Bien, no estaba seguro de si publicarlo como estaba así, pero luego del capítulo 60 de DBSúper, y ver de lo que es capaz el Trunks adulto –ese al que conozco varias escritores le decían tortuga, y que resultó más avispado que su versión chibi (?)–, decidí dejar esta parte xD Un toque de TruMai que nunca puede faltar.

Disclaimer: Akira Toriyama es el propietario de Dragon Ball Súper; Haim Saban de los Power Rangers, adaptados del Súper Sentai; y yo lo soy de la computadora en la que escribo esto :)


La identidad del guerrero legendario (Parte 4 de ?)


Mientras el infierno se desataba, tanto afuera, como dentro de castillo; Trunks era el encargado de mantener a salvo al líder del mundo libre.

– Sólo un poco más, Su Majestad.

– Jovencito, tú y tus compañeros son muy valientes al hacer frente a las pretensiones del malvado Piccolo Daimakú.

El muchacho de la espada sólo sonrió de costado al mandatario, mientras revisaba otro de los pasillos del gran recinto.

– ¡Bien, vamos!

– ¡Alto ahí! – demandó una voz detrás de ellos.

Al girar, el saiyajin y el hombre-perro encararon a la fémina de la banda de Pilaf, quién les apuntaba con su revólver.

– ¡Bien hecho, Mai! – declaró el hombrecillo azul al cual seguía devotamente la chica, mientras hacía su entrada detrás de ella.

– Usted tenía razón, Sr. Pilaf – agregó Shu, apareciendo también rezagado, a la vez que desenvainaba su espada – Intentarían escapar por aquí.

– ¡Rayos!

– ¡Oigan todos! ¡El Rey está por acá! – avisó el duende, yendo en búsqueda de los demonios del mal.

– Rey Furry, escape cuando yo le diga – susurró Trunks, levantando las manos en señal de rendición.

– ¿Eh?

– Sólo hágalo.

– Más te vale no intentar nada, niño – advirtió Mai, apuntando su arma contra el político.

– Vamos, – suspiró Trunks, interponiéndose entre el monarca y la criminal, mientras lentamente se acercaba a esta última – ¿No podríamos discutir esto civilizadamente?

– ¡Quieto! – advirtió la muchacha, apuntando su arma ahora hacia el joven Brief.

– Por favor. Mai – rogó el saiyajin nuevamente, sonriéndole de manera gentil a la aludida, quién estudiaba la extraña actitud del guerrero.

Aún con su preparación militar, la joven de la gabardina no podría haber estado preparada para lo que aconteció a continuación:

De todas las artimañas posibles que aquel muchacho pudiera intentar, lanzarse hacia ella, con sus manos extendidas al frente, y presionar de manera intencional contra un lugar que se sabe sensible –por no decir íntimo– en la anatomía de toda mujer, era la jugarreta más sucia que el majadero saiyajin podía jugarle a la chica.

– ¡KYAAAH! – chilló Mai, horrorizada.

– Él le ha… ¡Él le ha…! – tartamudeaba Shu, atónito por la osadía del guerrero de cabello dorado.

– ¡Ahora, Rey Furry! – indicó Trunks, inmovilizando a Mai contra una pared, sin quitarle las manos de encima.

El mandatario, aunque desorientado por el espectáculo vergonzoso que el Saiyan Ranger brindaba, acató el aviso, escapando por uno de los pasillos que daban al estacionamiento subterráneo.

– ¡Hey, no huya!

El ninja perruno se iba a lanzar en persecución de su homólogo de raza; no obstante, los intentos de Mai por escapar del agarre de su captor distrajeron al sirviente de Pilaf.

– ¡Eres un pervertido! ¡UN DEPRAVADO! – repetía Mai, pataleando para liberarse de la desvergonzada treta de Trunks. Finalmente, éste la dejó ir, no sin antes soltar un par de carcajadas nerviosas, y disculparse por lo ocurrido – ¿¡ADONDE CREES QUE VAS!? ¡ESTA ME LA PAGAS!

La bandida descargó todo el cartucho de su arma intentando asestar un tiro a la risa pícara que Trunks dejaba tras de sí. Sin duda, ese jovencillo travieso había disfrutado el momento, algo que enfadaba aún más a la pelinegra, que no dejaba de gruñir, y lanzar insultos y maldiciones en su frustración.

– ¿Qué le pasa a Mai? – preguntó Pilaf a Shu, luego de regresar y ser testigo del berrinche de su súbdita.

– ¡Señor! ¿Qué pasó con la Familia del Mal?

– Bueno…


Un grupo de demonios intentaba entrar atravesadamente por la puerta de una de las habitaciones de castillo. La razón: tres saiyajines que iban enfrentando a todos los miembros de la Familia del Mal que se les cruzaban.

– ¡KAME HAME HA!

El Súper Saiyajin Rojo disparó una bola de energía de sus manos, la cual barrió con los demonios que se apiñaban en la entrada. Luego de despejar el reducido lugar, los tres saiyajines siguieron abriéndose paso por los pasillos de las alcobas a los que, en su pelea, habían terminado por dar.

– ¡Por ahí! – indicó un demonio que llegaba por una esquina, que luego fue acompañado por una docena más.

– Déjenme esto a mí. Ustedes reúnanse con Trunks – indicó Gohan, poniendo sus manos al frente, directo al tumulto – ¡MASENKO!

– ¿Dónde dijo Trunks que iba a estar? – preguntó el pelirrojo mientras corría.

– ¡El estacionamiento del sótano, tarado! – reprendió su hermano de cabello rosa – Es por aquí.

Los gemelos llegaron a las puertas de un ascensor fuera de servicio. Esto no era impedimento para los Saiyan Rangers, quienes sólo tuvieron que abrir la puerta trabada y lanzarse al vacío, hasta caer en el techo de la cabina del ascensor. Luego, desplegando su poder en aquel reducido espacio, los dos guerreros hicieron caer la jaula de acero hasta el nivel subterráneo del edificio.

– ¡Están en el sótano! – indicó uno de los demonios en el recibidor del castillo.

Mientras, los dos saiyajines destruyeron los restos del ascensor, junto con parte de los muros para poder abrirse paso, y para asegurarse de que no los siguieran: Black causó un gran derrumbe en el agujero por el que habían entrado.

– Eso los retrasará un poco – aseguró él.

– Yo no estaría tan seguro – afirmó un tercero.

Al girarse, los dos saiyajines no vieron a nadie. Sin embargo, las luces del recinto bajo tierra comenzaron a fallar. Entre los intermedios de luz y penumbra, pronto se hizo presente un pequeño ser, de no más de un metro de estatura, con una túnica que cubría su rostro.

– ¿Y tú quién eres?

– Más cuidado cómo me hablan – advirtió el misterioso sujeto, desvelando su identidad – Soy uno de los comandantes de la Familia del Mal del gran Piccolo Daimakú. Mi nombre es Garlick Jr.

– ¿Garlick Jr.?

– ¡Kami-sama me habló de él! – intervino Black – Es el hijo de uno de los fundadores de la Familia del Mal. Su padre rivalizó con Kami-Sama para obtener el puesto de Guardián de la Tierra.

– Mi padre fue alguien brillante – agregó Garlick Jr., con orgullo en sus palabras – El vio la verdad de éste mundo, al igual que Piccolo Daimakú. Y ahora yo, ¡ayudaré a hacer realidad su sueño de conquistar éste mundo!

– ¿Hmm? ¿Y qué crees que podrías hacer contra nosotros dos, pequeño? – Black no se mostraba muy impresionado por la habladuría de aquel ser; todo lo contrario, sentía que perdían tiempo valioso.

– Je, je, je – comenzó a reír el pequeño hombrecillo, sacándose el manto que portaba – ¡JA, JA, JA, JA, JA!

– ¿¡Qué diablos!? – escupió Black, viendo crecer al demonio varias veces su tamaño.

– ¡Vaya! – exclamó Gokú, viendo el nuevo físico de Garlick Jr. – Parece que te has vuelto muy fuerte.

– ¡Voy a llevarle sus cabezas al gran Piccolo Daimakú!


Continuará…