Here we are... un año o más después. Disculpad, merezco un aplauso por mi lentitud (aunque este capítulo lleva un tiempo escrito). ¡Espero que os guste!


- Llevo intentando hablar con Emma desde ayer, pero me está ignorando y ahora que te he visto he pensado que quizás sea mejor que te lo cuente a ti.

Regina respiró hondo.

- No puedo ir a ninguna parte así que… - dijo Regina

- ¿Sabes? Siempre he querido volver atrás en el tiempo y hacer las cosas de otra forma, tomar otro tipo de decisiones - Neal cogió aire - me pregunto cómo hubiese sido mi vida si nunca hubiera dejado marchar a Emma.

Se sentó encima de una de las mesas de la comisaría y miró a Regina.

- Tan solo Henry, Emma y yo - continuó aquel hombre - me arrepiento cada segundo de no haber estado ahí para ellos, de no haber podido podido ver crecer a mi hijo y criarlo junto a la mujer que amo.

Regina empezó a incomodarse. Nunca había tenido razón para odiarle pero tampoco es que le cayese demasiado bien. Uno de los motivos era que se sentía amenazada por él, ya que él era el padre de su hijo y de alguna forma, tenía miedo de perderle por su culpa. Otra de las razones era Emma. Siempre había sido consciente de lo importante que ese hombre era para ella. No obstante, una cosa era saberlo y otra cosa era verlo.

Le daban pena las revelaciones de Neal, su tristeza. Aunque interiormente, se alegraba de ella, de aquello que la causaba. Una decisión.

Si no hubiese tomado la decisión de dejar a Emma, nunca habría conocido a aquella rubia y el escarabajo a juego con su pelo. Jamás habría tenido la oportunidad de odiarla, enfadarla, odiarla, querer matarla, odiarla, quererla y odiarla. Porque la verdad era que, por muchos momentos malos por los que hubieran pasado o pasasen, no le importaba mientras tuviese la oportunidad de pasar unos minutos de felicidad a su lado.

Regina cerró los ojos fuertemente.

- Hay momentos que duelen demasiado - soltó Regina sin darse cuenta y cortando las palabras de Neal.

- Lo sé, es por eso que me gustaría poder enmendarlo, pero no hay manera - dijo ajeno al significado que conllevaban las palabras de la morena - y ahora me doy cuenta, por mucho que Emma y yo intentemos empezar de cero, no podemos. Porque no podemos olvidar el pasado y lo que nos ha marcado. Somos como un jarrón roto imposible de reconstruir.

- Vaya, ¿y te has dado cuenta gracias al polvo de la otra noche? - dijo Regina con sorna.

- ¿Cómo dices? - preguntó confuso.

- Vamos, no te hagas el tonto. Vi a Emma salir de Granny's a la mañana siguiente. No hace falta ser muy inteligente para sumar dos más dos. Además, Emma me lo confirmó antes.

Neal rió ante aquello. Para acto seguido reír entre carcajadas.

- ¿Qué tiene tanta gracia? - preguntó la morena molesta.

- Vaya, vaya, vaya - dijo Neal mientras se calmaba su ataque de risa - parece que alguien está celosa.

- No estoy celosa, y menos de alguien como tú.

- Es entendible teniendo en cuenta, y cito en tu nombre: "la historia que tenemos Emma y yo" - dijo Neal.

- ¿Cómo sabes…?

- Emma me lo contó - cortó a la morena - igual que me contó lo que pasó aquel mismo día entre vosotras.


Comenzó a llover con fuerza y Emma se caló la ropa, poco después llegó a su destino. Subió unas escaleras y picó a la puerta. En seguida la abrieron y una cara conocida dejó ver la sorpresa de su llegada.

- ¿Emma? Estás empapada… - Neal cogió una toalla y la tapó mientras cerraba la puerta.

Emma rió, tenía frío y se sentía confundida. Su risa fue en aumento, no podía evitarlo.

- ¿Estás borracha? ¿Enserio? - dijo Neal con una sonrisa, contagiándose de la risa de Emma, le parecía divertido - esperaba una primera cita un tanto diferente.

La rubia paró de reír en seco y lo miró a los ojos. Tan solo necesitó dos segundos para lanzarse a besarle y pillarlo totalmente desprevenido.


- Cállate - espetó Regina.

- A mí me duele mucho más, créeme - dijo Neal.

La morena, confundida, pudo observar como una lágrima surcaba el rostro de aquel hombre.


- Emma… estás borracha, ¿te ha ocurrido algo?¿estás bien? - preguntó Neal entre beso y beso, intentando zafarse de la rubia.

La rubia se separó y le miró a los ojos. Le miró apenada y poco a poco su mirada se llenó de lágrimas.

- Lo siento mucho… - dijo en un mar de lágrimas.

Neal la abrazó.

- Hey, shht tranquila - susurró mientras acariciaba su pelo - no tienes que sentir nada.

- Perdóname - dijo tapándose los ojos con las manos.


Regina estaba inquieta. ¿Emma llorando?

- Vino a verme para aclarar sus sentimientos - dijo Neal con voz triste - no siente nada por mí, Regina.

La morena se quedó paralizada.

- ¿Cómo? - preguntó estupefacta.


- Lo siento mucho Neal - continuó Emma entre lágrimas - tan solo era capaz de hacerte esto con unas copas encima porque sabía el daño que te iba a hacer si sucedía lo que acabo de confirmar.

- Emma, me estás preocupando - cogió a la rubia y la sentó en la cama.

- He querido intentarlo Neal, lo nuestro. Quería que funcionase y pudiésemos ser una familia, pero…es demasiado tarde - dijo Emma mirándole a los ojos - ya no siento lo que sentía hace años. Pensaba que sí, pero me equivocaba.

Neal tragó saliva. Entre todas las cosas que se le habían pasado por la cabeza, esa no era una de ellas y sentía como miles de cuchillos se le clavaban en el pecho.

- O sea que has venido aquí para besarme y confirmar tus dudas - la rubia asintió lentamente.

- Perdóname.

- Y se puede saber, ¿qué te ha hecho dudar? - preguntó él.

- Regina.


- Entonces, tu y ella… ¿no? - preguntó en un susurro la morena.

- ¿De verdad crees que pasó algo entre nosotros después de lo que te acabo de contar? - soltó Neal.

- Necesito oírlo - pidió ella.

- No, Regina. No pasó nada entre nosotros - contestó finalmente Neal - lo creas o no, no suelo aprovecharme de mujeres borrachas que me explican sus sentimientos por otra mujer.

Regina respiró hondo y soltó todo el aire que había estado conteniendo.

- Emma no es buena expresando sus sentimientos, pero cuando alguien le importa de verdad, hace lo que sea por esa persona y tiene una forma muy singular de demostrar su amor - dijo Neal mirando a la morena - las acciones hablan más que las palabras. Yo tuve mi oportunidad y la dejé escapar, no cometas mi mismo error.

Se dispuso a marchar.

- Neal - le llamó mientras se acercaba a los barrotes - no puedo imaginar lo duro que debe ser esto para ti, y nunca me imaginé a mi misma diciéndote esto pero - tomó aire - gracias.

Neal asintió y se marchó.

Pasaron unas cuantas horas hasta que la rubia se dignó a volver. Pero esta vez acompañada.

- ¿Qué hace mamá en la celda? - preguntó Henry a Emma mientras entraban en comisaría.

Regina levantó la mirada y vio a las dos personas más importantes de su vida. Posó su mirada en la rubia y pudo notar como daba un vuelco su corazón.

- Ha agredido a la sheriff, ahora sabes lo importante que es que no te metas en líos chico - contestó la rubia a su hijo con una sonrisa pícara en su cara dirigida a la morena - buenas tardes, Regina. He aprovechado y he ido a buscar a nuestro hijo al colegio mientras tú nos esperabas aquí.

Regina la miró a los ojos intensamente, con algo que Emma no pudo identificar. Extrañada, se acercó la celda.

- No entiendo tu mirada - soltó la rubia.

La ex alcaldesa rió.

- Vaya, te has reído - dijo Emma contagiándose de la sonrisa de la otra mujer.

- ¿Sabéis que estoy aquí y os oigo perfectamente, verdad? - preguntó Henry - yo solo os lo recuerdo por si a caso.

- ¿Cómo va el día en la celda? - preguntó la rubia volviendo su atención a Regina.

- Neal me hizo una visita.

Emma se quedó paraliza, con la boca abierta.

- Bueno, en realidad venía para hablar contigo pero te fuiste a ayudar a Ruby con Leroy, que por cierto, ¿dónde está?

- Le he dejado marchar, pero ese no es el tema - dijo Emma nerviosa - ¿qué quería?

- Me ha contado lo que pasó la otra noche - susurró Regina para que no la oyese Henry.

Emma se puso aún más nerviosa y empezó a balbucear.

- Y ¿qué…qué ha… dicho? Yo…yo no…

Regina se acercó a los barrotes y posó su mano en la que la rubia había apoyado en el metal, mientras la miraba a los ojos.

- Vámonos a casa.


Prometo acabar la historia. De hecho, tengo una especie de spin-off en mente que quizás os interesa. Pero después de tanta espera más bien me mandaréis a pastar.