—El tema de discusión de hoy será acerca de nosotros, el G8—comunicó Inglaterra.
Todos estaban en silencio. Y asustados.
Porque hasta el momento, nadie se había quejado de nada.
…
—Entonces, seré el primero en opinar—siguió Inglaterra—Creo que es conveniente que nos renovemos—Y dirigió una mirada nada discreta a Alemania. Éste lo fulminó con la mirada—…en cantidad de miembros.
—No mires así a mi hombre—saltó Italia.
—No soy tu hombre—se defendió Alemania—Y no me mires así. Si alguien tiene que irse aquí, es Rusia.
— ¿Yo? —saltó el ruso, mirándolos a todos con odio—Aquí el único que debería irse sería Estados Unidos. Y entonces traemos a China.
—Lo dices porque eres el único comunista—lo reprendió Estados Unidos—Inglaterra debería irse de aquí.
—O simplemente podríamos agregar a alguien nuevo—sugirió Inglaterra.
—China—insistió Rusia.
—Canadá—comentó Estados Unidos.
—Ya estoy aquí, imbécil—gruñó el nombrado.
— ¿Acaso alguien me habló? Porque no le dirijo la palabra a aquellos que no disfrutan jugando béisbol con sus hermanos mayores~—el estadounidense fue interrumpido por un golpe de parte de Francia— ¿Y a ti que te pasa, viejo?
—No le hables así a tu hermano—lo regañó el francés—Y si agregamos a alguien, ése debería ser España.
—No, me cae mal—contradijo Estados Unidos.
—A cualquier menos a Austria, por favor—rogó Alemania.
—A nadie que se atreva a acercarse a mi hombre—ordenó Italia.
—No soy tu hombre, imbécil—lo regañó el alemán.
— ¿Y si mejor no invitamos a nadie? —zanjó Canadá, pero nadie le hizo caso.
—Yo creo que deberíamos añadir a alguien nuevo—comentó Japón, para sorpresa de todos—Con la condición de que sigámonos llamando G8.
—Pero, Japón—interrumpió Inglaterra—En ese caso, seríamos Nueve, no Ocho.
—Por eso debes irte, Inglaterra. Un placer (O más bien dicho, tortura) trabajar contigo.
— ¿Yo? —Lloriqueó el inglés— ¡Pero nos habíamos hecho amigos! ¡Dime que es una broma japonesa! ¡Si vas a actuar de esa forma, sólo utilizaré vehículos ingleses!
—… Y a mí me toca ser el anfitrión de esta estúpida reunión—se quejó Italia—Alemania, vamos al baño.
—Sólo las mujeres van acompañadas al baño—le dijo el alemán.
—Estúpido. Sabes a lo que me refiero.
—No tendré sexo contigo en el baño.
—Oh, vamos, necesitas descargar toda esa cantidad de histerismo acumulada…
—Italia, no tendré sexo por primera vez contigo en el baño.
—Ay, te preocupas por mi primera vez, capitano~.
— ¡Dejen de hablar de sexo, malditos pervertidos! —los regañó Francia.
…
—Suecia—lo llamó Finlandia—Me voy a almorzar.
—Almorcemos juntos—demandó el aludido.
Finlandia rodó los ojos, pero no se negó.
Junto a Su-san.
—Cuéntame algo—pidió Suecia.
— ¿Qué quieres que te cuente? —Inquirió el finlandés— ¿Un cuento?
—Lo que quieras. Sólo habla.
— ¿Porqué?
—Me gusta el sonido de tu voz.
"No te sonrojes. No te sonrojes. No te sonrojes" se repetía mentalmente Finlandia. Afortunadamente, funcionó.
—Bueno… tengo una, acerca de cuándo Rusia me llevó con él a la fuerza—comenzó el menor—Porque quería un puerto. Y luego me abandonó a mi suerte… al menos estaba libre, claro.
— ¿Acaso no estás libre conmigo?
—…No dije eso—se excusó Finlandia—En tu casa las cosas eran… divertidas. Pasaron muchas cosas.
—Y podrían pasar otras, si quisieras.
El finlandés no tardó en captar la indirecta.
Rezó por estar equivocado.
—Claro… sí… podríamos...—balbuceó Finlandia—Ir a beber vodka… o algo por el estilo.
—Ah, ¿ya me estás proponiendo una cita?
— ¡Claro que no!
Otra vez había caído en la trampa del sueco.
…
Nekotalia.
—Según los datos, la cantidad de latas de atún en esta zona son escasas—Comunicó una elegante felina—Así que se prohibirán las negociaciones de latas de atún entre gatos.
—Espere—interrumpió gato-Japón— ¿Ahora es ilegal intercambiar atún?
—Sí.
Varios maullidos lastimeros sonaron por ahí.
—Habrá que traficar atún—murmuró gato-Italia, haciendo planes dignos de un mafioso.
— ¿No se puede hacer algo para evitarlo? —quiso saber gato-Alemania, preocupado. Su atún era como la cerveza para su dueño.
—No—comunicó la gata líder.
.
—Le-ga-li-za-ción, Le-ga-li-za-ción—maullaban gato-Japón y gato-Italia, protestando contra el nuevo régimen.
— ¡No a la prohibición del consumo de atún! —maullaba a todo pulmón el japonés.
— ¡Queremos nadar en piscinas de atún! ¡Déjennos negociar libremente! —lo apoyaba el italiano.
— ¡Opresores!
— ¡Unidos todos por un mundo con libertad de gastronomía!
—…Qué vergüenza—murmuró gato-Alemania, que no era capaz de entender la pasión por la comida que tenían sus dos amigos.
.
—Tama~ Es hora de la comida—llamó Japón a su gato. Éste maulló, feliz, cuando su dueño le tendió un plato de atún.
—Acaba de… maullar—murmuró el japonés, sorprendido de que su silenciosa mascota maullara— ¡Es un gato común y corriente después de todo!
Continuará~
Legalicen el comercio de atún, o Gato-Italia se verá obligado a traficar en los callejones de Sicilia D: Pobres. Con un review, luchas por un mundo Nekotalia mejor (?)
