¿Cómo me pude olvidar dos semanas de esta historia? ¡Agh! Bien dicen que las viejas mañas tardan en morir ¿Qué quién lo dijo? No sé. Creo que tal vez fue... el presidente (?) Ñeeh.
XD Acá les dejo el segundo capítulo de Saiyan Rangers (Saga de Piccolo Daimakú) ;) Y no olviden ver el video opening de éste fic también, si quieren entrar en calor antes de comenzar (lo pueden encontrar en la bio de su servidor).
Disclaimer: Akira Toriyama es el propietario de Dragon Ball Súper, y Haim Saban de los Power Rangers, adaptados del Súper Sentai O.o Uhm :v Dragon Ball Súper Sentai (?) xD Ok, no...
La Identidad del Guerrero Legendario (Parte 2 de ?)
– ¡Ja, ja! ¡Victoria! – se jactó el Rey de los Demonios.
– ¡VIVA! – corearon los miembros de la Familia del Mal.
– ¡Ahora sí! ¡Los Saiyan Rangers han desaparecido de la faz de éste planeta! – señaló Piccolo Daimakú a sus súbditos – ¡Esta noche vamos a celebrar! ¡Y mañana, iremos al Palacio del Rey del Mundo a tomar lo que nos corresponde!
– ¡HURRA, HURRA!
Mientras los demonios se vanagloriaban en las mieles del triunfo, la banda de Pilaf no dejaba de estar en shock por lo ocurrido.
– ¿D-De verdad… los…? – Pilaf no podía terminar oración alguna ante su asombro.
– Él… acabó con ellos – completó Shu.
– Con todos – agregó Mai, sin aliento – De verdad… ese tal Broly… es un bárbaro; un monstruo.
– Pero estamos con él ¿No es así? – intercedió el perro ninja, con notable duda en su voz – Estaremos a salvo mientras estemos con la Familia del Mal… ¿No?
– ¡Hey, ustedes dos! – llamó Pilaf, acercando a sus dos secuaces a él – Recuerden nuestro plan; una vez que ellos tomen el control del planeta, nosotros usurparemos su poder, con esto – el pequeño duendecillo asomó de su chaqueta parte de lo que parecía una botella.
– ¿Y seguro que funcionará, Sr. Pilaf?
– ¡Claro que funcionará, tonta! – Pilaf se reprendió a sí mismo por elevar la voz, pues algunos de los demonios celebrando giraron un momento a verles. Luego de excusarse con estos, volvió a dirigirse a sus dos seguidores – Escucharon al anciano; él creó la esfera de siete estrellas, o sea que, si él desaparece, la esfera también lo hará. Y ya sin Saiyan Rangers para molestarnos…
– Es usted muy listo, señor – felicitó el can.
– Pues claro ¡Por mi ingenio es que debo ser el nuevo Rey de éste mundo! ¡Ja, ja, ja!
– ¡Oye, enano! ¿Qué tanto hablas? – llamó uno de los demonios – ¡Ven acá y reparte algunos refrescos!
– ¡Uh, sí! ¡Enseguida, señor! – se disculpó servicialmente el hombrecillo azul, marchando hacia los villanos, y dejando atrás a un todavía inseguro Shu, y a una muy pensativa Mai.
– Tranquila, Mai – animó Shu – Ya verás que todo acabará cuando nuestro amo sea Rey del mundo.
– Eso espero, Shu – suspiró Mai, contemplando al monstruoso saiyajin en el holo-visor, a la vez que recordaba que habían sido ellos tres quienes habían liberado a Piccolo Daimakú de su prisión en primer lugar – O de lo contrario, le habremos hecho mucho mal a éste mundo.
Black abrió los ojos, sintiendo ligereza en el aire que ahora respiraba; estaba a salvo, ¿pero cómo?
– Black ¿Te encuentras bien? – preguntó una voz familiar.
– ¡Kami-sama! – exclamó asombrado el hermano de Gokú – ¿Qué ocurrió? ¿Adónde fue Broly? ¿Y el resto?
– Usé mis poderes para traerlos de vuelta al Templo, antes de que Broly...
– Así que eso fue.
– Aun así, recibiste parte de su poder, lo que te dejó inconsciente a ti también – el hombre de la túnica le dio la espalda al saiyajin del arete, contemplando el cielo azul a través de la ventana de la habitación – Me disculpo contigo por no haber intercedido antes.
Black ya no escuchaba las palabras del sabio; en su lugar, se reprendía a sí mismo por no haber hecho nada contra aquel monstruo destructor.
– ¡Maldita sea! – en su frustración, apretaba los dientes, rabioso – Si Zamasu-sama estuviera aquí, estaría muy decepcionado de mi desempeño como defensor de la justicia.
– No es tu culpa – advirtió el Guardian de la Tierra, sacando al saiyajin de sus pensamientos – Ninguno de ustedes estaba preparado para hacer frente a un oponente con esos poderes. Lo cierto es que yo no esperaba que mi hermano usara la esfera de siete estrellas tan pronto. Eso significa que está desesperado, lo que lo hace un enemigo más peligroso.
Vegeta entrenaba sin descanso en la Habitación del Tiempo, tratando de deshacerse de toda la frustración que llevaba consigo desde el enfrentamiento con el Saiyajin Legendario.
– ¡Ja, ja, ja, ja, ja! – en su mente, todavía podía escuchar la voz de éste, y ver su sádica sonrisa de satisfacción – ¡No importa quién venga a enfrentarse a mí! ¡LO MATARÉ, LO MATARÉ!
– ¡AHG, MALDITO!
El saiyajin lanzó una esfera de energía, la cual se perdió en el blanco horizonte de la extensa dimensión. Segundos más tarde, una explosión amarillenta iluminaba a la lejanía, la cual fue acompañada después por una fuerte ráfaga de viento de la onda expansiva.
– ¿¡Cómo puede ser que yo, el Príncipe de los Saiyajin, me hubiera paralizado del miedo en una pelea!? – La furia presente en él le hizo expulsar su poder como Súper Saiyajin Azul, rodeándolo de una sofocante aura del mismo color – ¡MALDICIÓN!
Gohan había despertado hacía ya rato, pero Trunks, quién le había salvado de uno de los ataques de Broly, seguía recuperándose de sus heridas en aquel salvaje combate.
– Descuida, Gohan – le animó su padre, posando una mano sobre su hombro para reconfortarlo – Trunks estará bien; es tan fuerte como Vegeta, por no decir terco.
– Lo sé, papá – aceptó el pelinegro más joven – ¡Pero juro que haré pagar a ese infeliz por lo que hizo!
Después de unos minutos más, el muchacho de cabello lila despertó, siendo recibido por su mentor en el esgrima, y el padre de éste.
– ¡Gohan!, ¡Sr. Gokú! ¿Qué pasó con Broly?
– Pues verás…
– ¡Todos! ¡Vengan rápido al Gran Salón! – llamó Black, entrando a la habitación antes de que pudieran poner al tanto de la situación al muchacho.
Los tres saiyajines acataron el pedido del hermano mayor de Gokú, quién les guió en carrera hasta llegar al lugar señalado.
– ¿Qué es lo que ocurre? – preguntó Vegeta, quién por su parte había sido avisado por Mr. Popo de la solicitud de Kami-sama.
– Vegeta. Pensé que seguirías escondido en la Habitación del Tiempo – se burló Black.
– ¿¡Qué dijiste, insecto!?
– Ya. Basta, ustedes dos – calmó Gokú, interponiéndose entre ambos – ¿Qué es lo que ocurre, Kami-sama?
– Miren.
Los cinco saiyajines dirigieron su vista al holo-visor de Kami-sama, donde comenzaron a proyectarse las imágenes de lo que ocurría en la Tierra.
– ¿Ese es…?
– Sí.
Un ejército de demonios causaba estragos en las adyacencias del palacio del Rey del Mundo. Las tropas de la Armada Real, que intentaba detener el avance de la Familia del Mal, eran diezmadas por los poderes de quién iba a la cabeza de la avanzada demoniaca.
– Broly.
La imagen cambió, ahora mostrando a la persona que movía los hilos, el Rey de los Demonios: Piccolo Daimakú. Éste alzaba su voz, profesándose nuevo amo y señor del planeta.
– …¡Como lo escuchan, humanos! ¡Los Saiyan Rangers fueron destruidos! ¡No hay nada que puedan hacer para evitar que Piccolo Daimakú conquiste la Tierra! ¡Ja, ja, ja, ja!
– Esto es malo – advirtió Gokú – Si llegan al palacio, nadie podrá detener a Broly.
– Pero ahora tenemos el factor sorpresa – señaló Vegeta, llamando la atención de sus compañeros – Ellos están atacando todos juntos porque creen que nos liquidaron. Dejaremos que lleguen al palacio, y les tenderemos una emboscada en el interior.
– ¡Ya veo, papá! – acordó Trunks, chasqueando los dedos – Lo que quieres es limitar el espacio para así acabar con los demonios primero ¿No?
– ¿Y cree que así podremos derrotarlos, Sr. Vegeta? – interrogó Gohan, no totalmente convencido.
– Claro que funcionará. Pero necesitaremos también a alguien que distraiga a Broly en el exterior – recalcó el orgulloso guerrero.
– Bien, creo que yo seré quién…
– Ni te molestes, Kakarotto. Esta vez voy a ser yo quién derrote al oponente.
– ¿Y no te paralizarás otra vez? – interrogó Black – Ya vimos de lo que eres capaz contra ese monstruo, y no creo que puedas durar ni cinco minutos con…
– ¡Cierra el pico, sabandija! ¡Yo me encargaré de Broly! ¡El resto se encargará de los demonios en el palacio!
Ante la determinación en las palabras de Vegeta, los otros cuatro saiyajines decidieron aceptar el plan formulado. Después de todo, era lo mejor que tenían hasta ahora para enfrentar a aquel monstruo con un poder legendario.
– Bien, es hora de arruinarle la fiesta a la Familia del Mal ¡Vamos!
Los cinco guerreros sacaron sus distintivas esferas; Gohan la de dos estrellas, Black la de seis, Vegeta la de cinco, Trunks la de tres, y Gokú la de cuatro, activando sus poderes de Saiyan Rangers.
– ¡Súper Saiyajin Dorado!
– ¡Súper Saiyajin Místico!
– ¡Súper Saiyajin Rosa!
– ¡Súper Saiyajin Azul!
– ¡Súper Saiyajin Rojo!
La mórfosis se concertó, dándole a los cinco guerreros sus característicos colores y estilos de cabello.
– ¡SAIYAN RANGERS!
– Buena suerte, rangers – les deseó Kami-sama, viéndoles partir – Y que los Dioses Supremos los protejan.
Continuará…
