Capitulo 11

Deidara había derramado mas lagrimas de las que pudiese contar aquellos días, al principio por Itachi, por la vergüenza y al final solo por una cosa: su padre, estaba en ello hasta que su cuerpo decidió que ya no podía llorar más y sus ojos exigieron, enrojecidos, que les diese un poco de tregua, no levanto la cabeza sino hasta que toco la medianoche cuando se deshizo del vestido, y se puso el pijama mirándose, por costumbre, en el espejo, aprecio con odio y repulsión las mismas facciones delicadas que antes lo habían enorgullecido , su piel de alabastro, sus ojos azules, sus labios enrojecidos incluso con el llanto, los desprecio, podían envidiar su rostro, incluso su cuerpo entero, pero eran estas características las que lo habían convertido en la victima perfecta para atraer a itachi, bueno esas características y su propia estupidez, la sonrisa sarcástica que se extendió, por primera vez, en su rostro cambio profundamente su apariencia, antes desolada ahora tenía un tinte cruel e insoportable y sin razón aparente las lagrimas acudieran con fuerza sus ojos y sus mano apretaron la madera ensartando en ella las uñas, un rito se atoro en su garganta y agacho el rostro…

Con una nueva sensación de repulsión, esta vez por su accionar, se dirigió a su ventana, abriéndola de golpe, deseaba respirar aire puro, además de mirar si podía saltar de allí y morir de una vez por todas, y se topo cara a cara con el hermano del causante de su desgracia…

-sasuke- su voz salió con un tono a pregunta y también a seguridad extraño y observo como el otro se congelaba en su lugar, agarrándose de las ramas del árbol que estaba pegado a la casa- ¿Qué es lo que…? –lo observo mas y también observo a donde iba la rama de la que estaba agarrado el pelinegro, un gesto quizás de pánico, sorpresa, comprensión o furia cruzo su rostro, o quizás una combinación de todos y quien sabría nunca lo que cruzo por su mente cuando cogió a sasuke por la solapa de la chaqueta que llevaba encima y lo metió a su habitación sin demasiado ruido, sasuke que se las arreglo para caer con gracia sobre el piso y Deidara cerró la ventana con prisa tras ello volviéndose hacia él –estabas con Naruto –su tono era helado y aquello no era una pregunta, estaba asegurando lo que sabía nada más, Sasuke le devolvió la mirada con cierta frialdad y un poco de ansiedad velada … "de que serviría mentir" pensó en Uchicha mirándole con cierta ansiedad, preguntándose cuál sería la reacción del otro.

-si – ambos jóvenes se miraban el rubio con una expresión que era mescla de inquietud , miedo y desconfianza y la otra una máscara de indiferencia que solo los ojos podían desmentir.

-¿Por qué?- la voz de Deidara era violenta y con un tinte de ofensa que el pelinegro decidió ignorar.

-necesitaba hablar con él- el encogimiento de hombros, como quitándole importancia al hecho, solo sirvió para torturar los restos de los destrozados nervios del mayor- después del teatro que se armo en casa esta mañana era necesario.

-podrías haberlo hecho mañana – la voz de deidara sonaba diferente y susurrante, no solo porque en medio de la noche no podía gritar, sino porque hablaba con los dientes apretados por la ira- no te das cuenta de que visitar a mi hermano a estas horas no es lo más …

-no creo que tú, entre todos, Deidara seas el más adecuado para hablarnos, a Naruto y a mí de honra, respeta o moral, después de lo que has hecho… -los ojos del uchicha eran dos trozos de carbón en los que no se podía distinguir nada- con todo tu padre no me habría permitido visitar a Naruto después de lo ocurrido, se deben guardar las apariencias y obviamente tú mismo te darás cuenta que tras todo el teatro mi compromiso con tu hermano pende de un hilo- le miro de nuevo esta vez con algo parecido a la furia, sin perder los papeles –asi que era necesario, pero despreocúpate …- sonrió de lado- al menos de mi no puedes temer, no he deshonrado a tu hermano… se las consecuencias, mucho mejor que Itachi, al parecer –y entonces le miro el vientre, plano, con deliberada intención Deidara retrocedió dos pasos mientras las mejillas le ardían, de vergüenza e indignación.

Sasuke miro a Deidara arrepintiéndose de sus palabras segundos después de decirlas, el otro le miraba con una furia tan grande que no le habría sorprendido que le arrancara los ojos por ello, pero Deidara solo suspiro y camino a la puerta de la habitación, abriéndola y luego dirigiéndole una mirada helada como diciéndole que le siguiera, el uchicha camino detrás suyo hasta la puerta trasera –de la servidumbre-

-es mejor que salgas por aquí –su voz salió lenta – de haber ido un poco mas ala izquierda habrías terminado en la ventana de mis padres y mi padre… -titubeo- mi padre tiene el sueño ligero –le miro –vamos vete, debes llegar a tu casa - Sasuke le miro entre confundido y agradecido, y salió por la puerta- una cosa más… sasuke, de verdad, de verdad lamento haberos causado … estos problemas –los labios del rubio temblaron y la puerta se cerró enseguida, dejando en el de ojos ónix la sensación absurdo y dilucidante de haberse comportado mezquinamente.