Disclaimer: todo lo que reconozcan pertenece a Rowling.
"Este fic participa en el reto anual "Long Story" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
3
La profesora de pociones.
La semana transcurrió para los novatos como transcurre cada año para cada grupo de novatos. Conocieron las clases y a los profesores, conocieron a los de su casa y a los de las demás, fueron víctimas de algunas bromas, no muy pesadas por ser tan pequeños, y se empezaron a preguntar cómo conseguir Sortilegios Weasley dentro del colegio.
La clase que mas aburría a todos era, como siempre, historia de la magia. El profesor Binns, era el único fantasma profesor pero eso no lo hacía más interesante. Las clases de herbología eran bastante entretenidas, el profesor Longbottom era un gran profesor y tenía una enorme paciencia, en especial con los de primero. La profesora de defensa contra las artes oscuras, Padma Patil, lo hacía bien, aunque podría hacer las clases más entretenidas. Astronomía era difícil para casi todos, pero eso de poder salir a la medianoche les animaba bastante. Para el viernes a la mañana solo les faltaba conocer a la profesora de pociones y jefa de Slytherin, Norah Point.
A la hora del correo, Hedwig II entro por uno de los grandes ventanales llevando tres cartas anudadas en una de sus patas. Primero se acercó a la mesa de Slytherin, cuando Albus y Lily tomaron sus cartas voló hasta la mesa de Gryffindor para darle a James la suya.
Lily abrió su carta.
Querida Lily:
Nos sorprende y agrada mucho tu noticia. Es cierto que nunca hubo buena relación con la familia Dursley, pero tampoco hay enemistad gracias a Dudley, que la última vez que lo vi quedamos en paz.
Perdona la tardanza en contestar, tu madre y yo tuvimos que realizar un pequeño viaje a Francia por temas de mi trabajo. Tu madre me dejo a cargo de contestar el correo, está en La Madriguera, ya sabes que después de viajar le gusta pasar tiempo con los abuelos.
Espero que lo de James este avanzando, aunque lo dudo por que aun no ha pasado suficiente tiempo para que deje de ser tan terco. Avísame como va eso.
Sabes que te quiero y mama también. Pórtate bien.
Papa.
-¡Francia! –Exclamo Lily- Espero que me hayan traído algún regalo.
-Siempre igual -la regaño Albus-. ¿No se te cruza por la cabeza que en un viaje de trabajo mama y papa podrían estar ocupados trabajando?
-Se nota que nunca los has acompañado. Yo he ido varias veces a esos viajes y papa solo está dos o tres horas por día en aburridas reuniones y luego pasean como turistas.
-¿Cómo es que te llevaron? Siempre nos dejaban en casa de los abuelos.
-¿Crees que mama y papa me dejaran sola en casa de los abuelos? Desde que estas en el colegio que me dejan acompañarlos.
Albus dejo de hablar con su hermana para terminar de leer la carta.
Querido Albus:
Espero que estés mostrando esa conducta ejemplar que siempre has tenido. Me alegro de que te hayas decidido a probarte en el equipo de quidditch, te enviare tu escoba la semana próxima.
Ya que Lily fue seleccionada en tu casa, deberás prometerme que la cuidaras. No dejes que se meta en problemas ni que se ponga triste por el enojo de James. Sé que harás un buen trabajo, eres un gran hermano.
Tu madre te envía un fuerte abrazo y me pidió que te diga que te quiere. Yo también te quiero mucho, se los extraña en la casa.
Papa.
-Hola chicos-los cuatro se dieron vuelta para ver a Rose y Roxanne acercándose a su mesa-. ¿Podemos sentarnos?
-Claro-dijo Albus haciéndoles lugar.
-Tú debes ser Melissa-dijo Rose-, Hugo me ha hablado de ti y de tu padre.
-Mel, ellas son mis primas-dijo Lily-. Rose es la hermana mayor de Hugo y Roxanne es la hermana menor de Fred.
-Es un placer-saludo Melissa.
-¿No has vuelto a hablar con James?-pregunto Rose a Lily.
-No-dijo con un suspiro-. Ni pienso hacerlo. Que el venga y me hable cuando deje de hacer el idiota.
-Lo supuse-dijo Roxanne-. Cuando ayer pase por su mesa para hablar con Fred lo escuche hablar.
-Seguramente dijo que soy una traidora, que me estoy volviendo una soberbia idiota y ególatra, o cosas así.
-Sí, bastante parecido a lo que dijo él. También se metió con Melissa.
-¿Qué tiene que decir de Melissa?-dijo Albus- Ni siquiera la conoce.
-Conoces a James. Todo lo que dijo en su momento de Scorpius lo dijo ahora de Melissa.
Scorpius puso mala cara al recordar lo que el mayor de los Potter había dicho de él dos años antes.
-O sea, que según James, ella es una rubia hueca que quiere llenar la cabeza de Lily para que nadie crea que es igual a su familia. Eso fue lo que dijo de mí.
-Solo que no se metió con su familia-dijo Roxanne-. Claro que tampoco tiene mucho que decir. Tío Harry nunca ha hablado mucho sobre los Dursley, en cambio los Malfoy son conocidos por todos los magos del país.
-James es un idiota-bramo Albus-. No sé cuando dejara de ser tan prejuicioso. No hagan caso a lo que él dice.
Melissa no contesto. Se animo a mirar hacia la mesa de Gryffindor y vio como James los miraba con odio. Prefirió dejarla pasar por Lily, sabía que se ponía muy sensible cuando se trataba de su hermano mayor y su estúpida actitud.
En la mesa de Gryffindor, James arrugo la carta de su padre al convertir sus manos en puños.
-¿Qué rayos te sucede? –pregunto Nike.
Cuando James no contesto, su prima le quito la carta y comenzó a leerla.
No sé qué es lo que me enfada más. Primero recibí la carta de Minerva diciendo que antes de empezar las clases ya había tenido que castigarte, y quitado ciento cincuenta puntos a tu casa, y diciéndome que le habías faltado el respeto cuando les dio el castigo. ¡Se merecían el castigo! A veces no sé si creerte cuando dices ser un orgulloso león. Luego, como si tu castigo no me hubiera hecho enojar lo suficiente, recibo tu carta quejándote de la selección de casas de tu hermana. No tienes derecho a decidir donde debe estar ella, tampoco tienes derecho de enojarte o tratarla borde por ser de Slytherin.
Espero mucho más de ti en este año. Deseo sentirme orgulloso de mis hijos, no tener que enfadarme y castigarlos. Estas vacaciones de navidad te espera un castigo.
Tu madre te manda saludos.
Papa.
-¡Y te enfadas por esto! –Recrimino Nike a su primo- ¡Mis padres me enviaron un vociferador, y tú te haces problema por un castigo en vacaciones de navidad!
-¡No es el castigo lo que me hace enfadar! –mascullo James.
-¿Entonces porque te pones así?
-Deberían estar furiosos con Albus y Lily, ellos son los que deshonran a la familia. Deberían estar orgullosos de mí, de que no soy como mis hermanos, de que estoy en Gryffindor. ¡Pero no! Ellos defienden a esos dos a pesar de que están en Slytherin –dijo el nombre de la casa con asco.
-Yo también tengo a mi hermanita en otra casa –intento calmarle Fred-. Y Molly, Louis y Rose tampoco son Gryffindor.
-Pero al menos sus casas son decentes. No habría problemas si mis hermanos estuvieran en Ravenclaw o Hufflepuff. ¿¡Pero en Slytherin!? Nadie en la familia Potter ni en la familia Weasley fue seleccionado ahí, jamás. Es un insulto a nuestro apellido, al mío y al de ustedes también.
Fred y Nike decidieron quedarse callados. Sabían lo obstinado que podría llegar a ser su primo cuando estaba enojado. No es que ellos no tuvieran prejuicios contra Slytherin, pero no les molestaba la idea de tener familia ahí. Para ellos Albus y Lily seguían siendo los mismos de siempre a pesar de su casa.
Lily y Melissa se sentaron al frente en el salón de pociones, la ultima del día. Esta clase la compartían con Gryffindor, al igual que la de cuidado de criaturas mágicas. Estaban acomodando sus libros y calderos cuando la profesora entro. Norah Point era una mujer alta y elegante, las arrugas, lejos de sentarle mal, le daban un aire de sabiduría y experiencia. Tenía el cabello corto de un rubio dorado, las uñar largas y perfectamente pintadas y usaba unos grandes anteojos de marco dorado.
-Soy la profesora Point, jefa de la casa de Slytherin. Tomare lista y luego comenzaremos con algo simple, la poción para la cura de forúnculos.
Fue la única profesora que no se detuvo a mirar a Lily y Hugo cuando los nombro. Todos los demás parecían tener pánico a los Potter y a los Weasley, pero Point no hizo ni siquiera un gesto. Les pidió que trabajaran en grupo, Melissa y Lily trabajaron juntas, Hugo trabajo con una chica de su casa.
Las chicas trabajaron bien juntas, ambas eran pacientes y detallistas, no tuvieron ningún problema en preparar la poción. Hugo, en cambio, estaba muy nervioso y eso lo volvía un poco torpe.
La profesora se paseaba entre los calderos observando y corrigiendo errores. Lily noto que pasaba muy seguido por donde ella y Melissa estaban. También noto el gesto de desagrado que ponía cada vez que veía su poción, a pesar de que esta estaba bien hecha. Al final de la clase, solo Melissa y Lily habían conseguido una pócima perfecta.
-Potter, si no me equivoco, tu abuela era Lilianne Evans.
-Así es profesora-contesto Lily.
-Dursley también está emparentada, por lo que tengo entendido.
-Sí, profesora –contesto Melissa-. Lo descubrí recientemente.
Había algo extraño en la manera en que la profesora Point las miraba. Su mirada era penetrante, pero Lily no supo decir si de buena o mala manera.
-El ex profesor Slughorn, quien dio clases a Lilianne Evans, me comento bastante sobre ella. Por lo que veo, ustedes dos llegaron a heredar esa habilidad para las pociones que ella poseía -parecía mas disgustada que complacida con la gran habilidad de sus alumnas-. Diez puntos para Slytherin por lograr una pócima tan bien hecha –dijo de modo cortante.
Los de Gryffindor protestaron un poco, pero ninguno podía decir que los puntos no fueran merecidos.
-Para la próxima clase quiero un resumen sobre las propiedades del bezoar y enumerando las pociones más comunes donde es utilizado. No aceptare ningún pergamino de menos de un metro. Ya pueden irse.
Los alumnos salieron del aula enseguida. Algunos murmurando protestas por los deberes o por los puntos dados en el caso d los de Gryffindor, otros animados por la llegada del fin de semana y otros simplemente en silencio.
-¡Diez puntos! -exclamo Melissa cuando ella, Hugo y Lily salieron juntos del aula- Creo que se cual es mi materia favorita.
-A mi seme da peor que transformaciones. Estoy segura que mi mama odiara mis notas –dijo Hugo.
-Se me da bien –dijo Lily pensativa-, pero hay algo raro en la profesora Point. Hay algo en ella que no me agrada.
-¿Por qué? –pregunto su primo.
-No lo sé… creo que es algo en su mirada…
Hugo la miro como si estuviera paranoica antes de subir la escalera para salir de las mazmorras. Las chicas, en vez de subir, se dirigieron a su sala común.
Se sentaron en una de las mesas cercanas a la chimenea y se dispusieron a comenzar sus tareas. Elizabeth y su otra compañera de cuarto, Evelyn Nott, entraron y se acercaron a donde estaban sentadas.
-Felicitaciones Potter. Eres tan talentosa en pociones como la sangre sucia de tu abuela.
-¿Qué sucede Zabini? ¿Celosa?
-¿Celosa de qué? ¿De tener una mancha en mi familia? Aunque… creo que tu familia entera es una mancha. Todos sangre sucia o traidores a la sangre.
-En realidad yo lo decía porque, con o sin mancha en la familia, al menos tengo talento. Tú no superas al promedio en ninguna materia.
-Que no ande por ahí presumiendo no quiere decir que no sepa hacer nada.
-No me hagas reír, tú presumes hasta de los asesinatos de tu abuela.
-¡No vuelvas a decir eso!-amenazo Elizabeth apuntando con la varita.
-¿Qué pretendes? ¿Un duelo?-Lily su levanto del asiento al mismo tiempo que sacaba su varita.
-¡Zabini, Potter! ¡Bajen las varitas de inmediato!
Se giraron para ver a la profesora Point entrar en la sala común.
-¡¿Qué creen que están haciendo?!
-Potter insulto a mi abuela-se apresuro a decir Elizabeth.
-Tú comenzaste insultando mi familia.
-No interesa quien comenzó, señorita Potter. Ambas quedan castigadas. El lunes después de clases en mi despacho. Y cinco puntos menos para cada una.
Lily podría jurar que, cuando la profesora salió de la sala común, la vio sonreír de satisfacción.
En ese momento Lily se dio cuenta de que, sin importar lo buena que fuera en la materia, ni que fuera la jefa de su casa, ella nunca se llevaría bien con la profesora Point. Porque por alguna extraña razón, la profesora Point tenía algo contra ella.
Durante la cena, Lily no le dirigió la palabra a nadie, así que fue Melissa quien puso al tanto a Albus y Scorpius de lo sucedido en la sala común.
-La profesora Point es una mujer muy extraña, siempre lo dije-comento Albus-. En mi opinión, tiene problemas de personalidad. A mí siempre me trato muy bien, a menos que estuviera a menos de cinco metros. No sé porque, pero si me acerco demasiado a ella comienza a mirarme con desprecio y a buscar la forma de castigarme o quitarme puntos.
-¿Alguna vez te dio puntos para quitártelos luego de media hora?-pregunto Lily enfurecida.
-Bueno… en realidad, nunca fui bueno en pociones. Así que nunca gane puntos en esa clase.
En ese momento Rose se acerco y se sentó entre Albus y Scorpius.
-Hola chicos. Lily me entere de tu castigo.
-¡Genial! –Replico Lily soltando los cubiertos y cruzándose de brazos- ¿Cómo es que en un castillo tan grande las noticias corran tan rápido?
-Tranquila, aun no lo sabe todo el castillo. Tal vez para mañana, después del desayuno…-Rose dejo de hablar al ver la mirada que le dedicaba su primita- Lily, tranquila. Solo te quito cinco puntos, y solo un día de castigo. Si lo comparas con tu hermano…
-El castigo no es el problema-la interrumpió Lily-, ni tampoco los puntos.
-¿Entonces cual es el problema?
-La forma en que disfruto castigándome. Ella se alegro de poder quitarme los puntos que me había dado.
-¡Albus, no debes llenarle la cabeza a tu hermana con tus paranoias!-dijo Rose con severidad.
-Yo no le llene la cabeza a nadie-le contesto Albus.
Rose miro a su primo con los ojos ligeramente entrecerrados. Luego se levanto y volvió a su mesa sin decir nada más.
-Algo que quizás no sepan sobre Rose-dijo Scorpius a Lily y Melissa-. Para ella los profesores SIEMPRE tienen la razón. Solo su madre y la directora McGonagall tienen más razón que los profesores, y quizás, solo quizás, el señor Potter.
-Así es-afirmo Albus-. No les conviene hablar mal de un profesor frente a ella.
Rose estaba determinada a no hablarles ni a Albus ni a Lily en todo el fin de semana, pero el domingo a la mañana Scorpius hablo con ella y la convenció de que se olvide del asunto.
Por la tarde los cinco decidieron ir a visitar a Hagrid. Era un día muy agradable, el cielo estaba despejado y, aunque la temperatura ya empezaba a descender, la temperatura aun era algo cálida.
Cuando Hagrid les abrió la puerta de la cabaña, Lily se arrepintió de haber ido. James estaba sentado con una enorme taza de té en frente, Frank Longbottom estaba sentado junto a él. Cuando James vio a su hermanita su cara tomo un gesto de disgusto tal que hasta Frank se alejo un poco de él.
-¡Chicos, que alegría verlos! –Dijo Hagrid con alegría- Hace tiempo que no tengo tantas visitas juntas. Pasen, pasen por favor.
Melissa tuvo que tomar a Lily por el codo y obligarla a pasar, ya que parecía algo recia a acercarse a su hermano mayor.
-Es una suerte que hayan venido –dijo Hagrid-. Tenía muchas ganas de hablar con los tres Potter. No me gusta ver a los hermanos separados.
A pesar de que la cabaña de Hagrid había sido reconstruida y ampliada luego de la guerra, se veía bastante pequeña con un semigigante y siete estudiantes.
-Yo no tengo nada que ver –se atajo Albus-. Yo ya tuve esta discusión hace dos años. No pienso volver a pasar por esto.
Lily, Melissa y Rose se sentaron en el enorme sofá que estaba junto a la ventana, mientras que Scorpius y Albus se sentaron en la mesa. Hagrid puso la tetera en el fuego para preparar mas te.
-Lily –dijo Hagrid muy seriamente-, estoy tratando de hacerle entender a tu hermano que no existe razón para que se distancien. ¿Tienes algo para decirle?
-Yo ya le he dicho todo lo que tenia para decir. Se lo dije el lunes en uno de los pasillos.
-¡Claro, la culpa la tengo siempre yo! –bramo James.
-Claro que la tienes –dijo Lily tranquilamente-, no es culpa mía que no puedas aceptar que no siempre las cosas son como quieres…
-Creo que la idea no es buscar culpables –interrumpió Rose-, sino simplemente que se dignen a hablarse de nuevo.
-¿Puedo opinar algo?-dijo Melissa tímidamente.
-¡Por supuesto que no!-grito James- ¡Esto es un asunto de familia!
-¡James!-lo regaño Rose- No tienes derecho a tratarla así.
-Habla Melissa. Además, tú eres de su familia.
James gruño, pero no dijo nada para oponerse.
-Solo quería decir-comenzó Melissa-que no puedes cambiar las cosas. Puedes dejarle de hablar a tus hermanos, insultarnos a Scorpius y a mí, quejarte con tus padres y mil cosas más para oponerte. Pero Albus y Lily seguirán perteneciendo a Slytherin, tienes que aceptarlo o vivir amargado por eso.
Todos se quedaron en silencio un momento. Hagrid fue el primero en hablar.
-Creo que deberías escucharla-dijo sirviendo el te-. Tiene razón en lo que dice.
-Y también… -continuo Melissa- Si yo tuviera hermanos… no dejaría que algo como la selección de casas me alejara de ellos.
James permanecía callado, mirando al suelo con rostro enojado.
-Creo, amigo, que se te están acabando las escusas –dijo Frank a James-. Y no empieces con lo del orgullo familiar, nadie está de acuerdo contigo en eso.
-¿A qué te refieres? –Pregunto Albus- ¿Qué es eso del orgullo familiar?
Al ver que james no respondía, Frank decidió hablar el.
-Jame cree que perteneciendo a Slytherin están deshonrando a su familia. Que es un… insulto al apellido Potter y al apellido Weasley.
Todos miraron a James anonadados, excepto Melissa, quien estaba confundida. Lily fue quien exploto.
-¡NO ENTIENDO QUE RAYOS TIENES EN LA CABEZA!
-Lily, baja la voz-pidió Hagrid.
-¡¿Acaso crees que por ser de Slytherin me volveré amante de las artes oscuras, o algo así?!-Lily se levanto y se acerco a su hermano señalándolo amenazadoramente- ¡¿Crees que me volveré una purista de sangre?! ¡Sigo siendo Lily, tu hermana!
-¡Ya lo sé!
-¡Pues no parece! ¡Pareciera que no me conoces!
-Disculpen… -dijo Melissa- pero no entiendo nada. ¿Alguien me podría explicar?
Lily se alejo de su hermano y volvió al sofá a sentarse entre Rose y Melissa, pero no dijo nada, solo se cruzo de brazos con rostro enfurecido.
Al ver que nadie hablaba, Scorpius decidió explicarle a Melissa.
-Slytherin no goza de la mejor reputación entre algunos magos-dijo-, a pesar de que grandes magos y brujas pertenecieron a nuestra casa, incluyendo a Merlín.
-¿Por qué entonces…?
-Porque es la casa de los magos tenebrosos-dijo James.
-¡¿Qué?!
-No todos los que salieron de Slytherin fueron magos tenebrosos-explico Scorpius-, pero casi todos los magos tenebrosos salieron de Slytherin. Además, es la casa más discriminadora con respecto a los hijos de muggles.
-Pero… soy hija de muggles… y estoy en Slytherin.
-Hay excepciones-dijo Hagrid-, pero es la regla general.
-El estereotipo de Slytherin seria alguien como Zabini-dijo Lily-. Una estirada, elitista. Alguien que crea que lo más importante es el apellido.
-Entonces… ¿El sombrero nos comparo con alguien como ella? ¡Qué insulto!
Todos, salvo James, rieron.
-Por un momento recordé las conversaciones de Harry, Hermione y Ron sobre Draco Malfoy –dijo Hagrid.
-¡Hey, mi padre no es tan molesto como Zabini!-se quejo Scorpius. Esta vez ni siquiera James pudo reprimir la risa.
-Tal vez ya no lo sea, pero de joven…
-Lo sé, lo sé–dijo Scorpius-. ¿Por qué no volvemos a la reconciliación de los hermanos Potter?
-Ya estoy harto de este tema-dijo James volviendo a estar molesto-. Les dire algo… dejare de… enfadarme con Lily. Pero si quieren que la trate como antes denme tiempo. ¡No es fácil verla en Slytherin! Ahora debo irme, se me acumulo mucha tarea con lo del castigo.
-Eso me recuerda algo-dijo Hagrid-. Lily, ¿es cierto que ya te han castigado?
-¡¿Qué?! –Jame y Frank se frenaron en la puerta, James con el picaporte en la mano- ¿Cuándo te han castigado?
-El viernes –dijo Lily con un suspiro-. Pero no fue mi culpa, Zabini me provoco.
-Felicidades hermanita, rompiste mi record. En mi primer año tarde tres semanas en ser castigado.
Luego de decir esto se fue con una media sonrisa en el rostro.
Lily estuvo mucho más alegre luego de esa casi reconciliación con su hermano mayor. El lunes se levanto de muy buen humor a pesar de la perspectiva del castigo. Estaba decidida a no amargarse por nada.
Le sentaba bien estar de buen humor, incluso en clases parecía más atenta y aplicada, lo cual le llevo a ganarse un par de puntos para su casa.
Al terminar las clases Lily y Elizabeth Zabini se dirigieron al despacho de la profesora Point. Como iban al mismo sitio, venían desde el mismo sitio y al mismo tiempo, no les quedo más remedio que caminar casi una junto a la otra.
Cuando la profesora les abrió la puerta de su despacho, ambas se sorprendieron de ver ahí a la directora McGonagall, sentada frente al escritorio de la profesora Point.
-Señora McGonagall-dijo Lily estrechando su mano.
-Seguramente les sorprenda verme-dijo la directora-, pero es la primera vez que dos alumnas de primero son castigada tan pronto. Además, Lilianne, la conozco demasiado como para no sentirme sorprendida, además de disgustada, por su comportamiento.
-Lo siento, señora.
-¿Puedo preguntar la razón de… lo sucedido?
-Potter fue la primera en sacar su varita-se apresuro a decir Zabini-, yo solo respondí… fue un reflejo creo.
-Estoy realmente arrepentida y sé que merecemos el castigo. Lo que sucede es que Elizabeth y yo estamos teniendo… dificultades para llevarnos bien. Somos muy diferentes, además de cargar cada una con el peso de nuestros apellidos. Prometo controlarme la próxima vez.
Zabini y la profesora Point se sorprendieron un poco al ver la forma tan abierta en que Lily hablaba con la directora. McGonagall miro a Lily a los ojos unos segundos antes de responder.
-Esta si es una conducta más propia de ti Lilianne. Sé que reaccionaras diferente la próxima vez-la directora sonrió ligeramente antes de acercarse a la puerta-. Norah, lo siento si te incomodo esta pequeña interrupción. Adiós.
Cuando la directora se fue, el silencio reino en el despacho. Lily miro a su alrededor. Había un gran escritorio de roble, y una silla tapizada con terciopelo verde detrás. Sobre una de las paredes el marco de un cuadro vacio, seguramente su ocupante estaba de paseo por otros cuadros del colegio. Otra de las paredes, estaba llena, de piso a techo, por estantes con distintos ingredientes para pociones.
-Veo que le interesan el contenido de los frascos-dijo la profesora Point mirando a Lily-. Es una suerte porque ese será su castigo. Deberán limpiar los estantes y el polvo de los frascos, también reescribir las etiquetas con los nombres de los ingredientes porque la tinta se está borrando, y por último, ordenar los ingredientes en orden alfabético.
Las niñas comenzaron la labor asignada. La profesora Point, con un golpe de su varita, sintonizo una estación muggle en su radio.
-Nunca me imagine que le gustara la música muggle, profesora-dijo Elizabeth.
-La música es lo más cercano a la magia que puede tener un muggle. No fraternizo mucho con ellos, incluso podría decirse que no fraternizo nada con ellos, pero su música es algo que me gusta mucho.
La canción que sonaba era un tango. La melodía era muy agradable, aunque Lily pensaba que la letra era demasiado deprimente. Estaba cantada en español, conocía el idioma porque había viajado a España y a México con sus padres, pero el acento no lo reconocía. Supuso que el cantante era de algún país de Sudamérica.
Lily agradeció que la música la pudiera distraer de tan mala compañía.
