Los personajes de la serie NARUTO no me pertenecen, son propiedad del maestro Masashi Kishimoto, la historia presentada a continuación a partir de estos personajes es creada sin fines de lucro.
Contiene escenas de sexo explícito, alto contenido de lenguaje soez y de violencia, no aptas para menores de edad ni personas de mente cerrada.
Parejas: SasuHina, ItaHina, leve NaruHina
Universo alterno
Esta se supone que es una historia cruda y triste donde nuestra protagonista Hinata sufre a causa de un matrimonio por conveniencia donde Sasuke es el villano, un tipo frío y cruel que le hace la vida un infierno a Hinata por el simple hecho de ser una mujer y de que se empieza a enamorar de ella, pero no cuenta con un pequeño detalle, su hermano.
Debo hacer una aclaración y es que los personajes lucen como en la película The Last me refiero a las edades… Itachi… bueno Itachi luce igual XD
ME LA ROBASTE
Capítulo 7
El plan
Te quedaste prendado de la imagen que se presentaba ante tus ojos, la bella mujer que prácticamente acorralaste para que te jurara ante el altar permanecer a tu lado hasta el fin de sus días y que hasta el momento has hecho de su vida un infierno nuevamente logró que otro pedazo de la coraza de hielo que blindaba tu podrido corazón cayese sin que pusieses resistencia alguna.
La habitación estaba tenuemente iluminada por la luz del exterior que se colaba a través de las persianas de pálida madera a medio cerrar, esto le daba un ambiente cálido al recinto donde Hinata mecía entre sus brazos a un pequeño de pocos meses el cual miraba con embeleso la cara de tu esposa que tarareaba una dulce melodía tratando de hacer que el niño cayera en brazos de Morfeo para que se embarcase hacia el mundo de los sueños de leche y ositos de felpa. Los ojos plateados de la Hyūga se levantaron abanicando sus pestañas dirigiendo su mirada hacia el marco de la puerta donde te encontrabas recargado con tu habitual semblante inexpresivo aunque tus ojos negros como carbón demostraban lo absorto de tu persona, ella al verte no se molestó en ocultar lo tensa que tu presencia la puso, pues en modo protector sus brazos cobijaron contra su pecho al niño que yacía en ellos, eso te molestó internamente, y quisiste, por extraño que parezca, aliviar la tensión de sus gestos, te acercaste a ella suavizando tu gélido rostro y miraste al niño que cargaba, sin duda reconociste las facciones, cabello negro con una extraña forma que era atada en un diminuto moño en lo alto de su cabeza, los ojos verde añil que a pesar de su corta edad escrutaban todo lo que le rodeaba.
— ¿Sabes de quién se trata ese niño que sostienes?— te acercaste hasta quedar frente a ella sin perder el contacto con sus plateados ojos.
—No he de negarle que sus facciones me intrigan y se me hace muy familiar pero no sé de quién se trata— lleva su mirada al niño que enrollaba con sus deditos algunos del azulado y lacio cabello que caía grácilmente por los hombros y la clavícula de tu esposa.
—Es el hijo del matrimonio Nara, ellos hace poco murieron en un atentado contra el padre y no hay familiares en el país que puedan hacerse cargo del niño, los hermanos de la madre no han podido ser localizados— por un momento algo parecido a la compasión se alojó en tu pecho, por muy canalla que fueses no quisieras que un hijo tuyo pasase por algo similar y más siendo tan pequeño, no se lo deseas a nadie. Viste cómo la mirada de ella la cubrió un oscuro manto de melancolía mientras se cristalizaba en lágrimas y sus cejas se arquearon con pesar.
—Señor Uchiha— llamó tu atención —Bueno… yo quería… digo… quiero hacerle una petición— se removió incómoda en su sitio.
—Habla de una vez— soltaste exasperado por su titubeo al hablas, cosa que hizo que su incomodidad aumentara, al ver esto te reprendiste mentalmente y acotando recordar mantener algo más de paciencia con tu esposa para así no asustarla más de lo que ya lo has hecho.
—Yo… yo quisiera que adoptáramos a este bebé, antes de que se niegue déjeme hablar por favor— se encogió de hombros al sentir tu mirada severa sobre ella pero no refutaste y le indicaste con un movimiento de cabeza que prosiguiera.
—Sólo necesito que me ayude, no tendrá ningún tipo de obligación con él, yo me encargaría de que no le molestase, tampoco interferirá con lo de su herencia, y mucho menos con hijo que usted pide de mí, sólo… sólo deseo cuidarlo y amarlo, me he enamorado de él con sólo verlo, se lo ruego por favor.— te miraba suplicante y apunto de derramar las lágrimas que se agolpaban en sus cuencas al tiempo que aferraba al pequeño a su pecho. Sin duda esto te dio una grandiosa oportunidad para manejarla a tu antojo, o eso pensaste en un principio.
—Sólo tengo una condición— su mirada se iluminó llenándote el pecho de un extraño cosquilleo y no supiste qué te impulsó a decir lo que dijiste pero en el fondo sentiste que una pesada carga de años se iba cayendo de a poco de tus hombros.
—Quiero que termines con tantas formalidades hacia mí y vuelve al cuarto que desde siempre debimos compartir— la sonrisa que adornaba sus carnosos labios se congeló en el acto, el labio inferior tembló para poder esbozar en un tono muy bajo y lastimero su respuesta.
—Yo no…— suspiró dándose ánimos —Está bien, desde esta misma noche cumpliré con el trato… sólo deseo tener desde mañana a mi hijo.
La sola mención de ese inocente como su hijo revolvió tu estómago, dirigiste tu oscura mirada al pequeño inspeccionando, te cuestionas si fue la mejor decisión pero ya no había marcha atrás, diste tu palabra y no eres de los que se retractan.
—mañana mismo vendremos por él, ahora deberemos hablar con Naruto así serán mucho más rápidos los trámites— viste en sus ojos formarse la luz de la ilusión y aunque lo niegues eso de algún modo te reconfortó.
Ella abrazó al niño contra su pecho mientras soltaba un suspiro emocionada para luego devolverlo a su cuna y acariciar las regordetas y sonrojadas mejillas, lo mismo hizo con el otro bebé que despertaba, te quedaste como un completo tonto embelesado viendo el derroche de dulzura y maternidad que nunca habías podido apreciar pues no tuviste la oportunidad de gozar de ello, sólo de los cuidados impersonales, fríos y carentes de afecto de las muchas mujeres a las que se les fue pagado por tal servicio.
Sus ojos hermosamente plateados se dirigieron a ti y con una bella sonrisa que no habías apreciado en ella desde que la conociste se acercó a ti y depositó un pequeño beso en tu mejilla al ponerse de puntitas, dejándote petrificado pero con esa extraña calidez en tu pecho creciendo un poco más.
—Gracias, señ… Sasuke…— sus mejillas tomaron un tono rosa al empezar a dejar de lado toda la formalidad que suele emplear contigo. De forma casi automática y antes de que se apartara de ti rodeaste con tus fibrosos brazos la estrecha cintura de tu esposa y acercaste tus labios tus labios a los suyos sumergiéndolos en una extraña atmosfera nunca antes experimentada por ambos, algo se encendió entre los dos en ese instante. Recorriste su espalda con tus grandes manos abarcándola por completo y pegándola lo más que podías, por raro que parezca Hinata no se resistió ni un momento a tu contacto hasta la sentías corresponder de manera recatada y tímida a tu beso lo cual te dio pie para hacerlo lo más apasionado posible, pasaste tu lengua por el labio inferior de ella y le diste un apretón contra tu duro cuerpo para que tu húmeda lengua se abriese camino hasta la sedosidad de su tibio interior, ambas lenguas danzaban entrelazadas dentro de aquella cavidad, no pudiste evitar bajar tus manos hacia sus glúteos para amasarlos con deseo, de repente ella volvió en sí y percatarse de lugar donde estaban, el rosa de sus mejillas se tornó rojo violento y se esparció por todo su rostro, paró de golpe el beso y te empujó suavemente, soltaste en resoplido en protesta y la miraste molesto por su gestos.
—E... este lugar no es el indicado para esto— aunque ella tenía razón en sus palabras no querías cortar con ese delicioso momento que compartían ambos.
—está bien, será mejor ir donde Naruto ahora mismo— ella asintió quedadamente, diste la vuelta y empezaste a salir del cuarto seguido de cerca por tu esposa.
Mientras se dirigían donde se encontraba Naruto tu arrogancia natural no te permitió disfrutar de su magnífica compañía, tuviste que caminar orgulloso dejándola relegada atrás tuyo, ¿qué acaso no te cansas? Por un momento logras tener toda su atención y lo arruinas por tu jodido ego.
—Apresúrate, quiero salir pronto de aquí— le dices de manera tosca ahora sí rompiendo con cualquier rezago del encanto que hubiese podido quedar del lapsus que compartieron.
—Sí señor— te respondió con su voz en un hilo y apresurando el paso para darte alcance. Llegaron en completo mutismo al sitio del evento sin percatarse de una oscura mirada que los seguía a lo lejos imprimiendo en esta todo un cúmulo de sentimientos encontrados y rabia reprimida por demasiado tiempo. Después de un rato lograste divisar una rubia y corta cabellera, dirigiste tus acelerados pasos hasta él, tomaste la cintura de tu esposa de manera posesiva justo antes de estar en frente de tu objetivo.
—Naruto, necesitamos hablar sobre uno de los niños que están aquí, el hijo de los Nara— el rubio se descolocó por la información que le soltaste de repente, pero sacudió su cabeza para espabilar.
— ¿Hablar de qué sobre ese pequeño? — se rascaba un lado de la cabeza en señal de confusión.
—Mi esposa y yo decidimos adoptarlo— lo miraste de manera inquisidora sobresaltándose se inmediato.
—Vaya Sasuke, esto no me lo esperaba, bueno el pequeño Shikadai será afortunado de tener como madre a una mujer tan hermosa como Hinata— te asqueó la mirada que le lanzó a tu esposa.
— ¿Cuándo podremos tenerlo en casa? — lo interrumpiste de manera brusca para cortar con su sarta de halagos a tu mujer.
—Bueno como sabrán esto conlleva muchos trámites pero no será ningún problema yo me encargo de ello, me entenderé con Hinata para ello— le lanzaste una mirada fulminante pero sabías que uno de los dos tendría que encargarse de ello y por cuestión de cargar laborales esa tendría que ser ella, te cabreaba saber que Hinata tendría que estar en contacto con este idiota, lo mejor sería si alguien de tu confianza la acompañase pero nadie es digno de aquello.
—Está bien, entonces nos retiramos, te comunicas con Hinata al teléfono de la casa— halaste del agarre que mantenías a la cintura de la mujer y apenas le diste tiempo a despedirse. Cruzaste una mirada con Itachi y de esa manera salieron presurosamente del lugar.
El trayecto a la mansión fue en completo mutismo y sin reparar en los acontecimientos de la fiesta.
.
.
.
.
Pov Hinata.
Se podría decir que la velada fue maravillosa pero con ello trajo situaciones, o bien podría decirse que apresuró ciertas cosas que tarde o temprano debían pasar, sé que como esposa debo cumplir con mis obligaciones, pero cómo hacer cuando mi esposo simplemente me ve como un lindo objeto más de la casa, una esposa trofeo, y ahora que me he prendado de tan adorable niño he dejado de lado la poca libertad que poseía y el espacio que había conseguido, todo por mi deseo de darle amor a alguien que de verdad lo necesita, se preguntarán por qué simplemente no me dejo embarazar, eso es algo que espero en algún momento lograr, pero cuando te enamoras de una manera tan maternal de alguien lo que más deseas es darle una vida maravillosa a ese lindo ser.
Continuará….
Hola mis zapatines con Kola, yo aquí con la cara pelada con una nueva entrega de me la robaste, con la excusa de siempre, falta de tiempo e inspiración, este capi me costó mucho escribirlo :/ ojalá ya para el próximo ya pueda mejorar pues viene con lemon y llega Shikadai a la casa, se preguntarán por qué puse a Shikadai, pues porque de la nueva generación es mi niño favorito ajajaja se me hace que tiene una carita tan tierna.
Nos vemos en la próxima 3 besitos
Subido 02/07/2016
