— ¡Viva la Archiduquesa de Austria! —exclamaban los habitantes de dicha nación. Dicha mujer saludaba amablemente a la gente, desde su balcón.

Austria observaba todo eso desde adentro del castillo. Todavía estaba un poco contrariado por el hecho de que su nuevo superior sea una mujer, pero lo comenzaba a aceptar.

—Desde hoy seré la reina—le dijo Maria Teresa, al irse del balcón—Espero que nos llevemos bien.

—Eh… sí, claro—comentó el austríaco, desinteresadamente. Al parecer, la mujer iba a replicar, pero ambos se callaron al ver un pajarito entrar por la ventana.

Gilbird.

La nación suspiró, y estiró el brazo para que la conocida mascota de aquél ser tan insoportable (véase: Prusia), le entregara la carta que llevaba en el pico. Claro que, apenas tomó la carta, el ave comenzó picotearle la mano.

Alejándolo a manotazos, comenzó a leer en voz alta.

Hola. ¿Cómo están? Modales ante todo, aunque tú, Austria, maldito demonio, no lo merezcas. Me he estado entrenando notablemente. Soy más fuerte que tú. Además, no estoy solo. Oh, lo había olvidado, mis felicitaciones a la nueva reina. Aunque no lo acepto. Podría aceptarlo. Lo que es mucho decir, dado que eres una criatura del infierno, y por ello no me arriesgaría a hacer un trato contigo, pero lo haré, porque en el fondo, sé que necesitas mi misericordia. Yo aprobaré a tu reina, si me haces el favor de entregar Silesia. Esperaré con ansias tu respuesta. Y si ésta no llega, me veré obligado a atacarte. De una forma u otra, estaré haciéndole un favor al mundo. Vuelvo a felicitar a la nueva emperatriz, y que Dios la proteja de tus malvadas garras. Gracias de antemano. Prusia.

Gilbird había desistido de picotear la mano del austríaco, y había comenzado a tironearle el cabello. Austria observaba la carta, con el ceño fruncido. Su emperatriz lucía preocupada.

—Mi parte más importante fue ocupada por el imbécil de Prusia. Es increíblemente humillante que ese fanático religioso me la haya arrebatado. ¡Reúnan a los soldados! ¡Vamos a recuperarla enseguida! —exclamaba Austria, en la reunión con sus superiores.

El resto de los altos cargos lo observaron, sentados en la mesa, como si el austríaco estuviera bromeando.

—Qué forma tan vulgar de hablar—lo regañó la recién nombrada emperatriz. La nación gruñó. Lo último que le importaba en ese momento eran sus modales.

—No podemos pelear—dijo uno de los hombres— ¡Habrá un concierto, y no me lo quiero perder!

Las quejas contra la guerra y a favor de la música no tardaron en empezar. El austríaco comenzó a temblar de rabia, ¿qué clase de snobs actuarían así cuando estaban en una situación tan alarmante? ¿Acaso no se daban cuenta que tenían que proteger Austria? Tenía ganas de gritarles y darles la cabeza contra la mesa. Los prendería fuego junto con sus malditos coros y orquestas. Ah, lo que daría por poder romper un piano a golpes en ese mismo momento.

—…Los mataré a todos—susurró Austria, mientras un aura oscura lo rodeaba.

Al final, de alguna forma, se las arreglaron para ir a la batalla. Suerte que la nueva emperatriz había logrado calmar a Austria, sino hubiera habido una verdadera masacre sin que los prusianos intervinieran.

—Ya llegaron—anunció un soldado de Prusia—Es Austria.

—Así que se presentó—dijo Prusia, mirando al cielo—Nosotros tenemos a Dios de nuestra parte—declaró, mientras avanzaba al campo de batalla seguido de sus dos mejores amigos.

España y Francia caminaban detrás del prusiano.

—Oye, todo esto de Dios comienza a asustarme un poco—susurró Francia. El español se encogió de hombros.

—Lo único que quiere hacer es invadir regiones vitales—respondió el ibérico—Déjalo ser.

—Eso de Regiones Vitales me hace malpensar—refunfuñó el francés.

—Austria actuará como telonero en mi debut cómo un poderoso país—dijo Prusia—Un país que se encargará de acabar con su actitud bárbara e incivilizada…

— ¡No soy incivilizado! ¡Ustedes son demasiado aristócratas! —exclamó Austria, entrando al campo de batalla hecho una furia y con la frente en alto.

—Ahí está—el alemán hizo una mueca—Más endemoniado que nunca.

Prusia observó a su oponente. Un armamento más bien pobre y débiles soldados. Había decaído muchísimo.

Aún así, el austríaco le seguía dando muchísimo miedo.

—Rogará por su vida, ya lo verás—lo animó el galo.

Austria fue alcanzado por Inglaterra. Éste se había aliado con el austríaco, ya que quería "golpear a Francia". Lo que significaba "cuando el francés esté demasiado ocupado peleando, le robaré un beso".

Caos.

Si se pudiera describir a Europa en una palabra, esa sería "caos".

Prusia dijo que había que destruir a Austria.

¡Porque es un maldito demonio! ¡Desgraciado! ¡Pagará por su infernal presencia! —gritaba el prusiano.

Así que hizo una alianza con Francia.

Austria me cae mal—había dicho Francia—Pero no tanto como para ayudarte a destruirlo.

Francia… por favor… debemos acabar con ese tipo. ¿Sabías que toma el vino sin disfrutarlo?—intentó convencerlo el albino.

¿¡Qué hace qué!? ¡Debemos asesinarlo!

Y Francia trajo a su mal amigo España consigo.

¿Podrían decirme qué estoy haciendo aquí? —inquirió España, observando a los otros dos.

Quitarle las regiones vitales al demonio—explicó Prusia.

¿Austria?

En efecto.

Qué porquería—se quejó el español—Podría estar haciendo algo más productivo que esto.

¿Qué podría ser más productivo que esto? —Y Prusia comenzó un discurso acerca de la importancia de arruinarle la vida al austríaco.

—…Romano debe de estar desayunando ahora mismo—murmuró el español, con la mente un poco lejos de allí.

De esta manera, se formó el grupo de destrucción de Austria. A pesar de tener un enemigo tan grande, el único que apoyó a Austria, fue Inglaterra.

Yo te apoyaré—anunció el inglés—Llevaré mis cupcakes para comer mientras planeamos una estrategia~

Mejor me dejas la comida a mí—se apresuró a decir el austríaco. Aunque era demasiado vago para cocinar, no se arriesgaría a dejar la comida a cargo del británico.

Se podría decir que el enemigo de Francia se convierte en aliado de Inglaterra.

¿Porqué me apoyas? —quiso saber Austria.

Para molestar a Francia—contestó Reino Unido.

¿Con qué finalidad?

Así se fijará en mí.

Estúpido pero altamente efectivo.

Inglaterra sonrió.

Continuará~


Se me hizo un poco raro escribir esto, pero bueno D: Espero que haya quedado bien xD.