Declaimer: los personajes presentados aquí no me pertenecen. Yo solo los tome con el fin de entretenerme y entretener a las demás

_ Parte 2 _

Sin darnos cuenta caímos en una pequeña rutina. Hiro y yo estudiábamos por las mañanas y Saya pasaba por nosotras y después las tres pasábamos las tardes en el restaurant, ayudando, estudiando y haciendo nuestros deberes o disfrutando de un café hasta que anochecía y volvíamos a casa, pero también había otra rutina.

Eran las tres de la mañana, lo sabía sin siquiera mirar el reloj, cuando desperté por el ruido que provenía de la cocina. En esas ocasiones uno se ve obligado a despertar ya que uno no sabe que podría estar ocurriendo, pero en mi caso si lo sabía ya que siempre la misma hora Saya despertaba y se preparaba un café por que no podía dormir. Era algo que ocurría prácticamente todos los días así que realmente se había vuelto otra especie de rutina.

Saya se preparaba un café negro y luego se sentaba en el sofá para ver la vieja fotografía que yo había encontrado y yo salía de mi habitación sabiendo cómo se sentía y me dirigía a la cocina, llenaba mi taza favorita de café para después sentarme a su lado por unos minutos, horas y en ocasiones sentaba hasta que amanecía. Odiaba que ella se quedara sola lidiando con todas las pesadillas que sufría constantemente y a lo que pasaba por su mente con referencia a su pasado a sí que pensando en eso mire al techo y luego suspire, me sentía realmente cansada y no quería levantarme, pero sabía que de igual forma lo haría así que tomé mis lentes, quite las mantas que me cubrían y me levanté con pesadez para seguir con aquella rutina -¿otra vez las pesadillas?- le pregunté, aunque sabía que no tenía ni que preguntarlo, pero lo hacía con la esperanza de que respondiera así fuera solo una mentira.

Un minuto, dos minutos, tres minutos pasaron hasta que se convirtieron en quince y mi taza quedo vacía. Supuse que no me diría nada así que me levanté dispuesta a regresar a mi habitación; claro no lo hice sin antes decirle algo -Entiendo que no quieras hablar del tema dejare de preguntar-.

Y para mi sorpresa ella habló de pronto y fue como si el tiempo se hubiera detenido tengo pesadillas de aquel día y últimamente he recordado otras cosas que aún están confusas-.

Al escuchar esas palabras, las cuales supongo le debió haber costado decir volví a sentarme a su lado porque primera vez había logrado lo que quería y estaba dispuesta a escuchar –Me veo a mi misma en una vieja casona en lo que parece ser Europa y estoy vestida como en la fotografía y creo que era feliz- me relató mientras jugaba con la taza entre sus manos y por un breve instante note una pequeña sonrisa cálida en su rostro y eso de cierta manera me alegro un poco, era como si yo fuera feliz porque ella lo era.

-Seguiré buscando más respuestas hasta que estés tranquila-. No mentía, seguiría buscando solo para ver esa sonrisa en su rostro para ver un poco de felicidad en ella porque la necesidad de hacerla feliz estaba presente en mí y no podía luchar contra eso y lo digo porque sin darme cuenta la había besado.

Yo solo sentí cuando mis labios tocaron los suyos y el sabor amargo del café, pero cuando volví en mí la única opción que vi fue correr hacia mí a habitación y cerré la puerta con seguro antes de terminar deslizándome por la misma hasta que llegue al piso. Estaba aturdida y mi corazón estaba acelerado, además también sentía como si hubiera muchas mariposas en mi estómago y a vez trataba de entender lo que acaba de pasar y el por qué había hecho semejante cosa si siempre me decía a mí misma que aquello que sentía y negaba con tanta vehemencia era solo un bonito sueño que no quería que pasara a más.

Pero claro, mi mente se había revelado y quiso volver realidad aquella fantasía y no sabía qué hacer con eso; me sentía avergonzada y me preguntaba como haría para mirarla a la cara sin recordar lo que había hecho. Era demasiado para mí estaba tan confundida con todo lo que sentía que empecé a llorar de forma desconsolada cuando de pronto escuché que alguien se apoyaba en mi puerta y la primera persona que vino a mi mente fue que sería Hiro preocupada porque había cerrado mi puerta de forma muy brusca, pero no me tomo mucho tiempo descubrir que me equivoque -¿Estás bien?-.

La voz de Saya resonaba en mi cabeza, me había preguntado si estaba bien y yo no sabía si mentir o decirle la verdad. Preferí mentí -sí, siento mucho lo que paso-. Y realmente lo sentía

-No te disculpes- me dijo, pero como podía no hacerlo si había actuado de forma impulsiva

–Realmente, lo siento-

-No hiciste nada malo-

-No sé qué me pasó- musite más para mí misma que para ella

-Hace un tiempo pedí un deseo al dueño de la tienda… pedí ser humana, pero para eso necesito pagar el precio y para eso necesito de un beso y un abrazo, al menos eso es lo que recuerdo-

En cuanto escuche eso me levanté a pesar de mi confusión y abrí la puerta algo temerosa mientras me preguntaba que me habría querido decir con aquel comentario y Saya estaba ahí mirándome con preocupación y aunque su actitud seguía siendo fría se tomó la molestia de borrar mis lágrimas antes de tomar mi mano de la misma forma que la noche en la que desapareció y luego me besó

Me besó de una forma dulce y delicada. Era simplemente perfecto que no podía detenerla, no podía apartarla pues mis manos temblaban, mejor dicho no quería detenerla ya que quería seguir disfrutando del sabor del café en sus labios, quería disfrutar de sus besos y de todo lo que ella me brindaba en ese momento, pero también beso tras beso sentía que todo se me escapaba de las manos.

Mis manos ya no temblaban o intentaban apartarla, ahora me aferraba a ella con fuerza mientras sus labios dejaban los míos y empezaba a recorrer mi cuello suavemente. Eso me hacía sentir en las nubes, pero también era consciente de que lo que estaba sucediendo no estaba bien –Saya, esto no está bien- le dije entre mi agitación, pero ella solo me ignoro y siguió con los besos que para ese momento estaban dejando de ser solo eso para dar paso algo más y entre todo eso recordé que Hiro estaba en el apartamento.

Sabía que no podía dejar que ella viera lo que estaba pasando así que me las ingenie para dar unos pasos hacia atrás y Saya me siguió antes de cerrar mi puerta tras de sí cuando de pronto escuché algo que me impacto un poco -tú me importas y mucho- susurró ella sin mírame y yo no podía creer lo que escuchaba. Yo lo le importaba, yo realmente le importaba y eso me hacía feliz, pero también tenía que ser realista eso no significaba que ella sintiera lo mismo.

-Te quiero, pero tú a mí no-. Era sincera con lo que decía, pero no sabía si ella lo con sus palabras así que me negué a creer en su palabra

-Crees que si no sintiera esto haría algo así-. Dicho eso Saya no me dijo nada más, simplemente volvió a besarme más intensamente y en ese instante todo se salió más de control.

Beso tras beso apasionado el deseo crecía más y más, a tal punto que ya no podíamos controlarnos, que la ropa fue cayendo y la temperatura fue subiendo; mi piel ardía con cada caricia. Se sentía tan bien que empezaba a imaginar que todo aquello esa solamente mi imaginación, que despertaría volvería a la realidad sin siquiera poder mirarla a la mañana siguiente a causa de mis pensamientos.

Me decía a mí misma mientras mi visión se nublaba y me costaba respirar que este solo sería un sueño más que olvidaría tarde o temprano así que porque no disfrutarlo aunque supiera que todo acabaría a la mañana. Me deje llevar por completo, me rendí ante ella sin dudarlo pensando en que todo era una mera ilusión.