POV Bella
¿Edward? – hable para que me hiciera caso.
Umm – se giro a darme la cara.
¿Quién es ese chico? – sus ojos se enfocaron en la dirección a donde apuntaba mi dedo.
Solo sé que se llama Garrett – me respondió con un encogimiento de hombros.
Hola – hice señas al chico que estaba parado.
¿Qué haces? – me pregunto Edward cuando el chico comenzaba a acercarse a nosotros.
Nada – mantenía una sonrisa en mi rostro.
Hola – me tendió una mano.
Bella – la acepte, y me dedico una sonrisa cálida.
Garrett – solo le dio un pequeño apretón a nuestras manos y las soltó, logrando que el chico se sonrojara – ¿Eres nueva? – me pregunto con algo de duda.
Si, lo soy – Edward me tomo por la cintura.
Lo sabia – sonrió – es que no te me hacías conocida – explico cuando vio mi cara de interrogación.
No te preocupes – le dije porque al parecer el chico se sonrojaba con cada palabra que decía.
No es por mala onda pero – estaba dudando en algo.
Adelante, dime – lo anime.
¿Qué es lo que querías de mí? – bueno, este chico si que iba directo al grano.
Es que como soy nueva – hice una mueca – casi no conozco el instituto – finalice.
¿Estas filtrando conmigo? – las palabras que salieron de su boca me desconcertaron mientras que Edward a mi lado se tensaba.
¿Qué? – no daba crédito a lo que me estaba diciendo.
Quiero decir, ¿Qué si estabas coqueteando conmigo? – volvió a preguntar.
Eso lo se, a lo que me refiero si sé que es lo que me querías decir, pero no que lo pensaras, que pensaras de mi eso – esta vez nos sonrojamos los dos, lo sabia porque de inmediato sentí que mis mejillas me ardían.
Es que eso pensé – sonrió solo un poco.
No, yo tengo novio – lo dije orgullosamente.
¿Quién es? – Me pregunto – Claro si se puede saber.
Claro que se puede, ese no es un secreto – se lo dije con una sonrisa plasmada en mi rostro.
Yo soy su novio – Edward se me adelanto.
¿No tú eras novio de Tanya? – esta vez la que se tenso en su lugar fui yo.
Ya no, ahora ella es mi hermosa novia – me dio un beso en la mejilla, logrando consigo devolverme el habla y el color.
Me da gusto – se veía que lo decía de verdad.
Gracias – dijimos Edward y yo.
¿Y tienes novia tú? – le pregunte.
No – me respondió algo sonrojado.
Que mal – me hice que de verdad lo sentía.
¿Por qué? – entrecerró los ojos.
Es que le gustas a una amiga – me encogí de hombros.
¿De verdad? – el chico no era feo, lo reconocía pero no era mi tipo, solo esperaba que con eso no metiera en problemas a las chicas.
Claro que lo es – le respondí aun mas feliz por ver el resplandor de su rostro.
¿Puedo saber quien es? – se ilusiono aun mas.
La verdad es que no te lo puedo decir, ya he hablado de mas – me sonroje – lo siento, solo quería saber si tenias novia, digo para saber si mi amiga tenia alguna posibilidad contigo.
¿No me planeas decir quien es? – sus ojos se hicieron mas grandes a la vez que se le iluminaban mas.
No, pero quizás ella se anime ahora que le diga que no tienes novia – sonrió.
No la tengo – me afirmo.
¿Pero te gusta alguien? – le volví a preguntar.
Umm bueno – miro al piso, como si sus zapatos fueran lo más importante que hubiera en ese momento, o como si sus zapatos le dieran la autorización para hablar.
Si quieres no me lo digas – le dije eso, pero por dentro esta que moría por saber quien le gustaba, ya que cuando lo escuchamos la conversación el chico dijo que le gustaba una de las chicas que se encontraban hablando de los sexos de Rose y Alice, una de ellas era la que había inventado que eran lesbianas, no quería utilizarlo, se me hacia cruel hacerlo pero esto era por el bien de mis amigas, además puede que al final al chico se le haga con la que de verdad le gusta, solo que estaba pasando por alto una cosa, ella tiene novio, él se lo dijo.
Yo no, si, pero – estaba algo nervioso y decidí ayudarlo.
No te preocupes, si no quieres no me digas, quizás pienses que estoy loca por hacerte estas preguntas cuando nos acabamos de conocer – le giñe un ojo.
Gracias, de verdad – parecía alivio.
No hay de que – le di un pequeño apretón de manos nuevamente – nos vemos – me despedí del chico.
Nos vemos Bella – me sonrió – Edward – le tendió la mano y Edward la acepto, ambos se dieron un apretón seguido por un asentimiento de cabeza.
Adiós Garrett – Edward se despidió de él.
Ambos nos dirigimos al aparcamiento de la escualo, ya que como me había venido con el en la mañana, me iba a regresar con él, no me molestaba de hecho me gustaba la idea de regresarme con él, ahora teníamos que pasar a mi pasa primero, no sabia si se me iba a esperar para que me llevara a su casa a las asesorías, pero pensándolo bien quizás eso fuera muy cansado para él, llevarme primero a mi casa saliendo de la escuela, luego que de mi casa él se valla a la suya y que después de unas horas el regrese a mi casa por mi, para que me lleve a la suya y ahí estudiemos los temas de biología comenzando por lo que se le hace mas complicado, y de ahí nuevamente en la hora indicada que me regrese a mi casa para que yo pueda descansar y no se si esta noche nuevamente se quedara en mi recamara a pasar la noche conmigo, lo dudaría ya que si yo tuviera un hijo que se fuera por las noches a dormir en una casa de una chica que no conocía, creo que no lo permitiría.
¿Qué planeas hacer? – me saco de mis pensamientos.
¿Sobre que? – no sabia a que se refería.
Con Garrett – me explico.
No planeo hacer nada – seguimos caminando hacia su coche.
¿Segura? – me abrió la puerta de su coche esperando a que yo subiera primero.
Si muy segura – me cerró la puerta, asegurándose que estuviera dentro.
No te creo – llego a su lugar con una sonrisa plasmada en el rostro.
Alto ahí – la voz de una chica se puso enfrente de nosotros impidiéndonos salir del aparcamiento.
Maldición – susurro Edward.
¿Qué pasa? – mire fuera del carro para tratar de ver quien era la chica que se ponía frente a nosotros impidiéndonos el paso.
No se – me respondió Edward.
¿Quién es ella? – enfoque mi vista en la chica, pero no daba con quien era.
Jessica – hablo con fastidio – pero no sé que demonios quiera.
Le gustas – no se lo pregunte, solo lo afirme.
Claro que no – se horrorizo con la idea.
Sé que le gustas – me encogí de hombros.
Eddy, necesito hablar contigo – la chica volvió a gritar, atrapando nuestra atención.
Será mejor que vaya a ver que demonios quiere – se desabrocho el cinturón de seguridad, mientras que yo imitaba sus movimientos él ya había salido del auto.
Me estaba costando algo de trabajo deshacerme del cinturón de seguridad, quizás los nervios por ver quien era esa tal "Jessica" hacían que mis manos se mostraran mas torpes en el momento que mas las necesitaba, cuando por fin pude quitarme ese cintura me baje del coche para rodearlo y posicionarme frente a él, como estaba Edward.
¿Qué quieres? – escuche que preguntaba la voz de Edward.
Solo quiero dejar algo en claro – la chica meneaba mucho sus caderas, queriendo parecer provocativa ante los ojos del sexo masculino, peor a mi en lo particular solo hacia que se viera ridícula.
¿Qué cosa? – Edward frunció el ceño.
Esto – la chica estampo sus labios sobre los de mi Edward, a él ni siquiera le dio tiempo de reaccionar, después de que callo en la cuenta estaba tratando de separarla, pero ella se aferraba mas, queriendo que sus cuerpos formaran uno solo.
¿Qué te pasa? – Me acerque a ellos – Aléjate de él – la agarre del brazo logrando así que lo soltara de una vez por todas.
¿Qué te pasa a ti? – Me grito cuando la mantuve lejos de Edward – ¿Porque nos interrumpiste? – me miro con desdén
No te vuelvas a acercar a él, entendiste – me mantuve en medio de los dos para así poder evitar que se volviera a acercar a él.
¿Quién te crees que eres? – me miro con un gesto de ironía.
No me creo, lo soy – le respondí.
¿Qué te pasa?, ¿Es que nunca has sido besada por alguien? – Se burlo de mi – la verdad es que no eres el tipo de Edward.
No lo eres tu querida – adopte el mismo tono de voz de ella – no me creo lo soy, soy su novia, así que yo que tu me mantendría alejada de él, no querrás que un día nos encontremos en un pasillo solas y me olvide que estamos en un instituto – la mire desafiante.
Eso no puede ser – trataba de convencerse ella sola – Edward no tiene novia.
Claro que la tiene – no estaba pintada.
Termino con Tanya – estaba en Shock
Estas en lo correcto, termino con Tanya pero ahora anda conmigo – le dije de vuelta.
Yo, no sabia – estaba perpleja.
Yo que tu – me acerque mas a ella para que solo ella me pudiera escuchar – me alejaba de Edward, no querrás encontrarte conmigo en los pasillos ¿Verdad?, tu y yo solas.
No por supuesto que no – me miraba con miedo.
Sabes lo que dices – le sonreí – por cierto – le deje caer mi mano en su mejilla, el impacto no fue tan duro pero si lo suficiente como para dejar marcada mi mano ahí – lo siento, esto es solo una advertencia por si se te ocurre volver hacerlo.
Regrese al lado de Edward, mientras que este tenia la quijada desencajada al ver lo que acaba de ocurrir frente a sus ojos en menos de unos minutos, temía que se hubiera molestado por mi reacción, pero pensándolo bien ella había tenido la culpa por que yo hubiera reaccionado así, tampoco es de que la hubiera golpeado mas, solo fue un pequeño golpecito, eso la mantendría en su lugar y así aprendería a no meterse conmigo ni con Edward, por supuesto.
¿Estas molesto? – me acerque a él, al momento de que me rodeaba con sus brazos la cintura.
¿Debería? – me respondió con una pregunta.
No lo se – escondí mi cara en su pecho.
No lo estoy hermosa, no tengo porque, solo estas reaccionando tal cual lo haría yo – me susurro en el oído haciendo que me estremeciera ante sus palabras.
Vámonos – susurre, nuevamente nos subimos a su auto y comenzamos la partida hacia mi casa - ¿Edward? – lo llame.
¿Qué pasa amor? – mantenía los ojos fijos en el camino.
Estaba pensando algo, respecto al ir a tu casa hoy – por un momento despego los ojos del camino solo por un momento para fijarlos en mí y después volver la vista enfrente.
¿Sobre que? – me pregunto.
No es necesario que pases por mi, quiero decir – me estaba explicando antes de que pensara que no quería ir a su casa – solo necesito que me des tu dirección y así puedo llegar yo, y de regreso para que tu no tengas la necesidad de traerme cuando tu ya estarás mas que cansado por el día.
No te entiendo – me respondió con una sonrisa.
A lo que me refiero, es que no quiero que te canses, ahora me vas a llevar a mi casa – asintió – pero después tu te tienes que regresar a la tuya – me dio la razón – y tendrás que volver a mi casa mas tarde porque tenemos que estudiar biología, y sé que te estresas demasiado, después de que terminemos tendrás que regresarme a mi casa y tu a la tuya para que descansemos, no quiero que te canses mas de lo que ya estas, solo necesito que me des tu dirección y me digas a que hora quieres que vaya y ahí estaré.
No es ninguna molestia para mi – me respondió – además me gusta llevar a mi chica en mi auto – me sonrió de forma ladina – me gusta estar contigo en mi auto, porque tu aroma permanece en él y eso me hace que recordarte a cada momento.
A mi también me gusta estar contigo, pero no quiero que te canses – le respondí.
No me canso lo juro – bueno siendo los dos tan testarudos creo que no íbamos a llegar a algo.
Bien, ¿a que hora vas a pasar por mi? – esta vez yo di mi brazo a torcer, pero solo por esta vez.
Perfecto – sonrió satisfactoriamente – am veamos, a las 5, ¿Esta bien? – estaba haciendo cuentas en mi cabeza y pensándolo bien, era una buena hora, para ese entonces ya tendría mis cosas preparadas, incluso la cena, pero ahora que lo recuerdo Charlie no iba a venir a comer ya que el padre de Jacob lo había invitado a una lunada y lo mas seguro es que se pasara toda la noche ahí.
A las 5 esta bien – esta pensando que quizás esta noche la pasara sola, porque Charlie no iba a estar y Edward no sabia si iba a venir en la noche a mi casa.
¿Qué piensas? – me pregunto al ver que me quede callada.
Es que Charlie no va a estar esta noche, la va a pasar fuera – quizás se quede a dormir en la casa de Sue.
¿Te preocupa que no este en casa? – me pregunto.
No, es solo que, me quedare sola – no me daba miedo hacerlo, pero ahora teniendo a mi acosador en todos lados me lo hacia pensar mas si es que podía estar sola en una noche.
No estarás sola, lo sabes – me sonrió - ¿Te quieres quedar en mi casa? – me pregunto.
¿En tu casa? – pregunte con desconcertó.
Si, en mi casa – repito – dormirás conmigo ya lo sabes.
¿Y tus padres? – pregunte.
Oh, no te preocupes por ellos, mis padres estarán en su habitación – soltó una pequeña risita – además solo vamos a dormir ¿No? – me cuestiono.
Por supuesto – me sonroje solo de pensar otras cosas – pero tendré que pedir permiso y no creo que a Charlie le agrade la idea de que pase la noche en la casa de un chico, que dicho chico es mi novio.
Tienes razón – me sorprendió la manera en que lo acepto tan rápido – dirás que te quedaras en la casa de una de las chicas, les avisaras por si acaso tu padre se le ocurre llamarlas – eso me dio una gran día, quizás Charlie si hablara, pero avisándoles a las chicas ellas dirán que estoy con ellas.
Lo pensare – aunque ya sabia que era lo que le iba a decir a Charlie, no quería que Edward supiera que llevaría acabo su plan.
Perfecto – sonrió de una manera tan encantadora – llegamos – se detuvo su auto, detrás de otro, el cual no conocía.
Me ayudo a quitarme esta vez el cinturón de seguridad pero manteniendo la vista en el carro que teníamos enfrente, el salió primero del auto en lo que yo acomodaba mis cosas en la mochila, cuando abrió la puerta me tendió una mano para poder salir de su auto, como siempre, estaba segura que ese gesto no me iba a cansar jamás, me hacia sentir importante, no cabía duda él era todo un caballero.
Bella que bueno que llegas – me hablo alguien asomando la cabeza por el auto que esta enfrente, auto que yo no conocía, y del cual provenían la voz.
