Como ya saben los personajes no pertenecen son de propiedad de MEYER, yo solo me adjudico la historia.
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Gracias infinitas por sus cometarios.
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Capítulo XV
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Rosalie Hale era una mujer excepcional, con una energía que muy pocas personas eran capaces de igualar, con ideas ingeniosas y unas ganas de trabajar y cambiar el mundo que me impresionaron desde la primera vez que la escuche hablar, tenía el don de la palabra y con sus comentarios inteligentes eran muy fácil que convenciera hasta la persona más testaruda y menos creyente del mundo.
Alta, rubia, hermosa y con desplante tenia lo que todos querían, pero que muy pocos tenían.
Proactiva, directa y con argumentos sólidos, la primera vez que la vi, me impresiono y admire sus ideas y sueños, fue muy fácil coincidir con ellos, no había nada que hacer frentes a los planteamientos inteligentes que ella mostraba.
Rosalie Hale quería cambiar el mundo, pero como sabía que ello era prácticamente imposible, se conformaba con mejorarlo lo máximo que pudiese, y con esa meta se levantaba todos los días, trabajaba duro para conseguirlo y no claudicaba antes la negativa de una persona, o alguna dificultad o inconveniente, era terca y no se daba por vencida con facilidad.
Y en el poco tiempo que la conocía, se había transformado en una amiga.
Todo partió hacia una semana, cuando cumplí con la promesa que le hice a Garret de asistir a una de sus charlas motivacionales. Lo hice sin ninguna motivación y más por cumplir con mi amigo, pero el asistir fue una buena cosa, yo conocía los voluntariados que Garret organizaba en la Universidad comunitaria de Port Angels, pero esto no se parecía nada a eso. El trabajo que realizaba era algo mucho más grande y mejor organizado, que no solo abarcaba todo Nueva York, sino que llegaba a muchas partes del mundo.
World visión, era una organización internacional dedicada abolir el analfabetismo del mundo, era increíble como aun en nuestro siglo existía tal falencia, quizás no de una manera tan radical y evidente como en el pasado, pero el nivel de desigualdad en la educación que recibía un niño de un estrato social bajo, comparado con niño con recursos económicos era abismante, influyendo directamente en las oportunidades que ese niño tendía de adulto.
Para ellos el conocimiento y la educación eran la base para alcanzar la igualdad social, y definitivamente era un lema que yo compartía.
Todo estaba perfectamente organizado, cientos de personas unidas y trabajando con un mismo fin. Fue difícil no dejarme convencer, ¿Cómo no hacerlo? No había mucho con lo que yo pudiera colaborar, el dinero no me sobraba y el tiempo tampoco, pero si tenía las ganas, y por el momento solo podía hacerlo ayudando a mi nueva amiga a captar nuevos socios.
Edward no estaba feliz con mi voluntariado, no lo manifestó con palabras, sino más bien con su actitud, sabía que ello tenía como razón principal a Garret, pero él no tenía nada que ver con mi decisión, necesitaba hacer esto, necesitaba algo que hacer, algo más que estar en el piso cuidando a Ness, esperando que Edward volviera de su trabajo, teniendo como única distracción leer cientos de cartas al editor, no me mal interpreten, amaba cuidar a mi hija, estar con ella, verla todos los días, pero a veces sentía que me ahoga, necesitaba un poco de aire fresco y eso era para mí el voluntariado.
Lo que hacía era bastante simple y para nada complejo, los primeros días solo debía acompañara a Rosalie, apoyándola en su trabajo, conversando con los posibles futuros socios, y con el correr de los días ya participando activamente en la captación de socios y voluntarios, era un trabajo arduo, visitábamos convenciones, hoteles y en general cualquier lugar que tuviera personas dispuestas a escuchar nuestro mensaje, inclusive si este era la calle.
—Es un trabajo agotador, sin duda y muchas veces conoces historias de personas que te hacen plantearte si continuar o no, porque no siempre se consigue tener éxito y entonces te cargas de demasiadas energías negativas, pero cuando consigues ayudar a alguien y esa persona te lo agradece y ves en su rostro gratitud, piensas que todo el tiempo y el trabajo invertido en verdad todo vale la pena. —me dijo la mujer mientras revisaba unos panfletos, antes de salir nuevamente en busca de los tan necesitados socios.
—La verdad es que yo nunca he hecho ningún tipo de voluntariado. —le dije con honestidad.
—Dar el primer paso siempre cuesta, porque después de todo es tu vida la que pones al servicio de los demás, por lo menos en mi caso, yo estoy avocada 100% al voluntariado, pero no es obligatorio que sea así, las personas deben dar solo aquello con lo cual se sientan cómodas, hay personas que solo dan dinero y no se involucran mas allá de eso, pero hay quienes quieren conocer a dónde van los recursos que donan y tienen un rol más activo, otros trabajan como monitores algunas horas a la semana, entregando a otros partes de sus conocimientos, en fin todo depende de la persona.
Esa tarde iríamos a un concurrido centro comercial, y para mí era una nueva experiencia, una que me encantaba sentía que estaba haciendo algo por ayudar un poco a mejorar el mundo donde mi hija crecería.
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Había algunas cosas que me relajaban. Caminar bajo la lluvia escuchando música era una de ellas. Acababa de terminar una con la captación de nuevos y voluntarios, en compañía de Rosalie Hale, las personas no siempre estaban llanas a escuchar la propuesta y el trabajo realizado por World visión, y no siempre eran cordiales al decir que NO, pero había quienes si estaban dispuestos a participar por lo que había sido una buena tarde. O por lo menos eso dijo la rubia.
Al salir del edificio donde World visión tenía su central, llovía de manera copiosa, por lo que decidí caminar bajo la lluvia, en mis oídos sonaba, Umbrella de Rihanna, un tema perfecto para el momento. Edward cuidaba de Ness, mientras yo hacía mis cosas, por lo que no tenía porque preocuparme.
En mi cabeza repasaba los últimos meses vividos aquí en Nueva York, todo era tan surrealista, un año atrás si me hubieran dicho que estaría viviendo en esta ciudad, compartiendo mi cama con Edward como si fuéramos una perfecta pareja de recién casados, me reiría en su cara, pero así era ¿el cómo comenzó todo? lo sabía y lo tena claro, no había cuestionamientos, pero ¿el cómo se había vuelto tan natural compartir la cama con él? eso no lo tenía tan claro, simplemente había sucedido, como si no se pudiera evitar… y fue tan fácil acostumbrarse.
Tenía las cosas claras o al menos, eso creía. Pero tampoco podía desconocer que había una parte de mí "una parte pequeña" que amaba despertar entre sus brazos cada día y el que me gustara me aterraba, no quería confundirme, pero como no hacerlo, si todo era perfecto.
Y todo era perfecto, Ness estaba mejor que nunca el tratamiento estaba funcionando de manera asombrosamente bien, jugaba, reía como cualquier niña de su edad. Y la perfección me asustaba, todo estaba bien, como un espejismo y me aterraba que todo se acabara, que las cosas volvieran a ponerse mal, intentaba no pensar en ello, pero a veces era imposible sacar eso de mi cabeza.
Cuando llegue al piso Ness me recibió su pelo le llegaba hasta los hombros y lo tenía atado en dos tiernas coletas.
—Mami, papi dice que podemos ir a la estuatua de la libertad.
—Estatua no estuatua. —la corregí, mientras la toma en brazos y le daba un sonoro beso en su mejilla.
—Pero podemos ir. —insistió haciendo un mohín.
—Por supuesto. —le dije, Ness sonrió. —Pero cundo el tiempo mejore.
Edward estaba en la cocina preparando la cena, todo era tan cotidiano, y extraño a la vez, una extraña sensación de familiaridad me invadió.
—¿Cómo te fue? —me pregunto Edward desde la cocina.
—Según Rosalie bien, pero la verdad es que hay mas no, que sí… pero es difícil. —reconocí con sinceridad.
—No todas las personas están dispuestas a colaborar —dijo mientras ponía la mesa. —Y cuando estas de compra lo último que quieres son un par de mujeres insistentes, hablándote de lo mal que esta el mundo. —termino diciendo alegremente. Lo hacía solo para molestar.
Yo moví la cabeza negando, mientras lo ayudaba a poner las cosas para la cena.
Ness estaba jugando con sus masas de play doh, le encantaba jugar con ellas, hacer múltiples figuras. Esta era una actividad que podía hacer desde hacía poco tiempo, ya que antes era una de las cosas que tenia totalmente prohibidas, por las bacterias que podían almacenarse en las masas. Le encantaba hacer comida, por lo que era normal que nos prepara la cena o el desayuno, como ahora, sonríe mientras la miraba.
—¿Y tu amigo? —pregunto Edward, después de un rato de silencio. En un primer momento no comprendí lo que me estaba preguntando, después caí en cuenta, que era de Garret.
—¿Estas preguntándome por Garret? —le pregunte con una sonrisa maliciosa. Edward hizo una mueca de disgusto. —No lo vi. —le dije con sinceridad.
—No es que te este controlando. —dijo excusándose.
—Como tú digas. —le dije con una sonrisa.
—¡Esta lista cena! —grito Ness.
—Esta cena también esta lista. —dijo Edward yendo hacia Ness y cogiéndola en sus brazos.
—Te salvaste. —le dije cuando paso por mi lado.
—Siempre. —dijo con suficiencia.
Cenamos tranquilamente una mezcla de tortilla de verdura preparadas por Edward y cupcake, preparadas por Ness con plastilinas play doh.
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—¿Bella? —pregunto Edward.
Después de cenar y acostar a Ness y como todas las noches, Edward llego a mi cama, era increíble, como poco a poco, la pieza que yo ocupaba, se había transformado en "nuestra" pieza, las cosas de Edward poco a poco fueron apareciendo en los armarios, en el baño, el tocador, hasta que finalmente la pieza que él ocupaba era una mera pantalla, para no sé quién.
—¿Si? —le dije con voz adormecida, tenia mi cabeza en su pecho.
—¿Por qué Garret, te dice polilla? — su pregunta me hizo despertar completamente.
—¿Por qué quieres saber eso? —le pregunte.
—Curiosidad. —dijo simplemente.
Dude si responderle o no, y al pensarlo no vi nada de malo en ello, por lo que decidí responderle.
—Es algo gracioso en verdad. — reconocí con sinceridad. — las polilla son mariposas nocturnas, cuyos mayores depredadores son los murciélagos, por ello tienen colores que le sirven para camuflarse en la noche, Garret dice que yo soy un ser esencialmente nocturno y que tengo una habilidad especial para evitar chupasangre…hombre como tú. — termine diciéndole. Edward permaneció en silencio por unos segundos, pensando.
—¿Cómo yo? —pregunto después de un momento. —y ¿Cómo se supone que soy yo?
—Ya lo sabes. —le dije con gracia.
—Mmm…. No lo sé, ilumíname. —dijo algo molesto,
—Un seductor, un galán, un divo. —le dije con malicia, quería molestarlo.
—Él no puede hablar de mí, porque no me conoce, nunca hemos cruzado más de diez palabras, yo podría decir mil cosas de él, pero no lo hago porque no lo conozco y sería injusto hablar de alguien sin conocerlo, ¿no crees?
—Para ser sincera, creo que las palabras "seductor, galán o divo" te definen perfectamente. Y con tu reacción agregaría rey del drama. —dije mientras me reía con descaro.
—¿Crees que soy exagerado? —dijo con incredulidad. Me reí más fuerte.
—Sí. —fue lo único que pude decirle.
—Me cae mal tu amigo. —dijo ganándose encima de mí.
—Lo sé.
—¿Por qué tienes que seguir viéndole? —dijo mientras me besaba.
—Casi no lo veo… —le dije.
—No quiero que lo veas. —dijo en un murmullo.
—No es una decisión que te toque tomar a ti Edward. —le dije.
Edward gruño frustrado, detuvo sus besos y se acostó en su lado de la cama.
—¿Edward estas celoso? —le pregunte con diversión, después de unos minutos de silencio.
—No, — respondió. — Solo que me parece que es un idiota, que se cree altruista y filántropo y que pareciera que se está postulando al premio nobel de la paz, como una especie Gandhi o algo por el estilo.
—¡Oh dios, estas celoso! —exclame sorprendida, no siendo capaz de contener mi risa, Edward celoso era gracioso, sus mohines eran tiernos, no recordaba lo posesivo que podía llegar a ser.
—¡No! —exclamo a la defensiva. —Solo que no me convence sus frases prefabricadas de Hippie moderno.
Edward estaba recostado en su lado de la cama serio y con los brazos cruzados, la situación era divertida, por lo menos para mí, me reí de manera nerviosa, él me quedo mirando aun más serio que antes, por lo que aguante una carcajada que quería salir de mi boca, respire lentamente y me calme.
—Ok, estas celoso. —afirme.
—Mejor cambiemos de tema. —dijo irritado.
Silencio, ninguno de los dos dijo nada por lo que parecieron horas, yo solo quería reirme de la situación.
—Mis padres quieren ver a Ness, quieren que viajemos a Fork. — dijo Edward rompiendo el silencio.
Las ganas de reírme desaparecieron completamente. Volver a Fork, ¿estaba preparada para eso? Ver a Esme y Carlisle nuevamente, definitivamente no estaba preparada y quizás nunca lo estuviera.
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Ya chicas este último capitulo de tiempos de vacas gordas.
Gracias por la espera y por seguir acompañándome en esta locura.
Gracias por sus RR, me encanta que les guste lo que escribo y espero que me sigan acompañando en esta aventura.
Espero sus comentarios siempre son una aliciente para mi.
