DISCLAIMER: Naruto y sus personajes no son de mi propiedad, estos son propiedad de Kishimoto.
Capítulo 4
[FINAL]
N/A:
Gracias por sus alertas, favoritos, reviews. Me alegra haber llegado al final de este mini fic y que ustedes hayan disfrutado cada momento de esta pequeña aventura. Nos vemos en una actualización de otra de mis historias.
Para ambos el tiempo y el espacio habían dejado de existir, solo respondían a los efecto y reacciones que sus cuerpos dictaban. Sus sentidos se habían agudizado y el mínimo roce entre ellos era agradablemente placentero.
El Uchiha no creía que realmente la ojiperla estuviera correspondiendo su beso, que sus manos hayan pasado por su pecho y terminando alrededor de su cuello. Se sentía extraño, pero finalmente aliviado de que algo le saliera bien; ahora su nuevo propósito seria no dejar que Hinata se escapara de él.
La chica había dejado de ser una obsesión, ya la estaba proclamando como su novia, como suya y de nadie más.
La adrenalina recorría todo su cuerpo, le asustaba pero no podía detenerse. Fue una sorpresa que el Uchiha se le hubiera declarado de esa forma y antes de haber pensado en responderle el la estuviera besando, su primer beso. Un beso que fue arrebatado pero después término respondiendo. Las mariposas en el estómago aún permanecían ahí, siempre lo estuvieron. La ojiperla lo admitía al responderle el beso.
A ella también le gustaba el moreno, no sabía cuándo ni por qué, pero el Uchiha se había ganado un lugar en su corazón. El mostraba una cara seria y de pocos amigos, pero a veces era atento con ella, para algunos el Uchiha era brusco al responder; pero al hacerlo con ella buscaba ser lo más cordial que podía.
Pequeñas cosas la hicieron mirarlo, y con el tiempo se fueron transformando. Pero ahora el mismo Uchiha se le había declarado y ninguna otra cosa podía hacerla feliz. Pero se sentía asustada, las reacciones de su cuerpo le atemorizaban y en ese momento su mente pudo ante su cuerpo y sentimientos.
Sus manos bajaron hasta el pecho del moreno y lo empujo con todas sus fuerzas. Sasuke estaba desprevenido por lo cual cayó al suelo.
Ninguno entendía lo que acababa pasar, pero hubo un resultado.
Una confusión y un corazón roto.
—Yo…y-yo lo siento Uchiha-san- las lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas y se fue sin mirar hacia atrás.
Y esa fue la última vez que Hinata Hyuuga vio a Uchiha Sasuke.
Tres días habían transcurrido y la señora Uchiha lloraba inconsolablemente, no sabía del paradero de su hijo menor. No había regresado a dormir la misma noche que salió y tampoco los días siguientes. Ya no se molestaban de marcar a su móvil, el no contestaría, lo que no sabían es que el Uchiha menor lo había hecho trizas después del desplante que la Hyuuga le había hecho. La idea de un secuestro había sido descartada hace horas, la policía seguía en su búsqueda; se habían contratado detectives privados para adelantar más rápido la búsqueda.
Todo lo hicieron de forma discreta, la familia Uchiha no debía ser blanco de los escándalos.
En la escuela se les había dicho que el Uchiha había enfermado, pero nadie notaba que la fugaz sonrisa del mejor amigo del moreno se iba apagando; estaba preocupado por su amigo. Intentaba ocultar su preocupación con sonrisas falsas que solo duraban segundos; el aun insistía en marcar el número, uno que ya no existía.
El rubio iba como siempre a casa de los Uchiha, pero desde hace 3 días era lo mismo; Uchiha Sasuke no aparecía. En esa sala estaba la madre del moreno y su hermano mayor, hoy presentían que sería diferente. Los golpes secos a la puerta hicieron sobresaltar a la mujer que seguía derramando lágrimas por su hijo.
Cuando se aproximaba a abrir la puerta, esta se abrió de golpe. Fugaku Uchiha sostenía a su hijo menor y lo obligó a caminar hasta el estudio que estaba en la primera planta.
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— ¡Teme! — el rubio seguía a su amigo. Este le ignoraba completamente y caminaba hacia su habitación y le cerró la puerta en la cara. — ¡Bastardo! —le grito y se tocaba la nariz. —Teme abre la puerta ¿Qué diablos paso contigo estos días? Sakura-chan me dijo que te vio en el centro comercial y te dejo solo con Hinata ¿Qué sucedió? — el Uzumaki espero una respuesta del Uchiha, pero nada.
El único sonido que logro captar fue el clic de la cerradura, Naruto intento girar el picaporte y puso abrir la puerta. Primero dio un vistazo y vio al moreno sacando su ropa del armario y metiéndola en una maleta negra.
— ¿Sasuke? —el rubio se asustó al ver a su amigo haciendo esto. — ¿Qué estás haciendo? —.
—Me largo de aquí. — Respondió el moreno. — al extranjero. —
Había accedido a los mandatos de su padre, cuando se encerraron en el despacho el hombre había perdido su coherencia. Reclamo los días en que había desaparecido y el dolor que su madre había pasado pensando que algo malo le pudo haber ocurrido, pero Sasuke no lo lamentaba. Estaba tan dolido que las demás personas le importaban poco, era más su dolor que su sentido común. En el momento que Fugaku le dijo que lo enviaría al extranjero para evitarse más problemas con él, al Uchiha menor le había parecido una excelente idea; se alejaría lo suficiente y por el tiempo que él quisiera.
— ¿Pero por qué? ¿Qué fue lo que paso con Hinata-chan? — por mas exigía Naruto, no lograba sacarle una respuesta.
No tenía ánimos de responder algo que abriría más la herida. Que estúpido había sido, él había creído que él no saldría herido. Lo que pensaba salió al revés, ella no era quien estaba sintiendo dolor, no era ella quien tenía un corazón roto... era solo el Uchiha.
Una vez que había terminado de empacar miro a su amigo que lo miraba fijamente y triste. Puso una mano en su hombro.
—Adiós Naruto—Y se marchó sin mirar atrás.
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Naruto se quedó pensativo, lo que pasaba no era por casualidad; Hinata debía saber lo que sucedió. Después de todo ella era la última persona que vio a Sasuke antes de que él se las diera por desaparecido. Solo tenía una oportunidad.
Bajo rápidamente y vio a Itachi parado en la puerta viendo como su hermano menor entraba al auto de Fugaku y partían hacia el aeropuerto.
—Itachi-san—. El rubio capto la atención del moreno. — debemos hacer que el teme recapacite—
El Uchiha cerró la puerta y miro al rubio que pedía su ayuda.
—No creo que se pueda hacer algo Naruto, Sasuke tomo su decisión—
— ¡Si la hay! — grito emocionado cuando una idea vino a su mente. — Solo alguien puede hacerlo recapacitar, y si no funciona me dejo de llamar Uzumaki Naruto—
El rubio tomo su mochila y se llevó consigo a Itachi para hacer que Uchiha Sasuke recapacitara.
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Después de hacer sus deberes se sentó en la tranquila sala de su casa. Normalmente a estas horas se encontraba sola en tan inmensa casa. Su padre trabajaba hasta tarde y su hermana tenia clases extras para acumular créditos, coloco una tacita de té sobre la mesa y un par de panecillos para acompañar. Justo cuando se disputaba a disfrutar de su merienda el sonido incesante del timbre la interrumpió.
—Y-ya voy— Hinata se levantó y fue a atender a la impaciente persona que seguía tocando el timbre. — ¡Na-naruto-kun, U-uchiha-san! — la ojiperla casi caía por ver al mejor amigo y al hermano mayor de la persona que se le había confesado hace días y ella no se atrevió a responderle correctamente.
Se sonrojo ante tales pensamientos, el beso que Sasuke le había dado había sido mágico, era algo que ella esperaría. Era lógico que ella no esperara que Uchiha Sasuke se le confesara, pero ella debía admitir que el chico no le era indiferente; Hinata esperaba disculparse con el moreno por haberlo empujado. Hasta había juntado el valor para decirle también que ella también tenía sentimientos por él, pero el Uchiha no había ido los días siguientes al instituto y ahora tenía a las personas más cercanas de Sasuke en su puerta.
— ¿Qué… que hacen aquí? —pregunto de lo más nerviosa.
—Hinata-chan no tenemos mucho tiempo— la tomo de la muñeca y el rubio la llevo hacia el auto en el que venían— el teme esta por cometer una locura y solo tú puedes detenerlo—
Esas palabras asustaron a Hinata y no reprocho al subir al auto y comenzó a ponerse el cinturón de seguridad.
—Perdona por llevarla así Hinata-san— era Itachi quien se disculpaba por la espontaneidad del Uzumaki, quien le gritaba a una ancianita que cruzaba la calle sin darse cuenta que el Uchiha le había dado el paso a la mujer de avanzada edad. — Pero realmente necesitamos su ayuda con respecto a mí hermano menor. —
— ¡Muévase anciana que esto es de vida o muerte! — el rubio seguía gritándole a la anciana.
Se apresuraron para llegar al aeropuerto y poder alcanzar al moreno. Una vez que llegaron ahí la ojiperla entendió a lo que se referían con locura, Sasuke se iría de Japón y quien sabe por cuánto tiempo. El tan solo pensar que no vería al azabache por un tiempo se le partía el corazón, quería verlo a diario, tenerlo a su lado. Podía darse cuenta lo mucho que significaba Sasuke en su vida.
Miro de un lado hacia otro con la esperanza de encontrarlo, se adentró más y por suerte logro verlo. Corrió hacia él y se aferró a la chamarra del moreno.
—Suéltame Hyuuga— su voz era fría, trataba de serlo. No esperaba que Hinata viniera al aeropuerto.
Ella negó con la cabeza y se aferró más.
—N-no, Sa-sasuke- kun no debería irse hasta que me escuche. —ella espero alguna negativa, pero no escucho nada proveniente del moreno. —Y-yo tengo que… que discul-disculparme p-por lo que hice, no debí empujarlo cuando me beso. —la ojiperla sintió un inmenso calor, sus mejillas deberían de estar completamente rojas en este momento.
— ¿Y por qué no debiste Hinata? — pocas veces usaba el nombre de Hinata, pero esta vez le agradaba ver el efecto que provocaba en la ojiperla.
— Po-porque S-sasuke- kun también me gusta. —
Hinata trato de esconder su rostro por lo que había dicho, no esperaba que Sasuke tomara su mentón con delicadeza y sus profundos ojos negros la atraparan
—Dilo de nuevo—demando.
—Y-yo tenía miedo… por …— el Uchiha la interrumpió.
—No… dilo de nuevo—.
—M-me gustas Sasuke-kun—.
El azabache se sentía feliz, no creía que esto pasaría; lo creía bastante lejano. Se acercó más a Hinata e hizo que sus labios se rozaran, fue una reacción instantánea. La electricidad y la adrenalina corría dentro de ellos, todo se había paralizado y solo quedaban ellos dos. El Uchiha se separó varios milímetros.
—También me gustas, Hinata—. Y sin más que decir, la beso.
A una distancia prudente Itachi y Naruto observaban a la nueva pareja.
—Me sorprende que tu idea haya funcionado— Itachi se cruzó de brazos.
—Sabía que mi idea funcionaria dattebayo —. Naruto seguía grabando el acontecimiento.
Como había dicho antes el grabaría la confesión de su amigo hacia la chica de sus sueños, aunque las cosas habían dado un vuelco extraño, lo que pretendía era lo mismo. No había rosas y mucho menos una cena romántica, pero era algo que ellos no olvidarían. Se entregaban a un sinfín de aventuras.
El video no sería para burlas, si no para mostrarlo… quien sabe a unos futuros Uchihas.
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FIN
