UN NUEVO CAPITULO. MÁS RAPIDO DE LO QUE TAL VEZ MUCHOS DE USTEDES SE LO ESPERABAN, ESPERO QUE LO DISFRUTEN
Chiaki cerró la puerta principal de su casa tras ella y comenzó a correr sin una dirección en específico. Hace poco que había salido de clases. Y lo primero que hizo al llegar a su hogar fue cambiar su uniforme de marinera por un conjunto de ropa deportiva, y hacerse una cola de caballo hacia la derecha con el listón rojo que usaba normalmente.
Los últimos dos días, había salido a correr sin una meta específica; ya que todo se encontraba relativamente tranquilo, no era tan necesario que vistiera su segundo uniforme, así que era lo único que podía hacer para calmar su aburrimiento.
Aquellas carreras improvisadas le estaban dando tiempo para pensar, en todo lo que hasta ahora había acontecido…
"(iguales, ¿eh?)" Pensaba ella al recordar la conversación de hace unas horas atrás.
Al fin de las clases, Kotone le pidió a ella y a Chitoge que se encontraran en el cuarto del club de drama, tenían cosas que discutir.
Debido a que le tocaban los labores aquel día, fue la última en llegar. Al pasar por la puerta vio a Kotone y a Chitoge sentadas a la mesa, con tazas con forma de flor enfrente de ellas con té recién preparado. Kotone se concentraba en una hoja de papel con garabatos en ella. Mientras que Chitoge se en una pila de papeles, solo se movía para ajustarse sus lentes.
Chiaki se sentó en el único puesto libre y tras darle una probada al té enfrente de ella, se dirigió a sus amigas.
"un té delicioso como siempre, Chitoge"
"siempre es un gusto que lo disfrutes, Chiaki-chan" respondió la rubia.
"¿Qué sucede? Kotone, te escuchabas muy seria hace un rato… ¿acoso es otra escuela?" preguntaba ella preocupada.
"no, no es nada de eso… antes de comenzar quiero hacerte una pregunta" decía la pequeña muñeca
"¿Qué cosa?" preguntaba la chica de los ojos carmesí.
"¿Qué opinas de Mashiro-san?"
"…" Chiaki se quedo callada con los brazos cruzados y un seño fruncido "es… es muy raro…"
"¿eh?... yo pensé que dirías algo como que es muy irritante, presumido y algo como eso…" intervenía Chitoge.
"no te equivoques, aun me irrita ese sujeto… pero he estado pensando estos últimos días…"
"¿en qué?, Chiaki-chan" Chitoge la miraba con atención.
"¿recuerdan a esa chica que conocimos cuando fuimos a su escuela hace dos días?" Preguntaba Chiaki.
"Yamazaki Mikoto…" mencionaba Kotone.
"esa chica, es fuerte…"
"¿Cómo lo sabes?, Kotone-chan las detuvo antes que algo divertido sucediera" la interrumpía Chitoge.
"lo sé, pero su mirada, su postura, sus palabras hace mucho tiempo que no me emocionaba una pelea"
"lo sé, últimamente te has quejado de lo fácil que eran de derrotar eso tipos. ¿Acaso has cambiado tu objetivo de Mashiro-san a Yamazaki-san?" Kotone se veía más y más curiosa
"esa confianza que mostró, me llamó la atención… ¿Qué es lo que hizo Yamada para que ella se pusiera tan molesta solo por hablar mal de él?" Chiaki había cerrado los ojos tratando de pensar.
"Tal vez no sea nada importante, cuando las personas se enamoran suelen hacer cosas estúpidas" afirmaba Kotone.
"eso suena raro viniendo de ti, que tanto te gustan las novelas de romance" Chiaki se burlaba.
"una novela es una novela, la vida real es muy diferente…" respondía una avergonzada Kotone. "Nos… salimos del tema, continua…"
"dejando a un lado esa posibilidad, también comencé a notar algunas cosas que ignore por la vergüenza de haber perdido…" a pesar de querer mostrarse tranquila, el recordar aquel incidente la ponía de mal humor. "Ese sujeto… es muy resistente; cuando lo vi por primera vez le lance mi mochila tan fuerte como pude y se levanto, esa misma tarde, lo ataque con mi bate y lo único que logre fue que se rompiera mi compañero…"
"no olvides que el día que nos visitó…" intervenía Chitoge con un tono jovial "…se defendió con sus brazos lastimados de tu golpes."
"si, lo sé"
"¿a qué quieres llegar con esto?, Chiaki" preguntaba Kotone.
"no me di cuenta antes, pero es muy obvio, ese hombre… Yamada Mashiro… es algo especial" Chiaki sonreía, mostraba un entusiasmo muy pocas veces visto por sus dos amigas.
"¿crees que sea un digno oponente?" preguntaba Chitoge tras terminarse su taza de té.
"tal vez… por eso no puedo esperar por el sábado… ¡quiero que nuestra revancha llegue ya!" la sonrisa de Chiaki se hacía más grande.
"me preguntó si debería decírtelo…" Kotone colocaba su pequeño puño sobre su mentón
"¿Qué cosa?" preguntaba Chiaki que regresaba a la normalidad.
"el primer día que decidiste desaparecerte por ahí, fui a investigar un poco los territorios del norte, ese día me encontré con Mashiro-san" comenzaba a narrar Kotone "aquel día descubrí que Mashiro-san, al igual que nosotras… tiene un título"
"por título te refieres a…"
"si…" Kotone interrumpió a Chitoge antes de que pudiera terminar la frase "Tetsu no shojo…, Jouki no Shojo…" Kotone desvió su mirada hacia la rubia" y por supuesto Akai Ouhi…" esta vez miraba en dirección a Chiaki."...Mashiro-san también posee un titulo…"
"¿y ese seria?" Chiaki trataba de mostrar indiferencia, pero sabía muy bien que un titulo era algo que se ganaba y no era muy fácil hacerse con uno, ya que estos mostraban en una corta frase, los logros de una persona.
"Kanousei no Otoko, el hombre que puede hacer posible lo imposible…, así fue como lo escuche" decía Kotone.
"si que has conseguido información interesante, Kotone-chan" Chitoge se serbia otra taza de té "casi parece que acosas a Mashiro-chan" se reía con fuerza.
"él dijo lo mismo, solo fue una coincidencia que nos encontramos… ¡una coincidencia!" Afirmaba Kotone algo molesta.
"uhmm…" Chiaki afinaba su garganta para llamar la atención de sus dos amigas" como ya no hay nada que discutir, tengo ganas de ir a correr…" Chiaki se levanto y antes que pudiera llegar a la puerta, Chitoge la detuvo.
"pero aun tenemos que ver las inscripciones de los nuevos miembros"
"eso pueden hacerlo solas, todo ese papeleo es muy aburrido" se quejaba Chiaki.
"pude que lo sea pero es necesario, ya no solo somos las tres. Además que seriamos más eficientes si fuéramos un mayor numero…" Chitoge se recostó sobre su silla.
"lo sé, lo sé. Es que es tan aburrido…" decía Chiaki cansada.
"espera un rato, Chiaki" esta vez era Kotone quien la detenía.
"¿y ahora?"
"voy a investigar un poco más a Mashiro-san, esa información podría sernos útil en el futuro"
"si, hazlo" respondía ella sin mostrar mucho interés.
"Por cierto…" Chiaki se detuvo con la mano en la perrilla cuando escucho la voz de Kotone. "Tal vez no te guste lo que voy a decir, pero… ustedes dos son iguales"
"¿a qué te refieres?"Chiaki le preguntaba aun dándole la espalda.
"ustedes dos, trasmiten la misma sensación…" Kotone tomaba un poco más de su té "…confía en mi… ustedes dos trasmiten esa aura"
"…."
"¿Chiaki?"Preguntaba Kotone
"…ya veo…" Dijo Chiaki antes de salir de la habitación.
*hunk**hunk*
"¡¿Dónde estás mirando?!
Chiaki fue devuelta a la realidad, por el claxon de una camioneta a unos centímetros cerca a ella, dio una rápida mirada a su alrededor. Tras darse cuenta de encontrarse a mitad de la pista, caminó hacia la acera más cercana, ignorando las quejas de los conductores.
Dirigió su mirada al cielo, se encontraba de un anaranjado más fuerte que al salir de su casa. Bajó la mirada e inspecciono los edificios cercanos, aun confusa de su ubicación; caminó unos minutos por la acera hasta que se topó con una parada de autobús.
Chiaki ignoró los horarios del bus y se centro en el mapa en que mostraban las rutas…
"¡¿Cómo se supone que llegue aquí?!" Chiaki estaba sorprendida por lo mucho que había recorrido en su pequeño ejercicio.
"uhmmm… si no me equivoco este debería ser terreno del oeste, pero hasta ahora no ha habido ningún incidente aquí" se decía así misma mientras, en su cabeza recordaba un mapa que Kotone dibujó.
"aun debe ser muy temprano para volver a casa… no creo que le moleste a Kotone que explore un poco"
Chiaki camino sin ningún rumbo en específico. Si tuviera tiempo, ella caminaría por toda esta nueva zona. Sería muy útil toda información conseguida, ya que hasta ahora solo se habían enfrentado contra los enemigos del territorio del este y algunos patéticos intentos de invasión por algunos del norte.
Lentamente los grandes rascacielos dieron paso a tiendas pequeñas y algunas casas, y al poco tiempo volvió a perderse.
"es como un laberinto…" decía ella con la cabeza baja.
A su izquierda había algunas casas con pequeños jardines incluidos, pero la razón del cansancio de su vista se encontraba a la derecha; Un muro de cerca de dos metros de alto se alzaba, cerca de 15 minutos habían pasado desde que comenzó a ver ese paisaje interminable de gris, lo que la hacía preguntarse ¿Qué demonios hay aquí?
Justo cuando pensó que su vida acabaría con esa persistente vista gris, llego a un inmenso portón de madera. Las puertas se encontraban abiertas, como si esperaran la llegada de la reina roja.
Chiaki se coloco enfrente del portón abierto y no dio un paso más al percatarse de un peculiar sonido que venía de adentro. La reina roja usó una de sus manos, colocándola alrededor de su oreja, para tratar de amplificar aquel sonido.
*hoo**hoo**hoo*
Esos sonidos parecían voces humanas que se repetían en lapso de dos segundos, parecían estar coordinados.
"claro, ¿por qué no me di cuenta antes? "Se decía así misma tras levantar la vista y leer el letrero a un lado del portón de madera.
"Dojo Ijichi… tal vez encuentre algo interesante" le reina roja se veía de buen humor cuando se adentraba al inmenso edificio.
El camino enfrente de ella, tenía por alfombra trozos de rocas cortados de manera uniforme uno delante de otro. Tras unos pasos por el camino de piedra vio que este se dividía en varias opciones. Algunas de estas llevaban a construcciones que a ella le recordaban a la casa de Kotone. Ignoró esos caminos y eligió aquel en que no se podía apreciar a donde llevaba.
*hooo* *hooo**hooo*
Mientras más se caminaba más fuerte se oían aquellas voces, pronto estuvo a la vista un edificio de tamaño modesto, desde donde se encontraba podía ver como algunas sandalias estaban alineadas una al lado de otra sobre el piso de madera.
Sin importarle que la notaran camino hasta el dojo y se sentó en enfrente de la entrada. De allí pudo ver a un grupo de estudiantes vistiendo kendogi y Hakama practicando con unos shinai.
Los estudiantes eran de una edad variada, ya que un lado ella observaba a unos niños practicando mientras que al extremo opuesto se encontraban los estudiantes mayores o con más experiencia, algunos parecían ser de su edad.
"¿Quién eres tú?" una voz malhumorada la llamaba desde atrás.
"nadie en especial" respondió ella sin voltearse.
El dueño de la voz se coloco delante de ella, haciendo que levantara su mirada un poco.
"te lo diré una vez más, ¿Quién eres tú?"
"una simple observadora…"
El hombre que tenia enfrente era mucho más alto que ella, su cabeza se encontraba rasurada lo que lo hacía ver más viejo que todos los demás estudiantes y al igual que ellos vestían con el uniforme para ese deporte.
"niña insolente…" una vena en la cabeza del hombre rapado se hacía visible. " ¡Si solo vienes a hacernos perder el tiempo lárgate de aquí!"
"en donde están tus modales, Fujimura-san…"
"l-l-lo siento, Reika-sama, Keisuke-sama" Fujimura se movía a un lado mientras realizaba una exagerada venia.
Chiaki se puso de pie y dirigió su atención a las dos nuevas personas que se acercaban, la chica que había hablado tenía el cabello corto de un negro azulado. Dos mechones de su cabello eran más largos que el resto llegando hasta la altura de su pecho, estos se encontraban envueltos en forma de hélice por unas cintas rosa pálido. Sus ojos eran de un negro azabache. Vestía una blusa blanca sin mangas, una minifalda azul claro con unos pliegues de un azul más oscuro en los bordes de esta, las medias blancas que usaba tenían una cinta azul, de la misma tonalidad que su falda, sujetándolas con un pequeño nudo.
El chico a su lado poseía el mismo color de cabello y ojos, solo que su cabello era mucho más largo, si su cola de caballo estuviera suelta el cabello de este le llegaría un poco más de sus hombros, también usaba un kimono blanco sin motivos y bajo este usaba un Hakama negro.
"¿Qué te trae por aquí?, Visitante" le preguntaba el chico de la cola de caballo con amabilidad.
"nada en particular solo curiosidad…" respondía Chiaki después de ponerse de pie.
"es cierto… perdona nuestra rudeza…" la chica de las cintas rosa decía con una sonrisa calmada.
"mi nombre es Ijichi Keisuke…" se presentaba el chico del kimono blanco "y ella es mi hermana gemela, Reika"
"Minami Chiaki…" se presentó ella al ver como se lo pedían los hermanos con la mirada.
"Así que, Chiaki-san ¿piensas unirte a nuestro Dojo?" preguntaba Reika
"no gracias…no tengo deseos de practicar kendo" se disculpaba Chiaki al ver los ojos curiosos de la chica de los listones rosa
"eso significa, ¿que eres una retadora?, Minami-dono" lo miraba Keisuke con curiosidad.
"retadora… ¿eh?... eso no suena tan mal… se supone que si reto a su dojo, tendré que enfrentarme contra su mejor alumno, ¿no?" decía Chiaki con una entusiasmada sonrisa.
"¿piensas hacerlo?" le preguntaba de nuevo Keisuke.
"claro, porque no… aun tengo mucha energía para quemar"
"¿no quiere cambiarse de ropa?, Chiaki-san" sugería Reika mientras señalaba con la mirada, la ropa deportiva de Chiaki. "a algo más apropiado, ¿tal vez?"
"no es necesario…" Chiaki se negó a la propuesta con una sonrisa.
"entonces comencemos, Minami-dono" anuncio Kenosuke mientras se dirija al centro del dojo.
Keisuke se encontraba ya en posición con su shinai en la mano, esperando con cierto entusiasmo a su oponente.
Chiaki se quitó las zapatillas y las coloco al lado de la hilera de sandalias, antes de estar cerca de Keisuke, Reika le ofreció un Shinai; una vez en el centro sostuvo el shinai con una sola mano y sin adoptar una postura.
"interesante…" decía Keisuke.
"será un encuentro de tres puntos…" comenzaba a decir Reika.
"un momento Reika, no creo que Minami-dono quede complacida solo con un encuentro por puntos… que te parece si gana el que hace rendirse a su oponente" sugería Keisuke.
"eh… me gusta esa regla… me agrada tu modo de pensar, Keisuke" mencionaba Chiaki con una mirada decidida.
"¡oye! ¡Cómo te atreves a hablarle a Keisuke-sama tan a la ligera!"Se quejaba Fujimura mientras se levantaba de su sitio junto a los demás estudiantes.
"tranquilízate, Fujimura-dono…" decía Keisuke alzando ligeramente la mano "…no me importa que me llamen así"
"pero…" Fujimura calló en el momento en que Reika alzo su mano.
"sabes tan bien, como yo… cuando a Nii-sama se le mete una idea en la cabeza, nadie lo hace cambiar de parecer" decía con tranquilidad la chica de los listones rosa.
"¡¿están preparados?!" Reika se colocó entre los dos combatientes con la mano derecha alzada "¡comiencen!"
Chiaki corrió hacia su oponente aun sosteniendo el shinai con una sola mano. Keisuke por su lado se quedo en la misma posición. La reina roja apuntó al cuello de su oponente pero su ataque fue fácilmente bloqueado con un movimiento, aun así la fuerza de Chiaki logro que Keisuke retrocediera varios pasos.
"eres más fuerte de lo que pareces, Minami-dono"
Keisuke impulso su shinai hacia arriba, logrando que Chiaki se tambaleara al dar uno pasos atrás.
"pero, no me podrás ganar solo con fuerza" sonreía el chico del kimono blanco.
"¿eh?... no lo creo, solo tengo que esforzarme un poco más… ¿¡eh!?" en el instante que Chiaki quiso dar unos pasos hacia adelante, el dolor en sus piernas hizo que se arrodillara.
"¿t-t-te encuentras bien, Chiaki-san?" preguntaba Reika con preocupación.
"…estoy… bien… no… te preocupes" decía ella poniéndose de pie.
"(¡demonios!, se me olvido… he estado corriendo largas distancias estos últimos dos días… mis piernas ahora sienten todo el daño)" pensaba Chiaki con frustración.
Chiaki tomó unos segundos en volver a ponerse de pie y una vez lo logró, volvió a adoptar su poca efectiva postura. Keisuke comenzó el ataque, apunto con su shinai a la cabeza y luego a las costillas pero Chiaki logro bloquearlos aunque con dificultad, antes que ella pudiera mover su Shinai, Keisuke levantó el suyo una vez más y logró impactar sin mucha dificultad a su hombro.
Chiaki dejó caer al suelo su arma. Arrodillada en el suelo aguantaba el dolor sosteniendo su hombro izquierdo con su mano derecha.
"¿no sabe usar un shinai verdad, Minami-dono?" preguntaba Keisuke algo preocupado.
"si… esta es la primera vez que sostengo un Shinai…" Chiaki se ponía de pie…" si no te molesta, voy a pelear como se hacerlo"
"no tengo problema, además suena interesante, pero recuerde Minami-dono… no me podrá tocar si solo está lanzando golpes al azar" recomendaba Keisuke.
"ya lo sé… no tienes que decirme lo mismo que él…" Murmuraba Chiaki con un ligero mal humor.
"¿él?" preguntó Reika.
"no es nada…" respondía sin mirarla.
"ahhh… no quería llegar a esto" Chiaki relajaba sus hombros
Chiaki coloco su pie izquierdo delante y el derecho un poco retrasado, y un poco abierto. Se encorvo ligeramente. Coloco su mano izquierda a la altura de sus pómulos y la derecha a la altura del su mentón, esto dejó a la mano izquierda más adelantada que la derecha. Además tenía los codos en una posición que los dejaba algo cerrados.
"¿esa posición?... Reika la miraba con curiosidad.
Chiaki se dirigió hacía Keisuke manteniendo aquella postura. Keisuke realizo una serie de estocadas, pero todas ellas fueron fácilmente esquivadas por Chiaki.
"¿porque ahora es…?" un golpe lanzado por Chiaki, impacta en el rostro de Keisuke tomándolo desprevenido. Rápidamente la reina roja se agachó, dando dos golpes directos en el estomago. Antes que su oponente pudiera reaccionar, Chiaki se impulsó con sus piernas para darle más fuerza el gancho a la quijada que conectó.
"¡¿Keisuke-sama?!" Fujimura se apresuró a ir a su lado "¿se encuentra bien, Keisuke-sama?"
"¡impresionante!, ha sido mucho tiempo desde que me han derribado" Keisuke se sostenía la quijada con dolor.
"¡pero eso no era kendo!"Se quejaba Fujimura.
"lo sé… pero si Minami-dono no se hubiera desecho del Shinai, nunca me hubiera tomado por sorpresa… fue muy divertido Minami-dono" Keisuke le sonreía a Chiaki.
"lo fue…pero…" Chiaki trataba de responder mientras trataba de ponerse de pie con ayuda de Reika.
"te encontraba cansada desde antes, ¿no?" Mencionaba Reika.
"…." Chiaki asintió mientras se sobaba el hombro que hace poco había recibido un gran impacto.
"…sí, eso debí suponer…" Keisuke se acerco hacía la chica de los ojo carmesí y le extendió una mano. "tus piernas comenzaron a temblar después de que te caíste hace un rato…"
"no creas que tendrás la misma suerte, la próxima vez… pero no puedo seguir peleando más" Chiaki acepto el gesto y logro ponerse de pie con su ayuda.
"¿estás segura?"
"es mi culpa…"
"la próxima vez esperó enfrentarte en tu mejor forma" sonreía Keisuke
"¡Por supuesto!" Chiaki se veía cansada pero aun animada por su encuentro. "se está haciendo algo tarde…" ella miraba por la puerta del dojo como el cielo se había tornado oscuro.
"¿eh?... ¿Por qué no te quedas a cenar?" Pedía Reika sosteniéndola del brazo.
"no, creo que sea…" el estomago de la pequeña reina fue más rápido que sus palabras.
"no me parece una mala idea, Minami-dono… además creo que tu estomago esta desacuerdo también" Keisuke le sonreía.
"pero…"
"vamos, Chiaki-san" suplicaba Reika con su mirada.
"…muy bien…" aceptó al final.
"Antes que nada, ¡tenemos que tomar un baño!" proclamaba Reika de buen humor.
"un baño… no sería mala idea… (He sudado demasiado hoy)"
"es por aquí, Chiaki-san" Reika la llevaba a cuestas sin escuchar palabra alguna de la pequeña reina.
"¿piensa dejar que se pasee como si nada, Keisuke-sama?" preguntaba Fujimura cuando las dos chicas desaparecieron del dojo.
"tranquilízate, Minami-dono no parece ser una mala persona… además se lleva muy bien con Reika"
"…"
"sería bueno si ellas dos se hiciera buenas amigas, ¿no crees?" decía Keisuke dando por acabado esa conversación.
Chiaki estaba sorprendida de lo grande que era aquella casa. El dojo por si solo ocupaba una gran porción de tierra, pero la casa principal ocupaba tanto espacio como para que se construyera 20 copias de su casa. Además de estos dos edificios, Chiaki logro ver un par de almacenes y a lo lejos una casa de la cual emanaba un humo negro. Sintió un poco de curiosidad por aquellas construcciones pero esta se esfumo rápidamente.
"llegamos Chiaki-san" decía Reika en un tono jovial con los brazos extendidos hacía dos entradas, que como los hoteles con aguas termales dividían la sección de hombres y mujeres.
"¿seguimos dentro de tu casa?" Decía Chiaki al ver la habitación antes de la habitación del baño. Tenía taquillas suficientes como para guardar la ropa de la mitad de su clase. "¿acaso son ricos?"
"En realidad esta casa es heredada…." Reika se veía algo apenada "nuestro antepasado se mudo a Tokyo durante la restauración Meiji"
"… ¡increíble!…"
"no es para tanto…. Supongo que era más fácil conseguir terrenos en ese entonces… ¡!... es cierto debo traer un cambio de ropa y algunas toallas"
"eso no es…" Reika salió de la habitación antes de que ella pudiera completar su oración.
Chiaki sacó la cabeza por la puerta del baño de mujeres, pero Reika ya se había perdido de vista. Regreso al baño y tras cerrar la puerta corrediza de la entrada, comenzó a desvestirse. Primero se desato el listón que amarraba su cabello. Miro a la taquilla más cercana y en ella había una pequeña canasta tejida con una toalla blanca de algodón. Tomó la toalla y a cambio coloco su chaqueta de buzo, su pantalón, una camiseta blanca, el listón rojo y finalmente su ropa interior.
Abrió la segunda puerta corrediza de la habitación para entrar al baño propiamente dicho. La decoración parecía el resultado del conflicto entre un diseñador clásico y uno moderno. El suelo estaba cubierto por lozas de un azul marino, estas cubrían los muros desde la base del suelo hasta llegar al metro de alto. El resto del muro estaba cubierto por trozos largos de madera que llegaban a cubrir hasta el techo. En una esquina superior de la habitación, se encontraba una ventana con persianas también de madera, que parecían abrirse y cerrarse mediante una cuerda no muy alejada de esta.
Desvío su mirada a un pequeño estante de madera, cerca a la bañera. Ahí se encontraban varios potes y frascos, todos relacionados con la limpieza. Había champús de varias fragancias con sus respectivos re acondicionadores, cremas para las manos, crema para el rostro, exfoliantes y jabones perfumados.
"(¿acaso es necesario todo esto?)" Se preguntaba ella examinando los frascos. ("este debería servir)" al final escogió el jabón que tenía más cerca, uno que olía a almendras y a aceites que no reconocía.
Chiaki se acercó hacia la manguera ducha que estaba sujeta por unos ganchos a una pared cerca a ella. Abrió la llave y dejo que el agua le cayera.
"(¿Qué estoy haciendo aquí?... solo viene a investigar un poco los territorios del oeste, y ¿cómo termine con una invitación a cenar?)"
Tomó un frasco de champú al azar, vainilla y menta decía la etiqueta, y se lo aplico en el cabello.
("Keisuke es muy hábil, no me sorprendería que de haber un rey aquí, el estuviera relacionado de alguna forma… además sus movimientos me recordaron un poco a Yamada")
Cogió el jabón que había dejado a un lado suyo y comenzó a limpiar su cuerpo con este.
("para ser gemelos, esos dos son muy diferentes")
Chiaki cerró la llave de la ducha. Tomó la toalla que había traído consigo y la enrollo en su cabeza como un turbante. Entro en la bañera y se estiro complacida de lo grande que esta era.
"el agua caliente se siente muy bien…" se decía así misma mientras estiraba sus brazos. Sentía como el agua de la bañera le ayudaba a calmar sus adoloridos músculos.
"pensé que me esperarías" Reika abría la puerta de la zona de baño solo tapándose con una toalla rosada.
Al solo escuchar la puerta corrediza moverse, Chiaki hundió casi todo su cuerpo en la bañera solo dejando a la vista su cabeza.
"¡¿q-q-q-que está haciendo?!" Decía una sonrojada Chiaki.
"pensé que nos íbamos a bañarnos juntas"
"¿¡Por qué haría eso!?"
"vamos, no seas tímida" Reika dejó a un lado su toalla y escogió un jabón con fragancia de lavanda.
"no es que sea tímida, solo… que…"
"¿Cómo está el agua?" interrumpía Reika mientras lavaba su cabello con un champú de la misma fragancia del jabón escogido.
"esta…agradable" respondía Chiaki aun avergonzada, con la mirada desviada. Al parecer Reika no tenía intención de irse.
"(¿¡una segunda Chitoge!?)" pensaba ella al percatarse, al ver de reojo, el busto de su anfitriona.
"¿p-p-porque estas siendo tan amable?…"
"¿uhmm?" Reika se quitaba lo último de champú que quedaba en su cabello mientras miraba a su huésped con curiosidad.
"bueno… la ducha y una comida… ¿no estás siendo demasiado amable con alguien que solo conoces de hace un par de horas?"
"Tal vez tengas razón, pero… cuando te conocí… tuve un extraño presentimiento… algo así como, estoy segura que podremos llevarnos muy bien"
"oh… pero alguien como tu debe tener muchos amigos" Chiaki desvió su mirada al techo.
"a… a decir verdad... no tengo muchos" Reika se metió en la bañera al lado de Chiaki.
"¿eh?" Chiaki volvió su mirada hacia su anfitriona. Ella tenía una expresión triste.
"mis padres están muy arraigados a sus viejas costumbres, mi forma de vestir, de hablar y las personas que trato… todo esto está controlado por lo que ellos consideran correcto y apropiado. A Nii-sama no le molesta ese trato, pero yo, me siento atada por unas cadenas."
"…" Chiaki la observa en silencio.
"es un poco extraño… me tratan como una princesa pero como a un samurái también…" Reika mostraba una triste sonrisa.
Reika centro su mirada en su huésped, quien la miraba con atención.
"e-e-eso no significa que no me guste entrenar con la espada" se disculpaba ella moviendo los brazos frenéticamente delante de Chiaki. "pero…" se volvió a quedar quieta "… no he logrado hacer muchas amigas…"
Por unos instantes la mente de Chiaki se dirigió a un viejo recuerdo. Una vieja memoria de su primaria, en ella se encontraba sentada en una esquina, sola, comiendo su almuerzo. Mirando de reojo a sus compañeros que parecían pasarla bien comiendo juntos. En los pequeños grupos que habían formado.
"¡seamos amigas!" Gritó de repente la reina roja acercando su rostro hacia al de su anfitriona, tomándola por sorpresa.
"¿eh?..." Reika había quedado sorprendida ante la reacción de su huésped.
Chiaki se sonrojo un poco y volvió a su sitio original.
"lo siento… a… yo… no me molestaría que seamos amigas"
"uhmmm" Reika asintió con fuerza para luego dibujársele una enorme sonrisa.
"¡!... espera… Reika, ¿tú también practicas kendo?"
"uhmmm… es una regla de familia" respondía ella con normalidad. "Por cierto, muchos dicen que Nii-sama y yo estamos iguales, en nuestra técnica con la espada… pero hace mucho que no tenemos un encuentro amistoso" Reika cerró los ojos en una acción pensativa.
"la próxima vez, que nos encontremos que tal un duelo tu y yo" Chiaki levantaba su mano fuera del agua en forma de puño. Sus ojos brillaban de emoción.
"…." Reika oculto su risa con la palma de su mano.
"¿Qué sucede?" preguntaba Chiaki volviendo a la normalidad.
"¿realmente te gusta pelear, no?"
"lo dices como si fuera una bestia sin control…"Chiaki se encontraba algo ofendida "…solo pienso que probar tu fuerza con personas más fuertes que tu… ¡es muy divertido!" su rostro estaba lleno de una emoción casi infantil.
"además…" Chiaki no pronuncio palabra después de aquellas. En remplazo de su sonrisa una pensativa y triste expresión quedo marcada en su rostro.
Reika vio con atención el súbito cambio de su nueva amiga, y decidió cambiar de tema.
"Chiaki-san, deberíamos salir ya, ¿no lo crees?"
"…" Chiaki la miraba con atención
"la cena ya debe estar lista"
"es cierto… la cena" la expresión de Chiaki cambio una vez más a una más animada.
"Por cierto…" Reika la detenía antes que ella llegara a la puerta corrediza"… me lleve tu ropa y pedí que la lavaran"
"oye… ¿Por qué?…"
"estaba sudada"
"lo sé pero…"
"a pesar que te gustan las peleas, Chiaki-san eres una chica…" Reika comenzó a reprenderla "…así que no puedes andar tan descuidada"
"¿eh?"
"te prestare un poco de mi ropa"
"(tengo un mal presentimiento…)" pensaba Chiaki nerviosa.
Keisuke se encontraba en una habitación alejada de las dos chicas. Esta tenía el piso cubierto de tatami. En el muro que daba a su derecha se encontraban, empotradas a este, tres estantes de madera. En el más próximo a él se apreciaba un juego de té antiguo, protegido del exterior por una caja de vidrio. El siguiente tenía sobre su superficie un abanico con motivos florales en negro y fondo dorado, se mantenía de pie por un soporte de madera. Y el último, protegido también por una caja de vidrio, una estatuilla de porcelana con la apariencia de una geisha.
Atrás de él, la habitación presentaba una depresión en una perfecta forma rectangular. Esta nueva sección tenía colgada en la pared un pergamino, con las palabras tradición escritas con pincel y tinta negra. A ambos extremos como adornos, dos arreglos florales se apreciaban. En el medio de estos, delante del pergamino, había un estante de madera formado por lo que parecía solo un par de trozos unidos. Este tenía dos niveles. En el primero contenía a una Katana cuya saya era de un azul oscuro, casi llegando al negro. La segunda también contenía una katana solo que la saya de esta era de un rojo sangre, algo oscuro.
"(se están demorando demasiado)" pensaba Keisuke viendo por la puerta, que daba a un jardín, para ver si alguien se acercaba.
"(supongo que Minami-dono y Reika se están divirtiendo)" dio media vuelta, y regreso a unos de los cojines que se encontraban en la habitación. Se sentó en el que se encontraba en la cabeza de la mesa, con patas pequeñas, que había en el centro de la habitación.
"disculpe nuestra demora" tres mujeres de mediana edad, entraron en la habitación. Cada una vestía un kimono de colores oscuros, y llevaban bandejas con la cena en ellas.
Colocaron la comida en los puestos asignados a la mesa, incluso los que se encontraban vacios, y sin hacer mucho ruido se despidieron con una venia.
"¿nos esperaste mucho, Nii-sama?" Reika entro en la habitación vistiendo un conjunto nuevo.
La nueva vestimenta de Reika consistía en una blusa blanca sin mangas, una corbata azul oscuro a anudaba el cuello de esta, unos shorts negros y unas medias largas también de color azul oscuro.
"¿Chiaki-san, en donde te metiste?"
"no voy a salir…" la voz de Chiaki provenía de detrás de uno de los muros cerca a la puerta.
"oh, vamos Chiaki-san, sal"
"no quiero"
"no seas así…"Reika regreso por Chiaki y comenzó a jalarla hacia la habitación. "Vamos… te vez muy bien"
"no me importa, ¡no!... ¡me niego a usar una falda!" Chiaki se resistía, sosteniéndose de una puerta corrediza.
Reika dio un jalón más y logró poner a Chiaki en la entrada de la habitación.
"odio esto…" Chiaki se quejaba.
"no teníamos otra alternativa, tu ropa sigue secándose"
Reika se había encargado de cambiar la apariencia de su invitada. Su cabello ya no se encontraba sujeto, había sido cepillado y dejado libre. El jersei fue remplazado por un suéter rosado de tela delga que dejaba a la vista sus hombros. Y en vez de pantalones para correr vestía una mini falda café a cuadros con una medias largas negras.
"vamos Chiaki-san, la cena está esperando" Reika llevo a su invitada al cojín situado a la izquierda de su hermano, para luego sentarse en el de la derecha.
"¡se ve delicioso!" el ánimo de Chiaki mejoró un poco al contemplar la comida.
La cena sobre todo era sencilla, pero no era algo que desalentara a ninguno de los presentes. Un bol de arroz, sopa de miso, pescado a la plancha, vegetales encurtidos y otro pescado pero cocido y acompañado de salsa de soja y azúcar.
"Nii-sama…" Reika le murmuraba al oído "… cierra la boca, es vergonzoso…" le dijo al ver que se había quedo mirando a su invitada, con una expresión de sorpresa tan obvia que le resultaba difícil de ver.
"¿acaso ella es Minami-dono?" preguntó el hablándole al oído.
"Por supuesto que lo es… solo la arregle un poco" decía con orgullo la menor de los Ijichi.
"…es hermosa…" las palabras se le salieron a Keisuke con un leve sonrojo en sus mejillas, una vez más quedo estupefacto observando la nueva apariencia de Chiaki.
"¿comenzamos?" Preguntó Chiaki
"p-p-por supuesto…" respondió entre cortándose, para después arreglar su garganta.
"(sigo sin creerlo, como es posible que la chica que entró a mi dojo esta tarde, sea la misma que ahora come en mi mesa)"
La sorpresa no era extraña en esta situación, ya que la reina roja nunca le ha importado su vestimenta, solo vestía con lo que consideraba más cómodo. Aquel descuido provoco que nadie, inclusive ella, considerasen usar la palabra bonita o atractiva para describirla.
"¡no está nada mal!" Chiaki probaba un poco de todo, tan rápido que era difícil ver el movimiento de sus ohashi.
"nuestra cocina es una de las cosas de las cuales nos orgullecemos" dijo Keisuke despertando de su trance hipnótico.
"a puesto a que no has probado algo más delicioso que nuestra comida" Reika se unía la conversación.
Chiaki se detuvo un rato, bajo el bol de arroz y se quedo pensativa unos segundos.
"algo más delicioso… más delicioso… delicioso"
"sucede algo… Minami-dono" Keisuke estaba preocupado al ver como Chiaki comenzaba a temblar en su sitio.
*tsk* Chiaki realizo un ruido con su lengua y volvió su atención de nuevo a su comida, solo que ahora comía con mayor rapidez.
"¿la hicimos enojar?" le preguntó Keisuke a su hermana al oído.
"no lo sé" respondió Reika de la misma manera
"…"
"Por cierto, Minami-dono…" Keisuke intentaba sacar a Chiaki de aquel trance "… ¿que fueron esos movimientos que usaste al final de nuestro duelo?
"ah… eso" Chiaki volvía a la normalidad "fue algo que me enseño mi padre. Cuando joven fue campeón de box aunque ahora solo dirige un gimnasio" mencionaba sin darle mucha importancia.
"si hubieras usado esas técnicas desde un comienzo, es probable que hubieras perdido, Nii-sama"
"… no me gusta usarlas…"
"¿Por qué no?" preguntaba Keisuke bajando su sopa de miso.
"mi padre entrenó mucho para sacar su propio estilo, yo también quiero hacer lo mismo."
"entiendo. Muchos estudiantes de artes marciales hacen lo mismo, buscar un estilo que les pertenezcan a ellos por completo"
"lo haces sonar como si fuera algo muy importante." Decía Chiaki un poco apenada.
"uh…" la mirada de Chiaki se desvío hacia las katanas detrás de Keisuke. "¿Son reales?" Dejo los platos en la mesa y señalo con la mirada.
"podría decirse que si" decía Reika mientras partía con sus ohashi un trozo de pescado "son unas sakabatou"
"¿Qué es eso?" a Chiaki comenzó a brillarle los ojos
"las sakabatou son katanas de filo invertido" respondía Keisuke bajando su bol de arroz.
"no sabía que no eso era posible… puedo ver una"
Los dos hermanos se miraron unos segundos, parecían mantener una conversación con la mirada. Debatiendo si lo permitían o no.
"no creo que haya problema" Keisuke se dobló y cogió la katana de saya roja. Se la entrego a Chiaki en sus manos.
"a simple vista no parece tener filo" Chiaki desenvaino el arma y comprobó que el lado curvo no estaba afilado." Pero este lado puede ser peligroso" luego tocó con cuidado el lado interior.
"¿Por qué tienen algo como esto?" Chiaki envainaba la katana y la devolvía a Keisuke.
"nuestra familia fue hace mucho tiempo, una que se regía por el estilo de vida samurái, pero las cosas cambiaron con la restauración meiji. Realmente no sabemos quién, pero por petición de nuestra familia y de otras dos más, tres katanas como estas fueron creadas." Keisuke volvió a poner la katana en su lugar.
"el mundo estaba cambiando, pero aun creían necesario una katana para guiarles por un buen camino" Reika mencionó tomando un pedazo de calabaza encurtida.
"pero si era una por familia, ¿porque tienen dos?" preguntaba una curiosa Chiaki.
"bueno, cuando mi padre era joven aun eran una por familia. Pero se casó la heredera de una de las familias. Por eso nosotros cuidamos también la suya" Keisuke dejo sus ohashi sobre uno de sus platos.
"¿y qué pasó con la tercera?"
Keisuke bajo la mirada, se quedo en silencio varios segundo y no parecía tener la intención de hablar muy pronto.
"¿l-l-la ultima?, se desconoce su paradero actual. Solo sabemos que la ultima propietaria fue Akari Tsukihi" respondía Reika ante el silencio de su hermano
"Minami-dono, no cree que debería volver pronto. Se está haciendo algo tarde, sus padres deben estar preocupados" Keisuke parecía volver a la normalidad.
"tienes razón" Chiaki dejó los ohashi encima de uno de sus platos vacios. "¿mi ropa ya estará seca?" le preguntaba a Reika.
"sígueme" Reika se levanto de la mesa y tomó a Chiaki de la muñeca, guiándola fuera de la habitación.
"nos vemos luego" Chiaki se despedía de Keisuke agitando su mano.
Pasaron varios minutos antes de que Reika volviera a la habitación. Los platos vacios ya habían sido llevados. La mesa se encontraba limpia.
Dándole la espalda, Keisuke contemplaba las katanas.
"¿y Minami-dono?"
"la acompañe a la puerta. Nuestra secadora se descompuso así que su ropa sigue húmeda. Se quejo un poco al tener que irse con mi ropa pero dijo que volvería mañana para devolverme la. Supongo que fue buena idea no botar mi ropa de cuando iba en secundaria" Reika se escuchaba de buen humor.
"¿crees que debimos contarle todo eso?"
"¿Por qué no? No creo que sea tan importante, solo es historia familiar no es verdad Nii-sama"
"si, tienes razón"
"Keisuke-sama, Reika-sama" Fujimura entro en la habitación aun vistiendo su uniforme de kendo. "todos los preparativos están listos"
"¿Así que ya es la hora?" Reika se dirigía al estante de las katanas.
"las calles se están volviendo muy peligrosas últimamente" Keisuke tomo la katana de saya roja con una mano, y la segunda katana la lanzo a Reika.
"Sobre todo para los estudiantes…" Reika alzo la mano para coger el arma.
"es nuestro deber mantener el orden en esta ciudad" Keisuke se ataba la cuerda que colaba de la katana a su cinturón.
"además muchos, cuentan con nuestra ayuda. Sin mencionar que debemos superar sus expectativas… por el título que nos dieron" Reika coloco su katana detrás de su cuello, sobre sus hombros, y dejo descansar sus muñecas sobre esta.
"los reyes del oeste de Tokyo, ¿no?" los dos salieron de la habitación acompañados de Fujimura.
"es muy largo… porque no solo, ¿los reyes del oeste?" Reika le sonreía a su hermano mayor.
BUENO, AQUI ACABA UNA PARTE MÁS DEL PASADO. LA VERDAD NO SE SI ESTARAN DISFRUTANDO, LA FORMA EN QUE ESTOY ESCRIBIENDO AHORA. BUENO CON ESO ME REFIERO A ESTA PASANDO DEL PASADO AL PRESENTE CONSTANTEMENTE. SOLO ESPERO QUE SEA UNA HISTORIA QUE ESTEN DISFRUTANDO ASÍ COMO YO DISFRUTO ESCRIBIRLO.
HASTA LA PROXIMA VEZ
