capítulo 5

Minato Namizake miro a su amigo de toda la vida y suspiro al tiempo que caminaba hacia la puerta, noto que el hijo mayor de este intentaba detenerlo y hablar pero su padre hizo un gesto, se hallaba tan cansado, tan decepcionado y también arrepentido , y por encima de todo la justa e indiscutible indignación , furia y terror arrepentimiento nuevamente se sentía un mal padre y ahora un mal esposo, su mujer simplemente aun lo miraba con ganas de asesinarlo, no la culpaba adoraba con todas la letras a sus hijos, y por muchos errores que estos cometieran, jamás habría intentado ponerles las manos encima, siguió caminando, el mozo abrió la puerta y el salió, seguido por su mujer que tenía a su hijo mayor agarrado del brazo, llego al fin hasta la puerta de su limosina, la miro, estaba blanca, había sido comprada explícitamente para la boda , ahora ya no serviría de nada, hizo un gesto y se volvió, allí estaba su hijo, con el largo cabello rubio cayéndole aun contra el rostro, se acercó a él, su mujer se puso tensa y el solo bajo la cabeza, Minato miro a su esposa y con un gesto la tranquilizo, llevo ambas manos hacia su hijo , este se tensó mas no dijo nada, tal vez ya no podía soportar más, acomodo su rubio cabello hacia atrás y lo miro, Deidara no dijo nada, se mordió el labio inferior mientras mantenía la mirada en el suelo y su rostro aun tenia rastros de lágrimas... Minato no pudo hace más y solo dijo.

-sube Deidara, ya discutiremos esto más tarde...- Deidara asintió y paso de largo a su lado y subió al auto, Minato miro a su esposa, estaba cansado y no deseaba verla molesta también- Kushina- dijo con voz algo afectada, esta lo miro turbada, tal vez también lo entendía pues simplemente subió, ya se aprestaba a subir cuando noto algo- Naruto- dijo y se volvió , allí el final de la escalera de la mansión Uchicha, a medio metro de él, se hallaba su hijo hablando con el menor de los Uchicha, este dijo algo y al fin Naruto asintió, y se volvió hacia él, venía con la mirada gacha también y apenas lo a miro a él, él por su parte miro al joven , este le devolvió la mirada con toda la frialdad que podía poseer la suya, hizo una elegante reverencia y luego se dio la vuelta hacia el interior de la mansión... Minato sacudió su cabeza, a veces había soñado junto a Fugaku que sus dos hijos menores se casaran y unieran sus familias, aunque sabía que este no tenia en mucho afecto a su hijo menos, pero se llevaban tan bien que... pero que sería ahora, no podía ser, iba en contra de toda moral existente. Subio a la movilidad y cerró la puerta, hablaría luego con su familia y con fugaku aparte, verian que la boda fuera tan esplendorosa que nadie recordara lo que había pasado, vería que después del matrimonio deidara se mantuviera oculto, nadie notaria nada, esconderían durante unos meses la existencia del niño lo harían ver como si hubiese sido el fruto del matrimonio tras este y no antes...si seria de aquella forma.

La larguísima limosina blanca paseo rápida por toda la ciudad (no por toda pero se entiende) hasta la mansión Namizake donde la familia bajo e ingreso a esta, ya en la sala, Deidara se preguntó si no sería sometido a un interrogatorio por parte de su padre, sabía muy bien que este estaba lo suficiente decepcionado de él como para decir que ya no era hijo suyo, sintió una daga en su pecho al pensar que eso podía pasar, ¡por dios! ¡Quería a su padre! Lo quería y sentía en el alma que este se hallara tan furioso con él...sintió a su padre frente suyo...y se quedó quieto, con cuidado elevo su mirar a él, sorprendido vio los ojos azules de su padre, aquellos ojos...completamente tristes, y él era el causante de esto...que podía hacer, que decir para que este lo perdonara.

-ve a tu habitación Deidara, ya no hay anda que puedas hacer o decir- dijo el mayor con voz tranquila, y sin embargo tan fría, Deidara lo miraba aun , entreabrió los labios intentando decir algo, una sola cosa, pero el mayor no le permitió decir nada- hazlo Deidara, hazlo, y quítate ese vestido también... ya no servirá de nada.- al fin Deidara acepto y salió de allí, subiendo las escaleras y caminando por los pasillo como un muerto en vida, entro a su habitación y cayo contra la cama , extendió sus manos hacia la almohada, hundió las uñas en ella y lloro amargamente, aquel día había sido terrible, nunca volvería a levantar la cabeza en sociedad y probablemente su padre le odiara el resto de existentica, pensó en Itachi y sin poderlo evitar el rencor hizo presa de él..."Le Odio" lo odiaba , con toda el alma, pero como le odiaba también le amaba, le amaba tanto que dolía incluso ahora...

Mientras tanto Minato miro a su esposa y se sentó el sofá esperando que esta dijera algo, que lo insultara de todas las formas posibles, que estallara, pero esta solo dijo.

-Naruto , ve a descansar tú también, no es bueno que estés levantado después de haberte pasado media mañana encerrado en un armario, pero hablaremos luego- Naruto asintió y camino en dirección a el segundo piso y entro en su habitación, allí se sentó contra la cama y se tocó con cuidado los labios, mientras recordaba que en el armario, mientras estaba allí, Sasuke le había besado, Sasuke le había dicho que lo amaba y que sentía todo aquello, ahora entendía en parte lo que había pasado pero aun así, no podía evitar pensar en aquel beso, pensó que después de aquellos sucesos las cosas serían algo difíciles para él, pero no importaba, juntos podrían...

-Sasuke...

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Fugaku Uchiha miro a su hijo mayor y no pudo menos que hacer lo que hizo , el grito de su esposa , le hizo notar en parte que estaba loco, pero la rabia volvía loco al ser humano y más en su situación, jamás podría volver a verse en sociedad, al menos no en un buen tiempo, ya se imaginaba la burla de los Hyuga, los Sabaku, los Haruno, y todas las familia de la alta sociedad, ya se imaginaba la sonrisa irónica de Orochimaru, la serpiente, y también el gesto de satisfacción de Madara, y la indignación de los Taka, los Taka, Karin Taka, el látigo aún estaba en sus mano y el cuerpo de su hijo en el suelo.

-sal de mi presencia- rugió- sal de mi presencia Itachi… antes de que te mate

- Fugaku- grito Mikoto horrorizada, mientras e llevaba una mano a la boca, y el llanto hacia presa de ella, era la primera vez en todos esos años que Fugaku hacia algo semejante y tenía miedo.

-madre- dijo Sasuke, Fugaku miro a su hijo menor, este en cambio no lo vio, solo cogió a Mikoto y se la llevo, Itachi lo miraba con furia mal contenida y una sonrisa cínica en los labios.

-vamos, al fin tendrás cerca a los Namizake- dijo cuándo la sala quedo sola- al fin podrás, en gesto de arrepentimiento, llevarte a la cama a Minato Namizake- sonrió irónico, sabedor de que aquello solo causaría más furia en su padre y lo hizo, el golpe cayo con su hombro terminando de destrozar la chaqueta del traje.

-desaparece de mi vista- y lo hizo, Itachi se fue, por que vio en los ojos de su padre aquella ciega rabia que vuelve mountros a los hombres, sin embargo ya había conseguido lo que quería, pronto tendría entre sus brazos a Deidara y lograría que este le amase como antes, como cuando no existía una nota y una apuesta entre ambos.

- ya lo veras Deidara, tú sigues siendo mío, amor mío.

Y desapareció en su habitación.

Fugaku respiraba agitado y miro para todos lados, no había nadie, las discusiones familiares eran pocas, casi inexistentes pues todos hacían siempre lo que el quería, pero cuando ocurrían, nunca había sirvientes cerca, era una regla no escrita , pero entendible para cualquiera, recordó las palabras de su hijo mientras se acomodaba la ropa, en su mente apareció la imagen de Minato Namizake y sintió que una nueva olead de furia atacaba su cuerpo, como se atrevía aquel insolente a siquiera insinuar algo semejante... ¡¿Cómo?!