-Claro, pasa- me echo a un lado y se coloca al lado mía
-Bueno, pues quería contarte…- el ascensor se para de golpe
Miramos aturdidos a todos lados. ¿Tenía que ser ahora, no? Con Castle aquí…
-¿Qué hacemos?- digo, mirando hacia arriba para ver si hay alguna trampilla pero no hay nada
-Supongo que llamar al botón de emergencias- le da pero no funciona- …o esperar.
Llegamos a la misma conclusión, aporrear las puertas.
-¿¡Hola!? ¡Socorro!- gritamos Castle y yo- ¡Nos hemos quedado encerrados!
Pero nada, no obtenemos ninguna respuesta después de cinco minutos aporreándola. Así que me siento en una esquina del ascensor a esperar, apoyando mis codos sobre mis rodillas y mi cabeza sobre mis manos, dejando mis cosas a mi lado. Castle se sienta al lado mía después de pulsar todos los botones veinte veces.
-Hace calor aquí dentro para ser invierno- dice Castle quitándose la chaqueta
Se le ciñe la camisa al cuerpo por el sudor. Me quedo embobada mirándolo, observándolo todo de arriba abajo, esperando que él no se diese cuenta. Le miro un momento a la cara y veo que me está mirando con una sonrisa pícara. Instintivamente miro a otro lado. Empiezo a sonrojarme.
-¿Qué te pasa, Beckett?
-¿A mí?- digo señalándome- Nada, ¿por qué dices eso?
-No sé… ¿Tal vez porque estás admirando mis músculos y deseándome?- Já. ¿Pero este qué se cree? Aunque la verdad… Es lo que pienso. Ahora mismo le quitaría la camisa a mordiscos, pero, contrólate Beckett, seguro que no es la primera vez que te quedas encerrada en el ascensor con alguien. Aunque ese alguien sea Castle…
-¿Qué dices?- le doy un empujó en el hombro haciendo que se quede de lado mirándome- Ya te gustaría a ti…
Vuelve a su posición. Pasa media hora y él está sin su camisa y yo con la mía abierta los tres primeros botones, haciendo que se me vea el canalillo.
Noto su mirada en mí, devorándome con sus ojos azules. Le miro y lo afirmo. Está mirando mi sudoroso pecho.
-Castle
-¿Eh?- sigue mirándomelos
-Mis ojos no están ahí
-Ah, claro- sube su mirada a mis ojos.
Y nos quedamos un rato así. Mirándonos a los ojos el uno al otro. Pensando cosas que jamás podríamos hacer, imaginándonos.
Se va acercando poco a poco, queriendo besarme. Cuando está a milímetros de mis labios, no puedo casi ni respirar.
-Castle… yo…- digo con la respiración acelerada
-Shh…-me tapa la boca con su dedo- Solo sígueme
Y me besa. Primero un beso dulce, pero con el tiempo se hace más efusivo por nuestra situación. Pone su mano en mi espalda y la mete debajo de mi camisa, levantándola un poco y jugando con mi espalda, pasando sus yemas y produciéndome escalofríos. Pongo yo las mías en su pecho. Cuando noto que baja a mi pantalón con intención de quitármelo, le separo.
-¿Qué?- dice Castle con ganas de más
-Aquí no… Estamos en un ascensor que en cualquier momento puede funcionar
-No puedes dejarme así…- me pone cara de pena, le sonrío y le beso. Pero un beso corto.
-No…- me separo de nuevo- Ahora no, Rick, en serio.
Me levanto y el conmigo. Me coloco la ropa abrochándome los botones y él se pone su camisa. Vuelvo a pulsar el botón de emergencia, aunque sé que no va a contestar. Cuando me giro oigo una voz.
-¿Sí?
-Sí, hola- digo hablándole en el micrófono- Se ha parado el ascensor y hemos estado llamando pero nadie nos ha respondido.
-Ya va de camino un encargado que les ayudará y pondrá de nuevo en marcha el ascensor.
-Vale, muchas gracias
Me giro y miro a Castle con cara de ilusión. Pero él no tiene la misma cara que yo, la suya es triste.
-¿Qué te pasa?- me acerco a él
-Lo que acaba de ocurrir, ¿es porque me quieres o por la tensión sexual del momento?
Menuda pregunta, me acaba de pillar. Yo le quiero desde hace un par de años, pero no sabía cómo decírselo. Y con lo que acaba de ocurrir me ha ayudado a dar el paso, pero no sé cómo explicárselo. Le digo que le quería de hace tiempo y esto me ha ayudado a dar el paso, o le engaño diciendo que ha sido un calentón por la situación.
-Castle, yo…- de repente se mueve el ascensor
Castle y yo nos miramos con ojos esperanzados. Se para de nuevo en la planta B y se abren las puertas. Está el técnico de mantenimiento en la puerta.
-Muchísimas gracias, señor- le digo estrechándole la mano
-No hay de qué, estos ascensores son ya muy viejos.
Salidos del ascensor casi corriendo por si nos volvemos a quedar dentro y nos sonreímos.
Le miro a sus preciosos ojos azules que me enamoran cada día más. Y él me devuelve la mirada con una sonrisa dulce.
-Vámonos- dice
-Sí, por favor
Salimos a la calle, que está toda oscura y nevada. Estoy abrigada con un gorrito de mi madre y unos guantes que me compré el otro día y aun así tengo frío. Castle me ve tiritando y me abraza.
Llegamos al portal de mi casa justo cuando empieza a nevar.
-No me has respondido a mi pregunta- dice Castle retirando un mechón de pelo de mi cara.
