CAPÍTULO V

El trabajo en la botica aquella mañana estaba siendo más soporífero de lo normal. No es que el resto de los días sus dos compañeros le dieran mucha conversación, y Draco lo prefería así, pero aquella mañana parecían más dormidos de lo habitual. Sally, que era la más mayor de los tres, casi metió las puntas del pelo en la poción doxycida que estaba preparando y por poco salieron ardiendo, y Peter, que ya de por sí hablaba poco si no era para soltar algún gruñido, estaba completamente ausente y concentrado en su trabajo. Draco se preguntaba si ese hombre era sordo o simplemente optaba por ignorar lo que le decían. Esa mañana tenía que preparar la Poción de la memoria, pero dado que era bastante sencilla y que requería mucho tiempo de reposo, Draco se entretuvo hojeando algunos volúmenes nuevos que acababan de llegar. Cecile, la dependienta y dueña de la botica, entró de repente en el sótano y oteó la estancia con sus ojillos diminutos parapetados tras unas enormes gafas de pasta, como un depredador acechando a su presa.

-Tú.

Espetó, refiriéndose a Draco. Tenía nombre, gracias, pensó él, pero no dijo nada y se limitó a alzar la mirada por encima del libro.

-Sube a la tienda y ponte a atender en el mostrador. Me ha surgido un asunto familiar urgente y tengo que irme.

-Ese no es mi trabajo.

-Y a este paso no lo será tampoco el que tienes, si no accedes a lo que te digo. Eres el único que está libre, así que sube. Estaré aquí para la hora de comer.

Draco iba a replicar, pero la anciana dependienta ya se largaba escaleras arriba. Dejó el libro a regañadientes y subió a la tienda, bufando por el camino. No le hacía ninguna gracia tener que estar de cara al público: corría el riesgo de que cualquiera que le conociera entrara por la puerta. La mañana, sin embargo, fue bastante tranquila, ya que la hora punta solía ser a primera hora de la tarde, cuando la gente salía de trabajar. Draco se pasó la mayor parte del tiempo hojeando el libro que había dejado a medias y apenas tuvo que atender a un par de clientes demasiado mayores como para saber quién era él. Pero su suerte cambió a última hora de la mañana. El cascabel que pendía de la puerta de entrada emitió su característico tintineo cuando entraron dos nuevos clientes, pero no dos clientes cualquiera, nada más y nada menos que Ron y Ginny Weasley. Genial.

-¿Malfoy?.- dijo Ron nada más entrar y verle.

-Hola Weasley. Weasleys.- puntualizó, echando un vistazo a Ginny, que sostenía a James en brazos mientras él se entretenía observando todos los cachivaches que colgaban del techo y de las paredes.

-¿Qué haces tú aquí?- espetó, con una mueca de profundo desagrado en su pecosa cara.

-¿Tú qué crees? Trabajar.- respondió Draco con insolencia. Weasley tenía la capacidad de crisparle los nervios, incluso más que Potter, y eso ya era decir mucho.

-¿Trabajar? ¿Tú?.- Ron se rió y Ginny le acompañó con ganas.

Draco apretó los dientes y los puños, armándose de paciencia para no soltarles algo desagradable y pagarles con la misma moneda. Se recordó que estaba trabajando y que una queja supondría un despido.

-¿Queríais algo?

Ginny le miraba con un mohín en su boca, mientras el niño pataleaba entre sus brazos ajeno a la conversación, entretenido ahora con los tarros de encima del mostrador. Draco le observó, pensando cómo una criatura tan adorable podía tener algún gen de los Weasley., entonces James alzó la mirada y le sonrió.

-¡Señor Dragón!.- exclamó, alargando el brazo hacia él y abriendo y cerrando la manita, como queriendo tocarle. Draco no le correspondió como lo hizo la otra noche, en el rellano de su casa, porque la cara de Ginny no invitaba en absoluto a hacerlo.

-James, cariño, ¿de qué conoces a este...señor?

-Es amigo de la tía Mione.- respondió el niño, risueño.- se llama señor Dragón.

Ginny miró escandalizada a su hijo, que volvía a distraerse con las sustancias que había dentro de los tarros, y después miró a Draco con incredulidad.

-Ron vámonos de aquí, no pienso comprar en una tienda que tenga como empleado a Malfoy.- se dio media vuelta, empujó ligeramente a Ron con el brazo y los dos se dirigieron a la puerta de salida.

-¡Adiós señor Dragón!.- se despidió James girando la cabeza hacia él, y Draco pudo ver cómo Ginny se tensaba sólo de oírlo. Interiormente, le produjo un placer indescriptible.

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Hermione se apareció en su apartamento con el tiempo justo para cambiarse e irse de nuevo. No le apetecía nada, pero debía acudir a una cena de trabajo. Se dio una ducha rápida, se hizo un moño para adecentar algo su enmarañado pelo y se cambió la túnica por un traje de chaqueta algo más informal. Iba a salir cuando el timbre de la puerta sonó y cuando abrió, se encontró a Ginny.

-Hola Hermione.- empezó hablando la menor de los Weasley.- ¿Podemos hablar?

-Claro...¿habíamos quedado...?.- preguntó Hermione, confusa, aunque era poco probable que a ella se le hubiera olvidado eso.

-No, pero es algo importante.

Hermione asintió dejándola pasar, empezando a asustarse por la seriedad de su tono.

-¿Ha pasado algo?

Ginny dio un rodeo para entrar al salón, cruzada de brazos, y se puso enfrente de ella.

-Esta mañana he visto a Malfoy en la Botica de Slug y Jiggers. Al parecer, está trabajando allí.

-¿De veras?.- preguntó Hermione, por decir algo.- Os dije que tenía que trabajar en algo relacionado con pociones...

-Sí. Obviamente me he ido sin comprar nada.- siguió ella, torciendo la boca en un gesto de desagrado- pero eso no ha sido lo peor. James lo ha reconocido y lo ha llamado "Señor Dragón".

Hermione dejó escapar una pequeña sonrisa, divertida, pero en seguida se esfumó al ver la extrema seriedad en la cara de Ginny.

-Sí, el otro día cuando Harry me lo trajo, nos encontramos a Draco en el rellano.

-Harry no me dijo nada.

-Bueno, se le habrá pasado.- se encogió de hombros, sin saber realmente qué pretendía Ginny con esa conversación.

-¿Desde cuándo te relacionas con Draco Malfoy?

-Desde nunca... simplemente somos vecinos, y resulta que coincidimos en el rellano, nada más.

-Mira, Hermione, te agradezco que cuides de James siempre que te lo pedimos, y sé que jamás harías nada que pudiera perjudicarle, pero no quiero que ningún Malfoy se acerque a él.

-Fue una simple casualidad, Ginny, no es necesario sacar las cosas de quicio.- dijo Hermione, sorprendida por su reacción.

-¿Sacar las cosas de quicio?.- replicó Ginny, airada.- Es Draco Malfoy. ¿Acaso no te acuerdas de todo lo que nos hizo, de todo lo que sufrimos por culpa de su familia?

-Sí, Ginny, no he perdido la memoria, pero no pasó nada, Draco simplemente fue amable con él. Tú misma lo has comprobado, a James le cayó bien.

Ginny resopló, enfurecida, y la miró negando levemente con la cabeza.

-Últimamente no te reconozco, Hermione.- dijo, con un punto de reproche en su voz. Estás...distinta.

-¿A qué te refieres?

-Desde que lo dejaste con Ron es como si hicieras tu vida aparte, nos vemos mucho menos que antes y encima ahora me entero de que te relacionas con Draco Malfoy.

Hermione inspiró hondo, empezando a perder la paciencia por las injustas acusaciones que Ginny le estaba haciendo.

-Ginny, punto uno, no me relaciono con Draco Malfoy. Y punto dos, no estoy distinta, simplemente vosotros tenéis vuestra vida y yo la mía. Y Ron la suya, por cierto.

-A eso me refiero. Ron trata de rehacer su vida, pero no veo que lo esté consiguiendo.

-¿Y de eso tengo yo la culpa?.- espetó Hermione, empezando a enfadarse de verdad. Se temía ya por dónde iba esa conversación. Ginny nunca le había dicho nada, pero ella sabía que, interiormente, la culpaba por la ruptura con Ron.

-No he dicho eso...- la menor de los Weasley pareció achantarse un poco ante su reacción- pero él te sigue queriendo, Hermione, y lo sabes.

-Y yo le quiero a él, Ginny.- puntualizó ella.- pero ahora solo somos amigos, y Ron necesita espacio para vivir su vida y yo la mía. Sinceramente, creo que este tema sólo nos incumbe a nosotros.

-Sólo quiero que estéis bien... sé que lo del bebé fue un golpe duro, pero las cosas nio tienen por qué acabar así.

Hermione se quedó muda y palideció de repente. Aquello era algo demasiado doloroso como para hablarlo en ese momento, cuando tenía el tiempo justo para llegar a la cena.

-Ginny, tengo una cena de trabajo y ya debería estar allí.- dijo, extremadamente seria, mientras se dirigía al perchero y cogía el abrigo y el bolso.

-No pretendía disgustarte.- musitó Ginny, con un tono más suave que el anterior.- ¿Podemos hablar otro día?

-Sí, ya hablaremos.- respondió, apenas mirándola a la cara. Ginny asintió en silencio y se dirigió a la puerta principal, con la cabeza gacha, dándose cuenta de que sus palabras la habían herido. Cuando Hermione se despidió y cerró la puerta, sintió cómo las lágrimas que había tratado de reprimir acudían a sus ojos. Se las limpió con brusquedad con la manga del abrigo y se desapareció hasta el restaurante.

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Eran las once de la noche y Draco no podía dormir, pero eso no era ninguna novedad, y además se había dejado los botes de poción en la botica. Últimamente le pasaba mucho, eso de olvidarse de las cosas. Tras una hora dando vueltas en la cama decidió salir a la calle. Le gustaba pasear de noche, cuando la ciudad dormía y todo estaba en silencio, o casi. Era una noche fría y húmeda , así que se arrebujó en su chaqueta y fue en dirección al río, pero cuando iba a cruzar la calle, divisó a Hermione al otro lado de la acera. Era algo difícil distinguirla en la oscuridad, ya que iba vestida toda de negro, incluidos zapatos y abrigo, y además llevaba la cabeza agachada. Les separaba un paso de peatones, y Hermione comenzó a cruzar sin mirar y sin percatarse de que un coche venía por su derecha a toda velocidad.

-¡Granger cuidado!.- gritó Draco guiado por un impulso. Correr hacía ella no era una opción, ya que lo único que conseguiría sería ser atropellado él también. Hermione alzó la cabeza al escuchar su voz y al ver el coche dirigiéndose hacia ella dio un paso atrás y el vehículo pasó casi rozándola, dejando tras él la estela del sonido del motor.. Se quedó unos segundos parada, con la mano en el corazón y mirando fijamente por donde acababa de pasar el coche. Después cruzó hasta donde estaba Draco.

-¿Estás loca? Podrías haberte matado.- espetó él nada más tenerla en frente.

-¿Malfoy? ¿Eres Malfoy?- balbuceó ella, con los ojos entornados, como tratando de descifrar un cuadro abstracto, y seguramente, borroso.

-Granger, ¿estás borracha?

-¡Claro que no!.- gritó ella, arrastrando las palabras, y soltando un pequeño hipido al final.

-Claro..

-Pero necesito otra copa.- Hermione se irguió un poco tratando de mantener el equilibrio y trastabillando con sus zapatos de tacón, pero sin llegar a caerse.- Tiene que haber algún bar abierto por alguna parte...

-Creo que ya has bebido bastante...- musitó Draco, mirándola con curiosidad. Jamás se habría imaginado que algún día vería a Granger en ese estado.

Ella hizo caso omiso de su comentario y echó a andar hacia el otro lado de la calle, guiada por los farolillos verdes de una de las fachadas de un pub que había al final de la acera. Draco la observó alejarse, notando que le costaba ir en línea recta y que en varias ocasiones estuvo a punto de tropezar y caer.

-Granger, ¿Quieres estarte quieta? Te vas a matar.

-Son estos tacones.- se giró ella bruscamente y hablando más alto de lo normal.- Nunca me los pongo. Pero no estoy borracha.- alzó el dedo índice y la cabeza en un gesto altivo de dignidad.

-Lo qué tu digas.- Draco se acercó hasta ella.- venga, te acompañaré a casa.

-No quiero ir a casa. Pienso entrar en este bar y tú no vas a impedírmelo.- dio media vuelta y abrió la puerta del local, pero antes de entrar le miró, con los ojos velados por los vapores del alcohol.- ¿Vienes? Creo que necesitas esa copa más que yo.

Draco dudó unos instantes. Su cabeza le decía que no, ni loco, ¿beber con Granger, como si fueran amigos o algo así? Pero un impulso, o su instinto, le decía que sí. En su casa le esperaba una noche larga poblada de insomnio y recuerdos dolorosos, y tenía que reconocer que ver a Granger borracha era más divertido de lo que habría sospechado. Asintió con un gesto de cabeza y entró al pub detrás de ella. Bien, iba a ser una noche cuanto menos interesante.

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Capítulo algo más corto de lo normal, pero os aseguro que el siguiente promete! Muchas gracias por los reviews y follows, nos leemos :)