***Capítulo 3***
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ADVERTENCIA. (Lemon fuerte)
Los personajes de la serie NARUTO no me pertenecen, son propiedad del maestro Masashi Kishimoto, la historia presentada a continuación a partir de estos personajes es creada sin fines de lucro.
Contiene escenas de sexo explícito, alto contenido de lenguaje soez y de violencia, no aptas para menores de edad ni personas de mente cerrada.
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Parejas: SasuHina, ItaHina, NaruHina
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Universo alterno
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ME LA ROBASTE
La impotencia me consume
***Hinata Hyūga***
La respiración de tu esposo se hizo mucho más calmada después de unos minutos, lo observaste para cerciorarte que estuviese dormido, saliste de su lado como si su sola presencia te quemara dolorosamente el alma, te cubriste el cuerpo como pudiste y abandonaste la habitación, entraste a la próxima que pudiste tratando de refugiarte de tu verdugo, sin importarte si ese lugar tenía dueño o no, llegaste a la cama cayendo en ella desganada derramando amargas lágrimas tratando de no sentir lastima de ti misma, tu corazón se estruja pero aun así no puedes abandonar a tu esposo.
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***Itachi Uchiha***
Bebiste toda la noche hasta perderte en un mar de alcohol, te dolía el pecho, tu hermano aun sabiendo del amor que tienes por la mujer, la hizo su esposa. Pero no puedes odiarlo, lo quieres demasiado como para hacerlo, tu corazón es gentil hasta el punto de no decir nada respecto a sus malas acciones. Entras a la mansión tambaleándote como el peor de los borrachos sientes tu vida hecha mierda. Te recargas en el arco de la puerta de tu habitación, vas subiendo la mirada hasta encontrarte con un pequeño bulto sobre la cama que tirita y solloza, la borrachera se te va al carajo al notar los cabellos azulados que se ven, tragas pesado porque sabes de quién se trata, la mujer que te fue negada en matrimonio pero dada al canalla de tu hermano. Te acercas con dubitativos pasos hasta ella, estiras tu mano para alcanzar el pequeño hombro el cual inmediatamente se tensa y se te escapa de las manos cayéndose al suelo asustada.
—Hinata… ¿qué haces aquí? ¿Por qué estás así?— sientes que el corazón se te estruja en el pecho al ver ese temor y debilidad en la joven, ella parece hiperventilar, lo único que atinas a hacer es llegar a su lado y abrazarla para intentar calmarla, el dulce olor de su cuerpo se mete por tus fosas nasales haciéndote suspirar como un tonto enamorado, lentamente su resistencia cesa rindiéndose en tus brazos. —mi hermano te lastimó ¿no es así?— sientes tu sangre correr por tus venas como si de fuego se tratase. Ella solloza tratando de esbozar palabra alguna para comunicarte su sufrimiento. —Tranquila Hinata, algún día va a pagar por tu sufrimiento, ahora ve y arréglate que puedes tener problemas— le acariciaste suavemente el mentón con una facilidad innata en ti y ella se despega de tus brazos.
Pasan las horas estando sobre tu cama con el techo dando vueltas tratando de dejar atrás el recuerdo de esas orbes plateadas bañadas en lágrimas e impregnadas de sufrimiento, te sientes impotente y miserable, quieres llevártela lo más lejos posible. Ahora te embargan las imágenes de la primera vez que la viste, tus ojos se posaron en ella de inmediato, una flor hermosa como esa no pasa desapercibida, su sencillez y la prefecta sonrisa que sus labios rojos esbozaban hicieron que quedara grabada en tus párpados para contemplarla en silencio al cerrarlos.
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A la mañana siguiente…
Saliste de tu habitación preparado para un día más de trabajo, con un fino traje negro de corte italiano y costosas mancuernas de plata adornando los puños de la elegante camisa blanca, esperas poder encontrarla en algún pasillo o en el comedor para poder contemplar a lo lejos su belleza y quizá cruzar alguna palabra con ella. Bajaste las escalinatas y caminaste hasta el enorme comedor de roble, efectivamente allí se encontraba, completamente sola, cabizbaja y con la mirada perdida, te acercaste hasta quedar justo detrás suyo y pusiste tu mano sobre su hombro.
— Buenos días Hinata— ella dio un pequeño respingo y giró en tu dirección —Buenos días Señor Itachi— te respondió con una dulce sonrisa que te embelesó por unos minutos hasta caer en cuenta que no sabías acerca de tu hermano Sasuke. — ¿Se encuentra mi hermano en casa? — preguntaste antes de tomar asiento. — No, salió muy temprano… Yo quería… — antes que pronunciara palabra alguna respecto de lo de ayer pusiste tu dedo índice en sus labios, tomaste su mano con extremo cuidado. —No es necesario hablar de lo de ayer— elevaste aquella mano hasta tus labios y depositaste un beso justo por encima de los nudillos mirándola fijamente a los ojos. —Siempre voy a estar para ti— ella te miró con un tinte de nostalgia y algo más que no supiste reconocer. —Sabes… desearía que mi padre te hubiese aceptado a ti y no a tu hermano— sus palabras te dieron como un golpe directo a tu corazón, bajaste la mirada que se perdía en el dolor y la impotencia. —Yo también hubiese deseado lo mismo, habría hecho todo por verte feliz, por ver esa sonrisa hermosa todo el tiempo— ella tomó tu mejilla para hacer que levantaras la mirada. Al cruzarse ambas viste las lágrimas correr por ese bello rostro de princesa. —Tú Itachi harás que este infierno sea menos tortuoso— te dijo ella, sus palabras calaron a lo más profundo de tu ser sintiendo una calidez extraña, suspiraste por lo cual sólo atinaste a tomar sus mejillas sonrojadas para acercarte lentamente hasta quedar a escasos centímetros de sus labios, dudando entre continuar para disfrutar del beso más anhelado de tu vida o detenerte para no atentar contra tu hermano y su matrimonio por más espantoso que éste fuera. Pero ese espacio fue acortado por Hinata quien selló tus labios con los tuyos, en un principio sólo eran un par de labios pegados, pero esto dio paso a suaves movimientos para conocer cada milímetro de estos. La rodeaste con tus fornidos brazos y la apretaste mucho más contra tu ser, sentiste cómo sus abultados senos se presionaban contra tu tórax haciendo que tu cuerpo reaccionara de manera no muy casta, dándote una dolorosa punzada en la entrepierna, tu reacción fue ir desligando e beso pausadamente y alejándola un poco para que no notase lo que causó en ti ese beso. — Creo que se hace tarde para irme a trabajar— te pusiste de pie rápidamente — pero no desayunaste nada— te dijo en un adorable tono aniñado — creo que he recibido algo mucho mejor a cualquier desayuno, nos veremos en otra oportunidad mi hermosa princesa— te diste la vuelta para salir por tu porsche gris niebla hasta tu lugar de trabajo.
Estando ya en tu sobria pero espaciosa oficina te quedaste embelesado mirando al frente recordando el beso que le diste a la dueña de tu corazón hasta que tus pensamientos fueron interrumpidos por alguien más en la oficina.
—Buenos días Itachi— dijo el hombre parado frente a ti.
— Shisui, es bueno verte de nuevo— te levantaste con alegría para dar un abrazo a tu viejo amigo al cual hace mucho no veías.
— Itachi esa cara tuya no me dice nada bueno, ¿acaso es por alguna dama que estás con esa sonrisa de estúpido?—
— No es tan sencillo como eso— dijiste con un toque melancólico en tu voz.
— ¿Es la Hyūga verdad?— la mirada de tu amigo se afiló en tu contra, lo único que hiciste fue asentir inclinando levemente la cabeza y nuevamente perdiendo tu mirada en el vacío.
— Ahora es la esposa de mi hermano, me fue negada su mano en matrimonio— la cara de Shisui se desfiguró al oír tus palabras
— Al parecer estás en grandes problemas mi querido amigo—
— No, estoy jodido—
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Continuará…
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Hola mis zapatines con cola, ¿cómo la están pasando? Me es grato escribir este fic y encontrarme con sus lindo comentarios, de verdad lo aprecio. Espero este capítulo sea de su agrado.
Una preguntita para mis queridos lectores, ¿qué es lo que más les está agradando del escrito? para así saber qué no quitar y qué debo mejorar. ¿Es adecuado el uso de palabras fuertes o soeces? No suelo utilizarlas pero si a ustedes no les molesta las puedo seguir incluyendo en este fic.
Saluditos…
PANDORA HIBIKI, , VICTORIAHELOP, HINATA UCHIHA21, AMY23, MILLASALTUS, VERENGENA 20, CITLALI UCHIHA, MILLASALTUS, GRACIAS POR DEJAR SUS REVIEWS. BESITOS
