Los personajes de la serie NARUTO no me pertenecen, son propiedad del maestro Masashi Kishimoto, la historia presentada a continuación a partir de estos personajes es creada sin fines de lucro.
Contiene escenas de sexo explícito, alto contenido de lenguaje soez y de violencia, no aptas para menores de edad ni personas de mente cerrada.
Parejas: SasuHina, ItaHina, leve NaruHina
Universo alterno
Esta se supone que es una historia cruda y triste donde nuestra protagonista Hinata sufre a causa de un matrimonio por conveniencia donde Sasuke es el villano, un tipo frío y cruel que le hace la vida un infierno a Hinata por el simple hecho de ser una mujer y de que se empieza a enamorar de ella, pero no cuenta con un pequeño detalle, su hermano.
Debo hacer una aclaración y es que los personajes lucen como en la película The Last me refiero a las edades… Itachi… bueno Itachi luce igual XD
"Eres tan necesaria para mí como el aire a mis pulmones, tu recuerdo camina incesante por mi desgastada mente, este frágil corazón que solo espera el que lo dejes entregarle todos y cada uno de los inquebrantables sentimientos que alberga.
Olvidémonos de todo y de todos, huyamos sin medir distancias, entreguémonos a las dulces mieles del amor que nos une aún a pesar de las circunstancias.
Déjame amarte…
Déjame besarte…
Déjame hacerte feliz….
Sé mía…"
Siempre para ti: Itachi Uchiha
Me la robaste
Capítulo 8
Si te dijesen hace tres días que Sasuke Uchiha podría llegar a ser un buen hombre y tiene algo de sentimientos sin duda soltarías a reír como descocida, simplemente es algo que se creería imposible en alguien con corazón de piedra como él, pero efectivamente llegó el día en que las cosas cambiarían, el mismo día de aquella extraña fiesta tu vida daría un vuelco enorme y aunque no te arrepientes de la decisión que tomaste, al tener al pequeño Shikadai en tus brazos ahora que estás en la oficina de Naruto junto al Uchiha menor no puedes evitar pensar y sentir una punzada de dolor en el pecho por el precio que tuviste que pagar, las contradicciones se arremolinan en tu mente dejándote intranquila…
Flash back
Estaban entrando a la imponente mansión que desde meses atrás era tu "hogar", tus pies se ponían uno frente al otro llevándote como autómata por el empedrado sendero que atraviesa el jardín delantero hasta la puerta de entrada, cruzaron el umbral e Itachi se retiró a su alcoba sin dirigirte siquiera una mirada, lo que te dolió profundamente a pesar de saber que así es como debe ser y mucho más ahora que debes estar sólo al pendiente de tu esposo.
Tus pasos te llevaron al que hasta los últimos días era tu cuarto, estabas con tu mano sobre el picaporte girándolo y una mano se posa sobre la tuya apretándola firmemente, llevas tu mirada para encontrarte con una gélida y oscura por parte de tu esposo.
—No pensarás faltar a tu palabra desde ya…— escupió las palabras como si de veneno se tratase, en ese momento tu cuerpo tembló con el más puro miedo, las palabras parecían atorarse en tu garganta. —No querrás que ese bonito bebé se quede en ese lugar y sea adoptado por alguien más— chillaste compungida por sus palabras y con los ojos cristalizados por las lágrimas tomaste el valor para hablar.
—En… en ningún momento pienso incumplir con mi palabra necesito mis cosas en especial mi ropa de dormir— sí, te tembló la voz, pero cómo no hacerlo si es el mismo demonio quien te intimida, él, que aún no soltaba tu mano sobre el picaporte fue quien terminó de abrir la puerta dándote el espacio de pasar, avanzaste rápidamente hasta el closet donde guardabas la ropa de dormir sin percatarte que Sasuke nunca abandonó la habitación sólo cerró con seguro la misma y se sentó a tu espalda en la mullida cama, al darte la vuelta grande fue tu sorpresa al verlo ahí.
—Iré a cambiarme al baño— en el momento que te movías para irte se movió rápido y su gran mano se cerró alrededor de tu muñeca impidiéndolo y arrastrándote hasta donde hace un momento se encontraba.
—No lo harás— dijo autoritario como siempre —desvístete aquí y ahora para mí— al decir eso su voz se tornó aterciopelada, lo que extrañamente te causó un estremecimiento que fue a parar en tu entrepierna.
Con manos temblorosas fuiste bajando los tirantes del vestido negro de diseñador colocando tu antebrazo bajo tus pechos para sostenerlo un poco y así evitar que cayera al suelo, bajaste la mirada para encontrar algo de valor y continuar.
—Desvístete ya— ordenó con clara molestia en su voz, asustada dirigiste tu mirada hacia él notando que se encontraba ya sin su saco negro desanudando su corbata y una erección que ya comenzaba a notarse, bajaste de nueva cuenta la mirada avergonzada y dejaste caer el vestido rebelando la lencería que esa misma mañana había hecho que casi te devorara a besos, al verte semi desnuda su mirada se afiló y la erección que apenas era notable dobló su tamaño.
—Ven y siéntate sobre mi polla— su voz, esa maldita voz no deja de causarte extrañas emociones, casi sin voluntad te acercas poniéndote frente a él, te toma de las caderas, sus manos repasan todas cada una de tus curvas dejando su marca en ellas y acerca su rostro a tu bajo abdomen para depositar besos suaves y excitantes completamente ajenos a él, besó, lamió, mordió, amasó y acarició hasta hartarse, por tu parte apretaste tus manos sobre tu pecho tratando de controlar la abrumadora cantidad sensaciones que te llegan con cada uno de sus toques, te preguntas ¿qué es lo que está haciendo este hombre de ti? Una muñeca para saciar sus gustos, te manipula peor de lo que en su tiempo lo hizo tu padre, y ahora estás aquí hecha un manojo de nervios por todo lo que en ti produce.
Su agarre firme sobre tus nalgas y el tirón que hizo hacia abajo te sacaron de tus pensamientos para terminar sentada sobre su entrepierna, por instinto doblaste las piernas quedando perfectamente frente a frente, tu mirada y la suya se quedaron segundos escrutadoramente una sobre la otra.
—Esos ojos oscuros y profundos llenos de malicia, es como si me robaran el alma—
El primero en acercarse fue él quien sin mediar palabra tomó tus labios de manera salvaje casi brusca, su intrusa lengua jugueteó con la tuya grotescamente quitándote el aliento sin dejar de pasar sus manos por la extensión de tu espalda hasta quedarse quietas sobre tu trasero para empujarte y hacer que tus caderas oscilen iniciando así un roce entre sus partes más sensibles.
—Me pones tan duro liebe*— dijo ronroneando a tu oído —Necesito follarte— aquello sólo incrementó la pasión que te embargaba.
—Esas frases sazonadas con palabrotas sólo logran que mi entrepierna se humedezca aún más de lo que ya se encuentra—
Aún sin emitir ni un solo vocablo tu cuerpo le decía a gritos que te tomara, esa fricción que llevaban rato haciendo dejó rastros de humedad que brillaba en el pantalón del hombre y tus bragas como elixir placentero exclusivo de dioses y prohibido para mortales.
Su agarre fue aún más firme sobre tu trasero para así de un solo movimiento dejarte sumisa bajo él, con tus piernas alrededor de su cadera, apoyó sus rodillas en el colchón dejando caer su pantalón al desatarlo para inmediatamente bajar de nuevo y embestirte retomando el intenso roce de sus partes, aquella fricción de esa deliciosa erección contra tu fémina por poco y te lleva a culminar de no ser porque Sasuke levantó su torso para así deshacerse del resto de su ropa para posar su mirada oscura en tus empapadas bragas, las toma de los lados y las baja sin perder oportunidad de acariciar tu suave piel dejando un camino eléctrico por donde estos pasaban, esto sólo te incitaba a mover tus piernas que aún reposaban en su cadera en forma de caricia anunciándole que lo invitabas a atreverse muchos más, por ese sólo lapsus de placer que te estaba brindando, estás cediendo a sus caprichos, pero, ¿Qué acaso él no cedió a tu deseo? sí, lo hizo, y aunque se tratase de algo noble y por simple amor a un pequeño, el ceder de esa manera no es algo que se espere de Sasuke Uchiha, entonces ¿hay algo de malo en entregarte a él? A fin de cuentas es tu esposo… al menos es la jodida justificación que le das a tu acto de ceder fácilmente ante sus caricias y no porque él realmente despierte ese lado que ni el mismo Itachi pudo conocer de ti.
El roce de ese enorme mazo de carne que se paseaba por la abertura de tus labios vaginales te sacó de tus contradicciones mentales, no supiste en qué momento se quitó su última prenda pero estaba tan erguido y duro que inconscientemente deseabas ser traspasada de una sola estocada hasta tocar tu punto más profundo, él notó eso en tu mirar nublado, no hacían falta las palabras, simple y sencillamente se comunicaban con el más puro deseo carnal como animales irracionales, levantabas la cadera como ofreciéndote hacia él, la piel te hervía sin piedad esperando ser desgarrada a besos.
—Oh estás tan mojada y caliente te quiero follar ya— fueron las únicas palabras que dio antes de levantar su cadera ligeramente e introducir su enorme falo dentro de ti sin detenerse un segundo hasta llegar al fondo, al tener tus piernas tan arriba pudiste sentir perfectamente el golpe de sus testículos sobre tus nalgas, una, dos, tres estocadas lentas y profundas mientras ambos se acostumbraban a esa indescriptible sensación de hallarse desbordados de placer, sus labios descendieron por tu mentón con algunos lametones sobre tu piel más sensible que nunca, recorrieron el camino por tu cuello y clavícula hasta llegar a tus erectos y rosados pezones.
—Mmm qué tetas más enormes te cargas, me voy alimentar de ellas— sí, es un hombre burdo para tratarte pero lo que te hace entrar en conflicto contigo misma es que eso te excita cuando lo tienes encima y entre tus piernas, siempre juraste amar a Itachi pero te jode saber que Sasuke produce esto en ti.
Su lengua se enrosca en uno de tus erectos pezones, sentiste tus senos arder, tu mente, aún sin salir de su aturdimiento reconoció el instante en que sus dientes apresaron uno de tus cabos a lo que sólo dejaste escapar el primer gemido de la noche, mismo que le infló el ego por lo cual repitió el mismo procedimiento con el otro pezón necesitado de atención, tu clítoris latía frenético por las estimulaciones a las cuales fue sometido tu seno, mientras llevaba un ritmo suave en sus embestidas su mano siguió un camino por todo tu plano abdomen deteniéndose momentáneamente en tu ombligo jugueteando en él, su mano se desvió a la parte trasera de tu cuerpo para tomarte de los glúteos empezando un nuevo ritmo de estocadas, cada una más profunda que la anterior, tus paredes lo apretaban ayudadas de ese exquisito ritmo impuesto por él, tan dominante como siempre con su mano libre tomó tus dos muñecas colocándolas cruzadas sobre tu cabeza dejándote completamente sometida a él y su voluntad, tú gustosa y por la bruma, en ese instante lo aceptabas, como muestra de ello pasaste a ser un poco más activa, tus manos se pasaron por el contorno de sus costillas hasta sus omóplatos clavando tus uñas manchando ligeramente tu impecable manicura blanca.
Tus gemidos casi animales le marcaban el ritmo a seguir, el calor abrazante amenazaba con desbordarlos en cualquier momento acelerando sus estoques, su mano se coló entre ellos para así acariciar ese pequeño y rosáceo botón de carne, con un movimiento ágil se apoderó de tu cuello clavando en él sus dientes acción que en lugar de producirte dolor sólo aumentó la lujuria que te consumía devolviendo también la mordida, cosa que también fue sorprendente para él. Succionando esa misma parte de tu cuello presionó con la yema del dedo tu clítoris hasta hacer que con un sollozo lo soltases, tu húmedo canal que contenía ese grueso mástil de carne empezó a contraerse haciéndolo bramar tu nombre y jurar en un idioma que no entendías, el temblor en tus piernas se hizo muy marcado, y tu cuerpo, tenso por alcanzar la cima lo llevó también a su clímax personal, con una última estocada se dejó ir en tu interior inundándote con ese espeso líquido blanco. Exhausto cayó sobre tu pecho tratando de regular su respiración.
Al bajar de la bruma a que fuiste sometida, el peso de lo sucedido llegó a tus hombros y unas traicioneras lágrimas escaparon de tus ojos, no estás haciendo algo que pueda catalogarse como malo pero el sólo hecho de traicionar tus propios sentimientos te hace sentirte indigna, además de que otro sentimiento se cruza por tu mente, el desear que en un principio toda esta entrega hubiese sido diferente.
Al sentir tus silenciosos sollozos Sasuke levantó su cabeza de entre tus pechos, con el ceño fruncido te pregunta:
—Y ahora ¿qué mierda te pasa? —
— Que… ojalá esto hubiese sido así en un principio y no de la manera horrible en que pasó— apenas pudiste sacar tu voz, viste que por un momento su mirada se descompuso pero inmediatamente volvió a esa pared de hielo habitual para bajarse de ti sacando su flácido miembro de ti y acomodarse dándote la espalda.
—Deja de pensar en tonterías y duerme que mañana irás por el niño ese, yo me encargo de lo demás— con esto no dijo una sola palabra más y se quedó dormido como si nada dándote a espalda.
Fin del flasback
—Hinata— una voz cantarina y jocosa te sacó de tus pensamientos haciéndote espabilar y dirigir tu mirada al rubio que te sonreía coquetamente. —Estás toda sonrojada, qué adorable eres, te decía que si te aburres del amargado de tu esposo no dudes un buscarme— esto hizo gruñir a Sasuke quien fulminaba con la mirada al rubio que ni se fijaba en ello por estar coqueteándote.
Sasuke se puso de pie de manera brusca y te haló un poco el hombro para que se te parases y salieran del sitio.
—Joven Naruto, gracias por brindarme esta alegría de tener al pequeño Shikadai en mi familia— te inclinaste levemente con el bebé dormilón en tus brazos y saliste del lugar acompañada de un Sasuke imperturbable como siempre pero mirándote de reojo.
—Gracias Sasuke— susurraste suavemente a lo que él sólo asintió y aumentó su andar hasta llegar al lujoso auto negro que los esperaba. —debo ir a hacer unas compras si quieres puedo tomar un taxi— le dijiste un poco insegura.
—Yo te llevo, me conviene que me vean contigo, créeme esto no sólo lo hice por ti, ya deberías saber que nunca hago nada si no obtengo un beneficio a cambio— y así la precaria imagen que habías tratado de arreglar de él se terminó de romper….
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Camino entre la penumbra que envuelve los lúgubres pasillos de esta mansión sin vida, el pecho se me aprieta provocándome un insondable dolor, mi respiración es agitada, por más que miles de veces haya pasado por esto nunca podré sobrellevarlo bien, mis manos caen a mis costados casi inertes dificultándome aún más el movimiento, el deterioro en mi cuerpo cada vez es mayor; esto que hemos pasado, el amor que me arrebatan de las manos sólo me hace querer hundirme de la peor forma en la miseria de esta jodida enfermedad…. Amor mío espero que al final seas feliz porque tú lo mereces porque a mí ya no me queda mucho para serlo.
Hola mis zapatines con kola espero hayan disfrutado de este nuevo capi y me perdonen por mi demora, nos vemos en una próxima oportunidad. besitos y espero sus comentarios 3
Simazame fuera
