POV Bella

Oh por Dios – pensé.

Mientras recogía mis cosas pensaba rápidamente porque el profesor me había colocado ahí, no el profesor no tenia la culpa, creo que es un karma pero ¿porque?, no le quise dar mas vueltas al asunto y me fui directamente a mi lugar.

Hola preciosa – me coqueteo descaradamente.

Hola – le respondí en el mismo tono y me miro sorprendido.

Señorita Swan, señor Cullen les agradecería que pusieran atención – los demás se rieron de nosotros, me ruboricé pero después compuse mi cara escondiendo mis emociones. – Gracias – dio vuelta a la pizarra para comenzar a escribir.

Profesor Banner – esa voz se me hacia conocida – ¿puedo pasar? – y lo confirme al ver a Tanya en del marco de la puerta

Adelante señorita Denali, pero déjeme decirle que tiene falta – hizo una mueca y bufo.

Pues ya que – entro al salón pero se detuvo enfrente a mi lugar y Edward sofoco unas risitas – ¿Profesor? – lo llamo pero no quito la mirada de mi, que claro esta de mas decir que se me quería echar encima.

Tome asiento señorita Denali – el profesor Banner ni siquiera se tomo la molestia en voltear.

Lo haría pero esta ocupado – me miro con el ceño fruncido y fue ahí cuando el profesor dejo la pizarra y le puso atención a lo que estaba diciendo Tanya.

Ha ya veo – Tanya rodo los ojos – siéntese con el señor Yorkie – se volvió a girar.

Pero – comenzó a refutar Tanya

No sabia quien era él, creo que también era la primera clase con él así que decidí echar un vistazo para conocerlo de vista aunque sea , vaya sorpresa ahora entendía por que ella comenzaba a repelar, el chico en si no era de mi agrado pero pensándolo bien creo que de nadie de las chicas lo era.

Nada de peros a su lugar – ordeno el profesor.

¿Y porque no la cambia a ella? – me señalo, bueno yo creo que prefería estar con Edward, pero para poder concentrarme si me iría.

Si – Edward me miro perplejo - ¿Me cambio? – me dirigí al profesor comenzando a recoger mis cosas y Tanya comenzando a reír.

No – me detuvo Edward y Tanya se descompuso – ya sabes me debes un favor.

¿De que? – respondí a la defensiva.

Sobre las asesorías – me recordó.

No señorita Swan usted se queda ahí, el señor Cullen la va a necesitar mas a usted que a la señorita Denali – Tanya se enfurruño en su lugar – y usted obedezca, he dicho que se vaya a su nuevo lugar.

Hola – la saludo alegremente el chico.

No me hables, a menos que sea necesario – respondió fríamente.

El profesor volvió a la pizarra y después de unos minutos comenzó a impartir la clase, sentía la mirada de Edward clavada en mi pero no quise voltear en ningún momento, quizás me perdería en sus ojos y por ese momento indiscreto perdiera lo que el profesor decía, cobarde me recordó una voz en mi cabeza, y tenia razón esa clase me la sabia a la perfección y no pasaba nada con… - Ouch – sentí algo impactar en mi cabeza, voltee a ver que fue lo que ocasionó y me encontré con una bola de papel, la mire detenidamente y después escuche unas risitas, claro debía suponerlo solo Edward Cullen se le ocurre molestarme en plena clase.

Léelo – pronuncio con sus perfectos labios.

Desdoble cuidadosamente la bola de papel procurando hacer el mínimo ruido posible y cuando sentía que el profesor iba a voltear lo dejaba sobre mis piernas pero solo era falsa alarma, volví a intentarlo lo conseguí leí cuidadosamente lo que contenía.

Estas preciosa – decía con perfecta caligrafía.

Eso que – rodee los ojos y se lo devolví.

Disculpen tengo que salir un momento – dejo sus cosas en el escritorio y salió disparado el profesor. Estaba tan entretenida jugando con un mechón de mi cabello hasta que Edward me sorprendió con lo que dijo.

De verdad. ¿No me cree? – no sabia a donde quería llegar, pero dos podían jugar al mismo juego.

¿Te han dicho algunas ves que eres irresistible? – dije con un tono de voz diferente al mio, me miro como si lo que hubiera dicho no tenia sentido y después se expandió por su rostro una sonrisa torcida.

Si, varias veces – su tono arrogante me irrito – ¿Quieres comprobarlo? – se me iba acercando poco a poco.

Edward – la voz de Tanya hizo que se detuviera pero no que retrocediera. - ¿Qué crees que estas haciendo? – yo solté una carcajada y me miraron con una expresión extraña - ¿Qué te causa risa? – soltó de repente.

Tú – y comencé a reírme una vez mas.

Mira niñita, no soy tu bufón – me miro exasperada.

Por supuesto que si – la mire con cara de horror – esta bien, no hagas tu drama no eres tan importante para mi – le reste importancia.

¿Pero quien te crees? – me miro ceñuda.

Mejor que tu, claro esta – respondí indiferente.

Eres una resbalosa, me quieres quitar a MI novio – me señalo con su dedo huesudo.

No vine aquí a ver a quien le quitaba a su novio – le respondí de vuelta – y para el caso me da igual si me crees o no – me gire sobre mi silla dándole la espalda y así evitar verle su cara horrible.

No me has respondido Edward – escuche su voz cerca de mi.

¿Sobre que? – pregunto.

¿Qué crees que estabas haciendo con ella? – escuche el tono despectivo que utilizo para referirse a mi persona.

Tanya tu no me puedes reclamar nada – eso me llamo la atención, no por ser chismosa ni dada de eso, pero se suponía que era su novia de menos le debía fidelidad o respeto que para el caso es lo mismo.

Por supuesto que si – chillo Tanya que hasta sentí que mis tímpanos me reventaban.

Lo que le dijiste a Alice no estuvo bien – estaba serio, era la primera vez que yo lo escuchaba hablar así, por lo regular siempre tenia el tono arrogante que lo caracterizaba o juguetón que utilizaba para dirigirse a sus amigos.

¿Vas a defender a la poket? – pregunto con incredulidad.

Tanya – había advertencia en su voz, y una furia contenida; lo voltee a ver y me di cuenta de que estaba pellizcando el tabique de su nariz con sus dedos, gire un poco y a ella la vi con sus manos en la cadera.

¿Edward? – decidí intervenir un poco, por el bien de Edward y no es que me preocupara ni nada por el estilo solo que no lo quería ver con tensión, bueno a quien quiero engañar claro que me preocupaba, esa víbora solo estaba buscando a ver a quien le inyectaba el veneno – Si quiero – no sabia lo que acababa de decir y al parecer él estaba igual que yo, puesto que primero me miro con duda y después con comprensión, como si estuviera asimilando mis palabras.

¿Qué quieres? – reclamo Tanya – anda respóndeme.

Señorita Denali a su lugar – al parecer esta materia me iba a gustar mas, no solo por el hecho de que me sentaba con Edward, si no que también por salvarme de decirle a Tanya que era lo que quería de su novio.

Tanya regreso a su lugar enojada en parte era por la pequeña discusión que tenia con Edward, porque no le dije lo que quería de este y por qué el profesor la mando a sentarse con el chico menos agraciado, al menos del salón, en verdad compadecía al pobre chico, lo que es tener que estarla soportando; si que era un mero reto.

¿Entonces si quieres? – me ronroneo en la oreja, y no quería ver la cara de Tanya.

No Edward – logre decir después de que se separará un poco de mi, claro para despejar mis ideas.

¿Entonces porque? – me miro directamente a los ojos y juro que me perdí en ese verde mar, me derretí por completo, era como si me hubiera ahogado no le encontraba salida y cada vez lo veía mas y mas profundo, mis ojos se prendaron de los suyos, no podía apartar mi mirada, esto era un juego para ver quien primero corría la mirada. Claro yo lo hubiera hecho si pudiera, pero me tenían enganchada.

Para que se callara de una vez por todas – fue lo primero que se me ocurrió decir después de que me liberara su mirada.

¿Segura? – me miraba con duda.

Si obvio – rodee los ojos.

Se que un día pedirás mis besos – me giño el ojo y yo pude reír pero era solo una risa de nervios y creo que hasta el lo pudo notar.

Si claro – lo ignore.

Ya veremos Swan – me tomo la mano pero la quite rápidamente.

Ni lo sueñes Cullen – me cruce de brazos.

Ya veremos si dices lo mismo cuando estemos solos – dijo en tono seductor.

Rápidamente en mi mente se coló una imagen de Edward con sus perfectos ojos esmeraldas que me derretían, pero también yo aparecía ahí y lo que venia a continuación solo me servía para estarme torturando lo que restaba de la clase, ese pensamiento no lo podía desechar tan rápidamente, ya que cuando lo intentaba su imagen regresaba con mas potencia. La imagen era de mi agrado, por supuesto que si, pero solo me podía conformar con pensarlo y tal ves, solo tal ves soñándolo.

¿Qué pasa Swan? – lo voltee a ver – de repente te pusiste pálida. – su tono juguetón salía a relucir.

Nada – mi garganta estaba seca, así que mi voz no salió como yo esperaba, al contrario salió rasposa.

¿De verdad? – me miro con burla.

Si – dije después de aclararme la garganta un par de veces.

Me dejo en paz solo hasta el termino de clase, y dije solo porque estaba segurísima de que si nos volvíamos a encontrar ya sea en los pasillos o en la cafetería me iba a volver a molestar con lo mismo, cuando sonó el timbre del termino de la clase me dispuse a recoger mis cosas en silencio evitando a toda costa su mirada, estaba tan tranquila hasta que sentí un empujo y sabia perfectamente que era Tanya porque comenzó a reírse, tome mi mochila y me la pase por detrás y así ocasione darle un ligero golpe, o bueno quizás no tan ligero ya que se tambaleo y si no es por la mesa que estaba detrás de ella, se caía.

Señor Cullen, Señorita Swan – al escuchar mi nombre automáticamente levante la cabeza y mi mirada se dirigió al profesor – vengan un momento – nos ordeno.

Si – dijimos los dos a coro.

Recogí mi carpeta y acomode el banco en su lugar tal como lo hicieron mis demás compañeros antes de salirse del salón, tal como lo hizo Edward, me dejo pasar primero y camine hacia su escritorio esperando a que Edward de acercar a nosotros.

Señorita Denali puede retirarse – mas que un permiso era una orden, o bueno al menos eso me pareció a mi.

Estoy esperando a mi novio – se recargo en la puerta cruzada de brazos, negándose a abandonar el salón.

He dicho que se retire –levanto la voz el profesor, y es que yo lo entendía con ella no se podía hablar bien.

Edward te espero… - pero la corto Edward.

Adelántate Tanya, luego te veo – giro la cabeza a donde se encontraba el profesor.

De acuerdo – se escuchaba molesta.

¿Y bien? – pregunte después de verificar que Tanya si se había ido, el profesor hizo una seña dándonos a entender que lo esperáramos un momento y así lo hicimos los dos. El profesor asomo la cabeza por la puerta, supongo que para confirmar que Tanya no se encontrara rodeando el salón.

Bien – regreso a su lugar y tomo asiento – como veras Edward en mi materia vas algo mal – Edward solo asintió dándole a entender que estaba en lo correcto – y necesitas a un asesor para que te ayude a pasar la materia – volvió a asentir, presentía que de esto venia el favor de Edward. – y también tengo entendido que usted señorita Swan, la materia se le da muy bien – me ruborice ante su "cumplido".

Algo así – no quería ser presumida.

Tenia excelentes notas de donde viene – reviso en sus papeles. – y bueno le tengo que pedir a usted señorita Swan que sea la asesora de Edward Cullen.

¿Qué? – pregunte sorprendida, al contrario de mi Edward estaba sonriendo como si nada estuviera pasando, no me negaba a ayudar a alguien pero es que Edward era Edward, bueno tampoco es que yo me negara a ayudar a alguien, pero no me sentía capaz de ayudarlo a él, ¿Y si no me entendía?, ¿Y si reprobaba por mi culpa?, varias preguntas comenzaron a asechar en mi cabeza.

Perfecto –acepto gustosamente Edward. Y el profesor solo puedo sonreír.

¿Y usted que dice señorita Swan? – se dirigió a mi con una mirada precavida.

Yo …