.
.
Los personajes no son míos son S.M, pero la loca historia si.
.
.
.
Hola chicas…. Estoy aquí más pronto de lo esperado, pero es que no pude aguantarme, el capítulo anterior genero controversia y muchas dudas, por lo que me veo en la necesidad de aclarar algunas cositas:
1.- Creo que cometí un error de principiante y me odie por ello, hice un pésimo spoiler, por querer responder algunas inquietudes de que pasaba con Edward, adelante mucho… pero bueno ya es tarde para borrarlo, por lo que he de seguir adelante con ello.
2.- Odian a Bella, a veces yo también, pero las personas tenemos diferentes formas de superar las cosas, algunos les cuesta más, ténganle un poquito de paciencia y espero que en este capítulo la odien un poquito menos.
3.- No soy de la idea de ocultar bebes eso no pasara, no por lo menos de parte de Bella.
4.- Creo en los finales felices.
5.- Para las que se preguntan cuánto tiempo ha pasado, le aclaro que no mas 5 meses, la confusión se produjo, porque di un adelanto del futuro (me di cuenta de ello, cuando ya lo había colgado… lo siento.)
6.- Gracias por sus RR, y alertas, es jodidamente emocionante recibir sus comentarios.
7.- Gracias por continuar leyéndome… son las mejores!
.
.
.
Capítulo XVII.-
.
.
.
Llevaba dos días en mí cama, en un estado catatónico, negándome completamente a aceptar cualquier posibilidad que reflejara la realidad.
Pero a pesar de mi negación, era imposible ocultar o hacer desaparecer, ciertos hechos que estaban ahí, recordándome a cada instante lo que no quería aceptar.
Sigo con mi vida como si nada pasara, como si no estuviera ahí, me levanto por las mañanas, me baño, desayuno, concurro al trabajo, sino estoy viajando a distintos lugares, ayudo Jasper, manejo la página Web de la institución, busco lugares donde dar a conocer esta realidad en la que estoy incerta, almuerzo, en la tarde sigo en lo mismo, a veces salgo con Rosalie de compras o dar una vuelta a algún lugar de moda, luego volvimos al departamentos, compartimos, conversamos, intento sonreír y reírme de las anécdotas que cuentan Jasper y Rosalie.
Sé que Rose intuye que algo me sucede, y por más que le he dicho que nada me pasa, ella no se da por vencida, suele ser muy insistente cuando se lo propone, y yo odio ser parte de su escrutinio.
Le envió mail a mis padres contándoles en que me encuentro, lo que hago, pero siempre son mensajes sencillos, que no dicen mucho y que solo cumplen con la función de hacerles saber que aún estoy viva, evito leer sus respuestas, siempre son mensajes pidiéndome que vuelva, y yo no estoy lista para ello, no aun, quizás nunca lo este.
En algunos momentos pienso en llamarlo a él, y golpeo mentalmente por deshacerme de mi teléfono móvil, en momentos como este, lo necesito, lo busco en Facebook, pero cerro su perfil, la única solución que se me ocurre es pedirle ayuda a mis padres o conocidos de Fork, pero no quiero responder las preguntas que se ocasionarían… no aun, cuando puedo retrasarlo.
.
.
.
—¿Quieres leche? — me pregunta Rosalie desde el refrigerador.
—No tengo hambre. — le respondo, veo la cara de preocupación de amiga, y me siento mal por ello, sé que solo se preocupa por mí. —De verdad Rose… no tengo hambre, quizás más tarde coma algo…
—Bella debes comer
—Bien, bien, tomare un vaso de leche. —le digo dándome por vencida, Rose me brinda una sonrisa satisfactoria.
El día transcurre con normalidad, concurro al hogar de acogida, pero desde que Ana la niña con la que me encariñe fue devuelta a unos tíos lejanos en su país de origen, no es lo mismo, hay cierto alejamiento de parte, con los niños del hogar, es que el hecho de verla partir fue un duro golpe para mí, el verla llorar a ser llevada por los policía de emigración, fue una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida. Me había acostumbrado a ella, a tenerla cerca, su presencia me hacía olvidar mis propios problemas e inquietudes, pero Ana no era mía y nunca lo seria, eso lo sabía desde el principio, pero es inevitable no quererla quedársela, cuidarla y protegerla, solo espero que este bien, donde sea que se encuentre.
Me prometí a mí misma, no volver a encariñarme con ningún otro niño. Verlos partir es demasiado difícil y no puedo volver a soportarlo algo así. Los días que siguieron a la partida de Ana, fueron días tristes. En que antiguos dolores e inseguridades volvieron.
Mi castillo de naipes se derrumbó y la realidad me golpeo el rostro sin ninguna contemplación, sabía que esto tarde o temprano sucedería, pero aun así era muy difícil aceptarlo.
Sucedió una noche, cuando estaba en mi cama, me había despertado por una pesadilla, y estaba intranquila, al principio fue como revoleteo en mi vientre, cerré mis ojos y me concentre intentando opacar la sensación, pero fue imposible, estaba ahí, yo lo sabía. Ya no podía negarlo, miles de sensaciones recorrieron mi cuerpo.
Miedo.
Ansiedad.
El futuro se mostraba aterrador.
Lagrimas.
Cuestionamientos.
Oscuridad.
Dudas.
¿Y si todo se volvía repetir? ¿Y si sucedía lo mismo otra vez?
No, no, no, no, no…
No podía pasar otra vez por lo mismo.
Negación.
Negación…
Primero Ness, luego Ana… no.
Negación.
No podría tenerlo entre mis brazos y perderlo…
No, no, no, no…
Dolor.
Lágrimas.
Negación.
No podía aceptarlo.
Negación.
No, no, no, no…
Me negaba aceptarlo.
Negación.
¿Por qué ahora?
¿Por qué no antes?
¡Porque Dios era tan jodidamente cruel!
Era una broma del destino, una broma de mal gusto.
Era como si la vida se vengara por buscar un hijo para salvar a otro.
Negación.
Lagrimas.
.
.
No necesitaba de ninguna prueba para saber de qué se trataba, las cosas estaban claras.
Más lágrimas.
.
.
Intento dormir pero no es fácil.
Tengo miedo.
.
.
.
El hambre me despierta.
Me levanto de la cama por inercia y me dirijo a la cocina, la noche anterior fue difícil, no dormí bien y tengo ojeras, estoy pálida y me siento enferma, solo quiero permanecer en mi cama y dormir.
Busco algo que comer en el refrigerador "un sándwich de mantequilla de maní y mermelada estaría bien" — pienso.
—Bella tenemos que hablar. —me dice Rosalie, la rubia esta afirmada en el marco de la puerta y tiene el rostro serio, no refleja ninguna emoción., no tengo ganas de hablar ni con ella, ni con nadie. Yo solo la mire con indiferencia, no quería hablar de lo que ella quería hablar. — Bella, he dejado pasar el tiempo, porque sinceramente esperaba que tu actitud cambiara y fueras tu quien me lo dijese, pero los días pasan y no veo un cambio en tu actitud, muy por el contrario estas cada día más encerrada en tu mundo, en tu autocomposición y miseria…
Las palabras de Rose me dolían, era consciente de que en estos días había hablado poco y compartido nada con ellos, pero el ser mi amiga no le daba el derecho a meterse de esa forma en mi vida.
—Mira, sé que lo que has vivido es difícil… pero ahora tienes que preocuparte de esa nueva vida crece dentro de ti, de tu hijo o hija… llevas dos días prácticamente sin comer, no te estás controlando…
—Rosalie, sé que te preocupas por mí, y te lo agradezco, pero no es tu problema. – le respondí con algo de brusquedad, sabía que Rose estaba preocupada por mí, y que estaba comportando como una mal agradecida y niña mimada, pero no estaba preparada para hablar de esto ahora, "quizás nunca lo estés" — me dijo mi conciencia.
—Te equivocas, Si es mi problema, eres mi amiga y me preocupo por ti. — dijo mientras se acercaba. — Bella, me puedo imaginar lo que debes estar sintiendo… perder un hijo, pero ahora tienes alguien por quien luchar, por quien seguir…
—No me digas que sabes lo que siente, porque tú no lo sabes. —le espete molesta. — No quiero tu lastima Rose… —la rubia me miro con dolor. — Como tampoco quiero esto…—le dije señalando mi vientre. — La incredulidad se reflejo en los ojos de mi amiga, me sentí mal, no había querido decir lo anterior, solo salió de mí, ni siquiera yo era consiente de aquello. — Rose no puedo pasar por lo mismo de nuevo, no puedo tenerlo en mis brazos y perderlo… ¡No puedo! — le grite intentando explicar mis sentimientos, mientras nuevas lagrimas se derramaban por mis mejillas, Rose iba a decirme algo pero la detuve. — No sabes que se siente perder un hijo…. Tú no tienes la menor idea de dolor que te carcome el cuerpo, el alma… — le dije entre lágrimas.
— No te creas dueña del dolor Bella, no seas egoísta, no eres la única que ha pasado por situaciones difíciles en la vida…— me dijo tratando de contener sus propias lágrimas, su reacción me sorprendió y dolió a la vez. —Porque… aunque no lo creas… yo también sé lo que siente tener una hija enferma y perderla… —las palabras de Rose salieron llenas de dolor. — Pero al menos tú la conociste… la tuviste entre tus brazos… la viste reír, llorar, crecer… te llamo mamá. – la voz de Rose se quebró, lagrimas corrieron por mejillas, llore con ella. – Yo…—dijo tratando de calmarse, quería decirle algo, pero no sabía que. —Yo nunca conocí a mi hija… de ella solo me quedo una ecografía difícil de interpretar…pero aun así yo también fui madre y perdí a mi hija… así que no me digas que no sé lo que se siente… porque lo sé…
Rose estaba llorando y yo no sabía qué hacer. Me sentía tan mal, tan egoísta, tan injusta, quería abrazarla, pero no me sentía con ese derecho, yo había provocado ese dolor en ella.
—Yo lo siento… no quise decir eso. — fue lo único que atine a decir, como justificación.
—No. Bella eso fue exactamente lo que quisiste decir… porque estas tan cegada en tu dolor, que eres incapaz de ver lo que tienes entre las manos… a veces la vida es tan injusta sabes… — dijo mientras limpiaba sus lágrimas y yo me sentía aún más mal. — Le da ojos a quien no quiere ver, oídos a quien no quiere escuchar…
—Rose… yo… —- no sabía que decir, solo sabía que quería decir algo.
—Deja de comportarte con una estúpida y hazte responsable de tus actos, porque sin duda son tus decisiones las que te tienen en este punto… no... ¿Sabes qué? Son tus jodidas malas decisiones las que te trajeron a esta situación… porque no creo que hayan violado ¿O me equivoco? —me pregunto, no fui capaz de aceptar nada, estaba tan sorprendida por su reacción, por sus palabras tan frías y ciertas a la vez, que toda esa información era un balde de agua fría, a mis miedos —Lo suponía. —dijo con satisfacción. —Isabella, no solo eres una mujer adulta, sino también una mujer que está dando vida… ¿Sabes? algunas aunque lo deseamos con el toda el alma, ya no tenemos esa opción. – dijo mientras salía de la cocina.
Nuevas lagrimas abandonaron mis ojos, me sentía tan mal, le había hecho daño a una de las personas que menos se lo merecía, Rose solo me había ayudado, yo le devolvía la mano de esa manera… dañándola.
.
.
.
Háganme saber sus opiniones.
Nos estamos leyendo.
