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Los Sweetman y la niña que cayó del cielo
Paul y Linda Sweetman eran una pareja feliz con personalidades afines – curiosamente Linda era mexicana pero que ya llevaba tiempo viviendo en América -, pero muy diversas entre sí. Ambos estudiaron Psicología en la Universidad de Washington… aunque curiosamente no se conocieron sino hasta que Paul iba con sus amigos a celebrar su graduación a un club de la ciudad de Seattle… ahí fue el gran flechazo de atracción entre ambos. Todo lo demás sale sobrando de contar, pues siendo muy caballero, Paul le propone matrimonio a Linda en un lugar tan romántico como la torre de la ciudad – ya se imaginarán después -; se casaron, justo cuando Paul regresó de su servicio militar tras la guerra del Golfo Pérsico de los 90.
Así transcurrió la luna de miel tan ansiada de los Sweetman una noche de otoño de 1992: tranquila, silenciosa en una choza que Paul rentó para la ocasión, la cual se ubicaba a escasos kilómetros de la frontera canadiense…
-¡Qué linda noche! – Suspiró Linda – ojalá así fueran todas…
-Ya lo serán, mi Sra. Sweetman… ¿en qué piensas?
- No lo sé… tal vez en formar por fin una familia…
-Pero, ¿cómo? El doctor dijo que no puedes tenerlos… pero si quieres vamos a luchar para que los tengas y le demos guante de seda al Doc…
De repente, Linda contempló algo extraño en el firmamento… por un momento creyó que se trataba de una estrella fugaz… pero de pronto comprendió que se trataba de un meteorito que iba en dirección hacia el bosque… curiosamente les pasó como a 50 metros encima del techo…
-¿Qué fue eso?
-No lo sé- dijo Paul – hay que averiguarlo…
Paul entonces arrancó su camioneta Toyota Tundra 85 en dirección a donde cayó el objeto… Linda lo acompañó… tan pronto llegaron se sorprendieron de lo que quisiera que fuera lo que había caído a la Tierra… no parecía un meteorito en realidad, así que Paul dedujo que quizá era un misil Soviético, pero lo refutó cuando vio que no tenía ni pizca de alfabeto cirílico en ella… de repente, se empezó a escuchar como un crujido que salía de dentro… Linda se quedó detrás de su marido… una sombra emergía de dentro de la cosa extraña, cuando de pronto… emerge una bebé…
-¡Ay, qué linda!
-¿Cómo? ¿Un bebé en un misil? ¡No puede ser!
-Pero mírala… ¿quién enviaría una linda criaturita en una cosa así?- y se dispuso a agarrar a la bebé.
-¡No la toques! – Gritó Paul - ¿qué tal si es una marciana o algo así?
-¡No digas tonterías! Se ve tan humana para ser un extraterrestre o cosa parecida… además se ve tan preciosa… hay que quedárnosla Paul…
-¿Qué? No tiene ni tres minutos y ¿ya te encariñaste con ella?
-Vamos Paul, por favor… tal vez sea un milagro del cielo… quizá nos escucho y nos concedió a esta bebé…
- Está bien, mañana vendremos por el cohete, creo que ha sido un momento muy largo para los dos…
Y emprendieron el regreso en la camioneta… Linda estaba muy emocionada con su nueva bebé, al fin sentía el gozo de ser mamá…
-¿Y qué nombre le vamos a poner a la nenita?
-¿Qué te perece que la llamemos como su mamá?
-Ay, Paul… no me halagues…
-Bueno… ¿qué tal C.J.?
-¡Cálmate! Ni que fuera la de Baywatch… mira ya hiciste llorar al bebé.
-¡Ya sé!- y poniendo un casete de los Beatles en el autoestéreo sugirió el nombre adecuado…
Picture yourself in a boat on a river
With tangerine trees and marmalade skies…
-Mira parece que le gusta esa canción- Dijo Linda.
-Pues vamos a llamarla Lucy… ¿qué te parece?
-Me agrada… entonces serás Lucy… Lucy Sweetman…
Y así comenzó la vida de la pequeña princesa Kara-Bel como una niña humana bajo el nombre de Lucy… claro que después de tanto pensarlo le pusieron por nombre completo el de Lucy Guadalupe Sweetman – lo de Lupita fue idea de Linda por supuesto.
…
Pasado algún tiempo, los Sweetman eran la familia más común de los barrios suburbanos de la ciudad de Seattle… Lucy aprendió de sus Psicólogos padres todo lo que necesitaba para adaptarse a lo que era el mundo exterior… desde temprana edad tenía mucha curiosidad sobre ella misma pues ya se daba cuenta de que tenía habilidades extraordinarias que el resto de los demás niños no… y eso le preocupaba por sentir que no encajaba con nadie… todos la hacían a un lado, le fue en un principio difícil atender a la maestra en la escuela, no tenía amigos y se sentía sola…
-¿Por qué soy tan diferente de los demás? – Se preguntaba noche por noche…
Lo que suena curioso de esto es que había noches frecuentemente en las que soñaba que alguien la llamaba… pero cuando intentaba alcanzar esa voz sólo se alejaba y terminaba despertando muy inquieta… no entendía eso, y menos sus padres por mucho que intentaron buscar el medio de averiguar de qué se trataba… tal vez sería su origen… ¿quién era? ¿De donde venía?
Sin embargo, eso no impidió que Lucy se desarrollara y creciera como una niña normal, a tal grado que se convirtió en el cerebrito de la escuela – podrán deducir que como hiperhumana hacía incluso tronar a los mismos maestros -.
Eso no significó que no sufriera de acoso o que no hiciera nada respecto de los abusivos del salón. Un día llegó a lidiar con las chicas pop de la escuela… estaban acosando a una chica que era gorda y alta… lo triste es que era una "nerd" que llevaba sus libros de Harry Potter…
-Oye, ¿no tenías mejores libros? Eso de Potter es para ñoños…
-Es una "fenómeno"… - y fue para quererle escupir en la cara… entonces:
-¡Oye!- dijo Lucy - ¡si yo fuera tan sexy como tú tendría mejores modales!
-¿Ah, sí? Te voy a enseñar modales niñita… - y en diciendo eso, la empujo a un lado de la gordita… todos los que estaban de espectadores se echaron a reír.
- Gracias Damas y Caballeros – comenzó a decir Lucy – porque no todos los días vemos un espectáculo de niñas perversas que muestran que son perversas ávidas de sexo con cualquiera a cualquier precio… - eso pareció enfadar a las divinas y la principal "Antonella" le respondió:
-Lo que pasa es que envidas lo que no tienes… eres una fenómeno y eso es lo que te duele… naciste fenómeno y te vas a morir fenómeno… y ¿sabes una cosa? Nadie te va a llorar cuando mueras… ¡Ay, Pobre fenómeno!
-Sí, lo qué tu digas… no querrás que la directora se entere de esto ¿verdad?
A lo que las divinas se fueron furiosas del lugar…
-¿Te encuentras bien?
-Sí… gracias, no debiste hacerlo… ya iba a tenerlas contra las cuerdas…
-Sí, claro Adele… por cierto me llamo Lucy…
-Lupita…
-¡Órale! – Le dijo – ese es mi segundo nombre…
Por lo que parecía estaba empezando a tener a alguien como amiga, alguien a quien no esperaba en su vida… ahora empezaba a saber lo que era el valor de la amistad; comenzaron a salir juntas a varios lados, Lupita iba muy seguido a visitarla a su casa… todas esas cosas a que están acostumbradas las chicas de sus edad.
