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Como saben los personajes no pertenecen son de Meyer, yo solo me adjudico la historia, que es mía.

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Antes que nada gracias por sus RR son aliciente para continuar y como ya lo he dicho anteriormente son mi gasolina.

Disculpen por la demora, pero este capítulo me costó mucho escribirlo.

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A modo de aclaración antes de dejarla s leer quiero decirles que soy de finales felices, aunque cueste llegar a ellos.

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Canción que inspiro este capítulo.

October – Evanescense.

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Capítulo XIX.

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Siempre odie a las personas que se creen dueñas absolutos del dolor, como si sus sentimientos fuesen mas importantes y relevantes, que el de los demás, como si tuviesen derecho a creer que lo que ellos sienten es lo único que importa, los odio tanto como odio a quienes se creen dueños de la verdad, aquellos seres que van por la vida diciendo que hacer o cómo hacerlo, como si ellos estuviesen autorizados para ello, para criticar y juzgar a los demás, como si tuviesen alguna prerrogativa que los hace ser mejor que otros.

Carlisle Cullen, no solo sufría de esos males, sino también de otros y yo lo odiaba por ello, sobre todo en momentos como estos, en que se creía con el derecho a cuestionar y juzgar como si fuésemos culpables de que Ness estuviese nuevamente enferma, como si lo hubiésemos buscado.

—Te lo dije en más de una ocasión, pero tú insististe en llevarme la contra y ´por tus malas decisiones ahora estamos aquí son estos resultados. ¡Con mi nieta nuevamente enferma! si hubiésemos aplicado radioterapia desde un principio las cosas serian totalmente diferente…. No sé porque este escuche, debí haber hecho lo que sabía era correcto y no dejar que las cosas llegaran a este punto, con estas consecuencias.

Mire al hombre que tenía en frente y me pregunte si era estúpido o solo estaba haciendo un muy mal uso de las palabras, quizás solo se debiese a esta situación que estábamos viviendo y no supiese lidiar con el dolor, intente ponerme en su lugar, sabía que era difícil no quedar impávido ante la imagen de Ness inconsciente, entubada y conectada a cientos de maquinas, por que al verla esa tarde sentía que me estaba desgarrando por dentro, tal vez un sentimiento similar llevaba a Carlisle actuar de esta manera.

Pero al observarlo con ese porte prepotente con el que nos miraba, lo dude Carlisle nunca utilizaba las palabras al azar, siempre pensaba antes de actuar, lo conocía desde siempre, sabia como era, el solo se creía dueño absoluto del dolor y la verdad.

Era obvio que el regaño del que estaba siendo testigo no estaba dirigido a mí, sino a Edward, pero en verdad, este hombre creía que de alguna manera, nosotros buscamos este resultado, se veía molesto, y su actitud me frustraba y molestaba por igual, Ness era nuestra hija y el fracaso del tratamiento era algo que nos afectaba directamente, aunque Carlisle lo desconociera completamente, eso no quitaba el dolor que sentía y la angustia que me estaba consumiendo.

El rostro de Edward era de odio puro y no lo criticaba por ello, en este momento yo igual odiaba a su padre, no se suponía que Carlisle debía apoyarnos y no hundirnos, como lo estaba haciendo, porque el pensar el cómo hubiesen sido las cosas, si nuestras decisiones hubiesen sido otras, era como poner el dedo en la llaga, ¿Cómo si ya no me lo hubiese cuestionado? ¿Cómo si ya no lo hubiese pensado? Esos eran cuestionamientos que llevaba haciéndome desde que Ness cayó nuevamente en la clínica.

—Hicimos lo que creímos que era mejor para ella. —le dije a modo de explicación intentando apaciguar la pesadumbres del momento y que reinaba en esa habitación, y de una u otra forma intentado calmar mis propios cuestionamientos.

Sabía que dar explicaciones a Carlisle estaba demás, que ello no era necesario, después de todo Ness era nuestra hija y las decisiones que tomamos en torno a ella, eran nuestra responsabilidad y su momento llevarla al Memorial nos pareció la mejor opción, solo queríamos su bien estar.

—Pues se equivocaron. —dijo Carlisle de manera cortante.

—Ser el abuelo de MI hija no te da el derecho a decidir por mi o por Bella, ¡Deja de comportarte como un maldito sabelotodo! —le espeto Edward, se notaba en su voz el intento fallido que hacía por intentar controlar su ira. —Ya te lo dije hace un año, no era tu ¡Maldita decisión!

—¡Debiste hacerme caso, si lo hubieses hecho no estaríamos ahora en esta situación! —grito el rubio.

—¡Con la radioterapia se corría el mismo riesgo, tampoco había garantía de que fuese absolutamente efectiva, eso lo sabes! — le respondió Edward, mientras se pasaba la mano por el pelo de manera descontrolada, señal de nerviosismo, podía ver la duda reflejada en su rostro.

Odiaba los Quizás Porque era evidente que Edward, también sabía que existía esa posibilidad; la posibilidad de que Carlisle tuviese razón y que las cosas fuese diferentes si hubiésemos aplicado la Radioterapia en vez del tratamiento en el Memorial, ¿Cómo saberlo? Servía de algo la duda, ¿servía cuestionarse? Decidí que no, después de todo el tiempo no se podía volver atrás, para hacer las cosas de manera diferente y ver si los resultados serian otros.

Y de pronto todo estuvo muy claro.

—Tomamos la opción que creímos que era mejor para Ness y la que era menos invasiva y dio buenos resultado, ella estuvo bien, hasta ahora. —respondí con seguridad, no quería dudar de mis decisiones, no quería pensar si estas eran buenas o malas, porque si lo hacía en qué tipo de madre me convertiría.

No quería dudas sobre decisiones tomadas, no podía vivir con esa carga, no cuando el llevarla al Memorial, cambio nuestras vidas, después de todo, Ness estuvo bien por mucho tiempo, fuimos a nuestra manera felices los tres y pasase lo que pasase en el futuro, lo único que me importaba era que Ness fue feliz durante este año.

"Los hubiese" no servían ahora, era meras posibilidades, vacías, sin sentido, para que cuestionar algo que no se podía cambiar, la realidad era lo que estábamos viviendo ahora, y la única posibilidad que había era sacar adelante a Ness, nada era relevante, ni lo que pensara Carlisle, Esme o mis padres, nada, solo Ness.

Me levante y salí de la oficina de MI Ex suegro, nada de lo que dijese importaba, sus palabras no cambiarían el estado clínico de mi hija y era junto a ella donde debía estar en este momento y no escuchando recriminaciones y sermones que no venían al caso, no ahora.

No fui consciente de que Edward me había seguido hasta que su mano en mi hombro detuvo mi andar.

—Sabes que si hubiese siquiera sospechado que las cosas terminarían de esta forma, jamás te hubiese aconsejado que la lleváramos al Memorial. —dijo con inseguridad, era obvio que se culpaba, esa reacción era tan propia de él.

Lo mire a los ojos, vi tristeza, dolor y culpa en ellos, era tan fácil hacerlo responsable de todo y lavarme las manos, como Poncio Pilatos, pero ¿Cómo podría culparlo? Si Edward amaba a Ness tanto como yo misma lo hacía, si era consciente de que él daría todo porque ella estuviera bien, porque fuera feliz ¿Cómo podría ser tan injusta y cruel con él? ¿Cómo?

No podía, jamás le haría eso.

Con mis manos tome su rostro y lo bese, fue un beso corto pero lleno de significado.

—Nadie es culpable de lo que está sucediendo. —dije.

—Pero…—intento decir, pero lo detuve poniendo un dedo en su boca, para que callara.

—Hay demasiadas posibilidades Edward, pero solo son eso; posibilidades, ninguna de ellas va hacer que las cosas sean diferente, nadie puede hacerlo… — Edward cerró los ojos con dolor, pero cuando los volvió a abrir vi entendimiento en ellos, me abrazo y su abrazo solo fue la confirmación de que los dos estábamos en la misma sintonía, remando para un mismo lado, como debía ser, como siempre debió ser. —Y ahora lo único que debe preocuparnos es lo que viene para Ness, lo demás es irrelevante… no nos sirve, no le sirve a Ness.

O por lo menos eso fue lo que pensé en ese momento, cuando aun habían esperanzas a las que aferrarse.

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Algunos días más tarde.

Había algo terrorífico y espeluznante en la sala de espera de un hospital, no importa si esta pertenecía a una clínica privada o un centro de salud pública, siempre era un lugar deprimente, como una especie de dementor que absorbe la energía y la felicidad de las personas que tienen la mala suerte de estar en ella, quizás sea ese olor tan característico en ellas y que nunca he logrado detallar completamente, una mezcla a cloro, medicamentos y desinfectante, o quizás se deba a ese ambiente de esterilidad y pulcredad que rodea todo el ambiente, o esa fatidica combinación de blanco y azul en las paredes, tal vez sea producto de las baldosas uniformes con patrones específicos e información pegada por todos lados, o simplemente se deba a esa estela de tristeza y muerte que rodea todo, en ellas nadie ríe, nadie habla muy fuerte, se respira ansiedad y temor; temor de que la puerta que reza "Solo personal autorizado" se habrá y acabe por siempre con las esperanzas a las que uno desesperadamente se aferra.

Es ese mismo temor y angustia, es el que ahora me consume, no sé cuánto tiempo ha pasado, quizás horas, o solo segundo ¿Quién lleva la cuenta del tiempo en una sala de espera? Aquí no hay relojes, el tiempo se mide en información obtenida.

Edward esta a mi lado, pero a kilómetros de mí, no hay peor soledad que esa en que estas rodeado de personas, pero tu estas solo, es así como me siento ahora, ninguno de los dos dice nada ¿Que decir? No hay palabras, no puede haberlas, solo esperar a que esa puerta se abra y acabe por siempre con nuestras esperanzas… con mi fe, o que suceda una extraña alineación planetaria y las cosas se den de forma diferente a las esperadas.

La última vez que lleve la cuenta del tiempo habían pasado 36 horas quizás dormí en este mismo sillón, quizás no lo he dormido, todo ha sucedido como en una nebulosa y a quien le importa si dormí, cuando a pocos pasos de este lugar, mi hija se debate entre la vida y la muerte.

No hay nada más horrible que la espera, ese espacio de tiempo perdido en la nada, en las posibilidades, en la tortura, en el miedo de lo que puede ser, en oraciones infinitas recitadas en una monocorde letonia, como una tabla de salvación en océano tormentoso, no importa lo que sea, lo importante es aferrarse para mantenerse a flote, para seguir esperando, prometo, juro rezo, oraciones a medias porque nunca fui muy creyente y por tanto no se ninguna oración oficial, pero por Ness me vuelvo al cristianismo, al judaísmo o a la religión que sea, que importa en verdad a quien le rezo ¿No es que Dios es uno solo?

Dios que no muera.

Dios que se mejore,

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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—Bells porque no vas a casa dormir. —la voz de mi padre me saca de mis suplicas inconscientes, de mi letanía, que mas que una oración se ha vuelto un mantra.

Dormir, ¿Cómo se supone que voy a dormir si Ness estaba en esos momentos luchando contra las bajas defensas de su organismo? O al menos esa fue la última información que nos dieron, hace un par de horas o quizás fue el día de ayer.

Lo ignore y mi padre como siempre entendió mis silencios y me dejo sola.

Dios que no muera.

Dios que se mejore,

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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Fije la mirada en el andar pasivo de otro ser que al igual que yo solo espera, no vivo, no soy, solo me mantengo aferrada a esa última esperanza. a ese milagro del que hablan, del que predica la mujer que hasta hace pocos segundos intento conectar conmigo, pero sin éxito, no es su culpa, es que yo no quiero hablar, no quiero nada, solo quiero ver a mi hija, pero los doctores no nos han dejado entrar a verla, han dicho que de momento eso no es viable, ¿Cuándo será viable volver abrazarla? Me pregunto.

Siempre odie el silencio, pero hoy más que nunca lo agradezco. Lo tomo como un regalo, ¿Porque que podría decir? Cuando no hay nada que decir.

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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El ruido de la puerta abriéndose me despierta, ¿Cuánto tiempo llevo dormida? No lo sé. En la sala reina el silencio, pero todos los presentes en ella levantamos la cabeza por inercia y escuchamos el llamado a "Los familiares de Carlie Thompson" no es a mí a quien llaman, no es a los familiares de Vanessa Cullen, y no sé si sentirme tranquila o maldecir esa ignorancia en la deberé continuar, esa incertidumbre que desespera y agobia en minutos, pero en otros es esperanza pura, Ness sigue luchando, aun hay porque esperar.

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

Mis oraciones son interrumpidas por el llanto doloroso de los Thompson, no son buenas noticias para ellos y lo lamento ¿Cómo no hacerlo? Nadie en la sala dice nada, porque al igual que yo todos los que están en están aquí a la espera, rezan para no ser ellos los dueños de esos llantos.

Vuelvo a mi mantra.

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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No sé cuando llego Esme y Alice y en verdad tiene poca importancia para mí, no me hablan y es mejor así, no quiero hablar ni, con ellas ni con nadie, Edward aun esta a mi lado, a veces nuestras miradas se cruzan, sobre todo cuando la puerta se abre y sale algún hombre o mujer vestido de blanco, pero ninguno de los dos dice algo, solo silencio y vacio ¿Qué decir cuando no hay nada que decir?

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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Cierro mis ojos y la recuerdo, porque el hacerlo es lo único que me mantiene cuerda en esta espera, la recuerdo en la playa arrancando de las olas, la recuerdo en el bosque curiosa ante todo lo que aparece ante sus ojos, la recuerdo sonriendo para la cámara, posando divertida y con cierta coquetería inocente, la recuerdo como es ella, vida, alegría e ingenuidad pura… tan mía y tan de él, la recuerdo nuestra.

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

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La puerta se abre y hombre vestido de blanco sale y llama a "Los familiares de Vanessa Cullen" con Edward nos levantamos rápidamente en modo automático, por inercia…

Dios que no muera.

Dios que se mejore.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Dios que muera yo y no ella.

¡Dios!.

¡Dios!

Mi corazón late de manera desenfrenada.

Miedo.

Angustia.

Por favor Dios que suceda un milagro.

Lo veo en su rostro antes que alguna palabra siquiera salga de los labios del hombre.

"Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos… pero lamento informarles…" El mundo deja de girar y se desmorona como en cámara lenta, pedazo a pedazo, escucho al hombre hablar a la distancia, ¿Cuántas veces habrá dicho estas mismas palabras? Será consiente que con ellas se ha llevado mi vida, llantos de Esme y de Alice, yo no puedo llorar, porque yo aun estoy recordando a mi nena reír, arrancando de las olas, su risa sincera suena en mis oídos y es música que calma, que reconforta.

"… sus defensas estaban demasiado bajas y sufrió un shock séptico reflectivo…" hasta este momento no me había dado cuenta de que el espacio es demasiado reducido, claustrofobia, el aire me falta, me ahogo, de pronto simplemente ya no puedo respirar, todo da vueltas, todo gira demasiado rápido a mi alrededor, la sala, el mundo, yo, todo comienza a volverse negro y esa oscuridad me arrastra con ella, me dejo llevar, porque cualquier cosa es mejor que mi realidad y antes de dejar de sentir escucho las palabras que ponen fin a mi esperanza, a mi fe, a mi vida.

"…Vanessa no resistió… lo siento"

Ya no hay risas.

Ya no hay nada.

Y yo ya no soy nadie, porque Ahora en mi mundo solo hay oscuridad.

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A la que sigue leyendo y no abandono el capitulo cuando vio como terminaría le digo lo siguiente:

Ahora entienden porque me costó tanto escribir este capítulo.

En verdad lo siento porque sé que ninguna de uds, esperaba y quería este final para Ness, solo queda decirles a mi favor que la Leucemia es una enfermedad real y que mata a muchos niños al año, que si bien es una enfermedad que se puede superar, ello no sucede en todos los casos, siendo una causal importante en la muerte de menores de edad, quiero que sepan también que es así como me imagine la historia desde el comienzo, testigo de ello es quien fue mi beta Patto Moleres y aunque intente muchas veces cambiar esta parte por ustedes, ello no fue posible… lo siento.

Quiero decirles que para mí fue súper difícil y triste escribir este capítulo, y nunca pensé que algo como esto influiría tanto en mi estado de ánimo, estoy triste… pero este no el final de esta historia… a modo de spoiler les quiero contar que esta primera parte esta por terminar. Luego se viene una segunda parte narrada por Edward.

Chicas soy de finales felices y de parejas canon, aunque aún falta tiempo para que alcancen nuevamente la felicidad, al final lo serán, no lo duden….

A la que no seguirá leyendo esta historia quiero decirle que lo lamento y en verdad lo siento, por no cumplir con tus expectativas-