-Mira Castle, yo…- miro a Rick a los ojos, aunque me cueste- Desde hace años llevo imaginándome está situación, la del ascensor, varias veces: Si te lanzarías tú, o si me lanzaría yo, pero siempre acababa igual, tú y yo besándonos.

Castle presta atención a todas las palabras que le digo, como asimilándolas y haciéndose una idea de qué pienso, queriendo saber más y más.

-Me acuerdo de todo lo que pasó en el funeral, desde el disparo hasta la operación, incluido…- hago una pausa. No le había contado antes esto a Castle y sus ojos expresan sorpresa- Incluido que me querías. Aunque solo hayan pasado dos meses desde aquel horrendo día, sigo sintiendo lo mismo que hace dos años y Castle, espero que esto te sirva como buena respuesta tu pregunta porque sino n.

Y me besa. Un beso robado que me calla, haciéndome saber que me perdona por no habérselo contado y a la vez sabiendo que me quiere. Le sigo el juego, arrastrándolo hacia el portal. Abro rápidamente la puerta y lo llevo al ascensor, donde continuamos besándonos como dos adolescentes que quieren mostrar toda la pasión que hay entre ellos. Llegamos a mi planta y me cuesta un poco abrir mi puerta porque estoy nerviosa, no sé qué ocurrirá en los siguientes días con nuestra relación. Pero ahora no es tiempo de pensar en eso. No tardo ni veinte segundos en llevarlo a mi habitación. Le arranco la camisa de un tirón y oigo rebotar un botón.

-Tendré que comprarme una nueva- se acerca a mi camisa y me hace lo mismo-. Y creo que tú también.

-¡Pero, Castle!- le empujo sobre la cama- Voy a tener que castigarte…

-Castígame

Me tumbo encima de él y me quita mis pantalones, al igual que yo con los suyos. Nos desnudamos y fundimos la pasión en una noche de locura. Me hace tocar las estrellas, aunque eso ya me lo esperaba en él.

Suena el despertador. Son las siete de la mañana. He cambiado la hora que a las seis era muy pronto. Lo apago antes de que despierte a Rick. Está dormido, con mi mano en su tripa y mi cabeza en su pecho. Le beso el pecho haciéndole cosquillas.

-Buenos días- subo a su clavícula donde le dejo suaves mordiscos- Tenemos que ir a comisaría Rick

-¿Qué pasa Kate, no tuviste suficiente anoche?- se incorpora- ¿Quieres más?

-Que si no tuve suficiente anoche…- me río- Y querrías más, pero no hay tiempo, así que vamos, levántate. Me voy a duchar y luego tú, ¿vale?

-Sí señora…- le doy un beso y me voy a duchar.

Al salir, la casa huele a tostadas y café recién hecho. Me visto y voy a la cocina, en la que está Castle sirviendo el café.

-No me lo puedo creer- me mira Castle y sonríe- Rick Castle sirviéndome el desayuno…

-Y esto es solo el principio- termina y deja la cafetera en la encimera- Bueno, me voy a duchar. Que disfrute de su desayuno señorita.

-Gracias caballero- al pasar al lado mía le doy un azote en el culo.

Primero se sorprende y da un bote, luego me mira con una sonrisa pícara. Me siento en la mesa y desayuno. Está todo estupendo, qué pena no haberle conocido antes así.

Llegamos a comisaría juntos. Saludamos a todos y nos sentamos en nuestros sitios. Castle está mirando la pizarra. Me acerco a ella y me aproximo tanto a ella como si quisiera escuchar qué dice las pruebas y las fotos. Como si la víctima quisiera contarme quién la asesinó. González nos dijo que las amenazas eran por ligar con su hermana, pero una de las amenazas dice que deje de seguir investigando. Nos oculta algo.