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Como ya saben los personajes no son míos, la historia si.

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Disculpa por la tardanza, cuando termine la primera parte pensé tomarme un tiempo, pero nunca tanto, paso volando y creo que ayudo a ello, el que de alguna forma desactive las alertas de mi celular y no me llagan las notificaciones de sus RR, por lo que me ralaje… lo siento.

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Es corto, pero conciso y espero actualizar esta semana.

gracias por sus alertas y sus RR, son definitivamente un aliciente para continuar...

y gracias a las chicas que me presionaron, son las mejores.

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Segunda parte

Introducción.

Escuche decir alguien una vez que los hijos son un préstamo… el más preciado y valioso préstamo…

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El viento soplaba tranquilo, no era más que una suave brisa que indicaba la pronta llegada del otoño, a lo lejos el sonido de las olas golpeando en los requeríos, el olor a mar en el ambiente, el sol ocultándose en el horizonte y el calor de su cuerpecito amoldándose perfectamente al mío, respire su aroma a bebe, tranquilidad, paz, amor infinito, sus manitas en mi pecho, mi mentón afirmado en su cabeza, una de mis manos recorriendo su cabello fino, largo, hermoso, sus piececitos desnudos enterrándose en la arena, paz, su respiración tranquila, el latido de su corazón, mi bebe, mi niña, Nessy.

Mira papi un cangrejo. – grito mi hija mientras se ponía de pie y corría hacia donde se encontraba el cangrejo.

La vi alejarse, yo solo me limite a observarla se veía tan grande, tan hermosa… tan perfecta.

Recogió una rama seca que estaba botada y con ella movió al asustado cangrejo quien se puso en actitud defensiva levantando sus astas, lo que provoco una estruendosa carcajada de mi hija, era contagiosa… me hizo reír a mí también.

Me acerque donde se encontraba su cara risueña, los hoyuelos que se le hacían en sus mejillas cuando reía, al verme corrió a mí y la atrape en el aire y le di una vuelta, provocándole un ataque de risa, la abrace y le di un beso, de pronto me quedo mirando seria con esos enormes ojos color chocolate y me dijo:

Papi ¿Dónde está mami?

Me desperté agitado, provocando que el vaso que tenía en la mano, cayera en la alfombra persa que adornaba la sala de estar de mi departamento, solté una maldición. Mientras me ponía de pie, una dolorosa punzada atravesó mi cabeza, el alcohol que llevaba bebiendo desde el viernes me pasaba la cuenta.

Me levante con cuidado, vigilando mi equilibrio, mire el reloj en la pared marcaba las 07:45 Am, estaba atrasado para el trabajo, solté una nueva maldición, odiaba llegar tarde, eso significa tener que dar explicaciones que no tenia animo de dar… no hoy.

Me dirigí al baño, sentía mi boca pastosa, mi reflejo en el espejo era deplorable, la de un hombre cansado, derrotado, me metí en la ducha y deje que el agua caliente relajara mis doloridos músculos, la posición en la que me había quedado dormido no era la mejor, pero el agua siempre era un calmante.

Pensé en mi sueño, soñar con ella siempre era agradable, pero también me recordaban el vacio de su ausencia y eso me traía mal durante días.

Cuando termine de ducharme, no me rasure, no tenía ganas de cortar mi barba y no me importaba lo que pensaran los demás, llevaba todo el fin de semana encerrado en mi departamento… bebiendo. Pero esa era la única forma que tenía de sobrellevar fechas como navidad, día del niño, como su cumpleaños, o la el día en que se conmemoraba un año más de su muerte.

Un año más, ya son cinco y uno tendería a pensar que el paso del tiempo aminora el dolor o la culpa, pero no es así… solo se intensifica, la ausencia es la misma… solo se aprende a vivir con ella.

Me visto deprisa no quiero retrasarme más de lo que ya estoy, Cayo es comprensivo, pero su tolerancia también tiene un límite, eso lo sé bien.

Mi departamento es un asco, pero no importa, no tengo tiempo para lidiar con ello, busco un par de aspirinas en la alacena, para aminorar la migraña y las trago de prisa, la luz del teléfono parpadeaba constantemente avisándome de los mensaje que hay esperando en el contestador, los ignoro, sin duda se de quienes son esas llamadas, una de ellas debe de ser de mi madre dando sus condolencias y recriminándome por no viajar a Fork a visitarla, también habrá llamadas de mi padre de mis hermanos y quizás alguna de Tania… pero no quiero oír su lastima… no hoy.

Manejo deprisa, no le temo a la muerte, quizás sea irresponsable de mi parte, teniendo en cuenta el clima de Londres en invierno, pero esta es sin duda, una de cosas que deja el no tener nada que perder.

Al Doctor Cayo no le gustaba la irresponsabilidad y veo la molestia en sus ojos a penas llego al centro, honestamente a mí tampoco me gusta y sé que me espera una amonestación por mi falta, es su deber como encargado del Centro Europeo de Investigación Oncológica, no me pide explicaciones y se lo agradezco, yo tampoco no me excuso por mi retraso, pero se sobre entiende que una situación como esta no puede volver a repetirse.

Me ha costado mucho trabajo estar donde estoy y sobre todo conseguir una plaza para realizar una investigación autónoma, fue Aro quien me recomendó, con Cayo, que es toda una eminencia europea en oncología infantil y líder en investigación, partí siendo su ayudante y estuve así por dos años, hasta que logre demostrar avances significativos en mi proyecto, para poder continuar por si solo con una investigación propia.

Intento poner mi mente en modo trabajo, aunque es difícil sobre todo cuando se encuentra en otra parte, más específicamente en una playa donde mi hija corre y ríe feliz, sé que no puedo quedarme esa utopía, no es sano y nunca termina bien… por lo que fuerzo ha abocarme en lo único que me abstrae y de cierta forma me motivaba… mi trabajo.

Si nueve años atrás me hubieran dicho que me volvería un trabajólico, de seguro me hubiese reído en la cara de quien lo dijese, hace nueve años yo no mas que un niño negando sus responsabilidades, queriendo vivir una vida que ya no le correspondía, porque tenía obligaciones que no quería ver… porque era mucho más fácil y divertido, salir de fiesta, coger con alguna universitaria liberal, presumir a la novia perfecta, fumar un caño con los amigos, aspirar una línea, beber hasta desfallecer y pertenecer alguna fraternidad estúpida, que quedarse cuidando de un bebe, que llora, se caga y enferma, que depende y necesita de ti, de una novia gorda y aburrida, que solo habla de biberones, medidas y otras mierdas que no quieres asumir.

Porque era mucho más fácil y egoísta seguir con sus sueños y negarse a dejarlos de lado por otro ser, aunque sea tu hija, tienes la justificación perfecta y te escudas en ella, todo es por tu hija, pero en el fondo sabes que todo es mentira, siempre es por ti y solo por ti… porque eres un ser horriblemente egoísta, pero sigues adelante, ese ser no reclama y si sientes culpa, tu simplemente le atribuyes la responsabilidad a otro y así sigues con tu vida.

No. De ese niño ya no queda nada o al menos eso me digo.

Fue muriendo poco a poco a medida que la vida se encarga de mostrarle lo equivocado que estaba, pero pese a todo ese niño intenta remediar sus errores y mágicamente y sin merecerlo obtienes una segunda oportunidad, pero se vuelve a equivocar toma malas decisiones, que provocaron consecuencias nefasta y dañan a las personas que más quiere y especialmente a ella.

Y es ahí cuando finalmente comprende lo equivocado que estaba y lo estúpido que ha sido, pero ya no queda nada para rearmar o reconstruir, solo piezas demasiado dañadas para volver a unir, pero se niega a ver las cosas como son… los viejos hábitos son difíciles de olvidar.

Pero ya no soy ese niño, tampoco soy mejor que él, quizás nunca lo sea, solo un hombre vacio, esclavo de sus errores, preso de sus rencores y del pasado, de sus malas decisiones y equivocaciones.

Trabajo duro para no volver a ser ese niño, entiendo que nunca podre volver el tiempo atrás y cambiar las cosas, pero intento aprender de ello y no volver repetir mis faltas. Sin duda quiero ser mejor persona, se lo debo, ser el padre que debí ser y no uno a medias.

Me he vuelto un trabajólico, no lo negare, pero aquello tiene una razón ser, ocupo mejor mi tiempo, trabajo duro para conseguir un resultado o una solución, que no beneficiara a mi hija, porque eso ya es posible, pero si a otros niños, siento que se lo debo, es mi forma de redimirse y expiar mis faltas, mis errores, mi abandono y egoísmo.

Entro a mi laboratorio y me visto como debe ser, me encierro, este es mi mundo, solo soy yo y mis muestras, continuo donde quede el viernes y me siento mal por no avanzar el fin de semana, son días de trabajo perdido, pero no hay nada que se pueda hacer, pongo una muestra en la placa del microscopio y me apronto a observar.

Otro día comienza, es mi rutina, no me arrepiento de ella, esta es una de las pocas ocasiones que siento que hago algo realmente útil… observo, anoto y analizo, se que lo que busco no lo encontrare en una semana o dos, sino en años de trabajo duro y constante, pero es un precio que estoy dispuesto a pagar, por encontrar un tratamiento que permita salvar vidas de niños que padezcan el mismo cáncer… que mato a mi hija.

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