PERDONEN LA ENORM TARDANZA, CLARO SI ES QUE ALGUIEN HAYA AFUERA EXTRAÑABA MI FIC. NO DIRE MUCHO, SOLO ESPERO UN COMENTARIO, PERO MÁS QUE NADA QUE DISFRUTEN LEYENDO

"¿es necesario?" Hikaru se quejaba mientras trataba de desatar su corbata de moño. Sentía que lo ahorcaba.

"te lo he dicho muchas veces. Es necesario construir y mantener estas relaciones" el hombre en traje caminaba unos pasos adelante. Era un poco más alto que él. Vestía un traje elegante y bien planchado. A diferencia de Hikaru, su cabello era negro con ligeras zonas grises y con un bigote espeso que presentaba esa misma característica. Tenía las mejillas algo hundidas y los ojos con ojeras.

"odio estas fiestas" Hikaru suspiró.

"pensé que aun joven de tu edad le gustaría ser el centro de atención de todas esas jovencitas"

"te equivocaste, padre" Hikaru colocó sus manos en los bolsillos de su traje mientras desviaba su mirada hacia las ventanas de ese largo pasillo.

En ese momento los dos se encontraban en el pasillo que llevaba hacia el salón de fiestas. Lleno de pinturas de artistas extranjeros y de estatuas de la misma procedencia. Hikaru estaba seguro que si vendía todas las cosas que ahí se encontraban, se podría fácilmente pagar la educación de una persona desde el jardín de niños hasta la universidad.

Desde que cumplió los diecisiete había caminado mucho por ese pasillo. El porqué, lo sabía ya hace mucho. Su padre había creado una gran compañía con su esfuerzo y el de su madre juntos, y él pensaba que su hijo necesitaba una compañera adecuada para seguir haciendo grande a la familia Kotobuki.

Hikaru odiaba esas fiestas. Siempre rodeado de muchas chicas que lo querían solo por su apariencia o por su dinero. De las cuales él llego a enterarse algunas, solo seguían órdenes de sus padres con la esperanza de conseguir una porción de la fortuna familiar.

"¿estás listo?" El padre de Hikaru se arreglaba por última vez su corbata de moño.

"si… comencemos con el circo" Hikaru lo seguía desanimado hacia la luz fuera del túnel.

Salir de aquel pasadizo los llevo al segundo piso del salón de fiestas. A ambos extremos se encontraban varios mayordomos y sirvientas que con la cabeza baja los saludaban. El camino que formaron bajaba por unas amplias escaleras desde la segunda planta hasta la primera. A mitad de camino, Hikaru pudo dar un rápido vistazo a los invitados. Había varios grupos desimanados por el amplio salón. Los hombres con sus trajes elegantes, relojes caros y anillos de oro. Y las mujeres con vestidos de noche confeccionados de seda .A pesar de que en las fiestas que siempre frecuentaba había personas de su edad, Hikaru notaba que estas parecían ser una burda copia de los mayores.

A pesar de eso el ambiente no era del todo desagradable, un quinteto de cuerdas tocaba a un lado. Cuya música era apreciada por los invitados ya sea solo escuchando o en el caso de algunas parejas bailando.

La bebida y la comida era toda repartida por el pequeño ejército de empleados, entre mayordomos y sirvientas, que con una bandeja en mano y sonrisa en el rostro atendían con suma eficiencia

A penas coloco un pie fuera de la escalera, su padre se retiro y él fue lentamente rodeado por chicas jóvenes. Que a su parecer le hacían sentir con un pedazo de carne enfrente de una jauría de lobos.

"Kotobuki-kun, Kotobuki-kun…" una chica en vestido rojo lo llamaba desde su derecha.

"ah…"

"¿qué piensas de mi vestido?" Una chica de blanco le preguntaba desde su izquierda.

"bueno…"

"no quieres algo para tomar…" una chica algo mayor que él le ofrecía una copa.

"pero yo…"

"¿Por qué no vamos a un lugar… más privado?" le susurró otra al oído.

"¿eh?..."

"Hikaru-sama, Kojiro-sama lo requiere en este momento" una chica con uniforme de sirvienta lo llamaba.

"¿Tou-san?...discúlpenme pero al parecer mi padre me necesita" Hikaru se disculpo ante las chicas que lo rodeaban.

"gracias por eso, Kyoko-san" Hikaru le agradecía a la sirvienta de cabellera vino tinto.

"no tiene porque, solo sigo ordenes de mi señora"

"lo sé (me gustaría que fuera más expresiva)"

La sirvienta lo guío hacia una parte del salón poco transitada. Aquí habían unas cuantas mesas, la mayoría vacía, dispuestas para cualquier invitado que necesitara descansar unos momentos. Finalmente la joven sirvienta se detuvo enfrente de una mesa en la que se encontraban otras dos sirvientas, una de cabello negro azabache y la otra de un rubio casi dorado. Y una joven de apariencia extranjera que parecía ser su empleadora.

"gracias por la ayuda, Nikoleta-san"

"no tienes porque, además sabes tan bien como yo que la gente con poder y dinero no se molesta en prestarle atención a las personas que les sirven, así que no me sorprendió que no notaran que era mi sirvienta y no una de las tuyas" Nikoleta tomó una copa llena de agua mineral y bebió un poco de ella.

"gracias" Hikaru acepto una copa con agua mineral ofrecida por la sirvienta de cabello azabache, y se sentó a un lado de chica mitad japonés.

Nikoleta tenía unos ojos azul cielo y al igual que Hikaru una cabellera rubia, solo que esta era de un rubio cenizo que al entrar en contacto con la luz de salón se tornaba plateado, un color similar al vestido que vestía. Se encontraba sentada pero no en una de las sillas de bello acabado que se hallaban cerca a las mesas. Sino que se encontraban en una silla de ruedas.

"pudiste haberme ayudado antes…" Hikaru bebía un poco de agua" realmente te gusta esta clase de espectáculos"

"Por supuesto que si… ver como todos se reúnen aquí, se colocan máscaras para engañarse unos a otros, ¿no crees que es muy divertido?" Nikoleta le sonreía.

"en absoluto, es a mí a quien asedian… ahh… estoy cansado de tantos rostros falsos"

La compañía de Nikoleta lo calmaba un poco, era la única chica que no se mostraba interesada en él además que compartía su disgusto ante estas fiestas.

"esto parece una fiesta de mascaras, nadie puede ver el rostro de nadie" Hikaru miraba al centro del salón de baile donde un gran grupo de invitados bailaban al ritmo de la música del quinteto de cuerdas.

"¿Tou-san en verdad cree que me casaría con alguna de estas chicas?"

"supongo que para nuestros padres, solo somos una herramienta para conseguir más dinero" Nikoleta terminó su copa y la puso en la mesa. Al instante que la copa tocó la mesa, la sirvienta de cabellera dorada relleno la copa con más agua mineral.

Los dos se conocieron en una fiesta como esta. Al igual que él, Nikoleta se encontraba rodeada por varios hombres que solo sus sirvientas mantenían alejados. A diferencia de él que trataba de no lastimar a las chicas que lo rodeaban, ella simplemente los rechazaba sin reparar en los sentimientos de los pobres. Hikaru fue el que se acerco a ella en aquella ocasión y después de que ambos confirmaran que no había segundas intenciones, comenzaron a hablar con naturalidad.

A pesar de que Hikaru no se sentía atraído por ella, podía entender con facilidad porque tantos chicos la rodeaban en fiestas pasadas. Su cabello rubio cenizo se ondeaba con gracia hasta sus hombros, sus ojos cielo eran atrayentes aunque algo tristes en su opinión. y su rostro sin impurezas, fino como la de una muñeca.

"es bueno que a ti no te presionen de esa manera" Hikaru suspiro y coloco su rostro sobre sus brazos, que se apoyaban sobre la mesa.

"…" Nikoleta se quedo callada con la cabeza algo baja.

Cuando se ponía a pensar, Hikaru no sabía mucho sobre ella. Que era mitad japonesa era obvio solo mirándola. De vista conocía a su padre, Aleksander Voyonovich Roshtok, un empresario ruso que tenía acciones en varias empresas en Japón. Sabía que su situación familiar era especial, ya que su nombre completo era Himenokoji Nikoleta y no Nikoleta Voyonovich. Desconocía desde cuando ella necesitaba una silla de ruedas para movilizarse pero preguntárselo era algo que no podía hacer.

Aun con el mentón sobre la mesa, Hikaru desvió la mirada unos metros más hacia adelante. Parado con una expresión seria y con los brazos detrás de la espalda su padre se encontraba. Él entendía esa señal, en unos instantes le presentaría a otra candidata que su padre consideraba apropiada.

"¿una nueva?" preguntaba Nikoleta, que también se encontraba ya familiarizada con los gestos de padre e hijo.

"supongo…" Hikaru se enderezo aun sentado en la silla. "sería más fácil si me casó contigo, así mi padre me dejaría en paz"

"me siento alagada pero debo rechazar esa oferta" Nikoleta sonreía "sería horrible para ambos si nos casáramos en esas condiciones"

"tienes razón…" Hikaru se levanto de su silla "perdona por hacerte escuchar mis ridiculeces"

Nikoleta se despidió con un movimiento de su mano mientras que sus tres sirvientas hicieron una pequeña venia.

"últimamente siempre te veo con la hija de Aleksander"

"es solo una amiga, Tou-san" Hikaru le seguía el paso a su padre

"¿en serio?, tengo varios negocios con su padre, llegar a un acuerdo no sería difícil…" su padre por otro lado, lo ignoraba pensando afondo sobre Himenokoji Nikoleta.

"¡Tou-san!"

"… contrala tu tono de voz" lo reprendió con esa profunda mirada que de niño le causaba temor, pero ahora solo impotencia al saber que no podía hacer mucho.

"lo siento… pensé que tenias algo que decirme"

"sí, quiero que conozcas a un viejo amigo mío"

"¿amigo?"

Su padre rara vez usaba la palabra amigo, siempre se refería a los invitados a estas fiestas como compañeros de trabajo, futuros inversionistas o oportunidades, nunca como amigos.

Parado cerca de una mesa, de pie, se encontraba un hombre con un bigote espeso que al igual que su cabellera estaba por completo cubierta por canas. Tenía una mirada seria y profunda, algunas arrugas marcaban su frente. Su traje se encontraba muy bien cuidado y planchado.

"quería presentarte a mi hijo" su padre se dirigía al hombre parado enfrente de él.

"… gusto en conocerlo…. Kotobuki Hikaru" él apenas pudo pronunciar su nombre, la vista de aquel hombre lo intimidaba.

"…" durante unos segundos, que le parecieron años, el extraño hombre observaba sus rostro con detenimiento como si tratara de buscar algo en el.

"puedo ver que hay algo de parecido pero sus ojos y cabellos son de su madre"

"… ¿gracias?..." fue lo único que pudo decir.

"me disculpo por mi esposa, esta algo indispuesta" dijo el hombre del bigote

"no tienes porque" su padre, en su opinión, se veía extrañamente comprensivo.

"disculpen…" Hikaru trató de llamar la atención de los dos hombres en traje.

"perdona mi rudeza, aun no me he presentado… Kirisaki Takashi" el hombre le extendió la mano, que él recibió con cierta timidez.

"¿no habías mencionado que tu hija te acompañaba esta noche?"

"es cierto, siempre tiene la costumbre de explorar los lugares nuevos que visita, a veces me parece que aun es una niña"

"recuerda que ya no lo es" su padre mencionaba con un tono jovial que no molestó a Takashi por lo contrario le saco una pequeña sonrisa.

"¿es el amigo a quien querías presentarme, papa?" una voz femenina vino de detrás de Hikaru.

"ah… Chitoge, me estaba empezando a preocupar por ti"

"¿Chitoge?..." Hikaru mencionó con duda mientras volteaba.

La imagen que llenó sus ojos le parecía irreal. Una chica rubia de su misma altura estaba a escasos metros de él. Su cabello estaba atado, con un moño azul marino, en una única cola hacia la derecha que caía sobre su busto. Su vestido era de un azul zafiro, con los hombros expuestos y de desde la cintura para abajo varias capas de tela onduladas en el extremo al final, siendo la primera más gruesa que la ultima, estas se superponía de tal manera que siempre fueran visibles todas las telas.

"¿sucede algo?" La chica rubia lo miraba con amabilidad.

"no… no… es nada" Hikaru desvío la mirada con un leve sonrojo en sus mejillas.

"Hikaru…" su padre ponía una de sus manos en su hombro regresándolo a la normalidad.

"siempre tienes la mala costumbre de hacer lo mismo a cada lugar que vamos"

"no lo llames mala costumbre, es solo curiosidad" respondía la rubia a su padre con una apacible sonrisa.

"su casa es muy grande, Kojiro-san. Intente ir al jardín pero no dejaba de perderme en las habitaciones"

"¿Por qué no le sirves de guía, Hikaru?" Su padre le llamaba la atención.

"porque de…"

"espero no ser una molestia" la chica se disculpó con una ligera inclinación. Acto que Hikaru consideró innecesario e incluso lo apenaba.

"si pudiera seguirme" Hikaru se dirigía hacia una puerta que se encontraba en un extremo del salón de fiesta. Una puerta que era un atajo hacia el enorme jardín trasero. Antes de llegar a la puerta pudo ver a Nikoleta, aun sentada en donde la dejó. No pudo oír nada pero pudo leer sus labios. Que te diviertas. Ese mensaje le dejaba mientras se despedía una vez más, moviendo su mano de un lado a otro.

"disculpe pero… aun no me ha dicho su nombre" Hikaru evitaba mirar a la rubia directamente. Escuchaba como la puerta que acaba de abrir se cerraba tras ella.

La chica de los ojos zafiro infló las mejillas y frunció el seño. Levanto su mano derecha y con el borde de esta, le golpeó en la cabeza.

"¿Qué está haciendo?" se sujetaba la frente con ambas manos.

"eres muy cruel Hikaru-chan, ¿Cómo no puedes reconocerme?" la chica enfrente de él seguía con su expresión de enfado y con su mano aun en alto.

"¿eh?"

"¿incluso papa dijo mi nombre y aun así no me reconoces?"

La ira de la rubia parecía crecer mientras que Hikaru continuaba con esa expresión de confundido.

"Ki-ri-sa-ki Chi-to-ge" la rubia pronunciaba su nombre de manera exagerada, esperando que Hikaru pueda reconocerla.

"¿Kirisaki Chitoge?" volvió a pronunciar él.

Ese nombre la había escuchado antes. Más que eso. Aquel nombre había quedado grabado en su cabeza. Esa era la chica que lo había recibido con un traje de sirvienta en Sakuranomori. La misma chica que hizo un té delicioso. La misma chica que sacó una arma de debajo de su falda. Y la misma chica que lo había travestido.

Hikaru acercó su rostro y coloco su mano derecha sobre su quijada como quien examina una obra de arte. Realmente no la había reconocido. Su personalidad era diferente a como suele ser. Y aunque aquella vez su actuar fue muy educado, el suave maquillaje y el vestido a la medida lo habían despistado por completo.

"¿Por qué me estas mirando tanto?" Chitoge lo golpeo de nuevo, pero esta vez con mucho menos fuerza.

"no… no es nada…" Hikaru evito mirarla de nuevo "solo que no te reconocí, Kirisaki-san"

"¿tan diferente me veo?, por cierto porque me sigues llamando así… yo te llamó Hikaru-chan. Puede llamarme Chitoge-chan, si quieres" le dijo ella animada. El enojo en ella había desaparecido por completo.

"no gracias, Kirisaki-san está bien"

"¿Por qué?... eres muy frio" se quejaba ella.

"no, eso no tiene nada que ver" Hikaru comenzó a caminar. "pero, ¿Por qué estás aquí?"

"tienes muy malos modales" Chitoge lo seguía de cerca. Con los brazos cruzados detrás de su espalda.

"papa me dijo que iba a encontrarse con un viejo amigo del ejército, que sabía sobre los negocios. Quería pedirle ayuda si no me equivoco. Pero que ese viejo amigo sea el padre de Hikaru-chan, fue una gran sorpresa."

"recuerdo que Tou-san me contó que pasó un corto tiempo en el ejercito. Pero nunca pensé que haya hecho amigos ahí, o que él sea capaz de hacer amigos." Hikaru se encontraba con los ojos cerrados en una acción pensativa.

"¿no estás siendo un poco duro con él?" a Chitoge se le dibujo una sonrisa que ella trataba de que no se convirtiera en risa.

"si lo conocieras…"

Los dos caminaron en silencio. Él guiándola hasta el jardín y ella solo siguiéndolo. En ese momento Hikaru se percató que realmente no había hablado mucho con ella, tan solo una conversación en el club de teatro. La otra ocasión en que se encontraron, la conversación giró en torno a Mashiro y Chiaki.

"¡es hermoso!"

La voz de Chitoge lo regresó a la realidad. Levanto la mirada y se percató que ya habían llegado a su destino. Una pequeña laguna artificial, algunas flores con los pétalos cerrados, colocadas alrededor del perímetro de esta. Y unos árboles de mediana estatura que volvían más oscuras ciertas áreas. No había mucha iluminación, al parecer no se esperaba que ningún invitado tuviera deseos de venir a esta parte de la mansión.

Chitoge se salió del camino y comenzó a caminar por la tierra. Caminaba con torpeza, no es fácil caminar con zapatos de taco sobre la tierra. Algo irritada, Chitoge se quitó sus zapatos y los dejó tirados a pocos centímetros de Hikaru. Corrió hacía la laguna, colocó sus pies descalzos dentro de esta y cerró los ojos varios minutos con una expresión pensativa.

"¡el agua se siente bien!" Chitoge volteó y le sonreía, pero Hikaru se encontraba distraído.

Él había escuchado la razón de su asistencia a la fiesta, no parecía mentirle, no lo dudaba. Pero conociendo a su padre como lo conocía, estaba seguro que él pretendería algo más. Se empezó a sentir culpable ante la posibilidad de que la estuviera involucrando en ese eterno baile de mascaras que iba a ser su vida.

"¿¡eh!?"

El agua cayó sobre su rostro tomándolo por sorpresa. Subió su mirada y antes de que pudiera ver con claridad, más agua lo cegó. Apartó el agua con sus manos y pudo al fin enfocar bien con sus ojos. Chitoge se reía mientras le lanzaba un poco más de agua al rostro.

"¡¿Qué estás haciendo?!" se retiro una vez más el agua que lo cegaba.

"te veías muy preocupado, solo trataba de cambiarte esa expresión"

"descuida, no es nada importante. Sal de ahí antes de que te resfríes"

"pero a penas es mayo, aun hace calor durante las noches" se quejaba ella inflando un poco sus mejillas.

"aun así…"

"porque no entras. No te resfrías solo por mojarte los pies" Chitoge inclinó su cuerpo hacia adelante mostrando una invitadora sonrisa.

Aquel movimiento hizo que el generoso busto de Chitoge se hiciera más notorio. En ese instante Hikaru subió la mirada, hacia el cielo, no teniendo a otro lugar a donde mirar.

"¿seguro que te encuentras bien? Estas actuando muy extraño" le preguntaba Chitoge volviendo a una postura erguida.

Hasta ahora, las únicas personas con la que había hablado sobre sus preocupaciones eran Mashiro y Nikoleta. No le gustaba preocupar a los demás. Pero esa chica en frente de él no era una mala persona, solo extraña.

"a decir verdad, si. Muchas de estas fiestas que organiza mi padre, son solo una escusa para conseguirme como él dice ¨una pareja adecuada¨"

"no cree que está exagerando un poco. Bueno a un somos muy jóvenes para pensar en matrimonio, ¿no crees?"

"no creo que él piense en cómo me siento. Por si solo es muy molesto ser atacado por tantas chicas" Hikaru cerró sus ojos, cruzó los brazos y frunció el ceño.

"creo entender cómo te sientes" Chitoge salió de la laguna y sentó a un lado de él, sobre el césped fresco, y con unos pequeños golpes a un lado de ella, lo invitó a sentarse.

"la razón por la que estudio en una academia solo para mujeres es por lo que sucedió durante mi secundaria"

Hikaru se sentó a un lado y mientras la miraba con detenimiento, empezó a escuchar su historia.

"papa y mama siempre peleaban por cómo debía comportarme. Papa me enseño todo lo que sabía sobre entrenamiento militar. Fue un entrenamiento duro pero aun así fue divertido" Chitoge sonreía con una mirada perdida en el espacio. "pero mama siempre pensó que no era adecuado para mi, así que mientras papa me enseñaba a limpiar un arma, ella me enseñaba sobre quehaceres del hogar. Durante mi primaria actué como quise, muy parecido a un chico. Pero a mama le disgustaba mucho eso, se ponía muy triste cuando me veía actuar así. Así que al entrar a secundaria comencé a actuar como mama quería"

A Hikaru no le era muy difícil imaginársela de las dos formas en que Chitoge se expresaba. Podía entender lo que era vivir complaciendo a ambos padres.

"por alguna razón la forma de actuar que a mama le gustaba, atraía a mucho chicos. Encontraba cerca de veinte cartas de amor en mi casillero."

"(no creo que sea solo por esa forma de actuar)" pensaba Hikaru al mirarla de soslayo.

"era… tolerable, aunque el rechazar a tantos chicos, era muy cansado. Era muy ingenua en ese entonces, debí prestar más atención a lo que pasaba a mi alrededor. Poco a poco mis amigas dejaron de hablarme, fingían estar ocupadas o simplemente me decían que ya no querían nada que ver conmigo."

La expresión de Chitoge se volvía cada vez más triste.

"no estaba del todo sola, aun me quedaba mi mejor amiga, Megumi. Me decía que no importaba lo que pasara siempre seriamos amigas. Y yo le creí. Pero las cosas cambiaron, cuando su novio rompió con ella. Ese mismo día me pidió que fuera su novia, lo rechace, no podía creer lo que le hizo a Megumi. Hable con ella sobre eso, pero no me creyó, pensó que yo lo había hecho a propósito, que los rumores que se decían de mi eran verdad, que me gustaba jugar así con las personas…"

Pequeñas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Ella no trató de detenerlas, simplemente las dejo correr o puede que no las notara.

Él podía entenderlo. Su secundaría fue muy similar a la que Chitoge tuvo. Pudo soportarlo ya que contaba con Mashiro y con Mikoto, así que no podía imaginar vivirlo completamente solo, como lo hizo ella.

"lo siento, yo no quería…" Hikaru trató de disculparse por evocar lo que parecía ser un doloroso recuerdo.

Chitoge se miró en el reflejo de la laguna, tomó un poco del agua con sus manos y se limpió el rostro.

"no te preocupe, no te preocupes. Estoy bien" Chitoge le mostró una sonrisa de oreja a oreja. Sonrisa que la pareció un poco forzada a él.

"pero ahora todo es diferente. Chiaki-chan y Kotone-chan, son mis mejores amigas ahora. Amigas con las que puedo ser yo, amigas que me entienden."

"pero no crees que lo que hacen, es muy peligroso. Todo eso de ser una pandilla e invadir escuelas…"

"sé que no es un juego. Y puede que las razones de Chiaki-chan y Kotone-chan sean mejores que las mías. Pero siento que hacemos una diferencia. ¿Si creyeras que pudieras hacer algo grande, algo que hagas por decisión propia, no lo harías?"

Chitoge comenzó a mirarlo a los ojos, se quedaron así por varios segundos.

"no lo sé´…" respondió él para pasar a un silencio largo.

"¿Por qué me cuentas todo eso?" Hikaru comenzó a decir mirando a la nada "por todo lo que pasaste, ¿confiar en los demás no sería lo último que harías?"

"eso era verdad. Pero desde que conocí a Chiaki-chan y Kotone-chan, eh logrado confiar más en las personas"

"aun así, nosotros no somos más que unos conocidos. No deberías confiar tan rápido en mi"

"¿Por qué no?, Hikaru-chan parece ser alguien en el que puedo confiar"

"¿Por qué lo dices?"

"no lo sé, es solo un presentimiento" Chitoge le sonreía.

"…" Hikaru no dijo nada, solo se sonrojo. El calor en sus mejillas parecía incrementar cada vez más mientras ella seguía mirándolo tan fijamente.

"siento interrumpirlos, Hikaru-sama" una de las sirvienta de Nikoleta, la de los cabellos dorados, se presentaba a unos pasos más atrás de ellos dos.

"Ojou-sama me envió para avisarle que el padre de Kirisaki-sama la está buscando" dijo ella mientras les ofrecía un par de toallas.

"creo que ya me tengo que ir" Chitoge se secaba los pies, con una de las toallas, para después volverse a poner los zapatos con taco, sin ocultar su desagrado por ello.

"eso parece" Hikaru se secaba el rostro. Aun de su cabello caían gotas.

Los tres caminaron en silencio, hasta el salón de fiesta. Nadie dijo nada, al parecer la presencia de la sirvienta hizo imposible de que ambos pudieran cruzar palabras.

Enfrente de la puerta que conducía al salón de fiesta, Kirisaki Takashi se encontraba. Su mirada se veía menos intimidante ahora, pero esta estaba dirigida a Chitoge. Ella apresuro el paso, una vez estuvo cerca de su padre comenzaron a hablar. Pero el no pudo escuchar nada, hablaban en un volumen muy bajo, y la distancia no le ayudaba.

"gracias por cuidar de mi hija" su voz grave resonó en sus oídos.

"no creo haber hecho nada importante"

"hasta otra ocasión, Hikaru-kun" Chitoge se despedía asumiendo la personalidad que mostro en un principio.

Hikaru solo asintió mientras veía como padre e hija desaparecían tras la puerta de madera.

"¿Qué opinas Hikaru?" la voz de Nikoleta venía de detrás de él.

"¡!... ¿Cómo puedes ser tan silenciosa? ¿Acaso me espías?" Hikaru dio un pequeño saltó en su lugar.

Nikoleta venia acompañada de sus otras dos sirvientas, siendo la chica de cabello rojizo quien empujaba su silla de ruedas.

"aun no me respondes" Nikoleta ignoró su pregunta. Y recostó sus manos con delicadeza, sobre su falda.

"¿preguntas por Kirisaki-san? "

"¿ella también es como una de las tantas que has conocido?"

"todos llevamos una máscara Nikoleta-san, pero me parece que ella trata de romper la suya."

"ya veo…" Nikoleta sonreía con los ojos cerrados. "buena suerte"

"¿a qué te refieres?

POR CIERTO LA RAZON DE LA TARDAZA ES ALGO LARGA PARA MENCIONAR, PERO COMO COMPENSACION EL PROXIMO CAP SALDRA MÁS RAPIDO DE LO QUE CREEN. SALUDOS Y BUENAS NOCHES, DIAS O TARDES.