En 1967, Sealand se nombró a sí mismo como país, pero nadie lo reconoció como tal. Y él necesitaba que lo reconocieran, porque sólo así podría estar más cerca de su querido hermano mayor Inglaterra. Así que debido a eso, en el año 2007, se convirtió en un "objeto" para mejorar su situación.

"¡¿El Principado de Sealand se vende a 650 millones de libras esterlinas?!" rezaba el título del periódico.

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— ¡Así que Islandia está en subasta en E-bay! —exclamó la micronación para sí misma, observando la computadora—Al fin aparece alguien que se encuentra en mi misma situación.

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—Y por eso, vine a ser tu amigo~—terminó de contar el pequeño Sealand, observando a Islandia.

Éste era albino, tenía el cabello plateado, y unos ojos rosados saltones. No era muy alto, pero sí era un poco fornido. Vestía con ropas de colores claros, abrigadas, y tenía un parche en el ojo… aunque sus ojos estuvieran perfectamente bien.

—Y… ¿quién eres tú? —inquirió el islandés, observando su mapa.

—Soy Sealand.

Sea-land… ¿Tienes algo que ver con el mar?

—Soy una fortaleza marítima.

—Entonces me caes bien.

—Bueno, sabes que yo tengo más historia que tú, por lo tanto, puedes preguntarme cualquier cosa~.

— ¿Más historia que yo? ¿Quieres conocer un poco de los vikingos de Normandía, niño?

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— ¡Da miedo! ¡Islandia da miedo! —se quejaba Sealand, hablando por teléfono con Letonia.

—Calma, Sealand. Estoy seguro que no lo decía con mala intención…—intentaba calmarlo el letón.

— ¡Es un vikingo malvado!

— ¡Escuchen, hermanos macarroni! —exclamó Inglaterra, con sed de sangre. No sonreía. Su mirada era más psicópata que nunca. Se daba la cabeza contra los barrotes de la celda… celda en la que los hermanos Italia lo habían metido. Aprovechando su depresión post-cita después de haber sido dejado plantado. Por Francia.

Agonizaba de dolor psicológico y sentimental.

Y allí, fuera de la celda, los dos italianos observaban con burla al enfurecido británico.

— ¿Y ahora qué hacemos, nos vamos? —inquirió Italia.

—No sé si soy capaz de dejar a esta malvada y abominable criatura del mal y la vergüenza de la moda, así como si nada—murmuró Romano.

— ¿Y si lo liberamos?

—Nos mataría rápidamente con un bisturí de laboratorio.

—Mierda. ¿Porqué Francia tuvo que abandonarlo?

—No sé. Francia debería responsabilizarse.

—Vengan aquí, prometo destriparlos sin que sufran demasiado~—canturreó Inglaterra, tenebrosamente.

No puedo escapar de Italia.

Inglaterra había dejado de lado la pulcritud, y comenzó a excavar el suelo de la celda, en busca de la libertad, mientras los hermanos italianos discutían con el francés por teléfono.

— ¡Imbécil, Francia! ¡Haz creado un monstruo! —reclamaba Italia.

—Y uno con poco glamour—aportó Romano.

—Oh, ¿Qué tan malo es? ¿Empezó a llorar? —les preguntaba el francés, por teléfono.

—Sacó su lado psicópata—respondieron los dos hermanos, al unísono.

—…Están jodidos. Les deseo suerte—y Francia cortó.

Las blasfemias e insultos no se hicieron esperar.

Y mientras, Inglaterra logró escapar. Ya estaba del otro lado de la celda. Pero no en libertad, junto con los hermanos Italia.

Estaba en otra celda.

Sus ánimos psicópatas se habían calmado. Después de todo, excavar lo cansaba bastante. Inglaterra, finalmente, pudo escapar. Los hermanos Italia estaban en algún lado que el desconocía, por lo que se puso un abrigo y se fue corriendo de allí.

Ya se vengaría.

Y ya obtendría una cita con Francia.

Por el momento, sólo tenía que mezclarse con la gente.

Difícil, ya que la gente se lo quedaba mirando a causa de que iba bastante mal arreglado. Y lleno de Tierra, dado que había estado excavando compulsivamente.

— ¡Maldito inglés psicópata! —Gritó Alemania en su oído, sujetándolo para que no escapara— ¿¡Qué haces en casa de Italia!?

— ¡Ah! ¡Es Alemania! ¡Alemania preocupado! ¡No, es aún peor! —Exclamó el inglés— ¡Es Alemania preocupado… y celoso!

— ¡No estoy celoso!

— ¡Mentiroso, mentiroso! —lo acusó el británico.

—Italia, atrapé a este tipo hace un momento—anunció Alemania, sosteniendo a Inglaterra.

— ¿Qué haces aquí? —preguntaron los italianos, el menor encantado de ver al rubio, y el mayor algo molesto con la presencia del alemán.

—Sólo pasaba…—murmuró el fornido.

— ¡Está celoso y preocupado! —exclamó el inglés, pero fue callado por un golpe de parte del alemán.

—Bueno, al menos el psicópata volverá a su jaula—murmuró Romano, un poco aliviado.

—Por hoy hagamos una pausa en la junta de estrategias—pidió Francia, agotado, pero sin perder la elegancia desaliñada que lo caracterizaba.

"¿Cómo lo hace?" —se preguntaron los presentes.

—Tenemos un problema que debe ser solucionado antes—siguió el francés—Tenemos que despertar a Inglaterra.

—Hazlo tú—le dijo el ruso.

—Ni loco. Si despiertas a Inglaterra, sacarás su lado psicópata.

—Bueno, es verdad que está durmiendo profundamente—observó China—Tal vez debamos matarlo, así no tiene tiempo de asesinarnos a nosotros.

—No creo que sea conveniente matarlo—dijo Rusia—Pero no me esforzaré demasiado por detenerte.

— ¿Qué tienen ustedes en la cabeza? —saltó Estados Unidos, poniéndose protectoramente en frente del inglés—Si sigue durmiendo, ¡no nos molestará en toda la reunión! Y eso, señores, es un maldito regalo del cielo.

—América—murmuró el inglés entre sueños. Los demás se sorprendieron, especialmente el estadounidense, y Francia se puso celoso— ¿Otra vez mojaste las sábanas? —dijo audiblemente.

Y con un dormido Inglaterra, un sonrojado y furioso Estados Unidos, y otras tres naciones con un ataque de risa imparable (Sí, incluidos los amargados Rusia y Francia), la junta de aliados acabó allí.

Continuará~


2P!USA sonrojado... contengan sus orgasmos, chicas.

Bueno, y en parte, era obvio que el pobre Iggy no se quedaría de brazos cruzados luego que Francia lo dejara plantado. Aunque quiera asesinarlos a todos, en el fondo tiene el corazón roto D: ¡Francia, bésalo, se sentirá mejor! (Y yo tendré 2P!FrUk, lalala~).