Las olas del mar chocaban suavemente con un gran barco, originario de China.
En esta era en Europa, Italia se encontraba en su era renacentista.
—Pintar, pintar, pintar—canturreaba el pequeño Italia, finalizando un cuadro que representaba una de las tantas batallas de su Abuelo Roma.
Suecia comenzaba su rebelión en contra de Dinamarca.
—Suecia, termina con esto ya mismo—pidió Dinamarca, preocupado.
—Esto recién empieza—comunicó el sueco, agarrando al danés por el cuello de la camisa.
Noruega y Finlandia observaban eso, rezando porque las cosas no pasaran a mayores.
Islandia estaba más ocupado buscando nuevas rutas para salir a navegar.
Polonia y Lituania estaban en Guerra contra los Caballeros Teutónicos.
— ¡Ríndanse ante mí! —ordenó Prusia, arrancando gruñidos de parte de los otros dos.
—Nadie te dio vela en este entierro, imbécil—siseó el lituano.
—No te molestes con él. No tiene caso—lo disuadió Polonia—Mejor acabemos con él antes de que pueda hacernos algo.
Mientras tanto, la era del descubrimiento en China, había comenzado mucho antes que en Europa.
—Ah, los occidentales pueden ir tan atrasados—comentó China, observando el mar desde su barco—Pudimos reunir tributos y estrechar lazos diplomáticos alrededor del mundo.
— ¿Con quién hablas? —le preguntó uno de sus compañeros de tripulación.
—Conmigo mismo~.
…
—He llegado—anunció la nación china a su emperador.
—Finalmente han vuelto—contestó el hombre.
—…Es lo que acabo de decir, sí.
—Me estaba cansado de esperar.
—Al menos tú te quedaste en tu casa y no encima de un barco.
—Agradezco sus esfuerzos en este largo viaje. Bien, ¿qué tributos han traído?
—Por supuesto que sí. Estoy seguro de que estos regalos lo complacerán.
A continuación, China le mostró a su emperador los animales más variados. Leopardos, Avestruces, un camello, y una jirafa.
—… ¿Porqué elegiste estos animales? —inquirió el emperador.
—…Bueno… son un poquito lindos.
.
Y así, China fue el primero en viajar por el mundo y llevar a su casa muchas cosas raras.
Luego, se echó a dormir como si no lo hubiera hecho en toda una vida.
—…No vuelvo a navegar nunca más—murmuró, acostado sobre un montón de almohadones.
Además las cosas que siempre quiso estuvieron siempre dentro de su corazón y su alma.
Y viajar costaba dinero. Mucho.
…
Nekotalia.
Gato-Rusia dormía plácidamente. Era de pelaje oscuro, de huesos grandes, y tenía una pequeña bufanda roja.
Aunque había un pequeño detalle que perturbaba un poco su sueño. Últimamente, su dueño se llevaba bien con los dueños de los gatos Italia.
Y Gato-Rusia no era de los que hacían amigos fácilmente.
Su dueño, Rusia, se acuclilló para hacerle un par de caricias en la cabeza. El ruso sí que quería su gato. Era uno de los pocos seres vivos que le caían bien. A veces pensaba que su gato era demasiado igual a él, y por eso sabía cuándo darle espacio, y cuando necesitaba un poco de cariño.
—Hoy nos toca hablar con Italia otra vez—murmuró el ruso, acariciando a un, ahora, enfadado gato.
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Al parecer, a Gato-Rusia no le quedaba otra que hacerse amigo de los gatos-Italia.
Caminó amargamente hasta dónde estaban los dos felinos. Uno de los gatos, el de pelaje más oscuro, estaba pateando al otro, que parecía ser el mayor.
Gato-Romano, con el pelaje de un brillante color caramelo, trataba de hacer que su hermano no lo pateara de encima del muro.
—No es bueno pelear—murmuró el gato ruso. Los otros dos lo escucharon.
—Tú porque no entiendes lo insoportable que es—se defendió el gato castaño.
—Qué malo eres—murmuró el gato de pelaje más claro, y se fue de allí, caminando soberbiamente, para molestar a cierto gato español.
— ¡Amigos! —maulló la recién llegada Gato-Bielorrusia, corriendo animadamente hacia dónde estaban los otros dos.
—Bien, se va un idiota y viene otra—murmuró el gato-italiano, viendo a la gata de pelaje gris acercarse a ellos.
—No hables así de mi hermana—gruñó el gato ruso, enojado, mientras la recién llegada se restregaba cariñosamente contra él.
…
Gato-Austria estaba durmiendo. Atravesado a mitad del pasillo.
La mejor forma de molestar a Alemania.
—Toda una molestia. Igual que el dueño—se quejó Alemania.
—Así se hace. Sigue fastidiando alemanes—le susurró Austria a su gato, muy orgulloso de él.
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Gato-Alemania fulminaba al gato austríaco con la mirada. No le gustaba que ese felino extraído de las profundidades del infierno (O eso es lo que solían decir Gato-Prusia y su dueño) molestara a su amo.
—Despierta—exigió el gato alemán.
El otro gato lo apartó de un zarpazo. Maulló agresivamente, mostrando sus colmillos afilados, y se despeinó un poco más su pelaje negro.
—Tenemos una conferencia ahora mismo—le recordó el gato de pelaje más claro.
— ¿Salir afuera y que las almohadillas de mi pata se ensucien? Paso.
Oficialmente, Gato-Alemania no lo soportaba.
Continuará~
CofCof Voy a secuestrar a Gato-Romano CofCof. En otras noticias, hoy hice una torta con muchos colores. Y nada, tenía que decir que me recordó a Alfred. Si leíste hasta aquí, te mando una porción de torta... psicológica e.e (Eso sí, si lees, te vas con la torta psicológica y no comentas, te aseguro que tu capital será Varsovia cofcof).
