***Capítulo 4***
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ADVERTENCIA. (Lemon fuerte)
Los personajes de la serie NARUTO no me pertenecen, son propiedad del maestro Masashi Kishimoto, la historia presentada a continuación a partir de estos personajes es creada sin fines de lucro.
Contiene escenas de sexo explícito, alto contenido de lenguaje soez y de violencia, no aptas para menores de edad ni personas de mente cerrada.
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Parejas: SasuHina, ItaHina, NaruHina
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Universo alterno
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ME LA ROBASTE
EL RETO
***Sasuke***
Han pasado varios meses ya (cuatro para ser exactos) desde tu matrimonio con la Hyūga, ambos se evitan al máximo sumergiéndose cada uno en sus respectivas obligaciones y tú sabes el porqué de ello; temes enfrentarla y aceptar lo que ella despierta en tu ser más allá de los deseos carnales, ni siquiera para el sexo la buscas evitando enfrentar tu propio temor. Notas lo distante y fría que puede llegar a ser contigo pero como buen cabrón que eres haces exactamente lo mismo creyendo que así lograrás eludir tus sentires, pero lo que en realidad deseas es tenerla entre tus brazos de una jodida vez, arrancarle la ropa y disfrutar de follar ese bello cuerpo del cual es poseedora, pero a la vez ese extraño deseo de sentir más que eso, sus labios con sabor a miel, la suavidad de su aterciopelada piel y perderte en el plateado de sus gatunas orbes que reflejan una mezcla entre placer y temor que te hace perder la razón. Quieres de alguna forma parar con esa absurda dinámica que han estado llevando, sólo se te ocurre una cosa…
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—Hyūga arréglate, hoy saldremos a un evento de caridad en la fundación para niños huérfanos de un viejo amigo—
— Está bien señor Uchiha, ¿a qué hora partimos? — la miraste molesto por un momento, aunque no lo quieras, odias que te trate con tal formalidad, como si ella se tratase de una empleada más, ¿pero estás seguro de que eso no era lo que querías desde un principio? Una bella esposa modelo para mostrar y nada más. Pero ahora te hayas como un el peor de los tiranos que no merece siquiera el cariño de quien es tu esposa. Exhalas pesadamente para controlar tu malestar, le miras para darle la información.
— En dos horas espero estés lista, ah… una cosa más— frunciste el ceño con clara hostilidad hacia tu esposa —cuando estemos en público evita decirme señor, eso sería comidilla para la prensa—
—No se preocupe señor Uchiha yo sé cuáles son mis deberes con usted, permítame retirarme para arreglarme como se es debido— ves a la joven mujer retirarse de tu vista. Haces lo mismo para arreglarte en el cuarto que se supone deberían compartir pero que ella se negaba hacerlo y tú simplemente decidiste que así sería menos perturbadora para ti su presencia.
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Estás en la ducha y eres asaltado por el recuerdo del perfecto cuerpo del cual es poseedora tu bella esposa, miras sus enormes pechos firmes que terminan en alargados pezones en tonos rosas, el abdomen plano y bajas hasta las torneadas piernas, todo un manjar de dioses; la entrepierna te empezó a doler, —¡Joder! ¿Qué tiene esa maldita mujer? No debería pasarme esto a mí— te recriminabas a ti mismo por ser débil ante tu trofeo. No aguantaste más y saliste del cuarto de baño en dirección a la habitación de Hinata, caminabas por el extenso pasillo que conectaba el lugar, te topaste con una puerta blanca con toques dorados, sin tocar abriste la puerta encontrándote con una perpleja Hyūga en ropa interior la cual trata inefectivamente de cubrirse de tu calcinante mirada.
— No te cubras, no deberías si quiera pensar en hacerlo frente a TU esposo— le dijiste como si se tratase de un león acercándose a su temerosa presa.
—Se… señor Uchiha, yo, eh… apenas me estoy arreglando para ir al compromiso, si no me apresuro lo haré retrasarse— titubeaba ella tratando de calmar sus nervios, la mujer llevó una de sus manos a la altura de su pecho para así intentar controlar su respiración.
—Mira nada más, le temes a la intimidad con tu esposo, interesante sería tenerte a mis pies en un tiempo rogando para que te toque— sonreíste con sorna mirándola de arriba abajo.
—Eso nunca pasará, yo no le amo señor Uchiha— te sostuvo la mirada con una firmeza poco usual en ella. ¿Desde cuándo había obtenido algo de coraje su pequeña presa? — Y nunca lo haré— extrañamente sentiste que un puñal de hielo se clavaba en tu pecho al oírle tales palabras, estás acostumbrado a que las mujeres caigan a tus pies sin siquiera dirigirles palabra alguna, y ahora aquí se encontraba tu esposa diciéndote que nunca podrá amarte.
—Eso no me importa, el amor es debilidad— le dedicaste una gélida mirada
—Si no le amo nunca podría desearle como usted dice— te sostenía la mirada como en ninguna otra ocasión lo había hecho.
—Muy bien si eso es lo que crees entonces vas a ver cómo logro que caigas a mis pies con ese sentimiento que llamas amor— te acercaste a ella para que uno de tus brazos rodeara su cintura y tomaste su mentón para depositar un posesivo beso en sus labios, soltaste el beso por unos momentos para recuperar el aliento perdido quedando a escasos centímetros de su rostro. — así sea con lo que te hago sentir en la cama vas a terminar enamorada—
—El sexo no es algo que me importe, puede hacerme gemir cuanto desee, pero alguien mezquino como usted no es capaz de ganarse el amor sincero de nadie por el simple hecho de que usted no lo puede manifestar a los demás, ¿cómo espera recibir algo que usted no es capaz de sentir?, recuerde esto señor Uchiha, uno no da de lo que no tiene y mucho menos lo recibe.— sentiste ganas de abofetearla en ese preciso instante por tales vocablos pero lograste contenerte descargando tu ira en un furioso beso en los labios de Hinata, pero al poco tiempo se fue tornado calmado como si el sólo roce de estos fuese un bálsamo para tu molestia, le fuiste acariciando la espalda con suavidad sólo pasando las yemas de tus dedos, al separar el beso te fuiste a su cuello para aspirar su delicado aroma femenino.
—Hueles tan bien, quiero hacerte mía en este instante, creo que no me importa llegar unos minutos tarde, será rápido— ella suspiró resignándose a tu contacto, tomaste sus frágiles manos y las pasaste por tus descubiertos pectorales, la sentiste sobresaltarse un poco pues nunca ella te había tocado más partes que no fuesen tu espalda.
—Hazme sentir Hinata— dijiste en un tono ronco en su oído, la besaste de nueva cuenta mientras la llevabas hacia la cama, la recostaste suavemente mientras tus dedos se deslizaban hasta su entrepierna dejando algunas caricias que deseabas darle, ella reprimía algunos gemidos, eso te subía el jodido ego empezaste a retirarle la braguita de forma lenta rozando sus muslos.
Tock… tock… tock…
El maldito golpeteo en la puerta te sacó de tu tarea de disfrutar de tu mujer. Una grabe voz se escuchó tras la puerta.
—Sasuke ya se nos está haciendo tarde para ir al evento, sabes que debemos presentarnos por respeto a la causa—
—Está bien Itachi, estoy terminando de hablar con mi esposa, ya me voy a preparar— a regañadientes saliste de la habitación acomodando la toalla alrededor de tu cadera, al llegar al marco de la puerta miraste fulminante a tu hermano. — Qué oportuno eres—
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Llegaron al evento de tu amigo Naruto, este era un evento sencillo pero muy significativo pues, el rubio siempre estuvo solo sin unos padres que cuidasen de sí…
Continuará
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Holis mis zapatines con cola :D aquí dejando fugazmente un nuevo capítulo de me la robaste, tal vez no avanzamos mucho pero de ahora en adelante tendré menos tiempo de estar por estos lares ya que empecé semestre y debo dedicarme 100% a ello así espero tengan paciencia.
Gracias a todas por lindos reviews muchos besitos
