener que verlo en traje de baño, mi libido estaba al límite —suspire frustrada.

—Mami ven a bañarte con nosotros. —grito Ness, mostrándome una magnifica sonrisa que dejaba al descubiertos sus dientes.

Era una invitación tentadora, sobre todo con el calor que me estaba deshidratando.

Me saque mi vestido, quedando solo en traje de baño —si, era la única mujer en la piscina que usaba traje de baño y no un diminuto Bikini—tome el protector solar para echarle a Ness y me dirigí a la piscina.

El agua estaba helada, por lo que intente meterme lo más útilmente posible, pero ello no fue posible, porque Edward y Ness me lanzaron agua, luego de superada la incredulidad inicial, me vengue, de seguro la imagen que brindamos fue la de tres niños.

Los tres, pasamos una tarde muy divertida, tarde que ayudo a distender el ambiente entre Edward y yo.

—Creo definitivamente a disfrutado estas pequeñas vacaciones. —dijo Edward, mientras acomodaba a Ness en su cama.

—Espero que las recuerde por siempre. —le dije.

—Eso espero, porque por lo menos yo, creo que he tenido suficiente de Orlando por unos diez años. —dijo en tono de broma.

Yo asentí, tenía que reconocer que recorrer el día entero parques temáticos era agotador.

Esa noche cuando Edward vino a la cama y al igual que todas las noches anteriores fingí estar dormida. Sentí a Edward deambular por la habitación, buscando y dejando cosas, hasta que finalmente se acostó y apago todas las luces, me quede quieta e intente dormirme pero no tuve éxito.

Podía escuchar hasta el más mínimo ruido, especialmente la respiración tranquila de Edward, mi piel hormigueaba de necesidad, era muy consciente de la presencia del hombre que se encontraba a pocos centímetros de mí, maldije en silencio, odiaba nuestra situación actual, quería volver a reír con él, conversar y hacer el amor.

En mi mente cientos de imágenes de nosotros juntos no ayudaban a calmar mi calentura. Lo necesitaba, lo quería, lo deseaba y a la vez quería golpearlo, por ególatra, necio y cabezota.

Una de sus piernas roso con una de las mías cuando de acomodo en la cama, enviando una descarga eléctrica a mi columna vertical, haciendo que un leve quejido saliera de mis labios.

—¿Estas despierta? —pregunto Edward desde su lado de la cama.

—Sí. —le dije después de algunos minutos de pensar si respondía o seguía fingiendo que dormía.

—Bella, creo que deberíamos hablar, no podemos seguir así como estamos… —dijo volviéndose hacia mí.

—En eso estoy de acuerdo contigo, pero no me retractare de lo que dije, porque es así como yo veo las cosas. —dije a la defensiva.

—Estuve pensando en todo lo que discutimos ese día, y tienes razón en mucha de las cosas que dijiste, pero yo fui sincero al decir que pensaba que teníamos una relación…

—Edward ni siquiera me preguntaste, si tu intención era que volviéramos a ser una pareja, debiste por lo menos preguntármelo y no simplemente darlo por sentado. —le dije interrumpiéndolo.

—Lo sé…. —en su voz había cierto dejo de nerviosismo, — Pero por favor…—dijo posando una de sus manos en mi rostro — Sé que me equivoque y por eso quiero que me disculpes… quiero que volvamos a estar como estábamos antes de esa conversación… Bella te extraño…

Sentí sus labios suaves y húmedos en los míos, en un beso hambriento, mi cuerpo reacciono de inmediato, lo quería.

—Edward… — dije intentando apartarlo.

—Te necesito… —me dijo en un susurro, mientras volvía buscar mis labios.

¡Yo también lo necesitaba! Pero no podía estar con él, sin tener las cosas claras, los días que habían pasado, no fueron agradables y quería que se acabaran, puse mis manos en su pecho y logre apartarlo.

—¿Edward, qué es lo que realmente quieres? —le pregunte, el se me quedo mirando, por un momento, sus ojos brillaban en la semi oscuridad de la habitación y luego dijo;

—Quiero a mi propia familia de vuelta.

—Tú y Ness son una familia. —le dije.

—También te quiero a ti… los tres juntos —dijo con seguridad.

—Somos una forma de familia…. No una versión clásica de ella. —argumente sentándome en la cama, yo realmente creía eso, el mundo ya no era como antes, ahora existían formas de familia diferentes, no solo papá, mamá e hijos.

—Bella no quiero eso, quiero…

No lo deje terminar.

—No estoy preparada para eso… no confió en ti. —dije mientras le acariciaba su rostro.

—Deja mostrarte que esto podría funcionar… tu y yo juntos, los tres…

La incredulidad me sorprendió, algo dentro de mí se rompió.

—¡Oh Edward!… —le dije con pesar. — hace un par de años atrás me hubiese muerto de felicidad, si tu hubiese escuchado decirme esas palabras… pero creo que ahora es muy tarde… yo…

—Bella me equivoque… —me dijo, tomándome la cara y mirándome a los ojos y luego agrego. — y lo lamento, en serio… dame una oportunidad…

Me beso de manera tierna, pero yo aun estaba tan anonadada que me fue imposible responder a sus caricias, yo no quería esto.

—No puedo…

—Por favor… —dijo mientras sus labios buscaban los míos.

—¡No Edward! —le dije apartándolo. Me levante de la cama y camine hasta la ventana. — no puedo dar más de lo que estaba dando… No puedo ¿entiendes? Es eso o nada, lo siento.

Silencio.

Lo sentí acercarse.

—¿Pero puedo intentarlo? — me susurro muy cerca de mi oído izquierdo.

Me gire para quedar frente a él.

—Edward, dejemos las cosas como estaban ¿Si?

—Quiero intentarlo. —dijo, mientras sus labios dejaban pequeños besos en mi mandíbula y posaba sus manos en mis caderas, la tela de mi camisola provocaba una seductora fricción en piel sensible, bajo las caricias de sus manos, el deseo volvió a despertar en mi.

Este hombre era un manipulador.

—Haz como quieras, pero no creo que cambie de parecer. —le dije mientras salía en la búsqueda de sus labios, lo bese y fue un beso hambriento, desinhibiendo y con cierta necesidad, el me respondió de la misma manera, había pasado tanto tiempo desde la última que lo habíamos hecho.

—Voy a demostrarte que tan bueno somos juntos. —dijo con arrogancia. Yo me reí.

—El sexo no es el problema y lo sabes. —le dije, mientras mis manos recorrían su espalda con ansiedad.

—Pero es un excelente punto de partida. ¿No crees?

Esa frase puso fin a nuestra discusión.

Terminamos en la cama, nuestras extremidades enredadas, nuestras bocas unidas en un baile ancestral de lengua, saliva, pequeños gemidos y suspiros, lo había extrañado, demasiado para ser honesta.

No fue necesario mucho juego previo, por lo menos yo no lo necesitaba, y cuando por fin estuvo dentro de mí, me sentí completa y eso me abrumo.

Placer y mas placer fue lo que sentí en sus brazos, sus caricias, sus besos, todo era perfecto, nos complementábamos a la perfección. Alcanzamos el clímax juntos

Cuando por fin mi respiración se tranquilizo, repare en que aun tenía la camisola puesta.

—Creo que teníamos prisa. —le dije, mostrándole con mis manos la camisola.

—Es porque solo fue el preámbulo. —me respondió Edward. Me reí. —Solo fue porque me habías tenido mucho tiempo desatendido.

Me reí con más ganas,

—¿Desatendido? —le pregunte con curiosidad.

—Sí. —dijo mientras se recostaba sobre mí y me besaba. —Atenderme es una de las obligaciones de mi mujer.

—Pero yo no soy tu mujer. —le dije riéndome, por lo menos yo lo tome como una broma.

Edward me mostro una enorme sonrisa.

—Quizás te haga cambiar de parecer, si te muestro las cosas buenas de ser mi mujer. —me dijo de manera seductora, mientras me besaba lentamente, con una de sus manos tomo las mías y las junto sobre mi cabeza, con la mano que tenia libre recorrió uno mi muslo, arrastrando con ella mi camisola, mi espalda se arqueo instintivamente ante el rose de boca en uno de mis pezones.

Me torturo con su boca de manera sensual, hasta que estuve al límite, anhelante y ansiosa de volver a tenerlo dentro.

Y mi anhelo se cumplió a los pocos minutos, Edward se posiciono entre mis piernas y me penetro, haciendo que todos mis pensamientos se concentraran solo en las sensaciones que me provocada una de sus embestida. Al comienzo fue tortuosamente lento, para luego ir aumentando la intensidad, esta a puertas de correrme nuevamente, sentía como en la parte baja de vientre se iba acumulando la energía que haría explotar en mil pedazos, apreté el bien formado culo de Edward, para indicarle que lo quería más fuerte.

—Mami. —escuche a Ness decir.

No fui consciente de que Nessy estaba parada en la puerta de la habitación, hasta que Edward se levanto precipitadamente cayéndose de la cama en el intento.

—¡Mierda! —maldijo Edward. —Nena que haces hay en la puerta. —le pregunto a Ness, cuando logro ponerse de pie.

—¿Por qué está mami quejándose? —pregunto con inocencia.

Sentí mis colores subirse a mi cara y una ola de pánico me invadió, me odie por descuidada, quizás traumara a mi hija para siempre, trate de buscar en mi mente los consejos de psicología que contenía el manual para padres que había leído hacia un par de años.

Mantén la calma, primer consejo y finge que nada paso, si el niño pregunta respóndele con la verdad, pero no le des demasiada información, esta tiene que ser de acuerdo a su edad.

Me acomode rápidamente mi camisola, agradecí al cielo que la habitación estuviera a oscuras.

—Mmm… Con mami estábamos jugando a… —intento con dificultad explicar Edward, mientras disimuladamente se ponía su bóxer, decidí ayudarlo.

—Un juego que solo pueden jugar las personas adultos. —le dije, yendo hacia ella. —¿Porque te levantaste de la cama? —le pregunte.

—Escuche ruidos. — dijo somnolienta. Haciendo un puchero.

—Ness, no pasa nada. —le dijo Edward, tomándola en brazos.

—No quiero dormir en mi cama, no me gusta. —dijo.

—¿Donde quieres dormir? —le pregunte respirando tranquila, "quizás ella no había visto nada", casi llore de alegría con esa posibilidad.

—Contigo.

—Bueno. —le dije, accedería a cualquier cosa, con tal de que ella no hiciera pregunta y olvidara lo sucedido.

Acomode a Ness en medio de Edward y yo, la arrope y le di las buenas noches.

—¿Mami? —pregunto.

—Sí.

—Si tú y mi papi duermen juntos tendré un hermanito.

—¿Por qué preguntas eso? —quise saber.

—La abue Renne, me dijo que los bebes llegaban cuando los papas duermen juntos.

—¿Y tú quieres un hermanito? —le pregunto Edward.

—Solo si es una niña, no me gustan los niños. —nos respondió con seguridad.

—¿Y porque no te gustan los niños? —pregunte.

—Tienen pene. —Respondió Ness con sinceridad.

—¿Y eso es malo? —le pregunto Edward.

—Es feo. —dijo dando un bostezo.

—Duérmete cariño. —le dije dándole un beso en la frente.

—Te quiero mami, te quiero papi. —dijo cerrando sus ojitos, a los pocos segundos estaba dormida.

—¡Oh dios! cuando la vi parada en la puerta casi me da un ataque de panico. —dije en un susurro.

—Creo fuiste demasiado ruidosa. —dijo Edward con jactancia.

—¡Cállate!

—Fue peor que la vez que nos pillo mi madre. —recordé esa vez, fue poco antes de quedar embarazada y fue una experiencia horrible, pero jamás como la vivida esta noche.

—Esto fue mil veces peor. —le asegure.

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¿Que les parece chicas?

Un capitulo mas…. Y esta historia da un giro.

Nos estamos leyendo… intentare subir un capitulo mas esta semana. Pero he andado un poco corta de inspiración, así que no les aseguro nada.