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Como saben los personajes no son míos, son de MEYE, yo solo me adjudico la historia, que es de mi autoria.

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Chicas gracias por sus comentarios como siempre son mi combustible para no claudicar…

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Este es el ultimo capitulo narrado por Bella, aquí acaba la primera etapa de esta historia, ha sido un camino largo, pero lleno de enseñanzas y alegrías, los próximos capítulos son desde el punto de vista de Edward (espero hacerlo bien ya que nunca he narrado nada desde el punto de vista de un hombre).

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Respondiendo a algunas inquietudes de ustedes:

1.- Días de actualización no tengo, intento hacerlo semanalmente, pero últimamente no he podido.

2.- Sé que quieren capítulos más largos, no sé si pueda hacerlas felices en esa petición, lo intentare.

3.- ¿Cuantos capítulos quedan? No lo tengo claro aun, pero no creo que muchos.

4.- Estoy atenta a sus comentarios y sugerencias, siempre que sean con respeto, se que lo que escribo no es gran cosa, pero sin duda me siento orgullosa de ello.

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Capítulo XXXI.

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4 años mas tarde.

El sonido de la televisión me despierta.

Al comienzo son solo sonidos molestos, ruidos difíciles de identificar, pero a cada minuto que pasa los voy comprendiendo de mejor, son sonidos y melodías que yo ya conozco, la reiteración constante de ellos me hace identificarlos con facilidad.

Una vez que ya estoy despierta, me niego abrir completamente los ojos, quiero seguir durmiendo, es fin de semana y quedarse enredada entre las sabanas es demasiado llamativo, para desechar completamente esa opción.

Risas y extractos de la conversación que se lleva a cabo al otro de la pared me llegan, e inconscientemente una sonrisa se dibuja en mi rostro, son timbres conocidos, arraigados en mi conciencia, son voces que anhelo escuchar de manera frecuente.

La voz suave y tierna de mi hijo, su timbre melódico, con erres que no logran salir del todo, replicando frases a medio terminar, entre ingles mezclado con español y la voz segura de Rose que entre modismos intenta descifrar lo que Alex quiere decirle, me provocan una ternura que no es fácil de explicar.

Una sonrisa aun mas grande se dibuja en mi rostro es maravillosamente genial despertarse de esta manera.

Me levanto y voy a su encuentro, la imagen que veo, es como muchas de antaño, Rose y Alex en la mesa del comedor, desayunando cereales con leche, ambos me sonríen al verme, y me uno a ellos, en una charla solo que haremos en los próximos días..

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—No crees que exageras un poco, Bella. —dice Rosalie con una sonrisa burlesca en su bello rostro.

La rubia sabe, que el que me diga hipocóndrica de manera solapada, siempre me ha molestado. Pero Rose siente la confianza para decirme siempre las cosas de frente, es lo que deja una amistad de años, como la nuestra.

El ser medio hipocondriaca, es algo que no lo puedo evitar, son resabios que quedan de mis miedos pasados… es lo que soy.

Desde el día en que tuve a Alex por primera vez en mis brazos, prometí que me esforzaría al máximo por no cometer los mismos errores del pasado, por no volver a repetir las malas experiencias.

Una de las primeras cosas que hice fue averiguar sobre los bancos de células madres y guardar las de su cordón umbilical, para contar con ellas en caso de que fuese necesario, es un gasto necesario.

Suelo hacerle controles periódicos para comprobar y verificar que su estado de salud es bueno, que no hay nada anormal con él, que todo marcha bien, es un poco raro lo sé, pero con ello busco detectar algún problema con antelación y que no sea demasiado tarde.

Soy de esas madres que abrigan a sus hijos cuando ellas tienen frio, soy de las que ante el menor indicio de tos o fiebre, pide una consulta al médico para realizar un chequeo de defensas, soy una de esas madres que a cada segundo que pasa, teme perder a su hijo…. Soy de esas madres un poquito exagerada, de las que teme ante el menor signo de enfermedad, como ahora que Alex tiene un poco de fiebre y unas pequeñas manchas rojas en algunas partes de su cuerpo.

—Es mejor verificar que todo está bien. —le respondo resignada.

—Solo es un resfrió… con reposo e Ibuprofeno debería bastar. —insiste la rubia.

—Sabes que no cambiare de opinión. —le digo, dando por finalizado el tema. Rosalie sonríe resignada.

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Esa misma tarde llevo a mi bebe a la consulta, al llegar la secretaria del centro médico, que se llama Ana, me saluda como si me conociera desde siempre… en este lugar todos se conocen, la maldición de un pueblo chico, le llaman… yo sé de ello.

Apenas entramos Alex, se adueña del lugar, siento cierto grado de vergüenza, pero me tranquilizo, Ana siempre ha sido amable con él, siempre le regala algún dibujo y le presta crayones para colorear, es una de las pocas formulas infalibles para que se tranquilice y no esté tan inquieto.

Alex es un niño inquieto, siempre está en movimiento… es como una pequeña maquina de inagotable energía, siempre corriendo, siempre preguntando cosas; que porque esto, porque aquello… cientos de porque, me alegra poder responder sus dudas, me aterra que llegue el día en sus preguntas sean más complejas y difíciles de responder, que pregunte por él, ¿Dónde está? ¿Quién es? Cuando ni yo, tengo las respuestas a esas preguntas.

Pensar en Edward, siempre me deja un sentimiento amargo, un sentimiento difícil de describir e incluso de descifrar, una mezcla de resentimiento, duda, misterio y dolor… ausencia, alejo esos pensamientos desagradables de mi mente, su ausencia no es algo que dependa de mi, he hecho todo lo que está en mis manos para cambiar ese punto, pero nunca he obtenido alguna señal o una respuestas… Quizás esté muerto… prefiero no pensar en ello… en mi vida he tenido demasiadas perdidas para agregar otra.

En la consulta hay pocas personas, y aunque tengo asignada una hora, no siempre hay puntualidad, mientras esperamos, Ana se encarga de contarme todos los por menores del pueblo, no hay mucho que contar y nada es muy interesante, pero ella sabe todo lo que sucede en este lugar, desde la llegada de una nueva profesora al colegio de la localidad, como de la muerte de algún vecino que vive perdido en los bosques aledaños.

Cuando finalmente nuestro turno llega, Alex se aburrido de colorear hace mucho, por lo que agradezco que la espera termine, controlarlo a veces es una tarea titánica.

El doctor Medina lo revisa y determina que puede algún tipo de alergia o escarlatina, pero que no está seguro de ello, porque las manchas rojas que tiene en el cuerpo no son del todo determinante, para dar un diagnostico, por lo que me dice que debo esperar a ver como evolucionan, le recomienda reposo y beber mucho líquido.

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Abrigo a mi bebe para salir de la consulta, el tramo que tengo que recorrer para llegar a casa, no es mucho, pero fuera hace frio, el aire golpea mi rostro y es refrescante la sensación que provoca en mi cuerpo… respiro el olor a humedad, lluvia y bosques… y inevitablemente mis recuerdos viajan a Fork, pero esta a miles de kilómetros del pueblo que fue mi hogar.

Llevo poco más de un año trabajando y viviendo en este pequeño y olvidado pueblo del sur del mundo… que parece sacado de una de una fabula o de una película de Hollywood, Caleta Tortel, es un pueblo de pocos habitantes, Fork es una enorme ciudad al lado de él, y una de las cosas que lo caracteriza y que lo hace especial, es el hecho que no tiene calles, no al menos como se las conoce normalmente, en el no hay automóviles, ni semáforos, que está emplazado en la desembocadura de un rio indómito y cuya única forma de moverse es y aunque suene increíble es con los propios pies, a través de cientos de pasarelas de madera que unen todos los sitios… aquí siempre llueve y hay bruma, pero hay un encanto que no encontré en otro lugar antes… esa sensación de tener algo… quizás algo como un hogar.

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Recorrí muchos sitios antes de llegar a este lugar. Siempre como un ave errante, y es que eso es lo que soy; un ave en busca de su lugar en el mundo…

Cuando finalizo el trabajo que realizábamos en la frontera, no porque ese problema social se erradicara, sino porque el estado se hizo cargo de llevar esa problemática, llego con su burocracia y sus instituciones, complicándolo todo, con personas vestidas formal, con caras serias, con protocologos que seguir y cientos de papel que llenar, ya no hubo espacio para nosotros, por lo que junto con Rose y Jasper decidimos embarcarnos en proyectos absolutamente diferente, pero siempre dentro del ámbito de lo social, de hacer algo por otros.

Jasper es arriesgado y él no tiene nada que lo ate a ninguna parte, es un inarraigado, que solo quiere experiencias, sitios que recorrer y aventuras por vivir, migro al lugar más cercano y que más ayuda necesita; Haiti, con Rose también estuvimos un tiempo haciendo clases, ayudando de la manera que fuese posible.

Tuve al con Jasper, duro menos, que lo que dura en disolverse un caramelo en mi boca, incompatibilidad de caracteres, confundimos el vernos diariamente con algo más que cariño, al trabajar juntos fue incomodo al principio, pero superamos es odio infantil que queda después del término de una relación y pudimos retomar la amistad, como si eso nunca hubiese pasado, sin incomodidades, sin problemas.

Jasper es mi amigo, casi un hermano, suena extraño decir eso de alguien, con el que has compartido fluidos más que salivales, pero su presencia en los momentos difíciles le ha otorgado ese lugar… y es como un tío para Alex, una imagen masculina a la cual imitar y seguir, el respeto y cariño son mutuos.

Fue esa fallida relación la que nos llevo a separar nuestros caminos y al abrirse una vacante para organizar el trabajo en Latinoamérica Rose decidió tomarlo y yo me vine con ella, fue así como termine en este olvidado paraje del fin del mundo.

Se suponía que solo estaría un poco más de medio año, trabajando en la escuela como una figura intercultural, que les ayudaría con el idioma, pero poco a poco me fui quedando, es que este lugar es ideal para criar a un niño, no hay mucho de qué preocuparse no me rodea ese boche constante de las grandes ciudades, acá la vida es más pausada, más lenta, nadie corre, todo tiene su propio ritmo y nadie te apura, no hay para que, no hay bocinazos, ni personas irritadas, estoy rodeada de buenas personas, por lo que esos seis meses iniciales, se transformaron en un año y con cada día que pasa, es un poco más que me quedo, el encontrar no ha sido un problema.

Alex va al pre-escolar en un colegio con pocos niños, se ha integrado bien, cuando eres niño aprendes idiomas con facilidad y eso sin duda es una ventaja para mi pequeño, es un niño normal, tiene amigos, juega futbol y va al bosque de excursión, es irónico que él crezca en un lugar parecido al lugar en que yo crecí, y que a la vez sean lugares tan distinto, hay bosques, si, pero acá no hay nieve, los arboles son diferentes, el musgo es de otra variedad y hasta el olor que emana de la tierra después que sale el sol, en un día lluvioso es diferente, tenemos un perro se llama Bob.

Soy feliz aquí… somos felices.

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Edward:

Estoy intranquila, no ha sido un buen día… nunca es un buen día en esta fecha… nunca lo es en su cumpleaños…

Hace mucho que la casa en esta en silencio, Rose y Alex duermen, pero el insomnio me tortura y no me deja dormirme, se que en la carta anterior, había dicho que esa sería la última vez que te escribiría… pero como ves cambie de opinión…

No porque decidiera volver con ese monologo inservible, que mas que una necesidad se transformo en una costumbre, sino que porque ya no tiene ningún sentido seguir haciéndolo… ¿Para qué?

Pero hay tantas cosas que me abruman y no me dejan conciliar el sueño, el vacío que deja su ausencia… y Alex, Edward, él tiene poco mas de 4 años, y a su edad yo creo, que no entiende mucho muchas cosas, pero en momentos como los de hoy creo que me equivoco, y me cuestiono, si lo estaré haciendo bien…

Hay tanto que quisiera contarte, tanto que quisiera compartir contigo, saber si tu pasas por lo mismo, en ti ya es solo parte de un pasado que no quieres recordar, como saberlo si no se de ti…

Esta ansiedad me tiene mal…

Intente recordar su rostro e imaginarla como estaría ahora… ya con 10 años, pero no pude, odie mi mente frágil, que no es capaz de mantener el recuerdo del brillo de sus ojos, o el color de piel en verano, el sonido de voz o la sensación de tener el calor de cuerpecito frágil junto a ti… el tiempo es implacable cuando de olvidar se trata…. Por más que uno intente retener los detalles en la memoria, es imposible, es como si genéticamente eso ya no fuera posible…

Y quiero recordarla… en su plenitud… con su pelo suelto al aire, a la orilla del mar, corriendo y riendo… jugando… siendo simplemente ella….

Las personas no entienden esta sensación de haber perdido a alguien, de no recordar sus facciones, para ellos es fácil decir que lo supere, que está bien y que atesore los momentos vividos… pero con cada día que pasa, es algo que olvido… una sensación que se pierde… un recuerdo que se marcha…

¿Te pasa a ti lo mismo? O soy solo yo, en esta vorágine…

El tener a Alex, sin duda es un aliciente, su compañía, sus locuras, sus sonrisas y sus mañas, todo es como un bálsamo que endulza mi alma herida, él me ayuda a sanar, él es todo para mi… no sé cómo pude creer que podría entregárselo a otros, cuando hoy no se qué haría sin el… quizás hubiese saltado de algún acantilado para acabar con esta locura… ¿Cómo lo haces tú, para sobrellevar todo esto?

Rose está conmigo, acompañándome como siempre, y aunque le dije que estaría bien y que no era necesario que viajara tantos kilómetros, vino con la excusa de grabar un infomercial para la fundación (Alex y yo somos parte, contamos nuestra experiencia y el trabajo que realizamos, para que de esa forma las personas puedan ver en qué se gasta su dinero), no es gran cosa, pero sirve para que este día se vaya mas rápido.

Alex es el más feliz, ama rose, tanto como la rubia lo ama a él.

Y la presencia de mi amiga en cierta forma ayuda a que él, no vea mi ansiedad, y que es un niño tan despierto, quizás todas las madres dicen eso de sus hijos, pero Alex es especial... le hizo un dibujo a su hermana en su cumpleaños… un dibujo para acompañar en los globos que chinos que lanzamos al aire, como tradición todos los años, para recordar el día en que ella nació… es hermoso y extraño a la vez…

Es la primera vez que le dibuja, y cuando le pregunte que había dibujado, me dijo que era su hermana pidiendo a su padre que volviera… yo nunca le hablado de ti, y él nunca ha preguntado, pero de una u otra forma, siento que esto, es la manera que él tiene para preguntarme por ti… he temido por años este momento…y ahora que llego, que le digo Edward… que le digo…

Bella.

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¿Qué les parece? espero sus comentarios...

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