Declaimer: los personajes presentados aquí no me pertenecen. Yo solo los tome con el fin de entretenerme y entretener a las demás
_ Parte 1 _
Flashback
Ya había pasado un año desde que la conocí y cambio mi mundo, pero aún no lograba encontrarla. De hecho era como si ella se hubiera borrado de la faz de la tierra y siendo más honesta conmigo misma no había registro alguno que probara su existencia, en pocas palabras no existía así que empecé a preguntarme como la encontraría sino no existía en los registros o alguna base de datos y entre más lo pensaba, más me daba cuenta que sería imposible ubicarla, cuando de pronto una idea llego a mi mente, si bien todos aquellos registros y bases de datos no tenían información sobre Saya aun había un lugar en el cual podría encontrar algunas respuestas así que pensarlo mucho deje mi computadora, tome mi teléfono y mi abrigo para dirigirme aquella tienda a la que solo fui una vez.
Caminé hasta donde pude recordar y desde ese punto mis pies parecieron recordar el camino a diferencia de mi memoria, fue como si algo me dijera qué camino que debería seguir, prácticamente se movían solos y sin darme cuenta ya me encontraba frente aquella peculiar tienda y en ese en ese instante recordé lo que el dueño de la misma me dijo. "A esta tienda vienen todos lo que necesitaban algo de ella" así que era evidente porque había llegado a ella.
Me dirigí a la entrada y en cuanto puse un pie adentro me pareció que no había nadie, lo que me hizo pensar si debía marcharme o no y justo en el momento que me había decidido irme apareció el dueño de la tienda -veo que has venido sola- dijo con una sonrisa -¿que necesitas?- me preguntó, aunque a mí me daba la impresión de que él ya sabía lo que quería, pero prefería que se lo diera yo misma.
-quiero encontrarla- musité sin pensar
-todo tiene un precio-. En ese momento él me miraba fijamente como si esperara que dijera que no, pero yo no le daría ese gusto.
-pagare lo que sea- le dije confiada y segura de mi misma pues realmente quería encontrarla y obtener algunas respuestas
–bien, mi mascota te acompañara al lugar a donde todo empezó-.
Tengo que decir que en un principio no entendí sus palabras, pero a los pocos minutos el zorro que había visto cuando llegué por primera vez a la tienda apareció en vestíbulo y yo solo pude mirarlo y de nuevo no entendía como me ayudaría encontrar a Saya, pero en un fracción de segundo recordé que ella conocía a ese pequeño animal de la misma forma que de la nada otra cosa llego a mi mente -¿qué hay del precio?-
El precio era algo confuso ya que él no me había dicho nada con respecto a eso, no sabía si sería costoso o si quería algo específico, pero realmente estaba dispuesta a pagar lo que sea, aunque no supiera que pasaría después -yo saber cuándo cobrarlo- me dijo para luego volverme a mostrar una sonrisa y yo solo hice una reverencia.
Me marché de la tienda con el ánimo renovado en compañía de aquel zorro que llevaba entre mis brazos y lo primero que hice fue dirigirme a casa ya que no sabía que tan largo seria el viaje que haría y necesitaba dejar algunas notas para que Hiro supiera que no estaría en casa y para que los demás no se preocuparan y cuidaran a Hiro en mi ausencia así que en cuanto finalmente regrese a casa deje al pequeño en el piso y me apresure a escribir las notas para luego pegarlas en la nevera, justo en donde todos podrían verlas y después me dirigí a mi habitación, tome una mochila y en ella metí unas cuantas mudas de ropa, mi laptop y otro par de cosas que podría llegar a necesitar y una vez tuve todo listo y acomodado regrese a la sala y abrí la puerta –bien, muéstrame el camino-.
El zorro la miró fijamente, se levantó y tras rascarse y empezó a andar y yo solo lo seguía por la ciudad para ver a donde me llevaba, lo seguía por cada lugar que iba y el primer donde me llevo fue a la estación de tren, ahí esperamos como quince minutos el tren que él quería y en cuanto llego nos subimos a él. No sabía cuál sería la estación, en la que nos bajaríamos pero supuse que mi acompañante me lo haría saber así que me senté cerca una ventana y estaba tan perdida en mis propios pensamientos que no sentí cuando él zorro se subió a mi regazo solo sé que cuando volví a mirar por la ventana habíamos salido de la ciudad y cuando el tren se detuvo éramos los únicos en él.
El tren se detuvo y el zorro saltó de mi regazo y me miró; este era nuestro destino así que lo tome de nuevo entre mis brazos y aunque el lugar me pareció extraño nos bajamos en la estación y caminamos hasta llegar a lo que parecía un pueblo, un pueblo fantasma, en el cual no se escuchaba sonido alguno, en el cual no había absolutamente ni un alma en ese lugar y de hecho era un poco terrorífico y entre más nos adentrábamos más miedo me daba ya que las calles estaban rotas, las casas estaban destrozadas, había escombros por todos lados y había manchas rojas en el pavimento, parecía como si una masacre hubiera ocurrido en el lugar y yo me preguntaba qué haría Saya en un lugar como este, estaba tan estaba concentrada viendo todo el lugar que no me percaté de que el zorro estaba inquieto hasta que me mordió así que lo volví a dejarlo de nuevo en el piso y lo empecé a seguir por aquel pueblo y con cada paso que daba me preguntaba qué había ocurrido en ese lugar y sin darme cuenta me había alejado del camino principal había caminado tanto que a lo lejos pude ver una cafetería y al frente, cruzado la calle, había una gran escalinata que llevaba a la entrada de un templo.
El zorro de nuevo se detuvo y de nuevo me miró fijamente como si me dijera que me apurara y eso fue exactamente lo que hice, camine lo más rápido que pude y empecé a subir hacia el templo y mientras lo hacía me preguntaba ¿Qué haría Saya en un templo de aquella ciudad? Y fue cuando caí en cuenta de que tal vez este era el lugar donde se llevaron a cabo los experimentos relacionados con Saya, según lo que había dicho el señor Mogari aquella vez y tal vez por eso regresado aquí, ella estaba buscando respuestas.
Subí escalón tras escalón sin mirar la cima y cuando lo hice el zorro se encontraba echado esperándome y cuando finalmente llegue al último escalón mi guía volvió a correr así que tuve que recuperarme lo más rápido que pude y lo seguí hasta que llegue al viejo almacén del templo y de nuevo volvió a mirarme fijamente, lo que me dio a entender que quería que entrara y eso fue lo que hice. Lentamente y con cuidado abrí la puerta y entre aunque realmente no sabía si ella estaba ahí -¿Qué haces aquí?- escuche y en ese mismo instante empecé a mirar por todos lados y entre los libreros.
Saya se encontraba sentada en el piso en la parte trasera del almacén, recostada del último librero y estaba rodeada de varios libros. Ese fue el momento en el que me percaté de que la mayoría de los estantes de los libreros estaban vacíos o tenían libros dejados al azar así que con cuidado me hice camino hasta donde ella se encontraba y luego me senté a su lado para contestar su pregunta -quería saber que había sido de ti-.
-estoy bien y tú no deberías estar aquí-. Ella siquiera me miro y como siempre desde que la conocía era fría
-desapareciste sin dejar algún rastro, me preocupe-
-estar conmigo es peligro-
-pensé que todo había terminado-
-ni yo sé si esto ha terminado, tengo que encontrar respuestas-. Ella arrojo al suelo el libro que tenía entre sus manos con frustración
-te ayudare a encontrarlas- le dije rápidamente y con ánimo, aunque siendo honesta aún no entendía porque estaba tan dispuesta a ayudarla; no de hecho si sabía porque quería hacer algo así. Podía ver la angustia dibujada en su rostro, su confusión, era la misma mezcla de emociones que yo sentí cuando mi padre desapareció o cuando ella lo hizo.
-no es buena idea-
-¿Por qué?- le pregunté ya que tenía la impresión de que me ocultaba algo, lo suponía por la forma en la que me miraba
-yo mate a tu padre- musitó ella -el furukimono que te ataco era tu padre-.
Y con solo escuchar eso la sorpresa en mi fue evidente, de hecho aquellas palabras me dejaron helada y también me causaron dolor, pero yo sin saber eso sabía que se había ido hacia tiempo y también en cierta forma esa creatura ya no era mi padre así que no podía juzgarla pues ella solo cumplía con su deber -él se convirtió en un monstro y en ese momento hiciste lo que creías correcto, no sabías que había sido humano o quien era-.
–Eso no cambia el hecho de que era tu padre-
-lo sé, pero yo sabía que se había ido hace tiempo-.
Lo que dije era cierto, aunque eso no significaba que rodo el recuerdo de aquello doliera menos y el silencio entre nosotras se hiciera presente tampoco ayudaba, creo que debo decir que esos breves minutos fueron los más incomodos que he vivido, pero de pronto y por suerte Saya cambio el tema de forma inesperada en lo que parecía una táctica para distraer mi mente -¿Cómo llegaste aquí?-
-fui a la tienda, hable con el dueño y él me dijo que su zorro me guiaría- expliqué y ella de inmediato me miro y sabia por la expresión de su rostro que estaba realmente sorprendida por lo que había hecho
-¿sabes que tendrás que pagar el precio?-
-lo sé, aunque no sea cual sea precio- le contesté con una sonrisa, una sonrisa que ella ignoró pues para ese momento ya estaba empezado a oscurecer.
Saya se levantó con su espada en la mano y luego me tendió la otra para que me levantara y a partir de ahí no la solté ya que ella me hacía sentir segura en aquella ciudad, aunque estaba segura que esa sensación me seguiría en cualquier lugar que estuviéramos por más extraño que suene. Ambas salimos del almacén y empezamos a caminar por el lugar seguidas del zorro y mientras andaba más curiosidad sentía por todo lo que me rodeaba así que hice lo que cualquiera haría si estuviera en mi lugar -¿este era un templo?-.
Yo la verdad no espera ninguna respuesta de su parte, pero por primera vez desde que la conocí supe que respondería a mi respuesta pues se aferró a mi mano con fuerza -sí, aquí vivía con mi padre- me dijo y en ese instante sentí calidez en su voz al escucharla hablar de esa persona, pero a su vez escuche pesar y no me tomo mucho tiempo entender por qué –bueno, él realmente no era mi padre, pero me trato como si lo fuera mientras la farsa duro. Él y yo nos encargábamos de este lugar-
-¿Qué pasó con él?-
-me vi obligaba a matarle. En serio quise darle una oportunidad, pero Fumito lo arruino-. Siempre que mencionaba ese nombre podía sentirse el odio y en ese momento me pregunté si su frialdad se debía a todo lo que había vivido antes y después de conocerme. Ella había perdido a alguien al igual que yo había y había vivido una mentira sin percibirla por mucho tiempo.
Luego de aquellas palabras de nuevo el silencio se hizo presente, además ya no quería traerle más malos recuerdos así que yo solo me dedique a seguirla por el templo en ruinas y cuando llegamos a la casa soltó mi mano -pasa aquí la noche y no salgas- me ordeno con aquella mirada seria y esa actitud sobreprotectora
-¿a dónde iras?-
-veré si hay furukimonos en la ciudad-
-déjame ir contigo ya he visto lo que haces- le pedí rápidamente, aunque sabía que pedírselo no serviría de mucho
-no me arriesgare, te quedas aquí-.
Quise decirle algo, pero no pude ya que Saya se había ido y yo me encontraba completamente sola en aquel lugar, sintiéndome algo incomoda, sin embargo decidí aprovechar mi tiempo libre buscando algo referente a su pasado. Si bien sabía que en ningún registro o documento oficial encontraría información, tal vez en el internet regular podría encontrar algo que me fuera útil.
Algo que había aprendido cuando twiteé la descripción de Saya para saber si había sido vista es que las personas en ocasiones tenían historias bastante curiosas, eran tan curiosas que había decidido dejarlas de lado sin siquiera revisarlas así que saqué mi laptop y para mi sorpresa podía conectarme a la red y de inmediato ingrese su en la barra de búsqueda y en tan solo en un par de segundos obtuve resultados que no había obtenido antes, resultados extraños. La mayoría de estos resultados tenía que ver con el gobierno americano y la aparición de unos monstruos en una de sus bases militares en Japón durante la guerra de Vietnam y según los testimonios y algunos documentos filtrados con los años informes dichos monstruos eran combatidos por una chica llamada Saya la cual había desaparecido misteriosamente durante una de sus misiones y otra de las cosas que encontré y llamó la atención fue foto antigua como de principios del siglo XVII o XVIII ya que en ella parecía una chica que era idéntica a Saya solo que con ropa de la época.
De hecho había muy buena información y estaba tan entusiasmada que seguí y seguí buscando. Había sido vista en París, Rusia y cada cosa que encontraba con respecto a eso era más interesante y confusa que la otra, no obstante aun así quería saber más, realmente estaba tan entusiasmada con la mi búsqueda que no me di cuenta de en qué momento me quede dormida hasta que me desperté a la mañana siguiente en un futón cubierta con una manta y el pequeño zorro entre mis brazo así que con cuidado me incorpore, y mientras lo hacía me di cuenta de que no podía ver bien.
Era evidente que no tenía mis lentes, pero en menos de un segundo sentí como Saya dejaba algo entre mis manos -buenos días- me dijo
Me puse los lentes y me percaté de que mi laptop estaba en la barra de la cocina -buenos días, leíste la información- le pregunté a pesar de que era algo bastante obvio pero tenía que preguntar
-Sí, gracias-
Tengo que admitir esas palabras me calmaron un poco, aunque realmente no había nada que agradecer -no hay de que-
-¿Quieres café?-
Yo asentí con la cabeza con una sonrisa y ella sirvió una taza -deberías regresar a Tokio- me dijo sin siquiera verme mientras me la entregaba y eso me hizo un nudo en el estómago. Ella no me quería cerca otra vez y no entendía por qué.
-No me iré sin ti- le dije con convicción y realmente no lo haría así me diera mil razones
-Soy una especie de vampiro u otra cosa y estar conmigo es peligroso ya que atraigo a los furukimono y necesito sangre para vivir-
Sabía eso ya que lo había visto de primera mano y no me importaba así que no daría mi brazo a torcer, no estaba dispuesta a perderle la pista otra vez -no me iré sin ti, encontraremos una solución-
-No dejaras de insistir en eso-.
En ese momento moví de lado a lado en negativa sin mirarla y de pronto la escuche suspirar por frustración -saldremos en una hora mejor alístate-.
Mi rostro de inmediato se ilumino, estaba feliz así que no la haría esperar, termine mi café lo más rápido que pude y luego me fui a cambiar y una vez estuve lista solo nos quedó partir de regreso a la ciudad.
Fin de flashback
Ya habían pasado un par de meses desde aquel día y ahora Saya encuentra viviendo conmigo y Hiro, aunque tengo que admitir que la convivencia en ocasiones no era nada fácil ya que ella seguía sin ser muy abierta, pero eso no me importaba demasiado, lo que si importaba era lo complicado que resultaba encontrar la sangre que ella necesitaba.
Para eso Hiro y yo tuvimos que ingeniárnoslas bastante pues tuvimos que hacer desde cero documentos legales que acreditaran la existencia de Saya y que padecía de una severa anemia y así obtener la sangre que ella pudiera necesitar. Ciertamente nos arriesgamos demasiado, pero no era nada comparado a lo que Saya había arriesgado aquel día.
