Como saben los personajes no me pertenecen son de propiedad de MEYER, yo solo me adjudico la historia.

.

.

.

Gracias infinitas por sus RR son mi combustible.

.

.

.


Capitulo XVI

Diez meses después…

.

.

.

El clima estaba como mi ánimo, en una disyuntiva. El sol se dejaba ver por algunos fugaces momentos a través de las densas nubes que cubrían el cielo. Como si no se pudiera decir entre las nubes o el sol. Al igual que yo, que no podía decirme si estar feliz o no, con este viaje, aunque en mi caso la balanza se inclinaba desproporcionalmente por esa negatividad de volver aquello que de alguna u otra forma no te hace feliz…

En el caso del clima no era de extrañarse, que nubes cargadas de lluvia cubrieran el cielo, eso era algo normal en esta parte del estado de Washington, y en general de Fork, ese pueblo olvidado donde viví los momento más felices y los más frustrantes también, donde crecí, donde conocí a Edward y donde nació Ness… mi vida estaba ligada a ese pueblo y eso era inevitable.

Pero volver a Fork, no era algo me agobiara mayormente, sino que una parte de mi se negaba a volver a lo mismo, como si por el solo hecho de regresar, retrocediera todo lo ya avanzado, mi independencia, el ser quien era ahora en este momento y por ello intente aplazar este viaje lo máximo que pude, hasta que ya fue imposible seguir retrasándolo, e instintivamente algo dentro de mí, me decía que a Edward tampoco le entusiasmada mucho la idea de volver,

Pero la verdadera disyuntiva se presentaba en que una parte de mi quería volver, ver a mi padre, mi casa o mejor dicho la que fue mi casa porque mi hogar ahora estaba en Nueva York, ver a mis amigos los que aun estaban en Fork y recorrer los lugares donde crecí.

El vuelo a Port Angeles, fue largo pero tranquilo, Ness durmió gran parte del viaje, y cuando estuvo despierta se entretuvo jugando en la Tablet de Edward. Mi hija era la más feliz con volver a Fork y ver a sus abuelos, aunque hablaba muy seguido con ellos por teléfono o shype, no era lo mismo que verlo personalmente, después de todo creció con ellos.

Llevábamos más de un año viviendo en una burbuja, alejados de todo lo que conocíamos y que formo parte de nuestras vidas, teníamos una rutina a la que los tres nos habíamos adaptados con gran bastante facilidad.

Edward estaba trabajando de manera permanente en los laboratorios de la universidad, sus planes de estudiar medicina aun estaban postergados y no mostraba gran interés en retomarlos, sobre todo porque lo que el trabajo de investigación, le gustaba mucho más de lo que él esperaba en un principio, aunque eso no hiciera feliz a su padre. Edward nunca me dijo directamente que Carlisle no estaba feliz con que siguiera trabajando en la universidad, pero más de una vez lo escuche discutir con él por teléfono por su negativa de retomar la carrera de medicina.

En cuanto a Ness, su tratamiento con Células T, fue un éxito o por lo menos a este ese momento, las células manipuladas genéticamente me habían devuelto a mi niña y los resultados eran tan buenos que Ness llevaba una vida casi normal, incluso asistía a clases de ballet y al preescolar. Dicen que una de las mejores cosas de ser niño, es que te adaptas rápidamente a los cambios, y parecía ser que ello se aplicaba a Ness, porque no hubo mayores problemas en vivir los tres juntos y parecía incluso que ello le encantaba.

—Mami donde iremos ahora. — pregunto Ness.

Estábamos esperando en la sala de embarque por nuestras maletas, mientras Edward buscaba arrendar un automóvil para poder trasladarnos a Fork.

—A Fork, —le dije, ella asintió feliz.

Ness estaba ansiosa por llegar finalmente a Fork y su impaciencia y alegría eran contagiosa, pero había algo me impedía estar feliz, y por el contrario estaba intranquila y nerviosa. Se suponía que estas eran unas vacaciones, estaríamos poco más de un mes en nuestro pueblo natal, ya que nuestras vidas estaban en Nueva York o por lo menos así lo sentía.

.

.

.

A cada metro que avanzábamos el paisaje se iba haciendo más conocido, dándome la bienvenida, arboles y mas arboles, verde y más verde, tal cual como lo recordaba.

Edward maneja y Ness sentada en una silla para niños de su edad. Tenía una sensación extraña, como una premonición de que algo ocurriría, pero no sabía qué.

Coloque a Rihanna para relajarme. Pero estaba seguro que mi rostro refleja mi intranquilidad.

—Todo va a salir bien. — me dijo Edward, mientras me sonreía.

Y por alguna razón sus palabras de ánimo no me tranquilizaron.

—No estoy tan segura. —le dije con honestidad. —Las cosas ya no son como las dejamos…

—Y nosotros tampoco. —me dijo. —estamos juntos en esto… no podemos escondernos por siempre en Nueva York, la vida sigue Bella, y eso es algo que nuestros padre deben entender,,, aunque creo que a mis padres les costara más que a los tuyos aceptar las decisiones que hemos tomados.

Edward lo decía por su decisión de aplazar indefinidamente el retomar su carrera medicina. Sabía que para él este viaje era mucho más difícil que para mí, mi padre no tenía nada que reprocharme, más que el hecho que estuviera viviendo con Edward, eso no lo hacía feliz, después de todo yo aun seguía siendo su nena.

—Una de las cosas que me asusta es el drama que este viaje implica. —dije con resignación. Edward rio.

No es que le temiera a lo que nos esperaba, Esme, Carlisle, Tania e incluso Alice, era solo que no quería dramas y como estaban las cosas era imposible que no lo hubiera. Mi vida había estado tan tranquila todo este tiempo, tenía todo equilibrado, que ni siquiera sabía si era justo que tuviera que lidiar con ellos.

—Tu estarás en la casa de tu padre, seré yo quien este en el epicentro mismo de los acontecimientos. —me respondió alegremente.

—Y a ti te gusta el drama. —dije mas como una afirmación.

—Ya no estoy para eso Bella. Quiero tranquilidad, disfrutar con Ness y contigo de estas vacaciones y si eso no es posible en Fork, lo hare en cualquier otra parte.

Sus palabras me tranquilizaron, yo quería lo mismo, disfrutar con Ness y con él, no importaba el lugar.

—¿Sabes qué? —pregunto un par de minutos más tarde. Yo lo quede mirando con cara de interrogación.

—¿Qué? —le pregunte.

—Sé lo que necesitas para relajarte. —dijo Edward, mientras tomaba un desvió en el camino que conocía bien. —Nadie sabe que llagábamos hoy, por lo que no se extrañaran si llegamos mañana, ¿Qué dices? —pregunto con entusiasmo.

—Creo que ya tomaste la decisión. —dije haciendo referencia a que ya había tomado la desviación. Él sonrió con suficiencia. —Pero me gusta la idea. —reconocí con una sonrisa.

—¿No vamos donde los abuelos? —pregunto Ness desde el asiento trasero.

—Si iremos, pero ahora tendremos una aventura. —le respondió Edward. Ness salto de alegría, le encantaban las aventuras que su padre organizaba.

Ese camino de piedra me era muy conocido, no era otro que el que llevaba a la cabaña de los padres de Edward. Cabaña que yo conocía muy bien.

.

.

.

Cuando llegamos era poco más de medio día y las nubes habían dado paso a un extraño y poco común día de sol, confirmando nuevamente que el clima estaba en coordinación con mi estado de ánimo.

—¡Aquí esta! —exclamo Edward mientras sacaba una llave de una disimulada abertura en la pared oeste de la cabaña.

Se notaba que la cabaña hacia mucho que no recibía huéspedes, todo estaba ordenado y eso se debía a que una vez al mes los Cullen pagaban a alguien para que la ventilara e hiciera

Almorzamos en la playa la comida que habíamos comprado en el aeropuerto, sobre una manta que Edward saco de la cabaña.

Esa tarde, la recordaría por siempre, estaba segura de eso.

Ness corriendo descalza por la playa, arrancando de las olas que una y otra vez se amenazaban con mojarla, cada vez que el agua se acercaba a sus pies corría hacia mí, soltando sonoras carcajadas que iluminaban mi corazón y hacían que sol brillara mas, si es que eso es posible, mientras Edward sacaba fotografías con su teléfono.

Ya en la tarde y de vuelta en a cabaña, arme una cama improvisada para los tres, de tal manera que parecía que acamparíamos en la sala de la casa.

.

.

.

—No te preocupes por la comida, mis padres siempre tienen la despensa llena de comida enlata, como una especie de refugio contra el fin del mundo. —dijo Edward mientras hurgaba en uno de los muebles y sacaba una serie de latas de comida. —Solo tenemos que verificar que aun no estén vencidas y listo.

Cenamos un rico plato de ravioles enlatados no eran los mejores que había comido, pero estaban bastante buenos.

La tarde en la playa y nuestra rustica noche de campamento en la sala, eran una especie de espejismo y felicidad utópica. Y a veces me asustaba que todo se acabara y que esto no fuera más que un sueño.

Ness dormía plácidamente sobre el pecho de Edward, mientras yo descansaba en la misma posición pero en el lado contrario.

—A mí tampoco me emociona volver a enfrentarme con mis padres. —dijo de pronto. —Una cosa es discutir con ellos por teléfono y otras muy distinta es hacerlo en persona. —reconoció. Guarde silencio, esta era la primera vez que Edward hablaba directamente de los problemas que tenia con sus padres, escuchando lo que decía en la oscuridad. —Mis padres y en especial mi padre puede ser muy controlador cuando se lo propone y no quiero enfrentarme a todo eso nuevamente.

—Podríamos habernos quedado en Nueva York. — le dije a modo de solución.

—No Bella, ya no somos niños ¿entiendes? —pregunto. — y mis padres deben entender eso, ya no pueden obligarme a tomar las opciones que ellos crean más convenientes para mí, porque soy yo quien debe tomarlas por sí solo, ellos pueden darme un consejo y eso está bien, pero no pueden decidir por mi… eso no lo aceptare y si tengo que discutir con ellos para que lo puedan entender, es algo que hare sin dudarlo.

Había pasión en sus palabras, convicción de lo que quería hacer y su discurso, hizo que me diera cuenta de que ya no era el divo que yo creía, Edward ya no era un niño y en cierta forma estaba dejando atrás esa etapa de su vida, para dar paso a un hombre, y eso me gusto.

—Entiendo. — le dije.

—Pero hay algo que yo no entiendo. —reflexiono mientras acomodaba Ness sobre una almohada.

—¿Qué cosa? —pregunte.

—Porque no quieres decir que estamos juntos. —dijo mientras me miraba a los ojos, eso era algo que habíamos hablado en Nueva York.

—Como ya te dije, no quiero más dramas de lo que ya tendremos en Fork, además ni siquiera está claro que tenemos. —le dije con tranquilidad.

—Estamos juntos Bella, acéptalo, quizás no tengamos un nombre típico para definir nuestra relación, más que nada porque tú no quieres dárselo, pero hay cosas que no se pueden negar.

—¿Cómo qué? —le pregunte con curiosidad.

—Como el hecho que de que es contigo, con quien quiero estar y asumo que tú has tomado la misma decisión ya que por casi un año, es conmigo con quien compartes tu cama. —dijo con suficiencia. Mientras se ponía sobre mí y me besaba. — ¿o Me equivoco?

No podía negarlo, me gustaba y mucho, no solo él, sino todo lo que teníamos ahora, lo que estábamos construyendo juntos, los tres, como familia, como un todo, y eso era mucho más fuerte que yo, me había reconquistado poco a poco, con sus pequeñas acciones, día a día, paso a paso, pero aceptarlo de una vez, era algo que me negaba a hacer. Nueva York era como una burbuja, donde solo éramos los tres, y donde casi no teníamos tiempo para nada más que para Ness, su tratamiento y nuestros respectivos trabajos, necesitaba ver cómo eran las cosas fuera de esa burbuja. En el mundo que si bien estaba lejos de nuestras vidas, también era parte de nosotros… Fork y todo lo que con el traía.

—Bueno lo reconozco tenemos algo. —le dije con honestidad, mientras le devolvía el beso. —Pero no quiero que lo que estamos construyendo ahora, se vea afectado por todo esto, veamos primero cómo van las cosas en Fork… un paso a la vez.

—Te concedo eso. —dijo con resignación. —Pero no sé si pueda estar lejos de ti. —sus manos vagaron por mi cuerpo, deteniéndose tortuosamente en mis senos. —Tú estarás en casa de tu padre y yo en casa de mis padres. —su boca recorrió mi cuello con pasmosa lentitud, torturándome.

—Edward... Detente… Ness…— le dije entrecortadamente, sabia a donde se dirigían sus caricias, y Ness estaba a nuestro lado, no quería volver a repetir lo de Orlando, desde entonces habíamos sido muy cuidadosos en ese aspecto, no queríamos traumatizar a Ness.

—Vamos a mi cuarto. —dijo Edward mientras me besaba.

Lo sopese, quizás no volviéramos a estar juntos en varios días. Y lo extrañaría como condenada, lo sabía.

—Vamos. —le dije en un susurro, mientras con mis manos recorría su cuerpo.

Ya lo extrañaba.

.

.

.


Gracias chicas por sus comentarios y hacerme saber que piensan: eddimargonzalez, Laura Katherine, makatargaryen, Andy, leslieemariia, suhaylc, keith86, leahdicoli, lunabsc, pera l.t, Melania, miopi, sofiarp, nina cordova, yoliki, y a las chicas que comentaron en el capitulo anterior y que no mencione gracias….

¿Qué les pareció?

.

.

.