POV Bella.
Cuando estés lista – susurro en mi oído.
Prefiero hacerlo cuando estemos solos – ambos giramos las cabezas solo para darnos cuenta de que varias personas están en los pasillos.
Me lo dirás cuando vaya a tu casa – acomodo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
¿Planeas quedarte a dormir nuevamente conmigo? – lo mire de forma divertida y este me la regreso igual.
Puede ser, si me das alojamiento en tu cuarto – rodee los ojos – me quedaría – hizo un puchero.
Eres un manipulador sabes – le di un tierno beso sobre los labios.
Poquito – me tomo de la mano y comenzó a caminar, tirando de mi mano para seguirlo.
¿A dónde vamos? – tenia curiosidad hacia donde nos dirigíamos.
Vamos a nuestro árbol – y pensar que solo ayer estuvimos ahí sentados sin poder hablar bien por que solo lo hacíamos para discutir.
Al dirigirnos al aparcamiento del instituto se me ocurrió una idea, tal vez Edward supiera algo sobre Jasper, no me tendría que ilusionar pero también tenia la esperanza de que tal vez fuer Jasper el que le estaba mandando las cartas a Alice, o alguno que otro pretendiente y Edward como era popular tendría sus contactos.
¿Edward? – llame con mi voz mas dulce que pude.
¿Pasa algo? – estrecho sus ojos.
Solo quería preguntarte algo – mi mirada se enfocó en el piso y me di cuenta de que ya habíamos llegado a nuestro árbol.
Pregúntame lo que quieras – nuevamente se quito su chamarra para colocarla en el suelo y así poder sentarme yo sobre ella, esta ves no me moleste en decirle que no era necesario, solo me senté a su lado y recargue mi cabeza en el tronco del árbol cerrando así mis ojos para no verle la cara al momento de preguntarle.
¿Qué sabes sobre Jasper? – por unos segundos no me respondió, así pasaba el tiempo y no lo hacia decidí abrir los ojos y ver que era lo que estaba pasando – creo que no fue la pregunta correcta – suspire - ¿Desde cuando Jasper tiene novia? – lo vi a los ojos.
Si mal no recuerdo, creo que medio año – sus ojos parecían suspicaces - ¿Por qué la pregunta? – enfoco sus ojos sobre los míos.
¿Sabes si le gusta alguien más? – ignore su pregunta.
Bella es mi amigo – se quejo.
Por favor – lo mire a los ojos pero parecía que no iba a dar su brazo a torcer – por favor – esta vez me senté sobre el colocando una pierna a cada lado de las suyas depositando unos cuantos besos sobre su cuello – por favor, dime – me rodeo la cintura formando una cárcel con sus brazos – dime – susurre en su oído – sé que me dirás – gimió en mi cuello.
Bella no me hagas esto – pude notar como sus ojos estaban cerrados con fuerza pero en ningún momento retiro sus manos de mi cintura.
Es por un bien – hable sobre su piel retomando mi labor de repartir besos sobre su cuello.
Esta bien – suspiro – le gusta alguien mas – aparte mi cara de su cuello y note que abría lentamente los ojos, me iba a levantar pero el me detuvo y levante una ceja a modo de interrogación – no te levantes – estaba confusa – al menos no todavía, tengo un problema – no sabia a que se refería, hasta que la capte.
Edward tu – deje la frase incompleta pero esta señalando algo que tenia debajo de mi, el solo asintió de forma afirmativa - ¿Tardara? – me atreví a preguntar con una sonrisa en los labios.
No lo se – parecía avergonzado, por lo de su problemita.
No pasa nada – recargue mi frente sobre la suya – lo siento – la verdad es que no lo sentía, mi vanidad y mi ego subieron demasiado al saber la reacción que provocaba en él.
Mentirosa – entrecerró los ojos, comencé nuevamente a repartirle besos sobre su cuello y descubrí su punto débil la parte inferior del cuello y en el lóbulo de la oreja, me di cuenta por que cuando pasaba por ahí, sus manos se aferraban mas a mi cintura y gemía – así tardare mas – hablo con una voz ronca.
Ya – me separe de él – me detendré – solo me senté normal pero al parecer lo estaba lastimando, así que tuve que estar en una posición súper incomoda para que no lastimara a Edward - ¿Faltara mucho? – se rio sobre mi pregunta.
Es tu culpa – su sentido del humo era increíble.
No tengo la culpa de que seas un caliente Edward – esta vez me toco sonreír a mi.
No soy caliente – frunció sus cejas – pero tu me provocas – hablo con un tono de voz irresistible.
Así no podremos irnos – le recordé y se detuvo dejando reposar nuevamente su cabeza sobre el tronco del árbol - ¿Me podrías ayudar en algo? – abrió sus ojos y me miro curioso esperando a que yo continuara, pero no lo hice porque ni si quiera sabia que es lo que le iba a pedir.
Te escucho – respondió al ver que no seguía.
Tengo un problemita – me miro atento – y quizás tu sepas de quien se trata.
¿Alguna materia? – me cuestiono.
Umm, no lo es – tome aire – es sobre un admirador secreto – sus ojos se entrecerraron – pero no se trata de mi – me apresure a decir y se relajo solo un poco.
¿Entonces? – volvió a preguntar.
Prométeme que no le dirás a nadie lo que te voy a decir – hice que me jurara por lo que mas quería.
Te lo juro por ti – puso una mano en alto.
Eso no se vale – me cruce de brazos.
¿Por qué no? – me miro de forma divertida.
Porque es algo que quieras antes de que me conocieras a mi – lo pensó un buen rato.
Muy bien te lo juro por mi familia, mi auto – bueno sabia que tenia un cariño especial sobre ese auto – y por ultimo pero no por eso menos importante, por mi vida ósea en pocas palabras por ti – esta vez coloco su mano sobre su corazón.
Solo así te creo – surco en sus labios una sonrisa torcida.
Te escucho – adopto una personalidad seria.
Es que una amiga – me interrumpió en pleno discurso.
¿Alice o Rosalie? – al ver que no le respondía ensancho mas su sonrisa.
¿Por qué tienen que ser ellas? – fruncí me ceño.
Porque son a las únicas que les hablas mejor, y además solo estas con ellas – eso era verdad pero aun no le podía decir de quien se trataba.
Ahorita no te puedo decir quien de las dos es – sonrió nuevamente.
Lo sabia – su lado arrogante sobresalió logrando que yo le diera un pequeño golpe – Ouch – su quejido fingido hizo que soltara una carcajada – continua – me alentó.
Como te decía, una de ellas esta recibiendo unas cartas algo extrañas – vi su confusión y decidí aclarar – comienzan con una tierna declaración de amor pero después no quiere que lo conozca, dice que la quiere enamorar, pero al final dice que no es el momento indicado para hacerlo, la verdad es que para mi eso es raro o esta o no enamorado de ella – levante las manos al cielo – y bueno solo quería saber si tu me podrías ayudar a saber quien es el que le esta mandando esas cartas a mi amiga – mi voz se dulcifico solo un poco, tampoco quería ser una empalagosa.
¿Quién es tu amiga? – volvió a preguntar.
No puedo decírtelo – esta impotencia, bueno ni tanto por que ya le había dicho que sobre las cartas, y el contenido de alguna de ellas.
Tienes que decírmelo o si no podre ayudarte – él también se cruzo de brazos.
¿Por qué no? – esta controlando mi voz.
Porque no sabré a quienes tengo que descartar – no entendía a que se refería – mira por ejemplo yo se quien quiere con Rose y quien con Alice – ahora comprendía – incluso se quienes quieren contigo – su mandíbula se apretó – pero eres mía y ya no podrán cortejarte
Celoso – me reí un poco – esta bien – suspire derrotada – se trata de Alice – en su cara se mostraba la sorpresa - ¿Sabes quien podría ser? – lo mire con impaciencia.
Se de algunos cuantos que podrían interesados en ella – toco su barbilla como si estuviera pensando muy bien las cosas antes de decirme – pero de muy pocos sobre los que estuvieran escribiéndole una carta.
¿Por qué descartaste a varios? – le pregunte pero vi como apretaba los puños de sus manos.
Porque no muchos tienen buenas intenciones – toque sus manos y se aligeraron un poco.
¿Por qué eres sobreprotector con Alice? – aunque no quisiera que los demás se dieran cuenta sabia que le preocupaba Alice, por la forma en como la defendió frente a Tanya y ahora que estamos hablando de ella, tal vez había la posibilidad de que también la hubiera defendido de algún patán.
Eso no es verdad – giro su cabeza para que no pudiera ver sus ojos.
Edward – llame pero no se giro a verme – Edward – lo volví a intentar – mírame – tome su cara con mis dos manos el giro lentamente su rostro para que yo lo pudiera ver mejor – no pasa nada cariño – sus ojos se veían cristalinos como si estuviera reteniendo las lagrimas pero no sabia por que quería llorar -¿Qué pasa? – acune su cara limpiando las lagrimas que brotaban de sus ojos, no me decía nada y no lo quería presionar, cuando yo lloraba se me hacia un nudo en la garganta que me impedía que hablara.
Edward se abrazó a mi como un niño chiquito que no tuviera consuelo, yo solo lo esta reconfortante tratando de que se tranquilizara, su cuerpo daba fuertes sacudidas y eso me daba miedo, no sabia que tan grave era lo que le estaba pasando a Edward, no sabia cual grande era el dolor que estaba sintiendo en este momento, después de unos minutos se tranquilizo y dejo de llorar, pero seguía sin hablar, yo solo hacia círculos en su espalda y me dedicaba a limpiarle la cara.
Ese día del accidente – comenzó a relatarme Edward – mi madre y yo fuimos con mi padre para dejarle la ropa que nos había pedido, se iba a quedar esa noche en el hospital tratando de salvarle la vida a una mujer que había sufrido un accidente automovilístico, como ya era de noche decidí acompañar a mi madre para que no se fuera sola – tenia su vista enfocada en un lugar lejano como si lo estuviera viendo una vez mas – le dimos la ropa a mi padre pero desafortunadamente la señora había muerto, no se sabe aun porque murió tan rápido, yo caminando por el pasillo hasta que nos encontramos a Alice en una silla abrazándose sola llorando desconsoladamente – nuevas lagrimas comenzaron a salirle de sus hermosos pozos verdes – estaba hablando sola, o eso era lo que yo pensaba porque no alcanzaba a ver su celular, "tienes que venir" su voz se escuchaba rota, "mama esta muerta" un nuevo sollozo se escapo de sus labios, "¿No te importa?, veo que prefieres estar en tu oficina que estar aquí en este momento", escuchar esas palabras hicieron que me detuviera - no sabia que tan fuerte había sido el dolor de Alice en ese momento – no sabia como acercarme a ella para poder ofrecerle mi apoyo, "Quédate con tu estúpido trabajo", corto la llamada de golpe, aventando su celular cerca de mis pies, me agache para recogerlo y cuando me levante pude ver a mi madre que ya estaba ahí a su lado abrazándola, ella daba fuertes sacudidas y su llanto solo conseguía quebrarme a mi madre también pero estaba conteniendo las lagrimas, supongo que mi madre vio en Alice a la hija que perdió al momento de nacer, solo la vimos por unos días porque enfermo y murió – sus lagrimas caían a mares no sabia como consolarlo era tan fuerte su dolor que me afectaban a mi también – mi madre logro consolarla por un momento y nos fuimos, pero me regrese a mitad de camino el hospital estaba mu frio y ella solo estaba con un short y una camisa de tirantes, regrese a darle mi chamarra y cando llegue volvió a llorar la abrace al principio se tenso pero después se relajo, tenia que irme y le dije que siempre iba a poder contar conmigo le deje mi chamarra sobre sus hombros y me fui – se tranquilizo.
Eso mismo me dijo Alice – me miro sorprendido.
Al día siguiente quería saber como se encontraba pero no la vi en todo ese día, supuse que se estaba escondiendo de mi – y así era – un día me la tope en los pasillos y me dijo que estaba bien, no le quise decir que no le creía nada por que no quería que se sintiera mal, había veces que me la encontraba atrás de la escuela llorando quería acercarme a ella pero no sabia con que pretexto llegar, a lo lejos pude apreciar que tenia sobre sus manos un retrato supongo que era de su madre.
Pobre Alice, no sabia que tan fuerte había sido todo eso – me sentía mal por ella, por todo su dolor por el que había tenido que pasar sola.
¿Sabias que antes era "amiga – hizo comillas en el aire – de Tanya, Kate e Irina? – sonaba de locos lo que me estaba diciendo.
No – eso Alice no me lo había dicho.
Lo eran, pero dejaron de serlo al saber que Alice se había quedado sin madre, eso fue muy – termine la frase por el.
Estúpido – solo sonrió.
Muy inmaduro – rodé los ojos – le dieron la espalda cuando mas lo necesitaba, solo Rose fue la única que la apoyo, trataba de acercarme a ella para poder ayudarla en algo pero ella rechazaba mi ayuda, supongo que en ese momento lo hacia porque era novio de Tanya – de esa arpía, quería decir yo – y después la siguiente pareja que hubo fue Jasper con Kate, el ultimo fue Emmett e Irina, ahora solo quedan ellos – se encogió de hombros.
¿Cómo comenzaron a andar Jasper y Kate? – tenia mis dudas respecto a esa chica, si analizábamos el tiempo en que le dejaron de hablar a Alice y el tiempo que ella comenzó a andar con Jasper concedían.
No lo se – adopto un lado pensativo – solo sé que después que le dejaron de hablar a Alice y Rose ellas se nos acercaron mas, ninguno de ellos estaba interesado en ellas, pero después de la noche a la mañana comenzaron a andar.
Eso no me gusta – fruncí el ceño.
¿Por qué? – me acerco mas a su cuerpo.
Porque ellos no pueden estar con ellas, no cuando tienen a – me tape la boca rápidamente al descubrir lo que iba a decir.
¿A quien tienen? – me miro con duda en la cara.
Esto tampoco se lo puedes decir a nadie, ni a ellos – asintió – Alice le gusta Jasper y a Rose Emmett.
Ahora entiendo tus preguntas – me abrazo – tranquila que no le diré a ninguno.
Pero ellos no quieren con ellas – afirme.
Eso no lo sabemos – se encogió de hombros – son mis amigos es verdad, pero era muy raro que habláramos de chicas que nos gustaran estábamos mas enfocados en el equipo, pero Jasper siempre defendía a Rose por los patanes que tenia detrás de ella, por un momento pensamos que Jasper quería con ella, pero el nos dijo que sus mamas eran buenas amigas y que ellos en su momento fueron amigos pero cuando crecieron se distanciaron, y eso no quitaba que Jasper la defendiera, yo defiendo a Alice porque me recuerda a mi hermana y también porque ha sufrido mucho y ellos saben porque lo hacia.
Y ahora Emmett me defiende a mi – concluí.
Exacto, son como nuestras hermanas no biológicas – ambos nos reímos.
Tengo que saber porque andan con ellas – Edward me beso en la frente.
No eres cupido amor – me lo dijo de forma juguetona.
Lastima si no te lanzaría una flecha para que solo tuvieras ojos para mi – le seguí en juego.
No necesitas una flecha, yo solo tengo ojos para ti – esta vez lo decía enserio.
Bueno pero las necesito para ellos – suspire con pesadez.
Eso no lo sabemos, quizás si gusten de ellas – nos levantamos del árbol, al parecer el problema de Edward ya se había solucionado – es hora de ir a clases – nos fuimos por los pasillos pero nos tuvimos que separar porque teníamos clases diferentes.
Esta tarde tenia que aprovechar la oportunidad de que Jasper iba ir a mi casa para poder averiguar como es que habían comenzado a andar con ellas, suponía que me iba costar mas trabajo que me lo dijera Jasper a que me lo dijera Emmett pero no tenia nada que perder, ya esperaba con ansias a que llegara la tarde en parte era porque ya quería ver nuevamente a Edward y decirle lo que me atormentaba día a día y también para poder hablar bien con Jasper, no cabía duda este iba a ser un gran día de confesiones, al menos para Edward y para mi así lo era.
