Estuve toda la noche llorando como una chiquilla sin consuelo, había dejado un pasado muy doloroso y eso había hecho que yo madurara mas rápido, que aprendiera a ver las cosas desde otro punto de vista. Esa es una de las muchas razones por las cuales deje Phoenix. Un pasado muy doloroso que ni mi cariñosa madre sabia.

Esta fue una decisión difícil, no podía comprender como es que habían personas que solo existían para hacer daño, que no les importa el dolor o sufrimiento ajeno ya que parecen disfrutarlo.

Varios recuerdos golpearon a mi mente y las lagrimas caían sin mi permiso, desde el mas feliz hasta el mas triste, recuerdos que solo me atormentaban el alma, ahogue mi llanto el mi almohada no quería despertar a Charlie, pero tampoco podía evitar derramar una lagrima mas me estaba muriendo en vida.

No se en que momento me quede dormida, me desperté por el terrible dolor de cabeza que solo estaba tan potente después de una noche dura como lo fue ayer. Era Domingo así que no había la necesidad de levantarme aun, no ahorita que estaba Charlie en casa; no quería que se diera cuenta que había llorado.

¿Bella? – toco mi puerta yo no quería que me viera así, decidí no responder – bella cariño – acaricio mi cabello, no escuche nada mas solo el ruido al cerrar la puerta.

Después de un buen rato, de asegurarme que Charlie no estaba decidí bajar, me lleve una grata sorpresa al ver la sala en un silencio absoluto, revise cada rincón de la casa minuciosamente, finalmente satisfecha de comprobar que la casa estaba sola me dirigí a la cosa y ahí fue donde encontré una nota de Charlie.

"Bella cariño, Salí por un momento a la reserva, como vi que estabas profundamente dormida no te quise despertar, espero no tardarme mucho. Si necesitas algo llámame, Atte. Tú papa."

Bueno eso me dejaba con mucho tiempo libre, decidí que tendría que empezar a desempacar mis pocas cosas y prepararme para mañana que iba ser un gran día en la escuela.

Acomodar todo me tomo menos del tiempo esperado, decidí salir por un momento a Port Ángeles a dar una vuelta, agarre las llaves de mi moto y me dirigí a la cocina como lo había hecho Charlie, obviamente dejando una nota para que no se asustara al no ver mi presencia.

Encontré varios locales abiertos, pero simplemente no había uno me que llamara la atención, pase mucho tiempo fuera de casa que no me di cuenta de la hora hasta que mi estomago empezó a rugir pidiendo a gritos algo de comida. Había planeado detenerme en un restaurant pero como dije antes ninguno llamaba mi atención.

Un poco molesta por no encontrar lo que buscaba regrese a casa, no tenia prisa por llegar, umm bueno pensándolo bien si que lo tenia ¿una gran razón para eso? Tenia hambre.

¿Papá? – pregunte al entrar en mi acogedora casa.

En la sala Bell´s – respondió mi padre – ven que quiero que saludes a alguien. Me dirigí hacia la sala para ver que tanto alborota hacia. – ella es mi hermosa hija – ante tal comentario me sonroje un poco – ella es Sue madre de Leah y seth espero que los recuerdes bell´s – mi padre sonrió juguetonamente.

Claro que si – sonreí – es un gusto conocerla al fin – le tendí mi mano como muestra de saludo a la cual ella tomo cariñosamente.

El gusto es mio cariño – me dedico una sonrisa cariñosa.

Sue – escuchamos una voz roca detrás de nosotros y nos giramos para ver de quien se trataba.

Al momento de ver quien era mi cara desencajo mostrando la ya famosa cara de shock, pasando el efecto mostro ira, tristeza, dolor, pena, y mas ira.

Lo siento papa, me duele la cabeza – me gire a Sue tratando de recomponer mi cara – un gusto conocerla, pero me temo que tendré que retirarme – me vio primero con cara de preocupación y después me sonrió.

No me detuve a despedirme de él ya que no lo quería ver y me fui directamente a mi cuarto olvidando por completo la razón que me había orillado a regresar mas temprano a casa. "Hambre". Me tumbe en mi cama y de nuevo las lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos, me asegure de que mis sollozos fueran silencios cubriéndolos con la almohada una vez mas.

Comenzó a sonar mi celular, no quería hablar con nadie pero puede que fuera importante. No me moleste en revisar quien era ya que eran muy pocos los contactos que tenia en mi celular.

Bella cariño – era la voz de mi madre, trate de componer mi voz para que no se diera cuenta que había estado llorando - ¿estas bien? – la oi un poco alarmada por mi repentino silencio ya que no me salían las palabras.

Cálmate si estoy bien – admití por fin - ¿Pasa algo? – pregunte esta vez yo.

Cariño te escuchas rara – analizo mi madre.

Estaba dormida es todo – le mentí un poco

Solo llamaba para saber como estabas – seguía el tono de preocupación en su voz.

Estoy bien – dije con firmeza tratando de que no se quebrara mi voz.

Después de asegurarle unas cinco veces mas a mi madre de que estaba bien, decidí dar por finalizada la llamada pero no sin antes hacerme prometer que mañana regresando del instituto lo primero que tendría que hacer seria comunicarme con ella.

Esta bien mamá mañana te hablo – dije una vez mas – ahora tengo que colgar, mañana es mi primer dia en el instituto y no quiero que se me haga tarde.

Esta bien cariño, descansa que tengas un excelente dia mañana cielo – se despidió mi madre.

Gracias, descansa también.

Te quiero bell´s – dijo mi madre.

Yo igual bye – mi madre y yo dimos por finalizada nuestra conversación.

Rápidamente me apresure a cambiarme y salir al cuarto de baño para cepillarme los dientes, regrese a mi cama y caí profundamente dormida, eso era obvio ya que con el llanto que había tenido hacia que me debilitara y callera mas fácilmente al dia siguiente.