POV Edward

Bella comenzó a comer y yo me quede observándola, ella comía muy lentamente, ambos disfrutábamos del momento.

-Edward…- dijo después de haberse comido toda su pizza- ¿Cuál es el plan?

Al principio no entendí muy bien su pregunta, pero después capte que se refería que íbamos a hacer.

Y pensé por un buen rato

-creo, que…- empecé no muy seguro- tendremos que esconder el embarazo por un par de meses para que cuadre con un periodo de gestación normal- dije sonriendo al ver como acariciaba cariñosamente su vientre- y luego lo haremos publico - dije sonriendo ante mi gran plan- lo que significa que habrá que contarles a Charlie y Renné, lo más seguro es que querrán conoce a su nieto.

- ¿Charlie y Renné?- dijo un poco nerviosa y yo también lo estaba después de decirle que me casaba con ella ahora salirle con un embarazo.

- no hemos hecho nada malo amor- dije intentando tranquilizarla a ella y tranquilizarme yo.- Después de todo, nos casamos primero antes de que quedaras embarazadas y es mejor así que al revés ¿no? - dije con un poco de nerviosismo yo también

- pues, esta vez no prometo que Charlie no te meta un tiro- dijo repentinamente feliz - Renné, se volverá tan loca como horita esta Alice

- Edward ¿estás emocionado?- pregunto curiosa.

-sumamente no sabes cuánto-dije volviéndome a acercar a sus labios.- hablando de nuestros planes Bella, cuando el Bebé nazca no habrá problema en que tu conserves tu Humanidad…

- Edward, ya hemos hablado de esto no habrá forma en que me hagas cambiar de opinión- me corto alejándose de mi

- Bella cuando hablamos de esto solo éramos nosotros dos ya todo ha cambiado ahora tienes que pensar en lo que es mejor para el bebé, no creo que tu quieras que lo separen de su ti por que corre el riesgo de que le chupes toda su sangre- dije intentando persuadirla, pero me di cuenta que era muy duro con ella porque empezó a sollozar- Bella, cariño no llores solo estoy pensando en lo mejor para ti y para el bebé.

- es increíble Edward no a nacido y ya soy una mala madre- dijo mientras unas lagrimas corrían por sus mejillas, eso me rompió el corazón

- tú no eres mala madre yo soy el que soy un mal padre y un mal esposo- dije con ganas de llorar junto a ella- lo siento Bella, pero debes entender que esto es muy nuevo para mí estoy intentando hacer las cosas bien.

- tú no eres malo, tu eres bueno en todo y estoy segura de que seros un maravilloso padre- dijo mirándome seriamente- pero yo solo pienso en mi no sé si podre Edward.

- Serás la mejor madre que haya existido te lo aseguro- dije acercándome para quitarle las lagrimas con los labios.

- lo siento Edward no sé que me paso las hormonas me están afectando mucho- dijo sonriendo de repente.

- así me gusta mi Bella feliz-dije contagiándome con su repentino buen humor- tenemos que estar felices por que seremos padres Bella eso es lo más glorioso que nos pudo haber pasado.

Y me beso con mucha intensidad y urgencia al cual responde.

- Estoy lista- salto de repente - vámonos a casa - dijo con la voz un poquito soñolienta.

Page la cuenta y hice que la pizza que quedo que no me comí me la guardaran para llevar por si Bella tenía hambre más tarde. Y nos acercamos al auto.

- Edward… creo que conservare mi humanidad un poco mas- dijo mirándome seria

- Me parece grandioso- dije contento- porque estaba pensando que quizás nuestro bebé necesite después un hermanito- dije pícaramente.

Estaba en la playa de la isla Esme aunque el paisaje era maravilloso algo me angustiaba, la luz del Sol se reflejaba en mi piel con una intensidad casi dolorosa.

Podía percibir el llanto de un bebé con el sonido de las olas de fondo, veía mi entorno y había algo que no me encajaba. ¿Dónde está Edward?...

De repente toda la imagen cambio estaba en la gran casa de los Cullen con una panza inmensa Edward posaba las manos en mi vientre, que se movían al vaivén de una suave caricia, cuando vi su ojos vi angustia y preocupación reflejados en ellos pero a la vez destellaban ternura y devoción.

En ese momento todo cambio a negro, una caída al vacío basto para caer completamente en la cuenta de que era un sueño, no sé si considerarlo pesadilla, pero tampoco podría clasificarlo entre mis mejores sueños.

Desperté en el cuarto de Edward ahora también mi cuarto con una delgada capa de sudor que cubría mi frente mi estomago seguía del tamaño normal y según con lo investigado duraría así algún tiempo sin embargo no podía dejar de pensar en lo perfecta de la situación en lo genial de poder formar una familia.

Mientras mi mente maquinaba todo esto volví a caer en la inconsciencia…

Un pequeño niño jugaba con un globo en un jardín rodeado de flores su sola presencia derrochaba ternura, era un niño físicamente precioso ojos verdes aunque muy claros de esos que tienen las características especiales de cambiar de color de acuerdo a su estado de ánimo o el lugar donde se encuentre, tenía el cabello castaño claro y una sonrisa con marcados hoyuelos. El globo que sostenía se fue por una repentina brisa, y los hermosos ojos del niño se llenaron de lágrimas y corrió a refugiarse entre mis brazos…