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Los personajes no son mios, son S.M, la historia.
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Lo se, lo se, no tengo perdón de Dios por tardarme tanto….
Solo decir gracias por la paciencia…
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Primero
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Miro el techo, sin pensar realmente en nada, solo disfruto de ese momento de relajación que queda después de coito.
El sexo es algo a lo que nunca he podido renunciar del todo y es una de las pocas formas de liberación que tengo, que me conecta y me hace sentir que sigo siendo un ser humano con emociones. No es algo altruista, es más bien egoísta, no busco conectar con alguien en particular, porque no es una relación de pareja lo quiero, no puedo involucrarme emocionablemente, no es lo que me motiva, sino mas bien obtener una satisfacción puramente carnal. No soy un depredador sexual, que busca abusar de alguna mujer desprevenida, sino más bien de encontrar a una chica dispuesta a pasar un buen rato, es una utilización mutua y cuando no tengo ganas de salir en busca de alguien, no tengo reparos en pagar un par de libras por obtener tal servicio.
De esa forma vivo, es lo que me acomoda y se adapta a mis necesidades actuales, pero si bien el compartir la cama, con una conquista de una noche o una prostituta, es lo mas practico, es también lo más informal y frio que existe, no hay caricias, ni arrumacos, cada cual obtiene lo que busca y después de eso no hay promesas de llamadas futuras.
Pero no puedo desconocer que es grato tener como compañía, el cuerpo cálido y dispuesto de una mujer que quiere estar con uno, que disfrutas de tus atenciones y caricias…
Se siente bien.
Es una sensación que ni siquiera sabía que extrañaba.
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El encontrarme a Tania fue una casualidad agradable, la rubia había dejado de estar en mis pensamientos hace mucho, y si no es por ella, que me hablo al reconocerme, yo no la hubiese visto.
Ese día no había sido bueno, los avances en mi investigación estaban estancados, no había obtenido los avances esperados, si bien los resultados en animales eran buenos, el probarlos en humanos era una cosa totalmente diferente, el laboratorio no siempre estaba de acuerdo con mi línea investigativa, sobre todo cuando los resultados no eran concluyentes. Cayo quería reducir mi presupuesto y eso me habría encabronado, discutí mi punto sin resultados y ese fracaso me había llevado al bar cercano en busca de una copa de Whisky.
Solo quería un trago para calmar la furia que tenía en ese momento, las cosas no se estaban dando como esperaba, y mi investigación, en la que había invertido años de mi vida, pendía de la decisión de un grupo de accionistas cuyos únicos intereses eran meramente lucrativos.
Iba en la tercera copa, cuando la rubia se me acerco, al principio no tenia ánimo para ser agradable con ella, tenía demasiada bronca con el mundo, y recordar el pasado no haría nada bien a mi ya frágil estado anímico, pero como siempre Tania logro romper esa barrera de animosidad y una cosa llevo a la otra, y esa misma noche terminamos en mi departamento recordando viejos tiempos.
No estaba en mis planes terminar en la cama con ella, pero su compañía sirvió para hacerme olvidar la mierda en la que estaba sumido.
Pero con Tania las cosas nunca son fáciles y simples, es evidente que ella está feliz de reencontrase conmigo, y es que Tania siempre ha tenido una especie de fijación en nosotros dos como juntos como pareja, he ignorado magistralmente sus indirectas, y planes respecto al futuro, ella no entiende que yo ya no soy la misma persona que conoció en Fork.
Por momentos escucho su parloteo incesante, sin realmente detenerme a escuchar, o analizar lo que dice, con ella siempre ha sido así, cuando Tania quiere algo, siempre da por sentado que los demás se esmeraran por complacerla, es su forma de ver la vida. Sé que el hecho de compartir la cama con ella, hace que piense que estoy dispuesto a reintentar retomar nuestra relación, es lo que ella quiere, es lo que me ha planteado, pero he sido demasiado egoísta para negar esa posibilidad de plano.
Me gusta tenerla a mi lado, se siente bien y es cómodo, es como tener algo más que un simple revolcón, pero no es lo quiero, no con ella por lo menos… se que falta algo, porque me siento incompleto, solo sé que Tania no llena este vacío.
Soy consciente de que esto no puede mantenerse por demasiado tiempo, pero una parte de mí, no quiere dejar ir la calidez que se siente el tener algo con alguien. Estoy siendo egoísta, pero por momentos parece difícil no aferrarse a lo que se conoce y es cómodo.
—¿Me estas escuchando? —me pregunta de pronto, pillándome desprevenido. Es evidente que mi rostro me delata, porque Tania, solo sonríe y me da un beso en los labios. —Sigues siendo el mismo… nunca he entendido esos trances de auto analices que te vienen después de tener sexo.
—Me conoces… demasiado bien. —le respondo con una sonrisa, atrayéndola hacia mí.
La beso y mis manos comienzan a recorrer su cuerpo.
—Tú siempre utilizas la misma técnica para distraerme. —me dice con un puchero, mientras se arrastra hasta quedar a horcadas sobre mí. —Pero me gusta, que lo hagas… —agrega mientas comienza a besar mi cuello, para seguir bajando por mi cuerpo. —Aunque no creas que estas vez me harás olvidar lo que te estaba diciendo.
Llevo días sumidos en esta vorágine sexual…
Es fácil dejarse llevar por la pasión y el placer, perderme entre sus piernas y olvidar que mi mundo comienza a desmoronarse nuevamente.
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Observo nuevamente el techo de mi habitación, como si en el hubiese algo realmente atractivo, el cansancio poco a poco comienza apoderarse de mi cuerpo, pero lucho contra el sueño, no quiero dormir, tengo demasiadas cosas en mi cabeza en las que pensar… no es solo tener que lidiar con los deseos de Tania, sino también con la inestabilidad de mi proyecto de investigación… pero ahora no quiero pensar en ello, no cuando en este mismo momento una junta directiva discute la continuidad de ella… alejo mi mente de aquello y utilizo a la rubia como distractor.
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Cuando era un adolescente, Tania era solo la hermana menor de mis amigos, la que siempre nos perseguía y quería ser parte de nuestros juegos y secretos.
Tania siempre ha sido una chica hermosa, sumamente sexy y sabedora de sus atributos, aunque desde niña ya tenía algo de mujer fatal, sin duda los años solo le han dado más experiencia, afinando ese toque maquiavélico, que suele enloquecer a los hombres y que la hace a la vez tan atractiva y seductora.
Es una extraña mezcla entre una niña mimada, jugando a seducir, y una mujer experimentada, que con un batir de pestañas, o una sonrisa coqueta, consigue lo que quiere, de un hombre.
La relación con ella siempre fue especial y la consideraba una amiga, Tania siempre fue amable conmigo, y aunque más de alguno de mis amigos me hizo el comentario de ella mostraba especial interés en mí, nunca le preste mayor atención, en esa época yo solo tenía ojos para Isabella, teníamos nuestra pequeña familia y mi mayor preocupación era demostrarles a todos que podía hacer lo mejor por ellas, sin tener que dejar mis sueños de lados, lo quería todo, no estaba dispuesto a renunciar a nada.
En el instituto nunca fui el más popular, pero nunca me faltaron amigos, siempre estaba rodeado de personas que querían escuchar lo que tenia para decir, pero al llegar a la universidad las cosas no son siempre fáciles, mas si tu vida está dividida entre dos lugares, en esa época siempre tenía la sensación de estar haciendo las cosas a medias y de que algo me faltaba, me sentía frustrado y en cierta forma hasta amargado.
No fue hasta que Tania llego a compartir departamento conmigo, que di cuan desesperadamente extrañaba ser simplemente un adolescente sin responsabilidades. Al principio teníamos una convivencia afable, ella vivía su vida y yo la mía.
Tania se había transformado en la mejor amiga de Bella, por lo que sentía que de alguna forma era como mi carcelera, y su misión era contarle todo lo que yo hacía… la odiaba, Intente alejarme de ella, pero coincidir con Tania en fiestas era algo normal, ella estaba en primer año y rápidamente se había vuelto muy popular, ingreso a una fraternidad y su belleza y carisma rápidamente la volvieron la chica que todos querían, la rubia que todos deseaban, pero ella siempre buscaba mi compañía, estaba atenta a mis conversaciones y lo que hacía, por lo que poco a poco, nos fuimos volviendo amigos y compañeros de parranda, mi vida social era movida y si bien irme de fiesta era normal, era solo eso, hasta ese momento nuca le había sido infiel a Isabella.
Con Tania la vida era sencilla, los problemas eran sobre cosas estúpidas y nada muy trascendental, todo lo que mi vida no era en ese momento, las cosas con Bella no estaban bien y supongo que la distancia también hizo lo suyo, nos habíamos alejado y últimamente solo nos unía Nessy… amaba a Bella y a mi hija, pero odiaba la responsabilidad que significaba ser padre… no estaba preparado para ello, me sentía atrapado… me aterraba ver pasar mi vida delante de mis ojos y no vivirla.
Con Tania todo partió como un juego, en nuestro círculo de amigos, todos crían que éramos novios, nadie sabía siquiera que a cientos de kilómetros tenía a mi verdeara novia y a mi hija de poco más de un año esperándome, a Tania no le molestaba que nos vincularan, es más le gustaba jugar a seducirme delante de los demás. Era renovador y jodidamente atractivo jugar ese juego.
Sin dudas el vivir en el mismo piso, ayudo a que las cosas se dieran más fáciles, ella se paseaba en ropa interior y yo disfrutaba admirando un cuerpo sexy, un roce acá y allá, una abrazo más largo de lo normal, un beso cercano a los labios, hay personas que dicen que no saben cómo llegaron a ser infieles, yo les digo que mienten, existe un punto en el que eres consciente de que si das un paso más, ya estas siendo infiel y está en tus manos seguir adelante o no, en mi caso yo decidí darlo y seguir adelante, dejar mis principios de lados y vivir la vida sin importar las consecuencias… sin importar a quien dejas en el camino.
Fue emocionante.
No hubo culpa.
Una ráfaga de aire fresco.
Volví a ser joven y me quite veinte años de encima.
Pero cuando eres egoísta y piensas solo en lo que tú quieres, nunca es gratis y siempre hay alguien que sale dañado, en este caso fue Bella… no me importo que ella se enterara por otros medios y no por mí, que lo que teníamos había llegado a su fin, yo la quería, pero ya no éramos felices juntos… yo estaba viviendo el momento.
Tania era apasionada no solo en la cama, sino también con sus sentimientos, era posesiva y muy celosa, estaba dispuesta a todo por mí, y me lo hacía saber, ella había buscado esto y no le importaba nada con tal de estar conmigo. Éramos una pareja dorada.
Pero no era Tania lo que yo quería, sino lo que implicaba estar con ella… la vida social, las fiestas, la admiración y envidia que provocas en otros… me volví un ser egoísta, que solo pensaba en lo que quería y lo que deseaba, las cosas se me dieron fáciles, y siempre había personas buscando mi compañía, fiestas alocadas, drogas para rendir, chicas dispuestas a pasar un buen rato.
Tania era consciente de que no siempre le era fiel y sus ataques de celos eran siempre épicos, sobre todo cuando se trataba de Isabella, por más que le explicara que Bella con suerte me saludaba y solo me habla por Ness, no lo entendía, la odiaba y proyectaba su ira en ella.
Es fácil volverse adicto a una relación tortuosa, terminar y volver, era nuestra dinámica, donde el sexo siempre era una pieza trascendental. Tania podía llegar a ser una jodida perra a veces, pero yo no quedaba atrás, los dos sacábamos lo peor del otro.
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—Piénsalo. — me dice. — Si tuvieramos un hijo, podrías vivir todo lo que no viviste con ella.
La quede mirando sorprendido, poniendo por primera vez atención en lo que dice, estoy tan sorprendido que en un primer momento ninguna palabra sale de mi boca, solo puedo pensar, que lo que acaba de salir de su boca es lo más estúpido que he oído en años. Como siquiera puede plantear tal estupidez… siento la ira bullir en mi.
—¡Nunca!… escúchame bien, nunca vuelvas a decir una estupidez como la que acabas de decir. — le espeto molesto, Tania me mira sorprendido, mientras me levanto de la cama y busco mi ropa para vestirme.
—Pero a mí me gustaría tener un hijo. —dice en voz baja, mientras empieza a llorar, y al verla tan afectada, la ira que siento es reemplazada por la culpa, he dejado que se haga ilusiones y que albergue esperanzas, sobre algo que nunca sucederá, me siento mal por ella… y por volver a ser ese hombre, que prometí a mi hija nunca volver a ser.
—Tania… lo entiendo, pero yo ya te he dicho que yo no quiero tener hijos… ni contigo ni con nadie. —le explico lo más calmado que puedo, pero ella no deja de llorar.
Sé que ella no tiene la culpa, de las malas decisiones que he tomado en mi vida y que de seguro seguiré tomando… como la que me tiene en esta situación con ella… no debimos volver a mezclarnos.
—Pero Edward podíamos sufrir un accidente, a veces esas cosas pasan, tu eres el mejor ejemplo de ello ¿no?... con Bella te paso. —me espeta algo alterada, limpiando los vestigios de sus lagrimas, parece una niña caprichosa, que quiere obtener que su padre le compre el juguete que se niega a comprarle.
—Conmigo no volverá a pasar… yo no tendré más hijos. – le digo con seguridad.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? Lo hemos hecho sin condón y yo no me cuido, ahora mismo podría estar embarazada.
La ideas me horroriza, el solo pensar en tener otro hijo me da pánico…
—Tania no estás embarazada y si lo estuvieses no sería mío, porque yo me hice la vasectomía hace 5 años. —le digo sin siquiera pensarlo… y agradeciendo haber hecho algo bien.
Apenas salen esas palabras de mi boca, soy consciente de que he cometido otro error, Tania me mira sorprendida, abre la boca para decir algo, pero se arrepiente o no encuentra las palabras, pero no dice nada, se levanta de la cama y se viste en tiempo record, toma su cartera y sale dando un fuerte portazo.
El hombre que fui años atrás le hubiese importado una mierda, que ella se marchara, haciendo un berrinche, de seguro me hubiese tomado otra copa, o hubiese llamado alguna amiga de turno para pasar el rato o para salir de fiesta y celebrar habérmela sacado de encima tan fácilmente, pero el hombre en que había convertido no actuaba de esa forma, o por lo menos lo intentaba, era apático, pero no por eso iba por el mundo causando daño o hiriendo a las personas, ya no era un niñato irresponsable y sin sentimientos.
Tenía que reconocer, que a pesar de todo le tenía cariño a Tania, crecimos juntos y la consideraba una amiga, habíamos pasados buenos momentos juntos y no quería que las cosas terminaran de esta forma. Me decido a ir por ella, pero no alcanzo a llegar muy lejos, a penas abrir la puerta, me encuentro frente a frente a rubia, que me sonríe con suficiencia.
—Sabias que vendrías por mí… siempre ha sido así… tu y yo estamos destinados a terminar juntos… —dice con tranquilidad, mientras me rodea con sus brazos y su boca busca la mía. —Dime que tu también sientes lo mismo. —susurra en mis labios, mientras intento alejarla.
Esto definitivamente ha ido muy lejos.
—Creo que no debemos volver a vernos, esto ha sido un error. —le digo cuando logro separarme de ella.
—Pero… no entiendo… pensé que habías venido por mí. —me cuestiona dudosa.
—Solo quería decirte que lamento si mal entendiste las cosas… nunca fue mi intención darte falsas expectativas… —intento explicarle. —Pero ahora, no estoy buscando el tipo de relación que tú buscas.
—Tú nunca quieres ese tipo de relación conmigo, no sé porque me sorprende, si siempre ha sido así contigo. —me recrimina. —Pero, Edward, date cuenta, en este momento no hay nada que impida que estemos juntos…
—Tania… —intento detenerla, no me gusta el significado de sus palabras y su estupidez nuevamente comienza a cabrearme.
—…pero es verdad… no solo yo creo que debemos estar juntos… todo el mundo lo cree… —sigue insistiendo.
—¿Quién es todo el mundo? —pregunto con cierto dejo de ironía en mi voz.
—Tu madre, por ejemplo.
—Que tiene que ver mi madre en toda la idiotez que estás diciendo. —le digo absolutamente cabreado, dándome cuenta que será imposible terminar en buenos términos con ella.
—Quien crees que me dijo donde encontrarte…
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Espero le haya gustado…. Espero sus comentarios, como saben son mi combustible para continuar con esta idea loca... saludos y nos estamos leyendo.…
